En esta vida, puedes ser tonto, medio bobo de baba, gilipollas integral y memo supino. Además de todo esto, puedes ir más allá y sentirte el ombligo del mundo, la última coca cola del desierto, el no va más, la persona más ocurrente del mundo y aquél que está en posesión de las grandes verdades de la humanidad desde el inicio de los tiempos. Y si vas aún más allá, y tratas de ser lo siguiente y subir al último escalón de la estupidez más absoluta, entonces te conviertes en Arturo y entras de reserva en Gran Hermano, para iluminar a todos con tu infinita sapiencia y mundología.
Y no me voy a poner a detallar el por qué de todo lo anterior, porque dicha verdad casi incuestionable, se demuestra por sí sola, sólo con escucharle cinco minutos, para que, al final de los mismos, todos los instintos asesinos y oscuros que llevamos dentro, se concentren en el único objetivo de reventarle la puta cabeza y conseguir que se calla de una puñetera vez.
Y si a este ejemplar, digno de estudio, le unes otro elemento de características similares (aunque el otro le ha hecho bueno y hasta medio soportable), ni siquiera los Farrelli en el mejor de sus sueños (guiones) podrían haber ni siquiera dibujado a un tandem con una estupidez tan absoluta y aplastante.
Baste decir que el vasco, concretamente, hizo buena a una Terry que, aunque odiosa en ocasiones (y a la que se pude disculpar por el mono tremendo de tabaco, el ansia que le provoca el hambre y la pandilla de hijos de la gran puta que le rodean y que llevan intentando joderla desde hace semanas), a día de hoy es uno de los personajes que más simpatía me está generando (en esto supongo que influye mucho, los antagonistas que tiene en frente) y que en la noche del domingo, casi a punto de saltar con un cuchillo para rebanarle el pescuezo al Imbécil (me refiero a Arturín, por eso lo nombro con mayúsculas, a modo de nombre propio), cuando este, tras quejarse de que el programa le estaba exprimiendo (y que quizás por eso a lo mejor no podía generar de forma continuada videos con el suficiente interés, porque él ya no daba más... manda cojones el elemento que todavía no se ha enterado de qué cojones va esto; pero claro, el imbécil de su amigo el modelo internacional, afirma que el lleva "quince días generando videos a muerte", aún defendiendo, que él es muuuy chupi, que cada uno haga lo que él quiera), sugirió una especie de pacto de concordia (nada que ver con aquel del gran Pazos; esto era mucho más hipócrita y light), ante el cual, la paciente canaria le vino a decir, más o menos que si se pensaba que aquello era la casa de la pradera, ya se podía ir bajando de la nube o dejando de montar el papelón, si es que era tan imbécil como para estar hablando en serio.
Supongo que Terry le hubiese bastado con responderle al gilipollas que, antes de empezar con el rollito de sinceridad, paz y amor, a lo mejor demostraría un mínimo de interés en facilitar la convivencia, dándole un miserable cigarro (aunque no se le hubiese pedido, el que es fumador sabe de lo que hablo y de que un cigarro, no se le niega a nadie), simplemente al ver el monazo tan grande que tiene y la ansiedad y violencia contenida que esta falta de nicotina le está produciendo (algo visible hasta por el más ciego). A no ser que lo que estén buscando estos cretinos, sea que salte y así facilitar que el jueves se vaya la canaria para casita con viento fresco. Aunque mucho me temo que no se les va a arreglar (cosa de la que me alegro).
Y por lo demás, fin de semana muy suavecito, todo muy tranquilo, a pesar de que en la casa de colores, todos odian a casi todos (no así en la casa blanca, en la que cada día parece que el buen rollo existente, es sincero). Laura y Marcelo, han empezado un algo, que en el caso del malaguita, parece un rollo para tener compañía caricias, un polvo de vez en cuando y un cuerpo caliente al que poder abrazarse para dormir. Ella en cambio, parece que está flotando y cada vez me inspira más ternura y gana enteros a paso agigantados en mi cambiante ranking particular. Me encanta verla, decidida a vivir por fin, asumiendo (y en parte justificándose y verbalizando claramente algo que hasta ahora sólo había dicho entre dientes), que lo que hasta ahora tenía, era una relación falta de cariño ("como la de mis padres" dijo en un momento dado... instantes después de que la bruja de su madre intentase sacarla del programa con un numeirto deplorable; supongo que lo próximo será decir que su padre se está muriendo para joder a la cría un poco más), cosa que la niña se nota que necesita (como cualquiera), casi como el comer. Aparte de alguien a su lado que sienta que la desea, algo que me temo que el orejas no hacía desde hace muchísimo tiempo.
Y acabo con dos cosillas (por no resultar aún más coñazo): la primera, el descojone de ver a Anup, metiéndose en una maleta para infiltrarse en la otra casa a robar un cuadro (gracias a esa prueba gracias a la cual, las dos casas están a punto de acabar a hostia limpia, la una con la otra, con ridículas acusaciones de agresión medio veladas de Marta hacia el imbécil de Jhota), con esa pinta de carterista de Calcuta, limpiando de dinero a los incautos turistas, gracias a su capacidad de meterse hasta por el ojo de una cerradura, y (la segunda) un monólogo genial de inigualable Xxarini, que decía algo así como (léase con tono de Carmencita la de las Oveiitas) "Voy a pedí má café al confe eiimmm, porque si utede' se van a quedar depierto' por la noshe aiiimmm, le hará farta ma' café pa' podé' hace'se do' o tre' cafeles pa' ca' uno".
De lo cual deduje que en Xxarinés común no es lo mismo el café, que el cafele, siendo el segundo la bebida que se obtiene del filtrado de lo primero.
lunes, 29 de noviembre de 2010
viernes, 26 de noviembre de 2010
Yo confieso.
Confieso que me dormí ayer viendo esa gala absurda, en la que la nada lo era todo y en la que un inexistente guión, dejaba bien a las claras la total falta de imaginación e iniciativa que muestran a cada paso los responsables de (joder, según parece) todo esto.
Confieso que no ví absolutamente nada de la entrevista con Joaquín. Que me dormí a eso de las doce y pico y no me desperté casi hasta la una y media. Pero sin embargo, dios sabe por qué extraño motivo, recuerdo haber visto al Ficus nominando y clavándole tres y dos puntos, a las dos personas que, junto con su Xxari, comparte horas y horas de charla y conspiración en la madrugada. Con lo cual, me ha quedado claro, que este no es ningún santurrón, si no un zorreras de tomo y lomo. Y sólo espero que este gesto (que a mí me hizo verle hasta con una cierta simpatía), produzca en esa platea sedienta de justicia y mano divina, el efecto contrario al que en mí produjo (aunque lo dudo bastante).
Confieso que por fin, después de semanas teorizando sobra la relación de la falsa parejita sobre la que los de arriba pretenden hacer girar todo el programa (y así les va, ellos verán lo que hacen), anoche caí del guindo y pillé de una vez el gazapor de toda esta historia. Un tipo está dispuesto a encerrarse en una casa durante más de tres meses y no sólo no atiende a las supuestas súplicas de su supuesta novia para que no lo haga, si no que ni siquiera le importa que durante este tiempo ella pueda estar fuera y tontear (o jincar) con unos y con otros. Pero sin embargo se muere de celos (y se moría teoricamente a los dos días de estar dentro) sólo de pensar que ella esté en otra casa, rodeada de nueve tíos, con el chivato constante de los ojos de docenas de cámaras. De lo cual deduzco (y sí, soy un zoquete por haber tardado tanto en llegar a esto) que a él le interesa ella tres cojones (no le preocupa que le sea infiel, si no que la gente lo vea), está vendiendo un amor que no siente (y que no sólo no se lo cree nadie con dos dedos de frente, si no que ella le recuerda cada poco que antes de entrar, él pasaba de ella como de la mierda) y está esperando a ver las famosas imágenes de ella con Oscar (en las de Julio no ha reparado siquiera), para tener la excusa perfecta como para mandarla a tomar por culo y encima quedar de bueno, digno y hombre cabal engañado.
Confieso que me jodio mucho que se fuera Joaquín (más de lo que pensaba), porque era un tipo oscuro y siniestro que estaba dando muchísimo juego (y lo que le quedaba por dar). Y que al mismo tiempo, me alegré porque Laura se quedase (aunque poco nuevo nos dará, ya que sólo puede ofrecer más de lo que ya hemos visto). Y sobre todo me alegré porque gracias a eso, pude conocer a su madre (que más parecía la madre de Azahara, porque era clavadita; debe ser que en Parla o son todos familia o hay algún gen común), que me pareció de lo poco divertido y destacable de la mierda que ayer noche nos tuvismos que tragar durante casi cuatro lasrguísimas horas.
Confieso que tengo claro que el resumen diario, es uno de los cánceres que se están cargando este programa (además de la no emisión del 24 horas por una plataforma digital y de unas galas aburridísimas sin guión alguno). Un Diario que durante once ediciones hacia una única persona y para el cual ahora hacen falta siete (y no miento, lo he "soñado"). Una putísima mierda que se limite a escupir tres o cuatro videos con los cliches a los que se han agarrado desde el principio, sin una coherencia argumental, sin una definición de los personajes (desde el minuto cero, lo cual dificulta y casi imposibilita que la gente se enganche a unas historias que existen pero que no se nos narran y para las cuales hay que estar pendientes con mil ojos del 24 horas y deducir la parte que estos nos censuran por las conversaciones y las reacciones posteriores de unos y otros) y sin él más mínimo cariño hacia los fieles que desde años seguimos esto. Durante todas las ediciones anteriores, cada Diario (hubiese o no qué contar), era como un pequeño capítulo de una teleserie, perfectamente estructurado, rico en matices, situaciones, personajes y con una historia maravillosa y perfectamente contada. Ahora mismo, lo que cada día se nos presenta, son casi videos en bruto, sin pulir, con los tres temas argumentales de siempre, escupidos sin el más mínimo pudor ni cuidado, demostrando o bien una completa inutilidad por parte de sus responsables o bien una total falta de interés por narrarnos la historia de lo que ahí dentro está pasando. Y la historia (historias porque son muchas) de este año, es infinitamente más entretenida, rica e interesante que la de del año pasado (por poner sólo un ejemplo cercano).
Y por último, confieso que me caigo de sueño aún (luego me desvelé y no pude dormirme hasta las cuatro) y que tendré que meterme varios cafes en vena para aguantar este día de mierda que se presenta tremendamente gris y absurdo.
Pero mañana, sé que será otro día y en el fondo eso es lo único que cuenta, porque el sueño lo cura casi todo. Y sé que es sólo sueño y mucho cansancio lo que me tiene de tan mala hostia esta mañana.
Confieso que no ví absolutamente nada de la entrevista con Joaquín. Que me dormí a eso de las doce y pico y no me desperté casi hasta la una y media. Pero sin embargo, dios sabe por qué extraño motivo, recuerdo haber visto al Ficus nominando y clavándole tres y dos puntos, a las dos personas que, junto con su Xxari, comparte horas y horas de charla y conspiración en la madrugada. Con lo cual, me ha quedado claro, que este no es ningún santurrón, si no un zorreras de tomo y lomo. Y sólo espero que este gesto (que a mí me hizo verle hasta con una cierta simpatía), produzca en esa platea sedienta de justicia y mano divina, el efecto contrario al que en mí produjo (aunque lo dudo bastante).
Confieso que por fin, después de semanas teorizando sobra la relación de la falsa parejita sobre la que los de arriba pretenden hacer girar todo el programa (y así les va, ellos verán lo que hacen), anoche caí del guindo y pillé de una vez el gazapor de toda esta historia. Un tipo está dispuesto a encerrarse en una casa durante más de tres meses y no sólo no atiende a las supuestas súplicas de su supuesta novia para que no lo haga, si no que ni siquiera le importa que durante este tiempo ella pueda estar fuera y tontear (o jincar) con unos y con otros. Pero sin embargo se muere de celos (y se moría teoricamente a los dos días de estar dentro) sólo de pensar que ella esté en otra casa, rodeada de nueve tíos, con el chivato constante de los ojos de docenas de cámaras. De lo cual deduzco (y sí, soy un zoquete por haber tardado tanto en llegar a esto) que a él le interesa ella tres cojones (no le preocupa que le sea infiel, si no que la gente lo vea), está vendiendo un amor que no siente (y que no sólo no se lo cree nadie con dos dedos de frente, si no que ella le recuerda cada poco que antes de entrar, él pasaba de ella como de la mierda) y está esperando a ver las famosas imágenes de ella con Oscar (en las de Julio no ha reparado siquiera), para tener la excusa perfecta como para mandarla a tomar por culo y encima quedar de bueno, digno y hombre cabal engañado.
Confieso que me jodio mucho que se fuera Joaquín (más de lo que pensaba), porque era un tipo oscuro y siniestro que estaba dando muchísimo juego (y lo que le quedaba por dar). Y que al mismo tiempo, me alegré porque Laura se quedase (aunque poco nuevo nos dará, ya que sólo puede ofrecer más de lo que ya hemos visto). Y sobre todo me alegré porque gracias a eso, pude conocer a su madre (que más parecía la madre de Azahara, porque era clavadita; debe ser que en Parla o son todos familia o hay algún gen común), que me pareció de lo poco divertido y destacable de la mierda que ayer noche nos tuvismos que tragar durante casi cuatro lasrguísimas horas.
Confieso que tengo claro que el resumen diario, es uno de los cánceres que se están cargando este programa (además de la no emisión del 24 horas por una plataforma digital y de unas galas aburridísimas sin guión alguno). Un Diario que durante once ediciones hacia una única persona y para el cual ahora hacen falta siete (y no miento, lo he "soñado"). Una putísima mierda que se limite a escupir tres o cuatro videos con los cliches a los que se han agarrado desde el principio, sin una coherencia argumental, sin una definición de los personajes (desde el minuto cero, lo cual dificulta y casi imposibilita que la gente se enganche a unas historias que existen pero que no se nos narran y para las cuales hay que estar pendientes con mil ojos del 24 horas y deducir la parte que estos nos censuran por las conversaciones y las reacciones posteriores de unos y otros) y sin él más mínimo cariño hacia los fieles que desde años seguimos esto. Durante todas las ediciones anteriores, cada Diario (hubiese o no qué contar), era como un pequeño capítulo de una teleserie, perfectamente estructurado, rico en matices, situaciones, personajes y con una historia maravillosa y perfectamente contada. Ahora mismo, lo que cada día se nos presenta, son casi videos en bruto, sin pulir, con los tres temas argumentales de siempre, escupidos sin el más mínimo pudor ni cuidado, demostrando o bien una completa inutilidad por parte de sus responsables o bien una total falta de interés por narrarnos la historia de lo que ahí dentro está pasando. Y la historia (historias porque son muchas) de este año, es infinitamente más entretenida, rica e interesante que la de del año pasado (por poner sólo un ejemplo cercano).
Y por último, confieso que me caigo de sueño aún (luego me desvelé y no pude dormirme hasta las cuatro) y que tendré que meterme varios cafes en vena para aguantar este día de mierda que se presenta tremendamente gris y absurdo.
Pero mañana, sé que será otro día y en el fondo eso es lo único que cuenta, porque el sueño lo cura casi todo. Y sé que es sólo sueño y mucho cansancio lo que me tiene de tan mala hostia esta mañana.
jueves, 25 de noviembre de 2010
La amenaza fantasma.
Es divertido ver como el día previo a la gala, todo es una sucesión de movimientos, de toma de posiciones, de alianzas repentinas y extrañas y de lamidas de culo a quien haga falta con tal de arañar un voto o, mejor dicho, de evitar que algún voto recaiga sobre tí.
El miércoles, es el día del gusano. Y cada uno de los pequeños gusanitos de Guadalix, se arrastra sin pudor buscando "mais cariño" (que diría el otro) y los fantasmas salen de su guarida, a la mayoría de ellos, sólo les falta la sábana y la bola con la cadena, para estar perfectamente tuneados para su papel favorito (o al menos para el que interpretan con mayor asiduidad y menos complejos).
El zopenco de Yago (ese que de niño debía ser el más tonto de la clase y al que seguramente todos los demás le robaban el bocadillo), ejerce de Yoda (casi tan petardo como el bicho de marras, pero infinitamente más zoquete) y sólo le falta (en lo que él presume de sesudas reflexiones) soltar alguna sandez tipo "Cuatro estos a nominarnos nos van", mientras fuma los cigarros de su joven Skywalker (Arturín, otro tonto a las tres con fundamento), que alaba fascinado a su amo, le insinúa que casi casi son amigos para siempre (es que 5 días, juntitos las 24 horas, debe dar para mucho) y promete (si no vuelven a cambiarlos de casa) dar muchísimo juego y subir la audiencia (tal cual, no miento, es gilipollas perdido) la semana que viene, porque no piensa callarse ya, nada de nada, nunca más.
Yogo asiente (de forma pausada, intentando aparentar que su mente es un generador imparable de profundas y acertadas reflexiones). Y mientras, Martita ( que por continuar el símil podría ser el inútil de Jar Jar Binks), trata de arrimarse a Pepa (versión madura y machorra de una Leia divorciada del Solo, jodida y amargada por haber tenido que terminar regentando el putetxe en el que acabó convertida la Taberna de Mos Eisley), no le dice a nadie que no (ni que sí) y aunque parece perfectamente integrada junto al cuarteto siniestro en ocasiones (Ficus, Conejito Perfecto, Terry Mostrenca y Vocecita), en otras se deja querer también por el otro bando, tratando de quedar bien con todos y sin mostrar aún sus cartas (buscando al mismo tiempo, como todos, de salvar y proteger su culo).
Por continuar la chorrada, Terry (el único personaje que me inspira un poco de ternura, porque la veo a punto de romperse, tocada sicológicamente por la falta de tabaco y el pánico a saber que está engordando, con el consiguiente miedo a que reaparezcan los fantasmas del pasado) sería Chewaka y Vocecita, un C3PO coñazo donde los haya.
Y el Ficus y su churri, serían ellos dos, sin comparación posible con nadie, porque es imposible que la literatura o el cine, hubiese creado dos esperpentos tan grandes como estos (más que nada, porque cualquier obra basada en dos personajes así, estaría condenada al fracaso, como puede estarlo este circo si se siguen empeñando en centrar los focos en una pareja en la que, hasta la orientación sexual del presunto macho, todo huele a farsa y a mentira). Y la neumática y su Rubencito, claramente desprecian a la Terremoto y a la de la voz, pero no les queda otra que arrimarse a ellas (y fingirse sus amigos para siempre), pese a las caras de asco que al maromo se le escapan, cuando no le queda otra que compartir su compañía por el puro interés de hacer grupo y pactar las nominaciones, ahora que es evidente que Yogo y Luko, se la van a endiñar sin un pestañeo.
Y en el otro lado, el niñato estúpido de Marcelo, continua haciendo méritos para ganar el Oscar de calle, con esa interpretación entregada (e imposible de tragar) en la que pretende vendernos la burra de lo mal que se lo está haciendo pasar (con caritas y pre pucheros incluidos) esa "mala mujé", que le tiene acosao' y no le deja endeviví. Y para intentar que la pobre Laurita se vaya a la puta calle esta misma noche, no cesa de pincharla a la menor ocasión, sabiendo que la otra saltará sin poder evitarlo, porque a la que nace polvorilla y se licencia luego como Choni Cum Laude, no hace falta más que una simple pijada para hacerla casi explotar.
Y mientras el Coplas ya ni canta casi, y sólo piensa en vendernos lo moderno que se está volviendo (a ver si en una de estas puede grabar un disco, que es a lo que ha entrado), y lo maricón de playa que se siente a pasos agigantados. La pareja que hay (pero que no era) es una mera ficción teatralizada, la que entró de guarra oficial (Martita) está resultando ser una novicia, la tonta ya casi nunca lo parece (sin la ayuda del conejo está mucho más jodido) y el que iba de modelo internacional, va para portera de cuarta. El indio al final resultará que era moro y sólo la Sirenita no ofrece dudas de que es todo lo que nos prometió y nada más.
Me da que al Espíritu (ese que estaba encargado de velar por la verdad y la pureza), le han mandado unas cuantas semanas de vacaciones, no sea que tuviese que acabase echándolos a todos a la puta calle, por no haber contado ninguno una puñetera verdad.
El miércoles, es el día del gusano. Y cada uno de los pequeños gusanitos de Guadalix, se arrastra sin pudor buscando "mais cariño" (que diría el otro) y los fantasmas salen de su guarida, a la mayoría de ellos, sólo les falta la sábana y la bola con la cadena, para estar perfectamente tuneados para su papel favorito (o al menos para el que interpretan con mayor asiduidad y menos complejos).
El zopenco de Yago (ese que de niño debía ser el más tonto de la clase y al que seguramente todos los demás le robaban el bocadillo), ejerce de Yoda (casi tan petardo como el bicho de marras, pero infinitamente más zoquete) y sólo le falta (en lo que él presume de sesudas reflexiones) soltar alguna sandez tipo "Cuatro estos a nominarnos nos van", mientras fuma los cigarros de su joven Skywalker (Arturín, otro tonto a las tres con fundamento), que alaba fascinado a su amo, le insinúa que casi casi son amigos para siempre (es que 5 días, juntitos las 24 horas, debe dar para mucho) y promete (si no vuelven a cambiarlos de casa) dar muchísimo juego y subir la audiencia (tal cual, no miento, es gilipollas perdido) la semana que viene, porque no piensa callarse ya, nada de nada, nunca más.
Yogo asiente (de forma pausada, intentando aparentar que su mente es un generador imparable de profundas y acertadas reflexiones). Y mientras, Martita ( que por continuar el símil podría ser el inútil de Jar Jar Binks), trata de arrimarse a Pepa (versión madura y machorra de una Leia divorciada del Solo, jodida y amargada por haber tenido que terminar regentando el putetxe en el que acabó convertida la Taberna de Mos Eisley), no le dice a nadie que no (ni que sí) y aunque parece perfectamente integrada junto al cuarteto siniestro en ocasiones (Ficus, Conejito Perfecto, Terry Mostrenca y Vocecita), en otras se deja querer también por el otro bando, tratando de quedar bien con todos y sin mostrar aún sus cartas (buscando al mismo tiempo, como todos, de salvar y proteger su culo).
Por continuar la chorrada, Terry (el único personaje que me inspira un poco de ternura, porque la veo a punto de romperse, tocada sicológicamente por la falta de tabaco y el pánico a saber que está engordando, con el consiguiente miedo a que reaparezcan los fantasmas del pasado) sería Chewaka y Vocecita, un C3PO coñazo donde los haya.
Y el Ficus y su churri, serían ellos dos, sin comparación posible con nadie, porque es imposible que la literatura o el cine, hubiese creado dos esperpentos tan grandes como estos (más que nada, porque cualquier obra basada en dos personajes así, estaría condenada al fracaso, como puede estarlo este circo si se siguen empeñando en centrar los focos en una pareja en la que, hasta la orientación sexual del presunto macho, todo huele a farsa y a mentira). Y la neumática y su Rubencito, claramente desprecian a la Terremoto y a la de la voz, pero no les queda otra que arrimarse a ellas (y fingirse sus amigos para siempre), pese a las caras de asco que al maromo se le escapan, cuando no le queda otra que compartir su compañía por el puro interés de hacer grupo y pactar las nominaciones, ahora que es evidente que Yogo y Luko, se la van a endiñar sin un pestañeo.
Y en el otro lado, el niñato estúpido de Marcelo, continua haciendo méritos para ganar el Oscar de calle, con esa interpretación entregada (e imposible de tragar) en la que pretende vendernos la burra de lo mal que se lo está haciendo pasar (con caritas y pre pucheros incluidos) esa "mala mujé", que le tiene acosao' y no le deja endeviví. Y para intentar que la pobre Laurita se vaya a la puta calle esta misma noche, no cesa de pincharla a la menor ocasión, sabiendo que la otra saltará sin poder evitarlo, porque a la que nace polvorilla y se licencia luego como Choni Cum Laude, no hace falta más que una simple pijada para hacerla casi explotar.
Y mientras el Coplas ya ni canta casi, y sólo piensa en vendernos lo moderno que se está volviendo (a ver si en una de estas puede grabar un disco, que es a lo que ha entrado), y lo maricón de playa que se siente a pasos agigantados. La pareja que hay (pero que no era) es una mera ficción teatralizada, la que entró de guarra oficial (Martita) está resultando ser una novicia, la tonta ya casi nunca lo parece (sin la ayuda del conejo está mucho más jodido) y el que iba de modelo internacional, va para portera de cuarta. El indio al final resultará que era moro y sólo la Sirenita no ofrece dudas de que es todo lo que nos prometió y nada más.
Me da que al Espíritu (ese que estaba encargado de velar por la verdad y la pureza), le han mandado unas cuantas semanas de vacaciones, no sea que tuviese que acabase echándolos a todos a la puta calle, por no haber contado ninguno una puñetera verdad.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Le llamaban J.R.
En toda película con intenciones de ser mínimamente interesante, en general debe haber un villano a la altura de las circunstancias. Un tipo ruín y cruel que suscite el odio de la platea y contra el que los espectadores puedan descargar toda su ira y rabia contenida, quizás para así poder incluso sentirse mejores personas. Si a estas características le unimos un grado de inteligencia superior al del resto de los actores, un algo especial que le haga parecer brillante frente a unos héroes estúpidos y anodinos, el tipo conseguirá (contrariamente a lo que sucede con el villano torpe, gris y tosco), suscitar la simpatía y un cierto morbo hacia lo oscuro que termine en una especie de admiración.
Centrándonos en esta historia que estamos viendo (y bajando un poco el tono de las pajas mentales por el que parezco estar poseido últimamente, supongo que ansioso y caliente como un perro salido), obviamente no hay buenos. Si acaso hay personas a las que, por inutirles mayor sinceridad y trasparencia, estamos tentados a otorgarles ese rol, casi por desesperación, siempre huérfanos algunos del héroe perdido. Pero lo que sucede es que en esta ocasión, supongo que porque por fin me he enterado de que va esto, no sólo no busco ningún héroe (que todos me han salido ranas y los piratas donde mejor están en su puta casa), si no que espero que no aparezca nunca. Y si aparece, espero que le arranquen la cabeza de cuajo bastante antes del desenlace del cuento.
Y en cuanto a villanos (aún considerando que esto, tal vez por suerte, no es ninguna obra magna escrita por el primo Willy, que ese sí que sabía parirlos fascinantes hasta las putas entrañas), en esta telenovela, hay muchos y de muy diverso pelaje (con un objetivo idéntico, eso sí).
Tenemos a la villana sórdida y gris, salida directamente de la España más negra (que no viene a ser más que la versión patria de lo que siempre se ha dado en llamar la America profunda, aunque con unas notas de costumbrismo muy nuestro, que en mi caso lo hacen hasta más atractiva que cualquier paleta de un pueblo perdido de Texas), encarnada por esa Charito imprescindible, Lady Macbeth casposa, sobrina bastarda de las inolvidables Luciana y Angela Izquierdo, maquinadora y falsa, celosa compulsiva y enfermiza, amargada y envidiosa dama, incapaz de asumir que en el reino, hay alguna que es más bella que ella (en este caso muchas, practicamente todas).
Y también está el villano casi estúpido (unineuronal, para que engañarnos), cuya mayor gracia es el creerse más listo que nadie y ese sentido del humor que, muy de vez en cuando, consigue dar en el clavo. Hablo de Yago, obviamente. Un tipo que, como amigo (o simplemente conocido), me resultaría practicamente repulsivo (a pesar de su rotunda e innegable belleza) y despreciable pero que, en esta función, me parece tremendamente necesario (y hasta atractivo), aunque sólo sea para reirme de esa infinita estupidez (que el sueña estrategia ajedrecística) y de esos aires de Mefistófeles de cuarta que exhibe, perfectamente maqueado, pertrechado tras sus oscuras gafas de sol, en medio de la oscuridad de la noche, siempre atento a la pose que le haga parecer el malvado definitivo.
Pero sobre todo (y por encima de estos dos y de todo los demás), yo me quedo con ese pícaro tan español (y tan tan del sur y que nadie se ofenda, que en el norte también los hay de esta clase, pero el clima los produce con otras taras diferentes), más falso que Judas vendiendo a su divino Maestro. Don Juan trasnochado en busca de sangre fresca y novicias de carnes prietas, que interpreta y vende ese papel de hombre afable, abierto, franco y sincero, siempre leal (hasta que ya no interesa) y que, mucho me temo, si en algo no nos engaña, es que es exactamente igual en su vida diaría que ahí dentro. Ese Joaquín, nieto de aquel Juncal del "porvete" y del Gran Humberto Janeiro, siempre con su sonrisa aceitosa y su voz pretendidamente melosa y llena de babas rancias, capaz de acariciarte ahora y clavarte un puñal por la espalda al instante siguiente, sin que le tiemble la voz y sin que dejen de brillar sus dientes de Pedro Navaja (sin el de oro), pertrechado en el zaguán. Un tipo imprescindible capaz de regalarnos muchos momentos de gloria, mucho más necesario en este teatro que esa Laura que poco más dará de así y cuya única virtud (mostrarse siempre a corazón abierto), me parece demasiado obvia, aburrida y falta de interes a estas alturas como para que me apetezca que se salve a costa del otro (lástima que la decisión de la audiencia esté entre estos dos, y que imbéciles anodinos como el Malaguita o Rubén jamás salgan a la palestra).
Un Joaquín que en mi pequeña mente enferma, emparenta directamente (con bastante menos clase, eso sí) con aquel Michael Caine de "Un par de seductores", pura apariencia y teatro, vividor de cuarta siempre al acecho del timo perfecto, un hombre capaz de vendernos ahora (intentarlo, porque el timo no cuela) que lo de los pactos y las murmuraciones, no era si no un invento de otros, al que poco menos que él se vió arrastrado sin querer ,y que ahora parece encantado de vivir en ese mundo de Oz, cual Papa Pitufo pelín salidorro y cachondo, rodeado de niños buenos (y niñas puras), a los que, por mucho que lo disimule, se nota que mira con profundo asco (porque los ve como a grotescos monstruos de feria) y desprecio. Coño, pero si hasta se presta y parece encantado de participar (y hacer el imbécil) con ellos en sus "divertidísimos" juegos.
Ese Joaquin que vende por casi nada a la que hasta hace poco era su compañera de juegos, que no deja de soltar una puñalada tras otra contra Charito (muchas de ellas empapadas de un inevitable tufillo machista), y que ejerce de hombre franco, campechano y enemigo del conflicto (pese a que reconozca, para que se le vea aún más sincero, que él está compitiendo, como todos los demás, pero sin pisar a nadie, eso que quede bien claro). Un tipejo en el fondo entrañable (para verle en esta comedia, obviamente, no para compartir confidencias ni nada que se le parezca), que estoy seguro de que si le dejan ahí dentro (y los votante no se cubren de mierda con otro de sus temibles ejercicios prácticos de ceguera), puede ser incluso el que dé más juego. Y el que quizás, con esa estrategia disimulada de trampas y esa capacidad de engañar a los estúpidos de sus compañeros, más me pueda divertir.
Y falta va a hacer gente que nos divierta, puesto que el final, ya cantado, a mí por lo menos no me va a divertir en absoluto, y con resúmenes como el de ayer y con un imbécil absoluto, como es ese gilipollas de Yago, probablemente de los cerebros más atrofiados que han pasado por esa casa, proclamando a diestro y siniestro lo buenísima persona y lo encantador que es el retrasado del Ficus (sólo por joder y hundir a Xxarito, que a este... y a unos cuantos más, como el mamarracho de Jhota, que se dedicaron también a tratar de joderla a ella, la cabeza no les da para pensar más allá de la nominación siguiente), creo que el primer puesto está ya más que decidido.
Así que... por lo menos que me dejen disfrutar mientras tanto.
Centrándonos en esta historia que estamos viendo (y bajando un poco el tono de las pajas mentales por el que parezco estar poseido últimamente, supongo que ansioso y caliente como un perro salido), obviamente no hay buenos. Si acaso hay personas a las que, por inutirles mayor sinceridad y trasparencia, estamos tentados a otorgarles ese rol, casi por desesperación, siempre huérfanos algunos del héroe perdido. Pero lo que sucede es que en esta ocasión, supongo que porque por fin me he enterado de que va esto, no sólo no busco ningún héroe (que todos me han salido ranas y los piratas donde mejor están en su puta casa), si no que espero que no aparezca nunca. Y si aparece, espero que le arranquen la cabeza de cuajo bastante antes del desenlace del cuento.
Y en cuanto a villanos (aún considerando que esto, tal vez por suerte, no es ninguna obra magna escrita por el primo Willy, que ese sí que sabía parirlos fascinantes hasta las putas entrañas), en esta telenovela, hay muchos y de muy diverso pelaje (con un objetivo idéntico, eso sí).
Tenemos a la villana sórdida y gris, salida directamente de la España más negra (que no viene a ser más que la versión patria de lo que siempre se ha dado en llamar la America profunda, aunque con unas notas de costumbrismo muy nuestro, que en mi caso lo hacen hasta más atractiva que cualquier paleta de un pueblo perdido de Texas), encarnada por esa Charito imprescindible, Lady Macbeth casposa, sobrina bastarda de las inolvidables Luciana y Angela Izquierdo, maquinadora y falsa, celosa compulsiva y enfermiza, amargada y envidiosa dama, incapaz de asumir que en el reino, hay alguna que es más bella que ella (en este caso muchas, practicamente todas).
Y también está el villano casi estúpido (unineuronal, para que engañarnos), cuya mayor gracia es el creerse más listo que nadie y ese sentido del humor que, muy de vez en cuando, consigue dar en el clavo. Hablo de Yago, obviamente. Un tipo que, como amigo (o simplemente conocido), me resultaría practicamente repulsivo (a pesar de su rotunda e innegable belleza) y despreciable pero que, en esta función, me parece tremendamente necesario (y hasta atractivo), aunque sólo sea para reirme de esa infinita estupidez (que el sueña estrategia ajedrecística) y de esos aires de Mefistófeles de cuarta que exhibe, perfectamente maqueado, pertrechado tras sus oscuras gafas de sol, en medio de la oscuridad de la noche, siempre atento a la pose que le haga parecer el malvado definitivo.
Pero sobre todo (y por encima de estos dos y de todo los demás), yo me quedo con ese pícaro tan español (y tan tan del sur y que nadie se ofenda, que en el norte también los hay de esta clase, pero el clima los produce con otras taras diferentes), más falso que Judas vendiendo a su divino Maestro. Don Juan trasnochado en busca de sangre fresca y novicias de carnes prietas, que interpreta y vende ese papel de hombre afable, abierto, franco y sincero, siempre leal (hasta que ya no interesa) y que, mucho me temo, si en algo no nos engaña, es que es exactamente igual en su vida diaría que ahí dentro. Ese Joaquín, nieto de aquel Juncal del "porvete" y del Gran Humberto Janeiro, siempre con su sonrisa aceitosa y su voz pretendidamente melosa y llena de babas rancias, capaz de acariciarte ahora y clavarte un puñal por la espalda al instante siguiente, sin que le tiemble la voz y sin que dejen de brillar sus dientes de Pedro Navaja (sin el de oro), pertrechado en el zaguán. Un tipo imprescindible capaz de regalarnos muchos momentos de gloria, mucho más necesario en este teatro que esa Laura que poco más dará de así y cuya única virtud (mostrarse siempre a corazón abierto), me parece demasiado obvia, aburrida y falta de interes a estas alturas como para que me apetezca que se salve a costa del otro (lástima que la decisión de la audiencia esté entre estos dos, y que imbéciles anodinos como el Malaguita o Rubén jamás salgan a la palestra).
Un Joaquín que en mi pequeña mente enferma, emparenta directamente (con bastante menos clase, eso sí) con aquel Michael Caine de "Un par de seductores", pura apariencia y teatro, vividor de cuarta siempre al acecho del timo perfecto, un hombre capaz de vendernos ahora (intentarlo, porque el timo no cuela) que lo de los pactos y las murmuraciones, no era si no un invento de otros, al que poco menos que él se vió arrastrado sin querer ,y que ahora parece encantado de vivir en ese mundo de Oz, cual Papa Pitufo pelín salidorro y cachondo, rodeado de niños buenos (y niñas puras), a los que, por mucho que lo disimule, se nota que mira con profundo asco (porque los ve como a grotescos monstruos de feria) y desprecio. Coño, pero si hasta se presta y parece encantado de participar (y hacer el imbécil) con ellos en sus "divertidísimos" juegos.
Ese Joaquin que vende por casi nada a la que hasta hace poco era su compañera de juegos, que no deja de soltar una puñalada tras otra contra Charito (muchas de ellas empapadas de un inevitable tufillo machista), y que ejerce de hombre franco, campechano y enemigo del conflicto (pese a que reconozca, para que se le vea aún más sincero, que él está compitiendo, como todos los demás, pero sin pisar a nadie, eso que quede bien claro). Un tipejo en el fondo entrañable (para verle en esta comedia, obviamente, no para compartir confidencias ni nada que se le parezca), que estoy seguro de que si le dejan ahí dentro (y los votante no se cubren de mierda con otro de sus temibles ejercicios prácticos de ceguera), puede ser incluso el que dé más juego. Y el que quizás, con esa estrategia disimulada de trampas y esa capacidad de engañar a los estúpidos de sus compañeros, más me pueda divertir.
Y falta va a hacer gente que nos divierta, puesto que el final, ya cantado, a mí por lo menos no me va a divertir en absoluto, y con resúmenes como el de ayer y con un imbécil absoluto, como es ese gilipollas de Yago, probablemente de los cerebros más atrofiados que han pasado por esa casa, proclamando a diestro y siniestro lo buenísima persona y lo encantador que es el retrasado del Ficus (sólo por joder y hundir a Xxarito, que a este... y a unos cuantos más, como el mamarracho de Jhota, que se dedicaron también a tratar de joderla a ella, la cabeza no les da para pensar más allá de la nominación siguiente), creo que el primer puesto está ya más que decidido.
Así que... por lo menos que me dejen disfrutar mientras tanto.
martes, 23 de noviembre de 2010
Nido de cuervos.
Hoy me temo que toca día de paja mental. Básicamente porque tampoco he visto ningún movimiento nuevo destacable. Y también porque me apetecía pararme un poco y sentarme a pensar.
Y cada vez que miro esa casa y las docenas de historias que se desarrollan dentro de ella, y como esas historias se entrecruzan entre sí, la palabra que con más fuerza me viene a la cabeza es falsedad.
Mucha gente se queja de que este circo no les engancha, de que no hay ninguna historia que destaque por encima del resto, buscando quizás el estruendo, los héroes y los villanos. Y yo para nada comparto ese interés, porque el estruendo pasa pronto y luego suele llegar las más vacía y absoluta calma, mientras que en este teatro que a diario veo en la pantalla, lo que observo es una película coral en la que todos los personajes tienen su cuota de protagonismo. Y aunque cada uno es de su padre y de su madre y todos ellos son muy distintos, hay algo que los iguala (y que precisamente evita que estalle la tempestad salvo en momentos muy puntuales): la calma basada fundamentalmente en la más completa y absoluta falsedad.
Pocas veces he visto un grupo que resulte tan sosegado, tan en apariencia tranquilo y correcto y que esconda tanta mentira, tantas alianzas entrecruzadas y de rápida caducidada, tantos chacales y zorros espectantes para arañar centímentros en busca de arrebatarle al otro su presa. Y al mismo tiempo, tanta torpeza en sus acciones, después de tantos años de formato, incapaces de aprender el ABC de este programa, cayendo en los mismos errores que tantos antes cometieron, victimizando a unos, tratando de formar el grupo mayoritario, tirando siempre por el camino más fácil, más inmediato y también más equivocado.
Hace años, hubo en esa casa un Maestro que con tres reglas básicas del juego (esto no es tampoco una tesis doctoral y en el fondo, se resumen en las emociones básicas que siempre han tocado las diferentes teclas del alma humana), enseñó el camino a seguir para llegar primero a la meta. Obviamente (y con todo merecimiento), desgranó los simples movimientos necesarios para avanzar en el tablero y fué tan sumamente didáctico en su labor, que la dejó explicada para todos aquellos que quisiesen aprender de ella. Pero por suerte o por desgracia, ninguno de estos unineuronales que año tras año aspiran a algo entre esas paredes, ha mostrado la más mínima capacidad de seguirlas.
Y así, en la presente función, probablemente más que en ninguna otra (y ese es el atractivo irresistible que me tiene completamente enganchado), los sirleros de baja estofa, los matones baratos, los aprendices de la nada, los aspirantes bastardos, las muñequitas de mirada falsa, las princesitas de voz pausada y monocorde, los esperpentos deformes, las barbies superstar de saldo, las niñas buenas con trencitas falsas, las chonis de siempre, los estrategas de cuarta, los babosos de tercera y los pirados de segunda, dan forma a ese extraño baile de cuervos, que en una danza constante, reparten tímidos picotazos sin orden ni concierto, tratando de asestar golpes mortales sin conseguir más que llevarse en cada bocado pequeños pedacitos de piel y carne. Y todos siguen peleando, repartiendo estocadas que rara vez pasan de arañar el aire, condenados a luchar entre ellos, pactando ahora con uno, apuñalándole a los dos minutos por la espalda y volviendo luego a recorrer el mismo camino, con nuevos aliados y a la espera de dar otro giro en el camino que les lleve a reencontrarse y a volver a pactar con quien hace nada habían desechado.
Y esta es la comedia y el guión no escrito. Y la partida no hace más que finalizar a cada paso para volver a empezar casi de cero, con viejos rencores que no importan demasiado, porque al final, todo el mundo es consciente de que, a la meta, sólo uno podrá llegar el primero y todos y cada uno de ellos están dispuestos a pisar a su madre o a pactar con el diablo para ocupar ese puesto reservado al que sea capaz de aplastar a todos los demás sin que parezca siquiera que lo ha intentado. Con una sonrisa en los labios, luciendo dientes y tratando de parecer el más noble, el más bueno, el más humano.
Así pués, las cartas ya están echadas y cada día se reparten nuevas manos.
Y el que no quiera ver el partido, que no lo compré. Pero yo pienso seguirlo sin pestañear y sin dejar de disfrutarlo.
Y cada vez que miro esa casa y las docenas de historias que se desarrollan dentro de ella, y como esas historias se entrecruzan entre sí, la palabra que con más fuerza me viene a la cabeza es falsedad.
Mucha gente se queja de que este circo no les engancha, de que no hay ninguna historia que destaque por encima del resto, buscando quizás el estruendo, los héroes y los villanos. Y yo para nada comparto ese interés, porque el estruendo pasa pronto y luego suele llegar las más vacía y absoluta calma, mientras que en este teatro que a diario veo en la pantalla, lo que observo es una película coral en la que todos los personajes tienen su cuota de protagonismo. Y aunque cada uno es de su padre y de su madre y todos ellos son muy distintos, hay algo que los iguala (y que precisamente evita que estalle la tempestad salvo en momentos muy puntuales): la calma basada fundamentalmente en la más completa y absoluta falsedad.
Pocas veces he visto un grupo que resulte tan sosegado, tan en apariencia tranquilo y correcto y que esconda tanta mentira, tantas alianzas entrecruzadas y de rápida caducidada, tantos chacales y zorros espectantes para arañar centímentros en busca de arrebatarle al otro su presa. Y al mismo tiempo, tanta torpeza en sus acciones, después de tantos años de formato, incapaces de aprender el ABC de este programa, cayendo en los mismos errores que tantos antes cometieron, victimizando a unos, tratando de formar el grupo mayoritario, tirando siempre por el camino más fácil, más inmediato y también más equivocado.
Hace años, hubo en esa casa un Maestro que con tres reglas básicas del juego (esto no es tampoco una tesis doctoral y en el fondo, se resumen en las emociones básicas que siempre han tocado las diferentes teclas del alma humana), enseñó el camino a seguir para llegar primero a la meta. Obviamente (y con todo merecimiento), desgranó los simples movimientos necesarios para avanzar en el tablero y fué tan sumamente didáctico en su labor, que la dejó explicada para todos aquellos que quisiesen aprender de ella. Pero por suerte o por desgracia, ninguno de estos unineuronales que año tras año aspiran a algo entre esas paredes, ha mostrado la más mínima capacidad de seguirlas.
Y así, en la presente función, probablemente más que en ninguna otra (y ese es el atractivo irresistible que me tiene completamente enganchado), los sirleros de baja estofa, los matones baratos, los aprendices de la nada, los aspirantes bastardos, las muñequitas de mirada falsa, las princesitas de voz pausada y monocorde, los esperpentos deformes, las barbies superstar de saldo, las niñas buenas con trencitas falsas, las chonis de siempre, los estrategas de cuarta, los babosos de tercera y los pirados de segunda, dan forma a ese extraño baile de cuervos, que en una danza constante, reparten tímidos picotazos sin orden ni concierto, tratando de asestar golpes mortales sin conseguir más que llevarse en cada bocado pequeños pedacitos de piel y carne. Y todos siguen peleando, repartiendo estocadas que rara vez pasan de arañar el aire, condenados a luchar entre ellos, pactando ahora con uno, apuñalándole a los dos minutos por la espalda y volviendo luego a recorrer el mismo camino, con nuevos aliados y a la espera de dar otro giro en el camino que les lleve a reencontrarse y a volver a pactar con quien hace nada habían desechado.
Y esta es la comedia y el guión no escrito. Y la partida no hace más que finalizar a cada paso para volver a empezar casi de cero, con viejos rencores que no importan demasiado, porque al final, todo el mundo es consciente de que, a la meta, sólo uno podrá llegar el primero y todos y cada uno de ellos están dispuestos a pisar a su madre o a pactar con el diablo para ocupar ese puesto reservado al que sea capaz de aplastar a todos los demás sin que parezca siquiera que lo ha intentado. Con una sonrisa en los labios, luciendo dientes y tratando de parecer el más noble, el más bueno, el más humano.
Así pués, las cartas ya están echadas y cada día se reparten nuevas manos.
Y el que no quiera ver el partido, que no lo compré. Pero yo pienso seguirlo sin pestañear y sin dejar de disfrutarlo.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Nadie conoce a nadie.
"¿Cómo se dice falsa en japonés?
Charito."
(Yago Hermida, aspirante a Gran Esperanza Blanca).
Con este chiste (bastante bueno), remató el gallego la gran tarde noche del sábado. Una de las mejores que recuerdo, no ya sólo en este Gran Hermano, si no desde hace muchos años. Una tarde en la que cientos de detalles me hacen imposible contar más que pequeñas pinceladas de casi nada. Por lo que espero que nadie tenga ni la intención siquiera de tener una crónica completa de lo que pasa ahí dentro. Hace mucho que tuve que escoger entre rallarme y largar ladrillos infumables (pormenorizando todos los instantes que veo), o tirar por la calle de en medio (lo menos problemático) e ir soltando lo que más presente tengo en la memoria, sin pretender algo para lo que no sirvo.
Obviamente, cogí la segunda opción.
Y lo sucedido el sábado me acabó dando la razón, porque los frentes abiertos son varios (y muy jugosos) y pasaré de tratar de cubrirlos todos, yendo a saco sin más tardanza.¡, centrándome en lo que más recuerdo.
Todo empezó la noche del viernes (creo) cuando en la pantalla (supongo que de la xbox) aparecieron dos mensajes que rezaban "Chari falsa" y "No os fieis de Chari" y que consiguieron que la partida de la tarde del sábado en la consola, se convirtiera en una especie de ralle colectivo en las dos casas. Pero obviamente, la más rallada era Xxari (esa niñata insoportable que es como una epidemia de almorranas en el culo) que, tras tener la sospecha de que los mensajes podían provenir de la otra casa y sugerir alguno de sus compañeros el pagarles al día siguiente con la misma moneda, llegó a su ralle definitivo cuando el super (para evitar líos o para, tratando de arreglar la chapuza que habían cometido, cagarla aún más) le confirma que los mensajes que han podido ver provienen del exterior. Ahí ya la gaditana entra en brote y llega el llanto, y su novio (la planta que ella casi ha convertido en ganador, sencillamente mostrándose una bruja celosa posesiva y falsa, y colocándole a él como un pobrecito imbécil, posición ideal para despertar las simpatías de los que simplemente buscan mártires, aunque los mártires aburran a dios y la función básica de este programa sea divertir y no servir de somnífero), la consuela y le viene a decir que, encima (iluso o falso también él) no debe rallarse con algo tan absurdo, porque toooodo el mundo ve lo sincera que es siempre su niña.
Y a todo esto, y en paralelo, en la casa blanca, Jhota y Joaquín, aprovechándose de los mensajes de marras, aprovechan para confeccionar un traje a medida (un señor traje) a la Xxarito. Que si Jhota dice que es muy amiga, pero que ya le llevaba viendo cosas muy raras. Que si menos mal que se habían distanciado y que ahora estaban en casas distintas, porque en una semana más, el hubiese saltado. Y el señor Joaquin (aleccionando a todos y en especial a su pupilo Marcelo, que no deja de ser una réplica exacta con veinte años menos de él mismo y que venera a su "padre espiritual", mirándole en silencio como si la del otro fuese la palabra de dios), crecido ante la atención de la platea, remata encima diciendo que la niña es una "floja". Y que todo lo que afirma que limpia es mentira, porque al final, lo tiene todo lleno de mierda.
A todo esto y en medio de la conversación, aparece el tema Marta, respecto al cual los de la casa blanca tienen interés en saber si anda detrás de Ruben (que tan mal gusto yo no le presupongo a la chica) y la charla deriva entre dimes, diretes y confusiones varias, pero ya que sale el tema, el gran Joaquín, aprovecha para decir que aunque Marta es "buena chica", no sería del tipo de mujer con el que él estuviese fuera y que tiene comportamientos bastante raros (como acercarse a él cuando está nominada y alejarse cuando el que está en la palestra es él). Y para rematar el tema, uno de los dos (Jhota o Joaquín, no recuerdo), conluye dicendo simple y llanamente, que la gallega es "un poco zorrilla".
Y aquí, yo ya me siento aún más impotente, porque todo me parece intersante y siento que no estoy contando casi nada y que me estoy quedando sin llegar siquiera a tratar el diez por ciento de lo que veo (en este GH aburrido y con un casting de mierda, según algunos).
Pero no me gustaría seguir, sin hacer un inciso y darle las gracias a la Gran Pepa (la nueva, no la chapuzas que ejerce de super) por haber puesto patas arriba todo esto (con la colaboración inestimable del inútil que dejó que los sms salieran a la luz ahí dentro) simplemente con esa organización pensada y medida, en la que incluso creo que, propició la unión de la sacrosanta parejita (los que eran pero luego no, y al final ni ellos mismos saben lo que son), para dinamitarla por completo, ya que, cualquiera con un mínimo de capacidad de observación, vería (desde fuera) que esos dos son como agua y aceite y que lo único que les unía mínimamente era precisamente la distancia (y los 15 minutos de bis a bis) que, al haber desaparecido, ha hecho aflorar todas las carencias e inmensas grietas que existen en una relación cogida con alfileres y que, más tarde o más temprano, concluirá en estruendoso fracaso (y venta de retales en los programas satélites, una vez que todo esto haya concluido). Aunque esta estrategia, podría tener (y tiene) el peligro enorme y real que antes comentaba: que ya tengamos ganador y que, el de este año, convierta (por comparación) a Javito y a Angel en los reyes del club de la comedia.
Y es que esta unión propiciada por la doña (cruce bastardo entre Laly Bazán, Mila Ximénez y hasta Rosa Venenito), así como la separación que ha hecho de Marta y Joaquín (de la cual la gallega sale tremendamente favorecida, acercándola más a Yago, por mucho que amenace con ir al confesionario a quejarse de que Pepa está contando demasiadas cosas del exterior y los está rallando a todos), tuvo su climax en la misma noche del sábado de marras (y creo que ha sido sólo el comienzo, visto que el domingo, casi a la misma hora, se repetía una conversación similar entre los mismos protagonistas), en una conversación nocturna, cara a cara, entre la parejita, amparados por la soledad y el saber que todos los demás se habían acostado.
Una conversación larga, interesantísima de ver, para conocer bien a los personajes y hacernos una idea de por donde nos movemos, imposible de detallar en su totalidad y que comenzó de forma extraña, que hizo parecer que el objetivo y el fin de la misma, era el intento de Xxari de organizar las cosas, y tratar de que su novio y ella durmiesen en habitaciones distintas, para así tener controlados todos los frentes (sí, el amor y la pasión irrefrenable, parece que pesan mucho menos que 50 kilos). Pero claro, todo esta supueste trama de nuestra Lady Macbeth (de baratillo y todo a cien, no nos vayamos a pensar otra cosa), tratándole de hacer entender su postura al encefalograma plano que tenía enfrente (al que sólo le faltaba la baba cayéndosele por la comisura de los labios, porque el resto de la cara era una franca oda a los efectos de una buena lobotomía), derivó en el transcurso de la misma al origen real del problema: la envidía total y el complejo de inferioridad inconsciente y mal disimulado que la "buena" de Xxarini tiene hacia Marta. Una envidia que ella disfraza de celos y que le sirvió a la nena, para lanzarle una batería de reproches al zoquete, reprochándole (manda cojones, como si ella hubiese tonteado lo suyo con Feroz y con Oscar) que él estuviese muy pendiente de la gallega en todo momento (según ella, aunque no lo dijo, el maromo debería casi escupirle a la cara para que la otra se quedase tranquila) y que, encima, se dejase dar un abrazo tan cariñoso cuando se reencontraron los dos el jueves por la noche, estando su novia delante. Y la conversación, que culminó con el otro diciéndole que sí a todo, agachando la cabeza y haciendo firme propósito de enmienda (que de nada sirvió, puesto que a la noche siguiente, pudimos asistir al mismo capítulo con la misma invitada ausente de protagonista), tuvo su momento álgido, en un comentario del imbécil del Ficus que, tímidamente, osó hacerle un leve reproche a su diosa y pedir a dios (más bien a ella) que al día siguiente, su novia se levantase con un poco más de deseo hacia él.
Dato significativo, por cierto, y conluyente respecto a la relación absurda y falsa que desde el programa nos siguen intentando vender (ayudados por ellos), en la que parece que a la niña sólo se le moja el chocho y tiene ganas de polla cuando su action man heroe, anda lejos y puede vender la pena por la ausencia. Porque por lo que parece, desde el reencuentro, poco polvo ha habido entre estos dos que incluso en un principio, hasta dormían (parece) en camas separadas.
Y para concluir este ladrillo (que al final, he sido incapaz de hacer reusmido y mínimamente coherente y claro), simplemente una palabra que sobrevuela sobre todo y todos en esa casa: Falsedad, casi más visible y palpable que nunca, en un micromundo en el que nadie conoce a nadie, todos se mienten a la cara, todos esconden, cada uno conspira y cambia con frecuencia de aliados y en el que la miseria y la mentira, por fortuna, campan a sus anchas, disfrazadas en todo momento, de correción, educación y afabilidad.
Que dure mucho, por favor.
Y que no pare la fiesta.
Y, un último detalle. En la casa la están cagando, poniendo a parir a todas horas a Xxari y victimizando a su novio, pintándolo siempre de buena persona y de pobrecito. Donde ya la actitud de su novia le está encumbrando, si estos imbéciles siguen empeñándose en pintarlo de mártir y santo, no hay dios bendito que nos libre de un desastre que cada vez está tomando más forma y dándome más miedo.
Charito."
(Yago Hermida, aspirante a Gran Esperanza Blanca).
Con este chiste (bastante bueno), remató el gallego la gran tarde noche del sábado. Una de las mejores que recuerdo, no ya sólo en este Gran Hermano, si no desde hace muchos años. Una tarde en la que cientos de detalles me hacen imposible contar más que pequeñas pinceladas de casi nada. Por lo que espero que nadie tenga ni la intención siquiera de tener una crónica completa de lo que pasa ahí dentro. Hace mucho que tuve que escoger entre rallarme y largar ladrillos infumables (pormenorizando todos los instantes que veo), o tirar por la calle de en medio (lo menos problemático) e ir soltando lo que más presente tengo en la memoria, sin pretender algo para lo que no sirvo.
Obviamente, cogí la segunda opción.
Y lo sucedido el sábado me acabó dando la razón, porque los frentes abiertos son varios (y muy jugosos) y pasaré de tratar de cubrirlos todos, yendo a saco sin más tardanza.¡, centrándome en lo que más recuerdo.
Todo empezó la noche del viernes (creo) cuando en la pantalla (supongo que de la xbox) aparecieron dos mensajes que rezaban "Chari falsa" y "No os fieis de Chari" y que consiguieron que la partida de la tarde del sábado en la consola, se convirtiera en una especie de ralle colectivo en las dos casas. Pero obviamente, la más rallada era Xxari (esa niñata insoportable que es como una epidemia de almorranas en el culo) que, tras tener la sospecha de que los mensajes podían provenir de la otra casa y sugerir alguno de sus compañeros el pagarles al día siguiente con la misma moneda, llegó a su ralle definitivo cuando el super (para evitar líos o para, tratando de arreglar la chapuza que habían cometido, cagarla aún más) le confirma que los mensajes que han podido ver provienen del exterior. Ahí ya la gaditana entra en brote y llega el llanto, y su novio (la planta que ella casi ha convertido en ganador, sencillamente mostrándose una bruja celosa posesiva y falsa, y colocándole a él como un pobrecito imbécil, posición ideal para despertar las simpatías de los que simplemente buscan mártires, aunque los mártires aburran a dios y la función básica de este programa sea divertir y no servir de somnífero), la consuela y le viene a decir que, encima (iluso o falso también él) no debe rallarse con algo tan absurdo, porque toooodo el mundo ve lo sincera que es siempre su niña.
Y a todo esto, y en paralelo, en la casa blanca, Jhota y Joaquín, aprovechándose de los mensajes de marras, aprovechan para confeccionar un traje a medida (un señor traje) a la Xxarito. Que si Jhota dice que es muy amiga, pero que ya le llevaba viendo cosas muy raras. Que si menos mal que se habían distanciado y que ahora estaban en casas distintas, porque en una semana más, el hubiese saltado. Y el señor Joaquin (aleccionando a todos y en especial a su pupilo Marcelo, que no deja de ser una réplica exacta con veinte años menos de él mismo y que venera a su "padre espiritual", mirándole en silencio como si la del otro fuese la palabra de dios), crecido ante la atención de la platea, remata encima diciendo que la niña es una "floja". Y que todo lo que afirma que limpia es mentira, porque al final, lo tiene todo lleno de mierda.
A todo esto y en medio de la conversación, aparece el tema Marta, respecto al cual los de la casa blanca tienen interés en saber si anda detrás de Ruben (que tan mal gusto yo no le presupongo a la chica) y la charla deriva entre dimes, diretes y confusiones varias, pero ya que sale el tema, el gran Joaquín, aprovecha para decir que aunque Marta es "buena chica", no sería del tipo de mujer con el que él estuviese fuera y que tiene comportamientos bastante raros (como acercarse a él cuando está nominada y alejarse cuando el que está en la palestra es él). Y para rematar el tema, uno de los dos (Jhota o Joaquín, no recuerdo), conluye dicendo simple y llanamente, que la gallega es "un poco zorrilla".
Y aquí, yo ya me siento aún más impotente, porque todo me parece intersante y siento que no estoy contando casi nada y que me estoy quedando sin llegar siquiera a tratar el diez por ciento de lo que veo (en este GH aburrido y con un casting de mierda, según algunos).
Pero no me gustaría seguir, sin hacer un inciso y darle las gracias a la Gran Pepa (la nueva, no la chapuzas que ejerce de super) por haber puesto patas arriba todo esto (con la colaboración inestimable del inútil que dejó que los sms salieran a la luz ahí dentro) simplemente con esa organización pensada y medida, en la que incluso creo que, propició la unión de la sacrosanta parejita (los que eran pero luego no, y al final ni ellos mismos saben lo que son), para dinamitarla por completo, ya que, cualquiera con un mínimo de capacidad de observación, vería (desde fuera) que esos dos son como agua y aceite y que lo único que les unía mínimamente era precisamente la distancia (y los 15 minutos de bis a bis) que, al haber desaparecido, ha hecho aflorar todas las carencias e inmensas grietas que existen en una relación cogida con alfileres y que, más tarde o más temprano, concluirá en estruendoso fracaso (y venta de retales en los programas satélites, una vez que todo esto haya concluido). Aunque esta estrategia, podría tener (y tiene) el peligro enorme y real que antes comentaba: que ya tengamos ganador y que, el de este año, convierta (por comparación) a Javito y a Angel en los reyes del club de la comedia.
Y es que esta unión propiciada por la doña (cruce bastardo entre Laly Bazán, Mila Ximénez y hasta Rosa Venenito), así como la separación que ha hecho de Marta y Joaquín (de la cual la gallega sale tremendamente favorecida, acercándola más a Yago, por mucho que amenace con ir al confesionario a quejarse de que Pepa está contando demasiadas cosas del exterior y los está rallando a todos), tuvo su climax en la misma noche del sábado de marras (y creo que ha sido sólo el comienzo, visto que el domingo, casi a la misma hora, se repetía una conversación similar entre los mismos protagonistas), en una conversación nocturna, cara a cara, entre la parejita, amparados por la soledad y el saber que todos los demás se habían acostado.
Una conversación larga, interesantísima de ver, para conocer bien a los personajes y hacernos una idea de por donde nos movemos, imposible de detallar en su totalidad y que comenzó de forma extraña, que hizo parecer que el objetivo y el fin de la misma, era el intento de Xxari de organizar las cosas, y tratar de que su novio y ella durmiesen en habitaciones distintas, para así tener controlados todos los frentes (sí, el amor y la pasión irrefrenable, parece que pesan mucho menos que 50 kilos). Pero claro, todo esta supueste trama de nuestra Lady Macbeth (de baratillo y todo a cien, no nos vayamos a pensar otra cosa), tratándole de hacer entender su postura al encefalograma plano que tenía enfrente (al que sólo le faltaba la baba cayéndosele por la comisura de los labios, porque el resto de la cara era una franca oda a los efectos de una buena lobotomía), derivó en el transcurso de la misma al origen real del problema: la envidía total y el complejo de inferioridad inconsciente y mal disimulado que la "buena" de Xxarini tiene hacia Marta. Una envidia que ella disfraza de celos y que le sirvió a la nena, para lanzarle una batería de reproches al zoquete, reprochándole (manda cojones, como si ella hubiese tonteado lo suyo con Feroz y con Oscar) que él estuviese muy pendiente de la gallega en todo momento (según ella, aunque no lo dijo, el maromo debería casi escupirle a la cara para que la otra se quedase tranquila) y que, encima, se dejase dar un abrazo tan cariñoso cuando se reencontraron los dos el jueves por la noche, estando su novia delante. Y la conversación, que culminó con el otro diciéndole que sí a todo, agachando la cabeza y haciendo firme propósito de enmienda (que de nada sirvió, puesto que a la noche siguiente, pudimos asistir al mismo capítulo con la misma invitada ausente de protagonista), tuvo su momento álgido, en un comentario del imbécil del Ficus que, tímidamente, osó hacerle un leve reproche a su diosa y pedir a dios (más bien a ella) que al día siguiente, su novia se levantase con un poco más de deseo hacia él.
Dato significativo, por cierto, y conluyente respecto a la relación absurda y falsa que desde el programa nos siguen intentando vender (ayudados por ellos), en la que parece que a la niña sólo se le moja el chocho y tiene ganas de polla cuando su action man heroe, anda lejos y puede vender la pena por la ausencia. Porque por lo que parece, desde el reencuentro, poco polvo ha habido entre estos dos que incluso en un principio, hasta dormían (parece) en camas separadas.
Y para concluir este ladrillo (que al final, he sido incapaz de hacer reusmido y mínimamente coherente y claro), simplemente una palabra que sobrevuela sobre todo y todos en esa casa: Falsedad, casi más visible y palpable que nunca, en un micromundo en el que nadie conoce a nadie, todos se mienten a la cara, todos esconden, cada uno conspira y cambia con frecuencia de aliados y en el que la miseria y la mentira, por fortuna, campan a sus anchas, disfrazadas en todo momento, de correción, educación y afabilidad.
Que dure mucho, por favor.
Y que no pare la fiesta.
Y, un último detalle. En la casa la están cagando, poniendo a parir a todas horas a Xxari y victimizando a su novio, pintándolo siempre de buena persona y de pobrecito. Donde ya la actitud de su novia le está encumbrando, si estos imbéciles siguen empeñándose en pintarlo de mártir y santo, no hay dios bendito que nos libre de un desastre que cada vez está tomando más forma y dándome más miedo.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Cometieron dos errores.
Antes de entrar en materia, un inciso: Cometieron dos errores (sí, hablo de los de arriba). Bueno en realidad cometieron cuatro (pero no hay ninguna película que se llame así). Abrieron las puertas equivocadas y metieron a los reservas en las casas antes de tiempo y, para remediarlo, los sacaron e hicieron como si eso nunca hubiese pasado. Y ya van dos. Pero el problema es que pincharon la cámara equivocada durante la gala y pudimos ver a Arturo departiendo con los de la casa de colores (de espaldas... ahora son capaces de editar la gala...), unos diez minutos antes de que anunciaran su entrada (y la interpretasen). Y (cuarto error), no advirtieron convenientemente a Pepa de que no dijese nada y, nada más entrar en la casa, saludo a Patricia con algo así como un "Bueno ahora ya sí ¿no?".
Y digo yo: ¿tan difícil es decir "Nos hemos equivocado", tomarselo a risa y resolver una tontería de error con naturalidad y no con oscurantismo, como si los que vemos el programa fuésemos bobos de baba?
En fin... banderitas de Japón... vamos al lío.
La semana tuvo una prensunta protagonista llamada y Patricia, a la que los de arriba colocaron bajo los focos y que copó, por supuesto, esos extraños programas llamados Diarios en los que, años atras, mediante una narrativa admirable (y lamentablemente poco valorada), se explicaban perfectamente las historias que sucedían en la casa. Obviamente como (y parafraseando al de los elfos y toda la peña), este no es uno de esos años, y los resúmenes que cada noche languidecen en mi televisor, no sólo no explican para nada todo lo que realmente está sucediendo en esa casa (labor supongo y comprendo que a veces es realmente difícil), si no que encima dan una visión diametralmente distinta de la historia (y no creo que sea por intento de manipulación, si no por la comodidad de tirar por lo fácil o quizás por un cierto grado de ineptitud).
Aún así, y gracias al 24 horas (y a pesar de que la realización caótica que cercena casi siempre las historias más interesantes), los adictos (que decía el otro) y, por qué no decirlo, los insomnes, pudimos enterarnos por ejemplo de lo que realmente era la Misión del Olivo, algo que para quien no hubiese visto del DBT del domingo, resultaba un tanto lioso de entender (y que no fué explicado correctamente, al menos en el origen, en el resumen del lunes... ni en los siguientes).
Pero en realidad, lo que más me molesta de todo esto es que, a pesar de que la Vocecita que hemos visto en estos días protagonizó momentos realmente hilarantes, existe otra Patricia que me interesa mucho más, pero que resulta mucho más difícil de ver si uno se queda con el ruido y no se para a fijarse en los pequeños detalles. Una mujer que a media voz, el lunes o martes por la noche, con palabras casi ni siquiera pronunciadas (a Yago), dejaba entrever una vida llena de carencias afectivas y de sueños, que quizás trata de paliar con un personaje (real) que se ha construido en un intento de que se fijen en ella para así sentirse menos sola, buscando la rareza y a veces el esperpento, simplemente como una forma desesperada de gritar que existe, para no desaparecer entre la multitud entre la que se siente un pobre y gris patito feo. Y sin siquiera plantearse que, a lo mejor, lo que tiene dentro y trata de esconder para que nadie le haga daño, haría que muchos más se fijasen en ella y la buscasen con muchísimo más interés y le diesen mucho más afecto sincero (aún reconociendo que, el algunos momentos en los que se convierte en una histriónica poseida por el anticristo, resulta francamente insoportable, cansina y hasta antipática).
Pero esas historias, por lo visto, para los que montan los videos, apenas interesan. Y sólo estando muy atento al 24 horas, podemos enterarnos de que más allá de lo obvio, en esa casa hay personas con unos sentimientos (por mucho que a todos, a mí el primero, también me guste a menudo reirme con la caricatura y el exceso). Y realmente, reconozco que me da muchísima pena, el poco partido que le están sacando a la, probablemente edición más interesante de los cuatro últimos años (y con el casting más rico, pese a que muchos se empeñen en repetir cual letanía, ese tópcio de cada año que dice que menudo casting de mierda han hecho esta vez).
Aún así, interesaba más ver ese polvo falso y aséptico, de cara a la galería y a la audiencia. Ese montaje con mayúsculas, pendiente de los micrófonos y con absoluta falta de esponteidad y de la más elemental humedad (o incluso de sentimiento, si es no podía haber de lo otro). Me refiero a esa payasada que montaron para tomarnos el pelo, ese mueble anodino llamado Ruben (ese triste Ficus del siglo pasado) y esa novia que no era pero que ahora resulta que es (o que nunca fué o que ya no será más en cuanto el circo termine). Estos dos elementos (de los cuales no sé que tendría qué decir el famoso Espíritu), protagonizaron el domingo, la hora sin cámaras más falsa y menos creible que se ha visto en estas 12 ediciones que llevamos. Y reconozco sin pudor que me resulta casi indignante (o directamente grotesco) que no se castigue esta pantomima, esta estafa en toda regla desde el minuto cero (en el que nos intentaron vender que ya no eran novios), precisamente en la edición en la que más puristas se han vuelto los de arriba. Y no contento con semejante patochada, el intefecto, acudió al encuentro (y a los posteriores, gracias a esos 15 minutos de intercambio diario que los la Organización les han puesto taaaan a huevo) con ansias preñadoras confesas (manda carajo) y con la ilusión sincera (nada de buscar la pela, era la llamada de la paternidad la que le reclamaba a gritos) de que su novia (o lo que sea, ya no repito más por hoy la retahila) se convirtiese en la primera preñada de la historia de Gran Hermano, en quedarse palante casi en directo.
Obviamente, prefiero no comentar nada más...
Y con este panorama (que no era para matar, pero casí), llegamos a la gala (otro inciso: lo de los Cantores de Hispalis, no tiene nombre. Creo que es la primera vez que me avergüenzo de ver este programa... manda narices), que tuvo como líneas protagonistas (además de esas dos), una tercera (curiosamente también, la tercera de los resúmenes): Laura y Marcelo reinventan a Juan Valderrama y Dolores Abril. Tema que ocupó gran parte del primer tercio del sarao (el más divertido, obviamente) y que confirmó que Laura, para mí, es el personaje más imprescindible de esta edición y el que me provoca con sus espontaneos y contínuos bucles, las carcajadas más sonoras y la ternura más franca. Porque esas entradas en brotes, esas continuas ralladas (tan de mi cieguita, ay... qué recuerdos)... esa choni taaaan de Parla, que en pleno cabreo del siglo, empieza a descojonarse, es el personaje quizás más real y que más cariño consigue despertarme y al que veo más sincero y cercano en sus comportamientos (y en sus comeduras de tarro). Y realmente, aunque imagino que su trayectoria en el juego va a resultar tremendamente corta, desearía que ella se llevase el botín, aunque la mayoría votante, suele ser bastante ciega y aburrida como para soñar siquiera que eso suceda.
Y por lo demás ¿sinceramente a alguien le interesa que cuente mucho de una gala tan mortalmente aburrida como esta y que casi todos habreis visto? ¿A alguien le llama la atención o le puede aportar algo nuevo dos tipos tan (en apariencia) anodinos como Arturo y Pepa? No digo que no puedan dar juego, ojo, pero juego ya lo están dando los de dentro y con creces. Y los reservas (excepto Koldo y el Gran Prager), nunca han sido santo de mi devoción. Lo único bueno que apuntaron los de ayer, eso sí, fue juntar en la misma casa a la parejita feliz, posibilitando que, al verlos todo el tiempo juntos (aparte de que mi odio hacia ellos pueda llegar hasta el infinito y me pase vomitando todo el santo día), quiero pensar (o al menos guardo la esperanza) de que la (pequeña) masa votante, llegue a conclusiones parecidas a las mías y los mande rapidito a su puñetera casa (para que el reencuentro de Xxari con su suegri querida, podamos vivirlo en prime time, despelleje tras despelleje).
Y por cierto, ayer salió Edu (por desgracia, porque era muchísimo más interesante que muchos y me parece que los motivos de su expulsión tienen mucho que ver con una cierta intolerancia y fijarse demasiado en las apariencias) y creo sinceramente que fué vergonzoso el trato que se le dió, con una entrevista que apenas duró ni siquiera una triste media hora. No sé si es que tenían preparados pocos videos o que quizás hubiesen preferido echarle a la calle sin necesidad de dedicarle ni siquiera el tiempo que se le dedica habitualmente a los expulsados, en el día en el que se supone que son los protagonistas. Por suerte, Milá supo tratarlo con la ternura que merecía un tipo gruñón pero entrañable, que lloró como un crío cuando vió a los suyos en plató, como si todo hubiese sido el final de un sueño imposible. Lástima que, una vez más la gente se quede en la superficie y no sea capaz de ver a los tipos que realmente resultan interesantes, prefiriendo premiar a barbies y kents anodinos, más falsos que una moneda de tres euros.
Pero así es la vida y así es el juego.
Y yo, como siempre, sigo adaptándome a lo que venga.
Y digo yo: ¿tan difícil es decir "Nos hemos equivocado", tomarselo a risa y resolver una tontería de error con naturalidad y no con oscurantismo, como si los que vemos el programa fuésemos bobos de baba?
En fin... banderitas de Japón... vamos al lío.
La semana tuvo una prensunta protagonista llamada y Patricia, a la que los de arriba colocaron bajo los focos y que copó, por supuesto, esos extraños programas llamados Diarios en los que, años atras, mediante una narrativa admirable (y lamentablemente poco valorada), se explicaban perfectamente las historias que sucedían en la casa. Obviamente como (y parafraseando al de los elfos y toda la peña), este no es uno de esos años, y los resúmenes que cada noche languidecen en mi televisor, no sólo no explican para nada todo lo que realmente está sucediendo en esa casa (labor supongo y comprendo que a veces es realmente difícil), si no que encima dan una visión diametralmente distinta de la historia (y no creo que sea por intento de manipulación, si no por la comodidad de tirar por lo fácil o quizás por un cierto grado de ineptitud).
Aún así, y gracias al 24 horas (y a pesar de que la realización caótica que cercena casi siempre las historias más interesantes), los adictos (que decía el otro) y, por qué no decirlo, los insomnes, pudimos enterarnos por ejemplo de lo que realmente era la Misión del Olivo, algo que para quien no hubiese visto del DBT del domingo, resultaba un tanto lioso de entender (y que no fué explicado correctamente, al menos en el origen, en el resumen del lunes... ni en los siguientes).
Pero en realidad, lo que más me molesta de todo esto es que, a pesar de que la Vocecita que hemos visto en estos días protagonizó momentos realmente hilarantes, existe otra Patricia que me interesa mucho más, pero que resulta mucho más difícil de ver si uno se queda con el ruido y no se para a fijarse en los pequeños detalles. Una mujer que a media voz, el lunes o martes por la noche, con palabras casi ni siquiera pronunciadas (a Yago), dejaba entrever una vida llena de carencias afectivas y de sueños, que quizás trata de paliar con un personaje (real) que se ha construido en un intento de que se fijen en ella para así sentirse menos sola, buscando la rareza y a veces el esperpento, simplemente como una forma desesperada de gritar que existe, para no desaparecer entre la multitud entre la que se siente un pobre y gris patito feo. Y sin siquiera plantearse que, a lo mejor, lo que tiene dentro y trata de esconder para que nadie le haga daño, haría que muchos más se fijasen en ella y la buscasen con muchísimo más interés y le diesen mucho más afecto sincero (aún reconociendo que, el algunos momentos en los que se convierte en una histriónica poseida por el anticristo, resulta francamente insoportable, cansina y hasta antipática).
Pero esas historias, por lo visto, para los que montan los videos, apenas interesan. Y sólo estando muy atento al 24 horas, podemos enterarnos de que más allá de lo obvio, en esa casa hay personas con unos sentimientos (por mucho que a todos, a mí el primero, también me guste a menudo reirme con la caricatura y el exceso). Y realmente, reconozco que me da muchísima pena, el poco partido que le están sacando a la, probablemente edición más interesante de los cuatro últimos años (y con el casting más rico, pese a que muchos se empeñen en repetir cual letanía, ese tópcio de cada año que dice que menudo casting de mierda han hecho esta vez).
Aún así, interesaba más ver ese polvo falso y aséptico, de cara a la galería y a la audiencia. Ese montaje con mayúsculas, pendiente de los micrófonos y con absoluta falta de esponteidad y de la más elemental humedad (o incluso de sentimiento, si es no podía haber de lo otro). Me refiero a esa payasada que montaron para tomarnos el pelo, ese mueble anodino llamado Ruben (ese triste Ficus del siglo pasado) y esa novia que no era pero que ahora resulta que es (o que nunca fué o que ya no será más en cuanto el circo termine). Estos dos elementos (de los cuales no sé que tendría qué decir el famoso Espíritu), protagonizaron el domingo, la hora sin cámaras más falsa y menos creible que se ha visto en estas 12 ediciones que llevamos. Y reconozco sin pudor que me resulta casi indignante (o directamente grotesco) que no se castigue esta pantomima, esta estafa en toda regla desde el minuto cero (en el que nos intentaron vender que ya no eran novios), precisamente en la edición en la que más puristas se han vuelto los de arriba. Y no contento con semejante patochada, el intefecto, acudió al encuentro (y a los posteriores, gracias a esos 15 minutos de intercambio diario que los la Organización les han puesto taaaan a huevo) con ansias preñadoras confesas (manda carajo) y con la ilusión sincera (nada de buscar la pela, era la llamada de la paternidad la que le reclamaba a gritos) de que su novia (o lo que sea, ya no repito más por hoy la retahila) se convirtiese en la primera preñada de la historia de Gran Hermano, en quedarse palante casi en directo.
Obviamente, prefiero no comentar nada más...
Y con este panorama (que no era para matar, pero casí), llegamos a la gala (otro inciso: lo de los Cantores de Hispalis, no tiene nombre. Creo que es la primera vez que me avergüenzo de ver este programa... manda narices), que tuvo como líneas protagonistas (además de esas dos), una tercera (curiosamente también, la tercera de los resúmenes): Laura y Marcelo reinventan a Juan Valderrama y Dolores Abril. Tema que ocupó gran parte del primer tercio del sarao (el más divertido, obviamente) y que confirmó que Laura, para mí, es el personaje más imprescindible de esta edición y el que me provoca con sus espontaneos y contínuos bucles, las carcajadas más sonoras y la ternura más franca. Porque esas entradas en brotes, esas continuas ralladas (tan de mi cieguita, ay... qué recuerdos)... esa choni taaaan de Parla, que en pleno cabreo del siglo, empieza a descojonarse, es el personaje quizás más real y que más cariño consigue despertarme y al que veo más sincero y cercano en sus comportamientos (y en sus comeduras de tarro). Y realmente, aunque imagino que su trayectoria en el juego va a resultar tremendamente corta, desearía que ella se llevase el botín, aunque la mayoría votante, suele ser bastante ciega y aburrida como para soñar siquiera que eso suceda.
Y por lo demás ¿sinceramente a alguien le interesa que cuente mucho de una gala tan mortalmente aburrida como esta y que casi todos habreis visto? ¿A alguien le llama la atención o le puede aportar algo nuevo dos tipos tan (en apariencia) anodinos como Arturo y Pepa? No digo que no puedan dar juego, ojo, pero juego ya lo están dando los de dentro y con creces. Y los reservas (excepto Koldo y el Gran Prager), nunca han sido santo de mi devoción. Lo único bueno que apuntaron los de ayer, eso sí, fue juntar en la misma casa a la parejita feliz, posibilitando que, al verlos todo el tiempo juntos (aparte de que mi odio hacia ellos pueda llegar hasta el infinito y me pase vomitando todo el santo día), quiero pensar (o al menos guardo la esperanza) de que la (pequeña) masa votante, llegue a conclusiones parecidas a las mías y los mande rapidito a su puñetera casa (para que el reencuentro de Xxari con su suegri querida, podamos vivirlo en prime time, despelleje tras despelleje).
Y por cierto, ayer salió Edu (por desgracia, porque era muchísimo más interesante que muchos y me parece que los motivos de su expulsión tienen mucho que ver con una cierta intolerancia y fijarse demasiado en las apariencias) y creo sinceramente que fué vergonzoso el trato que se le dió, con una entrevista que apenas duró ni siquiera una triste media hora. No sé si es que tenían preparados pocos videos o que quizás hubiesen preferido echarle a la calle sin necesidad de dedicarle ni siquiera el tiempo que se le dedica habitualmente a los expulsados, en el día en el que se supone que son los protagonistas. Por suerte, Milá supo tratarlo con la ternura que merecía un tipo gruñón pero entrañable, que lloró como un crío cuando vió a los suyos en plató, como si todo hubiese sido el final de un sueño imposible. Lástima que, una vez más la gente se quede en la superficie y no sea capaz de ver a los tipos que realmente resultan interesantes, prefiriendo premiar a barbies y kents anodinos, más falsos que una moneda de tres euros.
Pero así es la vida y así es el juego.
Y yo, como siempre, sigo adaptándome a lo que venga.
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