Algo huele cuando menos tremendamente "raro".
Llevo días viendo cosas extrañísimas en la web de T5, cosas que nunca antes había visto (continuos avances de cosas que se han visto, teóricamente, en el 24 horas, emitido en exclusiva por ellos; algo que nunca se había hecho, porque normalmente, o nos enterábamos por el 24 o no sabíamos nada hasta que aparecía en los resúmenes o en las galas; nunca ha habido "avances" en modo "caramelito"). Y aunque aún no he podido procesar y en realidad, todo esto lo único que hace es generarme muchas más dudas, sólo me quedan tres posibles conclusiones de momento:
- En esta edición estamos casi completamente ciegos.
- Alguien (de las cabezas pensantes) se ha propuesto potenciar y sacarle provecho al 24 horas en la web y de momento no lo está consiguiendo.
- Los índices de audiencia no son los esperados (y puede que por fin comience a tomar cuerpo la idea de que se han equivocado).
Es más, hay una frase de Mercedes Milá al final de la gala del jueves (cuando menciona los resúmenes y la web del 24 horas), que a mí me sugiere que ella es consciente de que este año, fuera no tenemos una información completa de lo que está pasando dentro. No recuerdo la frase literal pero, cuando hace mención a lo del canal digital y dice algo así como que por los resúmenes diarios nos podemos hacer una idea de lo que pasa en el día a día, no sólo no la veo convencida de lo que está diciendo, si no que creo que es algo que dice a regañadientes, porque estaba en el guión que había que cerrar filas.
Porque muy a pesar de los peros que le pueda poner a la presentadora, si hay algo en lo que siempre romperé una lanza en su favor, es que esta mujer AMA a este programa (y es una de sus fans número uno) y me da la sensación de que siente, que no se están haciendo del todo bien las cosas.
Pero ya digo que todo esto son pajas mentales mías, quizás sin ningún fundamento.
Sin embargo, hay hechos y hay evidencias de que hay cosas que jamás hemos visto ni veremos:
- En la casa, durante el 24 horas (y en algunos de los videos vistos en DBT, galas o resúmenes), algunos de los concursantes hablan muy a menudo de todos los pactos que se tejieron en los cuatro primeros días de concurso (pactos que debieron ser numerosos y frecuenetes antes de la primera nominación). De nada de esto hemos sabido ni por los resúmenes diarios, ni por la gala, que en esos primeros días, se limitaron a ser Julio+Chari+Citas a Ciegas, es decir, lo más fácil, cómodo y evidente.
- Hay situaciones que no cuadran: ¿Por qué Yago (al que teóricamente nadie soportaba, según hemos visto en esta semana en el Diario, que se llevaba mal con casi todo el mundo y cuyo único aliado era Oscar) parece ahora uña y carne con Jhota (basta ver como se abrazaron cuando el galego volvió salvado de la sala de expulsión), con Terry y hasta con Marta (y con Marta, ya parecía según sus palabras en la gala, que la relación era buena desde hacía unos días?
- Es sorpredente comprobar que, los videos más interesantes, los hemos visto en el DBT (que teóricamente siempre ha sido un programa "residual" o al menos, el tercero en importancia tras los Diarios y las Galas, en cuento a información se refiere).
Particularmente, pienso que esta edición está herida por la incompetencia, la torpeza y el afán recaudatorio. Incompetencia en los resúmenes (que a su vez provoca que los espectadores de los mismos anden por los cuatro gatos mal contados) y en los videos de las galas. Torpeza en el día escogido para la emisión (las audiencias rozan mínimos históricos, por mucho que alarguen hasta el infinito las galas para maquillar los tristes datos). Y afán recaudatorio en seguir privándonos de un 24 horas digno en una plataforma Digital, que nos de una calidad de visión que la web no tiene, que no falle como una escopeta de feria, como sucede ahora y que no sea casi un atraco a mano armada (45 euros mensuales, si no falla nada, cosa que es casi imposible, frente a los 22 que cuesta el abono básico a Digital + y que además proporciona otros canales en el mismo paquete).
Llevamos dos semanas medio perdidas de concurso y, de seguir así las cosas, en un par de semanas más (si las cosas no cambian, que no tiene pinta), tendremos que resignarnos a ver una edición más castrada que ninguna o a tirar la toalla.
Las soluciones, creo que son sencillas y están en manos de los que mandan. Y son algo tan simple como volver a lo que siempre ha habido y siempre ha funcionado (y cuando algo funciona de puta madre, no sé por qué cojones tienen que cambiarlo).
Eso sí, que tengan cuidado, porque el formato, hace mucho que no es indestructible y en una de estas, acaban cargándoselo y matando a la gallina de los huevos de oro, por pura y simple incompetencia.
sábado, 30 de octubre de 2010
viernes, 29 de octubre de 2010
Nueve reinas.
Resulta tremendamente difícil (por lo menos para mí), soportar una gala de casi cuatro horas, tremendamente monótona una vez pasado su ecuador, sin dar alguna pequeña cabezadita. Y más difícil aún resulta aguantar una entrevista a un tipo tremendamente anodino (una absoluta nada) que, sin embargo, consiguió despertar mis simpatías, básicamente por el tono (totalmente estúpido, bravucón y fuera de lugar) de la misma. Me gustaría saber qué hubiese pasado si la entrevistada hubiese sido una mujer y el entrevistador un hombre. Y cuales hubiesen sido los comentarios del día después si dicho hombre se hubiese burlado de la mujer por llevar ésta totalmente ddepilado el coño (algo bastante común, por cierto, en ambos sexos, muy recomendable y tremendamente higiénico), comparándola con la piel de una gallina (o un pollo) desplumada.
Pero de la Señora, casi que prefiero no hablar más, porque me lo he propuesto, porque no tengo ganas de ponerme de mala hostia y porque a fin de cuentas, tampoco lo hizo mal el resto del tiempo (excepto esa puta entrevista en l que quiso quizás recuperar todo el protagonismo perdido, tratando de cebarse y humillar a un pobre imbécil).
Se salvó Feroz (casi casi por los pelos, porque la cosa, me da que anduvo muy muy jodida hasta casi el último momento) y eso, al menos para mí, es motivo de alegría y excusa inmejorable para montar una buena farra (o al menos tomarme un par de copas a su salud). Y se fue uno de esos muebles de Ikea del que, dentro de unos pocos meses (o incluso puede que antes de que termine la edición), me será difícil recordar siquiera su nombre. Y volvió a salir nominado el Gran Julio (cosa que se esperaba, al llegar a una nueva morada y ser por tanto un blanco fácil). Pero finalmente se volvió a salvar (algo también tremendamente previsible, ya que era evidente que el Malaguita, que cada día me gusta un poco más, por hijo de puta y tierno, le libraría de la quema).
Así que este juego (pelín absurdo, pero interesante, aunque previsible al menos en los comienzos de esta carrera de argo recorrido) nos dejó a cuatro nominados, dos de los cuales, para mí son imprescindibles ahora mismo (Patricia y Marcelo), siendo los otros dos (Mireia y Joaquín) a cada cual más antipático. Con lo cual por mí que se largasen cualquiera de estos últimos, aunque mucho me temo que unos cuantos cegatos, conseguirán dar con los huesos de Patricia en la calle, básicamente por el único delito de cantar cuando le sale de las mismísimas narices. Pero claro, muy poca gente tendrás la suficiente vista como para salvar a la Triunfita Frustrada (elemento desestabilizador y tocapelotas donde los haya y, por tanto, de importancia vital para romper de una puñetera vez las hostilidades en esta especie de Casa de la Pradera Siamesa a la que parecemos abocados en la presente edición) en vez de a esa versión chusca de Arturo Fernández (Joaquín, ese galán de cuarta que se cree que la barra del bareto es suya) que, como bien adelantamos en este mismo blog antes de que se viesen las imágenes (podeis seguir sin agradecerme nada, ya me voy acostumbrando), protagonizó el primer edredoning (o semiedredoning) real de este año y no esa farsa que la argentina y el expulsado ayer se empeñaron es escenificar. Eso por no hablar de ese especie de dama lánguida de piel blanquísima y cabellos rojos (Mireia) que parece mirar por encima del hombro en cada momento a todos los demás.
Y llegó Feroz a su nueva casa (sin dejar de lado su obsesión semanal, dolido aún siete días después de que las churris le hubiesen tomado por prepotente, enfurruñado todavía como un niño) y dejó a Lydia en la otra (aunque conservo la esperanza de que dentro de poco se puedan volver a encontrar). Y sinceramente, me jode y mucho esta separación, porque la imagen de los dos, abrazados casi todo el día, es una de las pocas estampas que me resultaban tiernas y sinceras en este mundo a menudo tan de engaño, mentira e irrealidad. Pero nada en esta casa es eterno y todo cambia cada poco. Y prefiero ahora mismo imaginar y fantasear con que el de Benidorm (Julio Granado, el Más Grande) se folle de una puta vez a alguna y saque a pasear esa polla que lleva dormida demasiado tiempo. Y que mejor para la ocasión que ir a follar a ritmo de tango, a la vera de esa rubia loca a la que parece que todos desprecian como si fuese poco menos que mierda que va rodando de esquina en esquina, caliente y buscando posha (que Feroz no es Oscar y a ella sí que me la creo que tenga de verdad ganas de rabo).
Y también me seduce (y mucho) el reencuentro del guerrero con esa forma de vida en la que aún no se ha podido detectar rastro alguno de inteligencia (me refiero a Yago "Berrocal") y que, en contra del temor que algunos sienten de que le pueda perjudicar, yo veo como un nuevo reto para un personaje al que veo superando poco a poco sus (escasos, aunque convenientemente amplificados) errores. Es más, mucho me temo que, no tardando mucho, incluso el gallego me llegue a gustar. Básicamente porque cada día le veo más perdido y más atacado (sobre todo desde fuera) y eso siempre ha despertado en mí un sentimiento de simpatía basado en la necesidad de defender al que todos tratan de masacrar.
Y de lo demás, poco o casi nada que destacar. Porque el rollito Ruben vs Chari me aburre soberanamente (nunca me sedujo algo tan sumamente tópico y al mismo tiempo artificial) y no creo que ella se acerque para nada a Julio (y viceversa), ni que se repita alguna de las escenas de la primera semana (cuatro pijadas exageradas y repetidas hasta la saciedad, dicho sea de paso). A no ser que ella busque llenar el zurrón de pasta (que tampoco sería de extrañar).
Y tampoco me apetece mucho hablar de personas tan antipáticas como Julia o Eduardo (que no sé qué coño pintan en todo esto, si no es por algún tipo de "labor social", porque en aburridos, impertinentes y sumamente irritantes, muy pocos les podrían ganar). Ni tampoco de esa gran decepción que vino de la India (o de Africa que la cosa cada día la tengo menos clara), que al final ha resultado ser una cruce bastardo entre el inefable Palomares (por lo limpito) y la insufrible Mirentxu (por lo tocapelotas) y que, aparte de unas risas a costa de su peculiar acento, muy poco más me temo que me podrá dar.
Y aunque reconozco que me lo estoy pasando como los indios (y estoy todo el tiempo que puedo pegado al 24 horas a pesar de todas las trabas que tengo este año para poder seguirlo) echo en falta que alguien abra de una jodía vez el fuego. Y que empiecen las broncas y se rompa esta calma chicha que me sigue pareciendo tremendamente forzada e irreal.
Pero de la Señora, casi que prefiero no hablar más, porque me lo he propuesto, porque no tengo ganas de ponerme de mala hostia y porque a fin de cuentas, tampoco lo hizo mal el resto del tiempo (excepto esa puta entrevista en l que quiso quizás recuperar todo el protagonismo perdido, tratando de cebarse y humillar a un pobre imbécil).
Se salvó Feroz (casi casi por los pelos, porque la cosa, me da que anduvo muy muy jodida hasta casi el último momento) y eso, al menos para mí, es motivo de alegría y excusa inmejorable para montar una buena farra (o al menos tomarme un par de copas a su salud). Y se fue uno de esos muebles de Ikea del que, dentro de unos pocos meses (o incluso puede que antes de que termine la edición), me será difícil recordar siquiera su nombre. Y volvió a salir nominado el Gran Julio (cosa que se esperaba, al llegar a una nueva morada y ser por tanto un blanco fácil). Pero finalmente se volvió a salvar (algo también tremendamente previsible, ya que era evidente que el Malaguita, que cada día me gusta un poco más, por hijo de puta y tierno, le libraría de la quema).
Así que este juego (pelín absurdo, pero interesante, aunque previsible al menos en los comienzos de esta carrera de argo recorrido) nos dejó a cuatro nominados, dos de los cuales, para mí son imprescindibles ahora mismo (Patricia y Marcelo), siendo los otros dos (Mireia y Joaquín) a cada cual más antipático. Con lo cual por mí que se largasen cualquiera de estos últimos, aunque mucho me temo que unos cuantos cegatos, conseguirán dar con los huesos de Patricia en la calle, básicamente por el único delito de cantar cuando le sale de las mismísimas narices. Pero claro, muy poca gente tendrás la suficiente vista como para salvar a la Triunfita Frustrada (elemento desestabilizador y tocapelotas donde los haya y, por tanto, de importancia vital para romper de una puñetera vez las hostilidades en esta especie de Casa de la Pradera Siamesa a la que parecemos abocados en la presente edición) en vez de a esa versión chusca de Arturo Fernández (Joaquín, ese galán de cuarta que se cree que la barra del bareto es suya) que, como bien adelantamos en este mismo blog antes de que se viesen las imágenes (podeis seguir sin agradecerme nada, ya me voy acostumbrando), protagonizó el primer edredoning (o semiedredoning) real de este año y no esa farsa que la argentina y el expulsado ayer se empeñaron es escenificar. Eso por no hablar de ese especie de dama lánguida de piel blanquísima y cabellos rojos (Mireia) que parece mirar por encima del hombro en cada momento a todos los demás.
Y llegó Feroz a su nueva casa (sin dejar de lado su obsesión semanal, dolido aún siete días después de que las churris le hubiesen tomado por prepotente, enfurruñado todavía como un niño) y dejó a Lydia en la otra (aunque conservo la esperanza de que dentro de poco se puedan volver a encontrar). Y sinceramente, me jode y mucho esta separación, porque la imagen de los dos, abrazados casi todo el día, es una de las pocas estampas que me resultaban tiernas y sinceras en este mundo a menudo tan de engaño, mentira e irrealidad. Pero nada en esta casa es eterno y todo cambia cada poco. Y prefiero ahora mismo imaginar y fantasear con que el de Benidorm (Julio Granado, el Más Grande) se folle de una puta vez a alguna y saque a pasear esa polla que lleva dormida demasiado tiempo. Y que mejor para la ocasión que ir a follar a ritmo de tango, a la vera de esa rubia loca a la que parece que todos desprecian como si fuese poco menos que mierda que va rodando de esquina en esquina, caliente y buscando posha (que Feroz no es Oscar y a ella sí que me la creo que tenga de verdad ganas de rabo).
Y también me seduce (y mucho) el reencuentro del guerrero con esa forma de vida en la que aún no se ha podido detectar rastro alguno de inteligencia (me refiero a Yago "Berrocal") y que, en contra del temor que algunos sienten de que le pueda perjudicar, yo veo como un nuevo reto para un personaje al que veo superando poco a poco sus (escasos, aunque convenientemente amplificados) errores. Es más, mucho me temo que, no tardando mucho, incluso el gallego me llegue a gustar. Básicamente porque cada día le veo más perdido y más atacado (sobre todo desde fuera) y eso siempre ha despertado en mí un sentimiento de simpatía basado en la necesidad de defender al que todos tratan de masacrar.
Y de lo demás, poco o casi nada que destacar. Porque el rollito Ruben vs Chari me aburre soberanamente (nunca me sedujo algo tan sumamente tópico y al mismo tiempo artificial) y no creo que ella se acerque para nada a Julio (y viceversa), ni que se repita alguna de las escenas de la primera semana (cuatro pijadas exageradas y repetidas hasta la saciedad, dicho sea de paso). A no ser que ella busque llenar el zurrón de pasta (que tampoco sería de extrañar).
Y tampoco me apetece mucho hablar de personas tan antipáticas como Julia o Eduardo (que no sé qué coño pintan en todo esto, si no es por algún tipo de "labor social", porque en aburridos, impertinentes y sumamente irritantes, muy pocos les podrían ganar). Ni tampoco de esa gran decepción que vino de la India (o de Africa que la cosa cada día la tengo menos clara), que al final ha resultado ser una cruce bastardo entre el inefable Palomares (por lo limpito) y la insufrible Mirentxu (por lo tocapelotas) y que, aparte de unas risas a costa de su peculiar acento, muy poco más me temo que me podrá dar.
Y aunque reconozco que me lo estoy pasando como los indios (y estoy todo el tiempo que puedo pegado al 24 horas a pesar de todas las trabas que tengo este año para poder seguirlo) echo en falta que alguien abra de una jodía vez el fuego. Y que empiecen las broncas y se rompa esta calma chicha que me sigue pareciendo tremendamente forzada e irreal.
jueves, 28 de octubre de 2010
Viaje de pirados.
Bueno... si quisiese quedar bien, diría aquello de "todo es cambiante". O bien que la noche se mueve y en su mecer, se acompasan las sombras (pico de oro tengo, cojones... ¿se puede ser más "grimoso"?
La cosa es que, sin haber cambiado de opinión, ayer Yago me cayó un poco menos mal (es tan sumamente corto y se cree tan sumamente listo e ingenioso, que sí no lo echan pronto se acabará convirtiendo en uno de mis puntales ahí dentro) y Joaquín (después de una larga charla a solas con Mireia en el jardín), me llegó a dar hasta un poco de ternura y a sentirle un poco más real y cercano.
De lo de Yago, mejor ni desarrollarlo (supongo que son pequeños detalles o esas derrotas cada vez más habituales que empieza a sentir cuando cada vez menos palmeros le ríen las gracias). Y de Joaquin, supongo que baje un poquito las barreras, al verlo ya cansado (con solamente diez días a cuestas) y confesándole a la publicista que se estaba planteando desde hacía un par de días, si había hecho bien entrado en este juego.
Decía el andaluz que sentía que estaba vendiendo su vida. Y que además la estaba vendiendo por muy poco precio. Y que era incapaz de olvidarse de las cámaras y de la sensación (real) de sentirse observado en todo momento, cuando en su vida, era él quien observaba. No sé si en algo de todo este proceso reflexivo, podría influir Marta y el hecho de que, según me cuentan mis fuentes, hace un par de días, hubo tocamientos bajo las mantas con la gallega (no me han podido confirmar si hubo paja, mucho menos si hubo corrida, o si todo no paso de lo que aquellos cursis pijos de yanquilandia solían llamar, hace años, petting... que manda carajo y hasta huevos la palabrita para hablar de lo que toda la vida ha venido a llamarse "guarreo").
La cosa es que refocilarse, se medio refociló con la Martita, aunque yo, cada vez lo veo más próximo a la catalana. Y quien sabe si esta historia (que me suena a falsa por parte de la morena y semi calentón por parte del anciano) no dará esta noche un nuevo giro cuando uno de los nominados que se salven, cambie de casa.
Será uno sólo y, si tuviesen dos dedos de frente y pocas ganas de joder, cambiaran de domicilio a la gallega. Con lo cual podrían dejar vía libre a que Joaquín y Mireia se acercasen todavía más y no joderían al Gran Feroz, que sigue como dios en la Casa Blanca, sin Yago al que acercarse que le joda la existencia (y su futuro en el concurso se convierta en algo mucho más negro de lo que ahora mismo es casi vino y rosas).
Pero ver veremos.
Lo que sí tengo claro (con datos) es que Feroz no se va esta noche, como ya se dijo Kela ayer y como posteriormente he averiguado. Y que en ese plató que cada vez me recuerda más a "Tierra de Faraones disfrazada de esperpento cada Jueves", esta noche tendremos al tipo probablemente más anodino de los 20 que ahora mismo están jugando. Y a uno de los más cretinos con diferencia.
Y al que más se baba... por cierto (ah sí... los "por ciertos" son una vieja costumbre mía en la que suelo caer a menudo, otro tenían la costumbre de contar cada año lo de una navaja que tenía un tal Ockham, que nunca llegué a saber si la había comprado en Albacete o si se la habían regalado por comprar un juego de cuchillos Ginsu).
Y mientras tanto, el hambre se ha instalado definitivamente en Guadalix jejejeje. Y este gran clásico, unido al de la falta de tabaco, no ha hecho más que empezar a agrandar las diferencias y las distancias ya existentes entre los pequeños grupillos que se han ido formando.
Sólo falta que esta noche nominen como dios manda (y que no tengamos la putísima mierda de nominación que nos vendieron la semana pasada) y que a la palestra suban elementos importantes de cara a romper de una puñetera vez esta calma cínica que sólo produce aburrimiento y un principio de hastío. Porque yo no he venido aquí a ver besuqueos de cuarta y tocamientos de décima. Yo lo que quiero es guerra, sangre y cuchillos afilados volando cada día por las estancias de la casa.
Y ya de paso, he venido para ver a Feroz jincándose a la Sirenita (la cual cada día me inspira más ternura y me cae cada vez mejor) y arrasando con todo, reduciendo a sus rivales a meros sacos de huesos sin vida y alzándose con el premio final para el que ha nacido (sin él saberlo).
Al menos hasta que cambie de favorito, cosa que puede pasar en cualquier momento y casi sin aviso.
La cosa es que, sin haber cambiado de opinión, ayer Yago me cayó un poco menos mal (es tan sumamente corto y se cree tan sumamente listo e ingenioso, que sí no lo echan pronto se acabará convirtiendo en uno de mis puntales ahí dentro) y Joaquín (después de una larga charla a solas con Mireia en el jardín), me llegó a dar hasta un poco de ternura y a sentirle un poco más real y cercano.
De lo de Yago, mejor ni desarrollarlo (supongo que son pequeños detalles o esas derrotas cada vez más habituales que empieza a sentir cuando cada vez menos palmeros le ríen las gracias). Y de Joaquin, supongo que baje un poquito las barreras, al verlo ya cansado (con solamente diez días a cuestas) y confesándole a la publicista que se estaba planteando desde hacía un par de días, si había hecho bien entrado en este juego.
Decía el andaluz que sentía que estaba vendiendo su vida. Y que además la estaba vendiendo por muy poco precio. Y que era incapaz de olvidarse de las cámaras y de la sensación (real) de sentirse observado en todo momento, cuando en su vida, era él quien observaba. No sé si en algo de todo este proceso reflexivo, podría influir Marta y el hecho de que, según me cuentan mis fuentes, hace un par de días, hubo tocamientos bajo las mantas con la gallega (no me han podido confirmar si hubo paja, mucho menos si hubo corrida, o si todo no paso de lo que aquellos cursis pijos de yanquilandia solían llamar, hace años, petting... que manda carajo y hasta huevos la palabrita para hablar de lo que toda la vida ha venido a llamarse "guarreo").
La cosa es que refocilarse, se medio refociló con la Martita, aunque yo, cada vez lo veo más próximo a la catalana. Y quien sabe si esta historia (que me suena a falsa por parte de la morena y semi calentón por parte del anciano) no dará esta noche un nuevo giro cuando uno de los nominados que se salven, cambie de casa.
Será uno sólo y, si tuviesen dos dedos de frente y pocas ganas de joder, cambiaran de domicilio a la gallega. Con lo cual podrían dejar vía libre a que Joaquín y Mireia se acercasen todavía más y no joderían al Gran Feroz, que sigue como dios en la Casa Blanca, sin Yago al que acercarse que le joda la existencia (y su futuro en el concurso se convierta en algo mucho más negro de lo que ahora mismo es casi vino y rosas).
Pero ver veremos.
Lo que sí tengo claro (con datos) es que Feroz no se va esta noche, como ya se dijo Kela ayer y como posteriormente he averiguado. Y que en ese plató que cada vez me recuerda más a "Tierra de Faraones disfrazada de esperpento cada Jueves", esta noche tendremos al tipo probablemente más anodino de los 20 que ahora mismo están jugando. Y a uno de los más cretinos con diferencia.
Y al que más se baba... por cierto (ah sí... los "por ciertos" son una vieja costumbre mía en la que suelo caer a menudo, otro tenían la costumbre de contar cada año lo de una navaja que tenía un tal Ockham, que nunca llegué a saber si la había comprado en Albacete o si se la habían regalado por comprar un juego de cuchillos Ginsu).
Y mientras tanto, el hambre se ha instalado definitivamente en Guadalix jejejeje. Y este gran clásico, unido al de la falta de tabaco, no ha hecho más que empezar a agrandar las diferencias y las distancias ya existentes entre los pequeños grupillos que se han ido formando.
Sólo falta que esta noche nominen como dios manda (y que no tengamos la putísima mierda de nominación que nos vendieron la semana pasada) y que a la palestra suban elementos importantes de cara a romper de una puñetera vez esta calma cínica que sólo produce aburrimiento y un principio de hastío. Porque yo no he venido aquí a ver besuqueos de cuarta y tocamientos de décima. Yo lo que quiero es guerra, sangre y cuchillos afilados volando cada día por las estancias de la casa.
Y ya de paso, he venido para ver a Feroz jincándose a la Sirenita (la cual cada día me inspira más ternura y me cae cada vez mejor) y arrasando con todo, reduciendo a sus rivales a meros sacos de huesos sin vida y alzándose con el premio final para el que ha nacido (sin él saberlo).
Al menos hasta que cambie de favorito, cosa que puede pasar en cualquier momento y casi sin aviso.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Tango Feroz.
Al final, acabará teniendo razón Yago.
Y mira que me jode tener que dársela a uno de los tipos más antipáticos y desagradables que he visto en mi puta vida (un tipo que me da un profundo mal rollo, del que me da asco hasta su voz; no digamos esa costumbre que tiene de estar tocándose la polla y los huevos, literalmente y al igual que su "gran amigo" Oscar, todo el puto día). Pero el tema es que algo me huele muy mal, y cuando las cosas empiezan a apestar, suele ser por que alguien se ha cagado y lo ha dejado supuestamente escondido en el macetero.
Todo este párrafo anterior (cuya razón fundamental es llenar líneas y que la peña vea lo bueno que soy escribiendo), viene a cuenta de esa relación surgida entre la gallega Marta y ese galán trasnochado que atiende al nombre de Joaquín (y que, da la impresión, tiene toda la filmografía completa de Arturo Fernández como "libro" de cabecera).
Uno siempre ha creido incluso en los flechazos. En los enamoramientos express y hasta en las calenturas obsesivas que te hacen engancharte a otra persona como un perro en celo a los cinco minutos de conocerla. Pero en estos dos, hay algo que me chirría un montón y que no acierto a ver con claridad. A lo mejor es una intuición, algún detalle que mi subconsciente ha pillado (y no ha terminado de procesar) o simplemente, una preocupante (y creciente) antipatía (puede que temporal, mis opiniones pueden ser tremendamente cambiantes, sobre todo a estas alturas del circo) hacia el grijoso Don Juan de Desguace y la marisabidilla con ojos de sapo. La cuestión y el resultado, es que no me creo su historia y pienso que todo esto no responde más que al interés de una por salvar su culo y del otro por eliminar a uno de los que él intuye (equivocadamente) gallos del corral. Por no hablar del hecho de seguir alimentando un ego que me da que se sustenta fundamentalmente de ligoteos de viernes y sábado por la noche, en la taberna de algún amigo, sacando de su chistera esa voz de whisky de garrafa que tanto le debe haber solucionado el polvete de la semana.
Y en el caso de la gallega, su voz dice una cosa pero sus gestos la niegan a voces (a ver si voy a seguir con el síndrome Judith). Y no digo que no sea caliente, que no se ponga perra y que no se moje casi que sólo con el contacto del aire. Pero es que no me creo que todas esas sensaciones, su tierno coño las experimente a causa de un tipo como Joaquín (y menos en tan poco tiempo).
A ver si va ser aquello tan manido de que ahí dentro "todo se manifiesta"...
En cambio, sí que me creo (sí, es curiosa la diferencia), que MI, sirenita Lydia (la de los muslos más rotundos que jamás han pisado Guadalix... es que mi churri aún no ha ido), anda cachonda perdida por el Gran Feroz (el puto amo, el Killer, la Bomba F, primo hermano de Ares, crack mediático o/y... simplemente la figura sobre la que gira todo esto circo, que sin él sería un coñazo de cojones... practicamente). Y eso que (aunque sus vestimentas digan lo contrario), casi que pretende pasar por Gran Señora (guardando las distancias... es sólo un amigo...), por mucho que ayer noche (por ejemplo), luciese unas bragas vaqueras de cuello vuelto (teóricamente eran unos pantalones cortos), unas botas que le llegaban por encima de las rodillas (con unos tacones de vértigo) y tuviese sus muslos rotundos (sí, es que los miro mucho porque me recuerdan a los de otra...) siempre cerca de las piernas de Putoamo, así como todo su cuerpo lleno de curvas permanentemente pegado (y medio encima) de él.
Y Feroz (Julio Granado, el Mesías), la mira con gesto de ternura. Y siempre tiene gestos de ternura y cariño hacia ella (constantes y a lo largo del día; me da, hablando en serio, que a esta chica nadie la ha tratado tan bien como él, en toda su vida). Y le promete respeto (yo pocas veces he visto a un tipo tan respetuoso, natural, cariñoso y comprensivo con las mujeres), aunque, con una media sonrisa, le asegura que si los dos libran la nominación, él le hará cosas que nunca nadie le ha hecho y que ni siquiera jamás ha imaginado.
Vamos... Feroz en estado completo.
Simplemente, el Puto Amo.
De momento, yo me relamo (aunque no llevamos nada, y en cinco minutos todo puede ponerse patas arriba) de pensar en que este tipo pudiese llegar a ganar GH12. Y me alegraría un montó que, después de tantos y tantos papanatas, un año ganase un (casi) Personaje de Comic. Básicamente porque, además de las risas y de los buenos momentos, también me da que ganaría un tipo tremendamente majo y humano.
Ah... y se me olvidaba... no dejo de imaginarme la cara que debe de poner "Papi", cada vez que ve a su sirenita pegada al boxeador.
Eso sí que merecería la pena verlo...
Y mira que me jode tener que dársela a uno de los tipos más antipáticos y desagradables que he visto en mi puta vida (un tipo que me da un profundo mal rollo, del que me da asco hasta su voz; no digamos esa costumbre que tiene de estar tocándose la polla y los huevos, literalmente y al igual que su "gran amigo" Oscar, todo el puto día). Pero el tema es que algo me huele muy mal, y cuando las cosas empiezan a apestar, suele ser por que alguien se ha cagado y lo ha dejado supuestamente escondido en el macetero.
Todo este párrafo anterior (cuya razón fundamental es llenar líneas y que la peña vea lo bueno que soy escribiendo), viene a cuenta de esa relación surgida entre la gallega Marta y ese galán trasnochado que atiende al nombre de Joaquín (y que, da la impresión, tiene toda la filmografía completa de Arturo Fernández como "libro" de cabecera).
Uno siempre ha creido incluso en los flechazos. En los enamoramientos express y hasta en las calenturas obsesivas que te hacen engancharte a otra persona como un perro en celo a los cinco minutos de conocerla. Pero en estos dos, hay algo que me chirría un montón y que no acierto a ver con claridad. A lo mejor es una intuición, algún detalle que mi subconsciente ha pillado (y no ha terminado de procesar) o simplemente, una preocupante (y creciente) antipatía (puede que temporal, mis opiniones pueden ser tremendamente cambiantes, sobre todo a estas alturas del circo) hacia el grijoso Don Juan de Desguace y la marisabidilla con ojos de sapo. La cuestión y el resultado, es que no me creo su historia y pienso que todo esto no responde más que al interés de una por salvar su culo y del otro por eliminar a uno de los que él intuye (equivocadamente) gallos del corral. Por no hablar del hecho de seguir alimentando un ego que me da que se sustenta fundamentalmente de ligoteos de viernes y sábado por la noche, en la taberna de algún amigo, sacando de su chistera esa voz de whisky de garrafa que tanto le debe haber solucionado el polvete de la semana.
Y en el caso de la gallega, su voz dice una cosa pero sus gestos la niegan a voces (a ver si voy a seguir con el síndrome Judith). Y no digo que no sea caliente, que no se ponga perra y que no se moje casi que sólo con el contacto del aire. Pero es que no me creo que todas esas sensaciones, su tierno coño las experimente a causa de un tipo como Joaquín (y menos en tan poco tiempo).
A ver si va ser aquello tan manido de que ahí dentro "todo se manifiesta"...
En cambio, sí que me creo (sí, es curiosa la diferencia), que MI, sirenita Lydia (la de los muslos más rotundos que jamás han pisado Guadalix... es que mi churri aún no ha ido), anda cachonda perdida por el Gran Feroz (el puto amo, el Killer, la Bomba F, primo hermano de Ares, crack mediático o/y... simplemente la figura sobre la que gira todo esto circo, que sin él sería un coñazo de cojones... practicamente). Y eso que (aunque sus vestimentas digan lo contrario), casi que pretende pasar por Gran Señora (guardando las distancias... es sólo un amigo...), por mucho que ayer noche (por ejemplo), luciese unas bragas vaqueras de cuello vuelto (teóricamente eran unos pantalones cortos), unas botas que le llegaban por encima de las rodillas (con unos tacones de vértigo) y tuviese sus muslos rotundos (sí, es que los miro mucho porque me recuerdan a los de otra...) siempre cerca de las piernas de Putoamo, así como todo su cuerpo lleno de curvas permanentemente pegado (y medio encima) de él.
Y Feroz (Julio Granado, el Mesías), la mira con gesto de ternura. Y siempre tiene gestos de ternura y cariño hacia ella (constantes y a lo largo del día; me da, hablando en serio, que a esta chica nadie la ha tratado tan bien como él, en toda su vida). Y le promete respeto (yo pocas veces he visto a un tipo tan respetuoso, natural, cariñoso y comprensivo con las mujeres), aunque, con una media sonrisa, le asegura que si los dos libran la nominación, él le hará cosas que nunca nadie le ha hecho y que ni siquiera jamás ha imaginado.
Vamos... Feroz en estado completo.
Simplemente, el Puto Amo.
De momento, yo me relamo (aunque no llevamos nada, y en cinco minutos todo puede ponerse patas arriba) de pensar en que este tipo pudiese llegar a ganar GH12. Y me alegraría un montó que, después de tantos y tantos papanatas, un año ganase un (casi) Personaje de Comic. Básicamente porque, además de las risas y de los buenos momentos, también me da que ganaría un tipo tremendamente majo y humano.
Ah... y se me olvidaba... no dejo de imaginarme la cara que debe de poner "Papi", cada vez que ve a su sirenita pegada al boxeador.
Eso sí que merecería la pena verlo...
martes, 26 de octubre de 2010
Mi Idaho privado.
Existe una leyenda urbana que dice que Epi y Blas eran pareja de hecho (vamos, lo que toda la vida se llamó maricones, invertidos, que diría el gran José Luis). De hecho (ay... que me gusta el Que por Mayo era por Mayo más que a un tonto una tiza...), hay voces mal intencionadas que aseguran que sus creadores definieron esa relación de esos dos "hombres" (y las comillas no llevan tintes homófobos, coño, que las coloco por aquello de que no eran humanos, si no marionetas), como una forma de que los niños viesen la normalidad de ciertas opciones de vida, ya desde la más tierna infancia (vamos, pa' que no saliesen unos rancios y unos fachas cuando fuesen mayores).
Yo era muy de Epi y Blas (aunque más de Triki, no nos engañemos). Y pese a todo lo que después he podido averiguar del segundo (y su probada implicación en alguno de los actos terroristas más deleznables de la historia reciente, vease http://www.bertisevil.tv/), mi admiración y mi cariño hacia ellos siguen intactos. Y sobre todo, aún permanecen imborrables mis recuerdos de infancia, cuando llegaba a casa después del colegio y mi madre me preparaba un suculento bocadillo de panceta con jureles para merendar, con un buen vaso de zarzaparrilla, mientras me sentaba a ver con total adoración el Abrete Sésamo (esto último del bocata, conviene aclarar que es puro atrezzo para llenar líneas y adornar la historia; mi santa madre, jamás me dejó comer bocadillos, ya que yo YA estaba GORDO de pequeño. Aún así, luego no me metí a farmaceutico, que hubiese sido lo suyo).
Por eso ayer noche, viendo ese "potito" resumen de lo acontecido dentro de la casa en los últimos días (que por cierto parece hecho por una indhirista con el Lovisindier por bandera, ya que sólo le preocupan las parejitas y poco o nada toda la tensión y el potencial peligro de explosión que se está cociendo por debajo), al ver a Yago y a Oscar, metiditos en sus camitas, pegaditas casi la de uno a la del otro, y con la ropita casi tapándoles a los dos hasta la barbilla, no pude evitar volver a mi tierna infancia, y concluir sin apenas lugar a dudas, que entre los Epi y Blas de Guadalix (si alguien quiere repartir los personajes, es importante recordar que Epi era aún más profundamente retrasado que el otro), está surgiendo algo hermoso que promete durar en el tiempo y más allá de esas paredes.
No quiero ahondar más en el tema, porque lógicamente, todo son meras intuiciones por mi parte (mente sucia me siguen llamando), pero las miradas de ternura y lúbrico deseo que estos dos se dedican cada día (al menos presuntamente, porque presuntamente yo las veo), no pasan inadvertidas para cualquier observador con un mínimo de sensibilidad. Por lo cual me resulta aún más tremendamente extraño, comprobar como en los Diarios, no se le da a esta pareja, la importancia capital que tiene en ese mundo idílico de "todos se quieren y se acoplan (como sucede con las ovejas), que parecen empeñados en pintarnos en los resúmenes, obviando todo lo demás.
Pero, tiempo habrá para hablar de todo esto (que diría aquel pelmazo del que tanto aprendí, en cuanto a lo de llenar párrafos y párrafos sin decir nada), así como del triángulo de marras (Joaquín-Mireia-Marta), que nos promete noches de cuchillos largos, amores de discoteca grasienta y poses de galán rijoso (amen de humedades Atlánticas que parecen ya estar manando sin parar... y es que hay algunas con la capacidad de enamorarse en un reality en menos de dos días... y no canta a bacalao... qué va).
Y por supuesto también, habrá tiempo de tratar de comprobar cuanto puede tardar el Gran Feroz en jincarse a la redonda y carnal Lidia (yo es que cada día soy más de ella, siempre por detrás de Julio, obviamente). Básicamente porque están todo el día pegados (como culo y mierda). Y porque el líder del Escuadrón, no sé yo la capacidad que tiene de aguantar muchos días sin meterla en caliente (le pasa como a mí; lo llevamos mal y se nos acaba subiendo todo al cerebro).
Pero lo que no me gustaría sería terminar sin mencionar (aunque sea por encima), esa escena alucinante y tremendamente chusca (y más que divertida), protagonizada ayer noche por la pirada e histérica de Laura (que si es más choni y cenutria, ahora mismo estaría de Ministra de Sanidad), exigiendo explicaciones a mi Lidia, del por qué iba diciendo por ahí cosas de ella, insinuando que le podía gustar el malaguita (Marcelo). Cierto es que las dos llevaban un rato hablando de buen rollo y que la única intención de mi Sirenita, era la de ayudar y aconsejar a su nueva amiga (y es que mira que les gusta a las mujeres lo de convertirse en consejeras sentimentales, joder). Pero, el problema fué que, en un momento determinado (creo que por algún comentario de Marcelo, al que ya le habían llegado los rumores, aunque reconozco que ese punto se me pasó), la Insoportable de Parla, comenzó a darle voces a nuestra querida y tetuda ninfa, empeñada en dejar claro ante las cámaras y para tranquilidad de su novio de fuera (sin duda el tipo más féliz del mundo desde que ella entró a la casa), que entre el malaguita y ella no había nada de nada. Espero que al novio le haya quedado claro el asunto (después de repetirlo la tipa 345.867 veces, sin exagerar). Y es que ella, tenía que dejarlo bien claro, para que su amor no sufriera muerto de celos (me cago en todo, joder... por el Malaguita, que podría montar una cooperativa de aceite con todo el que le va cayendo a cada paso que da, cojones). Pero lo mejor de la escena, era ver el llanto desconsolado (y al mismo tiempo sereno) con el que Lidia asumía su culpa. Y sobre todo la cara del pobre Feroz, sentado a su vera (mientras la otra largaba su perorata), relajado, sereno (y con un punto de haber asistido y mediado en muchas peleas de este tipo). Y como le daba cariño y ternura a la rubia (y aprovechaba para magrearle la cacha, que tonto tampoco va a ser), de una forma en la que pocas veces he visto dar calor y comprensión a un hombre hacia una mujer.
Y es que este tipo, por mucho que nos lo quieran pintar como una caricatura y un prototipo totalmente distorsionado, me parece una de las personas más cariñosas con el género femenino que he visto en mi vida. Y cada gesto suyo (y las opiniones de todas las mujeres de la casa, y de todas sus conocidas de fuera lo demuestran) hacia ellas es siempre el gesto y la actitud de un tipo adorable y tremendamente respetuoso y caballero.
Salvo cuando está de coña, obviamente (como sucedió en algún momento puntual en el caso de Chari, y sobre todo se sentía jaleado por sus coleguitas, no lo olvidemos). Pero a mí por lo menos, los árboles (y el cachondeo sano) nunca me han impedido ver el bosque.
Yo era muy de Epi y Blas (aunque más de Triki, no nos engañemos). Y pese a todo lo que después he podido averiguar del segundo (y su probada implicación en alguno de los actos terroristas más deleznables de la historia reciente, vease http://www.bertisevil.tv/), mi admiración y mi cariño hacia ellos siguen intactos. Y sobre todo, aún permanecen imborrables mis recuerdos de infancia, cuando llegaba a casa después del colegio y mi madre me preparaba un suculento bocadillo de panceta con jureles para merendar, con un buen vaso de zarzaparrilla, mientras me sentaba a ver con total adoración el Abrete Sésamo (esto último del bocata, conviene aclarar que es puro atrezzo para llenar líneas y adornar la historia; mi santa madre, jamás me dejó comer bocadillos, ya que yo YA estaba GORDO de pequeño. Aún así, luego no me metí a farmaceutico, que hubiese sido lo suyo).
Por eso ayer noche, viendo ese "potito" resumen de lo acontecido dentro de la casa en los últimos días (que por cierto parece hecho por una indhirista con el Lovisindier por bandera, ya que sólo le preocupan las parejitas y poco o nada toda la tensión y el potencial peligro de explosión que se está cociendo por debajo), al ver a Yago y a Oscar, metiditos en sus camitas, pegaditas casi la de uno a la del otro, y con la ropita casi tapándoles a los dos hasta la barbilla, no pude evitar volver a mi tierna infancia, y concluir sin apenas lugar a dudas, que entre los Epi y Blas de Guadalix (si alguien quiere repartir los personajes, es importante recordar que Epi era aún más profundamente retrasado que el otro), está surgiendo algo hermoso que promete durar en el tiempo y más allá de esas paredes.
No quiero ahondar más en el tema, porque lógicamente, todo son meras intuiciones por mi parte (mente sucia me siguen llamando), pero las miradas de ternura y lúbrico deseo que estos dos se dedican cada día (al menos presuntamente, porque presuntamente yo las veo), no pasan inadvertidas para cualquier observador con un mínimo de sensibilidad. Por lo cual me resulta aún más tremendamente extraño, comprobar como en los Diarios, no se le da a esta pareja, la importancia capital que tiene en ese mundo idílico de "todos se quieren y se acoplan (como sucede con las ovejas), que parecen empeñados en pintarnos en los resúmenes, obviando todo lo demás.
Pero, tiempo habrá para hablar de todo esto (que diría aquel pelmazo del que tanto aprendí, en cuanto a lo de llenar párrafos y párrafos sin decir nada), así como del triángulo de marras (Joaquín-Mireia-Marta), que nos promete noches de cuchillos largos, amores de discoteca grasienta y poses de galán rijoso (amen de humedades Atlánticas que parecen ya estar manando sin parar... y es que hay algunas con la capacidad de enamorarse en un reality en menos de dos días... y no canta a bacalao... qué va).
Y por supuesto también, habrá tiempo de tratar de comprobar cuanto puede tardar el Gran Feroz en jincarse a la redonda y carnal Lidia (yo es que cada día soy más de ella, siempre por detrás de Julio, obviamente). Básicamente porque están todo el día pegados (como culo y mierda). Y porque el líder del Escuadrón, no sé yo la capacidad que tiene de aguantar muchos días sin meterla en caliente (le pasa como a mí; lo llevamos mal y se nos acaba subiendo todo al cerebro).
Pero lo que no me gustaría sería terminar sin mencionar (aunque sea por encima), esa escena alucinante y tremendamente chusca (y más que divertida), protagonizada ayer noche por la pirada e histérica de Laura (que si es más choni y cenutria, ahora mismo estaría de Ministra de Sanidad), exigiendo explicaciones a mi Lidia, del por qué iba diciendo por ahí cosas de ella, insinuando que le podía gustar el malaguita (Marcelo). Cierto es que las dos llevaban un rato hablando de buen rollo y que la única intención de mi Sirenita, era la de ayudar y aconsejar a su nueva amiga (y es que mira que les gusta a las mujeres lo de convertirse en consejeras sentimentales, joder). Pero, el problema fué que, en un momento determinado (creo que por algún comentario de Marcelo, al que ya le habían llegado los rumores, aunque reconozco que ese punto se me pasó), la Insoportable de Parla, comenzó a darle voces a nuestra querida y tetuda ninfa, empeñada en dejar claro ante las cámaras y para tranquilidad de su novio de fuera (sin duda el tipo más féliz del mundo desde que ella entró a la casa), que entre el malaguita y ella no había nada de nada. Espero que al novio le haya quedado claro el asunto (después de repetirlo la tipa 345.867 veces, sin exagerar). Y es que ella, tenía que dejarlo bien claro, para que su amor no sufriera muerto de celos (me cago en todo, joder... por el Malaguita, que podría montar una cooperativa de aceite con todo el que le va cayendo a cada paso que da, cojones). Pero lo mejor de la escena, era ver el llanto desconsolado (y al mismo tiempo sereno) con el que Lidia asumía su culpa. Y sobre todo la cara del pobre Feroz, sentado a su vera (mientras la otra largaba su perorata), relajado, sereno (y con un punto de haber asistido y mediado en muchas peleas de este tipo). Y como le daba cariño y ternura a la rubia (y aprovechaba para magrearle la cacha, que tonto tampoco va a ser), de una forma en la que pocas veces he visto dar calor y comprensión a un hombre hacia una mujer.
Y es que este tipo, por mucho que nos lo quieran pintar como una caricatura y un prototipo totalmente distorsionado, me parece una de las personas más cariñosas con el género femenino que he visto en mi vida. Y cada gesto suyo (y las opiniones de todas las mujeres de la casa, y de todas sus conocidas de fuera lo demuestran) hacia ellas es siempre el gesto y la actitud de un tipo adorable y tremendamente respetuoso y caballero.
Salvo cuando está de coña, obviamente (como sucedió en algún momento puntual en el caso de Chari, y sobre todo se sentía jaleado por sus coleguitas, no lo olvidemos). Pero a mí por lo menos, los árboles (y el cachondeo sano) nunca me han impedido ver el bosque.
lunes, 25 de octubre de 2010
La cara oculta de la luna.
Siempre ha existido un GH muy diferente al que vemos en el 24 horas. Ese GH que los "fontaneros" de Guadalix, siempre nos han negado (siguiendo órdenes y consignas de arriba) y que, históricamente se reservaba para dar más cuerpo a los resúmenes diarios y a las galas. Ese otro Gran Hermano (el básico y fundamental para saber lo que realmente sucedía en esa casa), este año (y al menos durante la primera semana), se nos ha ocultado por completo por obra y gracia de los ineptos que ahora mismo se encargan tanto del diario como de las galas.
No es ya que yo sepa (que lo sé) por varias fuentes que la historia entre Feroz y Chari no ha ocupado más de una mínima y ridícula parte de los primeros cuatro días de convivencia (pese a que ese y las citas a ciegas han sido los dos únicos temas que hasta ahora hemos visto reflejados en los videos. No, no es simplemente eso. El problema es que esa ocultación (que no es más que pereza e ineptitud y no responde a ningún otro fin oculto), ha quedado desenmascarada por completo por las conversaciones que hemos podido ver en este fin de semana (Julio hablando de todos los pactos que habían hecho para nominar; todos en esa casa Blanca habían hecho pactos y en los videos no hemos visto ni la más mínima referencia). Y no sólo ahí, si no también en los videos vistos en el DBT (en el que se vuelve a mencionar el mismo tema, de importancia capital en todo lo acontecido en estos días). Y nunca pensé que llegaría a decir esto pero... menos mal que aún nos queda el DBT y sus responsables (o al menos los que se han preocupado de traer videos nuevos y con contenidos infinitamente más interesantes que esa relación que no fué entre la rubia y el boxeador).
Y aún hay más. Por si todas estas evidencias fuesen poco, hay detalles que muestran con una total contundencia, todo lo que no nos han dejado ver (no todos podemos seguir el 24 horas todo el tiempo, menos este año, en el que a los abonados de Digital + se nos maltrata sin pudor alguno y... aún así, siempre la tijera censora nos priva de casi toda la chicha, de ahí la importancia del Diario y de la Gala). Como por ejemplo el llanto emocionado de Jhota al reencontrarse el jueves con Chari. Algo totalmente inexplicable si no sabemos que ellos dos, han establecido durante cuatro días una relación de la cual, no hemos tenido noticia alguna por los canales habituales.
Dicho esto (y a la espera de que esto cambie de una puta vez, porque si no, vamos de puto culo), pasemos ya a todo lo que ha pasado en estos tres últimos días, dejando claro desde un principio, que no hay espacio (a no ser que esto se convierta en un zurullo aún mayor del que apunta convertirse) para dar cuenta de todo, ni tiempo he tenido para estar las 24 horas pendiente (cada día) y que, obviamente, la mierda de sonido y los cortes oportunos, cercenan la mayoría de las historias que, en muchos casos, sólo pueden ser intuidas. Así que, me dedicaré a dar pinceladas (más bien brochazos) y confiar en mi intuición (dando gracias a dios, de que no haya ninguna farmaceutica en la casa).
Hay muchos frentes abiertos, esbozados levemente y a desarrollar en estos días. La casa de los Elegidos, parece un polvorín a punto de estallar, con dos imbéciles unineuronales (una neurona en conjunto... y a lo mejor es decir mucho), que podrían ser los protagonistas de Zoolander, si no diesen asco y pena, en vez de la ternura que despertaban los personajes de la película de Stiller. Estos dos zopencos con patas, siempre me dan la sensación en cada plano de perder más aceite que el coche de Alonso cuando estaba en McLaren y su actitud de desprecio hacia todas las mujeres de la casa, no hace más que confirmármelo. Por otra parte el cretino de Yago, está claro que se cree el copón de la puta baraja y que, en algún momento de su estúpida carrera de lo que sea, escuchó que, una vez, hubo un tipo muy malo y muy cabrón que usando las estrategias arrasó y despedazó a sus rivales en esa casa. Y escuchó que ese tipo se llamaba Pepe. Y Yago, decidió ser otro Pepe, pero dado que dios le quitó del cerebro hasta la última neurona, para que pudiera enamorarse de si mismo mirándose al espejo, el gallego se ha quedado en Manolo, aunque aún no se ha dado cuenta (ni se dará en su puta vida), del ridículo que está haciendo.
Del segundo idiota en discordia (Oscar) quizás lo mejor que se pueda decir es que parece padecer un evidente retraso. Pero aún así, es triste que un protozoo como este haya llegado a entrar en esa casa (gracias a su cuerpo, porque no hay otra cosa, ni siendo mínimamente benévolo) y que con ello se haya quedado fuera gente mucho más divertida, interesante y válida.
Pero además de estos dos, tenemos a Marta y a Mireia (las dos odiadas por los mononeuronales), que con Joaquin, conforman un triángulo amoroso que puede dar mucho (muchísimo juego) y que en esta ocasión, sí que es real. Y no deja de ser una delicia verle a él, con sus modos de ligón barato de discoteca de geriátrico en la costa, como consigue hacer chorrear sin el más mínimo esfuerzo, el coño de esa gallega que, si ya entró con ganas, cada día demuestra una calentura más lúbrica y unas ganas de jodienda cada vez menos disimuladas. Y mientras, la pelirroja mira, pero uno tiene la sensación (viendo sobre todo como se dejaba tocar el tobillito y la parte de abajo de la piernecita, por debajo del pantalón) que también se muere de ganas de calzarse al abuelo. Así que, veremos lo que todo esto depara.
Y Chari aún llora por las esquinas, vendiendo esa decencia que ese novio a la antigua le impuso, pa' que se hiciese respeta'. Y aún a pesar de eso, no deja de lucir escotes como el de ayer noche durante la cena, con el cual parecía que sus rotundas tetas (operadas) estaban casi en un mostrador en una especie de exposición de a Central Lechera Asturiana.
Y en la casa Blanca (la de los parias), Feroz de Killer (el puto amo), reina y ya confraterniza con todos, demostrando que es el elemento imprescindible ahora mismo en esas dos casas. Y no le hace ascos para nada a la sirenita (Lidia) que, dicho sea de paso, poco tiene que envidiarle a la rubia gaditana. Y le da explicaciones al novio (esa planta que a veces parece hasta que se ha muerto), y le dice que si se vuelven a juntar (él y la Chari), no pasará nada. Y se ofende (con dos cojones), cuando la planta cobra vida y le dice que (más o menos), no pasaría nada ni aunque lo intentara. Porque ahí le toca el orgullo, y él es el puto amo, el que se las folla a todas (dice en el directo, sin asomo de reirse y da hasta ternura cuando se enfada) y para eso le han metido en la casa.
Y el coplas medio sale del armario y Patricia canta, canta y canta. Luego llora y vuelve a cantar y no para.
Y lo voy dejando ya, que el ladrillo está empezando a parecer intragable y si lo cuento todo hoy, ya no me quedará nada para mañana.
PD.: Nuevamente, nuestro servicio de exclusivas ya adelantó lo de la bisexualidad de Dámaso, hace unos cuantos días... estos llegan con retraso...
Ah... y desde aquí hago un llamamiento a las Indhiristas: salvando a Feroz, conseguireis que la rusa se vaya a la puta calle y vuestra Diva pueda estar en el lugar que le corresponde en el DBT. Ya sabeis... a darle al telefonito, majas.
No es ya que yo sepa (que lo sé) por varias fuentes que la historia entre Feroz y Chari no ha ocupado más de una mínima y ridícula parte de los primeros cuatro días de convivencia (pese a que ese y las citas a ciegas han sido los dos únicos temas que hasta ahora hemos visto reflejados en los videos. No, no es simplemente eso. El problema es que esa ocultación (que no es más que pereza e ineptitud y no responde a ningún otro fin oculto), ha quedado desenmascarada por completo por las conversaciones que hemos podido ver en este fin de semana (Julio hablando de todos los pactos que habían hecho para nominar; todos en esa casa Blanca habían hecho pactos y en los videos no hemos visto ni la más mínima referencia). Y no sólo ahí, si no también en los videos vistos en el DBT (en el que se vuelve a mencionar el mismo tema, de importancia capital en todo lo acontecido en estos días). Y nunca pensé que llegaría a decir esto pero... menos mal que aún nos queda el DBT y sus responsables (o al menos los que se han preocupado de traer videos nuevos y con contenidos infinitamente más interesantes que esa relación que no fué entre la rubia y el boxeador).
Y aún hay más. Por si todas estas evidencias fuesen poco, hay detalles que muestran con una total contundencia, todo lo que no nos han dejado ver (no todos podemos seguir el 24 horas todo el tiempo, menos este año, en el que a los abonados de Digital + se nos maltrata sin pudor alguno y... aún así, siempre la tijera censora nos priva de casi toda la chicha, de ahí la importancia del Diario y de la Gala). Como por ejemplo el llanto emocionado de Jhota al reencontrarse el jueves con Chari. Algo totalmente inexplicable si no sabemos que ellos dos, han establecido durante cuatro días una relación de la cual, no hemos tenido noticia alguna por los canales habituales.
Dicho esto (y a la espera de que esto cambie de una puta vez, porque si no, vamos de puto culo), pasemos ya a todo lo que ha pasado en estos tres últimos días, dejando claro desde un principio, que no hay espacio (a no ser que esto se convierta en un zurullo aún mayor del que apunta convertirse) para dar cuenta de todo, ni tiempo he tenido para estar las 24 horas pendiente (cada día) y que, obviamente, la mierda de sonido y los cortes oportunos, cercenan la mayoría de las historias que, en muchos casos, sólo pueden ser intuidas. Así que, me dedicaré a dar pinceladas (más bien brochazos) y confiar en mi intuición (dando gracias a dios, de que no haya ninguna farmaceutica en la casa).
Hay muchos frentes abiertos, esbozados levemente y a desarrollar en estos días. La casa de los Elegidos, parece un polvorín a punto de estallar, con dos imbéciles unineuronales (una neurona en conjunto... y a lo mejor es decir mucho), que podrían ser los protagonistas de Zoolander, si no diesen asco y pena, en vez de la ternura que despertaban los personajes de la película de Stiller. Estos dos zopencos con patas, siempre me dan la sensación en cada plano de perder más aceite que el coche de Alonso cuando estaba en McLaren y su actitud de desprecio hacia todas las mujeres de la casa, no hace más que confirmármelo. Por otra parte el cretino de Yago, está claro que se cree el copón de la puta baraja y que, en algún momento de su estúpida carrera de lo que sea, escuchó que, una vez, hubo un tipo muy malo y muy cabrón que usando las estrategias arrasó y despedazó a sus rivales en esa casa. Y escuchó que ese tipo se llamaba Pepe. Y Yago, decidió ser otro Pepe, pero dado que dios le quitó del cerebro hasta la última neurona, para que pudiera enamorarse de si mismo mirándose al espejo, el gallego se ha quedado en Manolo, aunque aún no se ha dado cuenta (ni se dará en su puta vida), del ridículo que está haciendo.
Del segundo idiota en discordia (Oscar) quizás lo mejor que se pueda decir es que parece padecer un evidente retraso. Pero aún así, es triste que un protozoo como este haya llegado a entrar en esa casa (gracias a su cuerpo, porque no hay otra cosa, ni siendo mínimamente benévolo) y que con ello se haya quedado fuera gente mucho más divertida, interesante y válida.
Pero además de estos dos, tenemos a Marta y a Mireia (las dos odiadas por los mononeuronales), que con Joaquin, conforman un triángulo amoroso que puede dar mucho (muchísimo juego) y que en esta ocasión, sí que es real. Y no deja de ser una delicia verle a él, con sus modos de ligón barato de discoteca de geriátrico en la costa, como consigue hacer chorrear sin el más mínimo esfuerzo, el coño de esa gallega que, si ya entró con ganas, cada día demuestra una calentura más lúbrica y unas ganas de jodienda cada vez menos disimuladas. Y mientras, la pelirroja mira, pero uno tiene la sensación (viendo sobre todo como se dejaba tocar el tobillito y la parte de abajo de la piernecita, por debajo del pantalón) que también se muere de ganas de calzarse al abuelo. Así que, veremos lo que todo esto depara.
Y Chari aún llora por las esquinas, vendiendo esa decencia que ese novio a la antigua le impuso, pa' que se hiciese respeta'. Y aún a pesar de eso, no deja de lucir escotes como el de ayer noche durante la cena, con el cual parecía que sus rotundas tetas (operadas) estaban casi en un mostrador en una especie de exposición de a Central Lechera Asturiana.
Y en la casa Blanca (la de los parias), Feroz de Killer (el puto amo), reina y ya confraterniza con todos, demostrando que es el elemento imprescindible ahora mismo en esas dos casas. Y no le hace ascos para nada a la sirenita (Lidia) que, dicho sea de paso, poco tiene que envidiarle a la rubia gaditana. Y le da explicaciones al novio (esa planta que a veces parece hasta que se ha muerto), y le dice que si se vuelven a juntar (él y la Chari), no pasará nada. Y se ofende (con dos cojones), cuando la planta cobra vida y le dice que (más o menos), no pasaría nada ni aunque lo intentara. Porque ahí le toca el orgullo, y él es el puto amo, el que se las folla a todas (dice en el directo, sin asomo de reirse y da hasta ternura cuando se enfada) y para eso le han metido en la casa.
Y el coplas medio sale del armario y Patricia canta, canta y canta. Luego llora y vuelve a cantar y no para.
Y lo voy dejando ya, que el ladrillo está empezando a parecer intragable y si lo cuento todo hoy, ya no me quedará nada para mañana.
PD.: Nuevamente, nuestro servicio de exclusivas ya adelantó lo de la bisexualidad de Dámaso, hace unos cuantos días... estos llegan con retraso...
Ah... y desde aquí hago un llamamiento a las Indhiristas: salvando a Feroz, conseguireis que la rusa se vaya a la puta calle y vuestra Diva pueda estar en el lugar que le corresponde en el DBT. Ya sabeis... a darle al telefonito, majas.
viernes, 22 de octubre de 2010
Acorralado.
Después de una eterna gala de casi cuatro largas horas (en las que alguien debió olvidar aquello de “lo bueno si breve…”) y tras unas absurdas nominaciones en las que parecía que todo estaba siendo improvisado sobre la marcha (supongo que algún día llegaremos al punto en el que los nominados salgan de la raíz cúbica de sus fechas de nacimiento elevada a la quinta potencia y multiplicada por el logaritmo neperiano de la suma global de los metros cuadrados del cuarto de baño…), el despropósito culminó con cuatro nominados, que podían haber sido otros e incluso los hijos de mis vecinos los del quinto. Pero para llegar a este final necesario tuvimos que recorrer un largo camino, que por causa del azar (la decisión final de Chari y Rubén sobre que puerta elegiría cada uno), truncó una historia medianamente ficticia sobre la cual se había tratado de sustentar estos cuatro días que llevamos de concurso.
Cualquiera que haya podido seguir mínimamente el 24 horas sabrá que la vida en esas dos casas no se ha reducido a esa presunta relación (totalmente inexistente: sólo ha habido un mero tonteo), entre Chari y Julio Feroz. Es más, exceptuando el primer día, casi estoy por afirmar que Chari ha tenido muchísima más relación con Jhota, por ejemplo, de la que ha tenido con cualquier otro miembro de la casa. Supongo que interesaba vender una historia cargada de morbo. Pero la conclusión que saco de todo esto, es que este país, siempre necesitado de una bruja que quemar, ya tiene la de este año.
Y la hoguera la encendió, casi sin previo aviso, esa suegra que sin cortarse un pelo, no dudó en llamar suelta a la novia (o lo que coño sea) de su retoño planta, ante la estupefacción y sonrojo de la pobre madre de la chica. Toda este telenovela (rancia y tópica como suelen ser todos estos engendros patrios), la culminó el presunto novio con una frase gallarda, racial y muy española, que lanzó al aire a modo de despedida (y con ese tono de ficus con el que se expresa el bueno de Rubén en plena fotosíntesis) y que fue más o menos algo así como: “Xari, aste ress petá”.
Y el caso, es que si ya me caía bien Chari (y de hecho se había convertido en mi gran favorita) con esta nueva obra de Producciones Torquemada (tan rancia y añeja como la colección de discos del Gran Dámaso), a partir de ahora y hasta nuevo aviso, soy de Chari hasta la muerte, y me batiré en duelo con cualquier malandrín que ose mancillar su honor.
Así mismo, menda también es de Julio, humillado y descangallado, expulsado del paraíso en la noche más negra que jamás pudo soñar vivir en esa casa. Y vuelvo a declararme Ferocista y sin tapujos, quizás porque el personaje (que si tuviese más mala leche, me recordaría cada día más a mi añorado Belushi), me inspira una profunda ternura, más allá de su tosquedad aparente. Ternura que dicho sea de paso, corroboró anoche enfurruñado como un niño, mostrándose como un pobre perrillo apaleado, rechazado por las churris, separado de sus Brothers y finalmente nominado, después incluso de haber tenido que disculparse por haber tenido que dormir (y tener que seguir haciéndolo) en un nicho de diseño y sobre un colchón del grosor del papel de fumar. Es de esperar, no obstante que la audiencia votante teniendo a tiro a un tipo tan antipático como Oscar, decida cargárselo de primeras y mantener en la casa al pobre Feroz.
Poco más destacable en esta gala (a la espera de que en las siguientes, lógicamente, el nivel aumente de forma considerable), si acaso, y puestos ya a hacer una última declaración, declararme también Jhotista (o casi mejor Jhotero), que uno siempre ha sido muy del “espatárrate Genara”). Básicamente por el mismo motivo de mi anterior “declaración”. Sin duda el momento más tierno de la noche (aparte de las sentidas lágrima de Chari tras despedirse de su novioplanta), fue el llanto sincero y espontáneo de un Jhota cuyo máximo deseo, era el de volver a juntarse con la rubia, a quien tanto cariño ha cogido en estos escasos días. Si alguien hasta el momento ha demostrado tener alma y capacidad de emocionarme en esta casa de la sierra, han sido estos tres personajes que, con todas sus miserias y defectos, se han mostrado más transparentes y reales que todo el resto de figurantes juntos.
Y parece que por fin, la partida ya ha empezado. Y estas primeras nominaciones traerán las primeras gotas de sangre. Ahora sólo falta ver las nuevas historias, desencuentros y alianzas que este nuevo orden empezará a mostrarnos en los próximos días. Se han roto las hostilidades. La pelota ya está en juego. Y la mezcla entre hombres y mujeres promete encontronazos, chispas y nuevos y recientes viejos aliados. De momento la casa de los Desheredados pinta mucho mejor que la de los Elegidos pero aunque parezca una contradicción, seguramente ahora mismo lo que más me interesa es ver a Jhota y a Chari estrechar aún más sus lazos, y sobre todo, observar y disfrutar de ese duelo de rubias macizas (la gaditana y la argentina), que ya rompieron sin tapujos las hostilidades nominándose mutuamente escasos minutos después de haberse conocido. Estas dos, si las cosas no se tuercen, pudiera ser que acabaran sacándose los ojos, más que nada por ver quien de ellas se convierte en la gallina reina del corral.
Sigo atento a la pantalla.
De momento, pinta de maravilla el juego.
Cualquiera que haya podido seguir mínimamente el 24 horas sabrá que la vida en esas dos casas no se ha reducido a esa presunta relación (totalmente inexistente: sólo ha habido un mero tonteo), entre Chari y Julio Feroz. Es más, exceptuando el primer día, casi estoy por afirmar que Chari ha tenido muchísima más relación con Jhota, por ejemplo, de la que ha tenido con cualquier otro miembro de la casa. Supongo que interesaba vender una historia cargada de morbo. Pero la conclusión que saco de todo esto, es que este país, siempre necesitado de una bruja que quemar, ya tiene la de este año.
Y la hoguera la encendió, casi sin previo aviso, esa suegra que sin cortarse un pelo, no dudó en llamar suelta a la novia (o lo que coño sea) de su retoño planta, ante la estupefacción y sonrojo de la pobre madre de la chica. Toda este telenovela (rancia y tópica como suelen ser todos estos engendros patrios), la culminó el presunto novio con una frase gallarda, racial y muy española, que lanzó al aire a modo de despedida (y con ese tono de ficus con el que se expresa el bueno de Rubén en plena fotosíntesis) y que fue más o menos algo así como: “Xari, aste ress petá”.
Y el caso, es que si ya me caía bien Chari (y de hecho se había convertido en mi gran favorita) con esta nueva obra de Producciones Torquemada (tan rancia y añeja como la colección de discos del Gran Dámaso), a partir de ahora y hasta nuevo aviso, soy de Chari hasta la muerte, y me batiré en duelo con cualquier malandrín que ose mancillar su honor.
Así mismo, menda también es de Julio, humillado y descangallado, expulsado del paraíso en la noche más negra que jamás pudo soñar vivir en esa casa. Y vuelvo a declararme Ferocista y sin tapujos, quizás porque el personaje (que si tuviese más mala leche, me recordaría cada día más a mi añorado Belushi), me inspira una profunda ternura, más allá de su tosquedad aparente. Ternura que dicho sea de paso, corroboró anoche enfurruñado como un niño, mostrándose como un pobre perrillo apaleado, rechazado por las churris, separado de sus Brothers y finalmente nominado, después incluso de haber tenido que disculparse por haber tenido que dormir (y tener que seguir haciéndolo) en un nicho de diseño y sobre un colchón del grosor del papel de fumar. Es de esperar, no obstante que la audiencia votante teniendo a tiro a un tipo tan antipático como Oscar, decida cargárselo de primeras y mantener en la casa al pobre Feroz.
Poco más destacable en esta gala (a la espera de que en las siguientes, lógicamente, el nivel aumente de forma considerable), si acaso, y puestos ya a hacer una última declaración, declararme también Jhotista (o casi mejor Jhotero), que uno siempre ha sido muy del “espatárrate Genara”). Básicamente por el mismo motivo de mi anterior “declaración”. Sin duda el momento más tierno de la noche (aparte de las sentidas lágrima de Chari tras despedirse de su novioplanta), fue el llanto sincero y espontáneo de un Jhota cuyo máximo deseo, era el de volver a juntarse con la rubia, a quien tanto cariño ha cogido en estos escasos días. Si alguien hasta el momento ha demostrado tener alma y capacidad de emocionarme en esta casa de la sierra, han sido estos tres personajes que, con todas sus miserias y defectos, se han mostrado más transparentes y reales que todo el resto de figurantes juntos.
Y parece que por fin, la partida ya ha empezado. Y estas primeras nominaciones traerán las primeras gotas de sangre. Ahora sólo falta ver las nuevas historias, desencuentros y alianzas que este nuevo orden empezará a mostrarnos en los próximos días. Se han roto las hostilidades. La pelota ya está en juego. Y la mezcla entre hombres y mujeres promete encontronazos, chispas y nuevos y recientes viejos aliados. De momento la casa de los Desheredados pinta mucho mejor que la de los Elegidos pero aunque parezca una contradicción, seguramente ahora mismo lo que más me interesa es ver a Jhota y a Chari estrechar aún más sus lazos, y sobre todo, observar y disfrutar de ese duelo de rubias macizas (la gaditana y la argentina), que ya rompieron sin tapujos las hostilidades nominándose mutuamente escasos minutos después de haberse conocido. Estas dos, si las cosas no se tuercen, pudiera ser que acabaran sacándose los ojos, más que nada por ver quien de ellas se convierte en la gallina reina del corral.
Sigo atento a la pantalla.
De momento, pinta de maravilla el juego.
jueves, 21 de octubre de 2010
Lo que la verdad esconde.
Llevo desde el martes con una sensación extraña rondándome la neurona. Y no conseguía quitármela de encima. Por una parte, las escasas horas que he podido dedicarle al 24 horas (no más de media docena al día), me daban una contínua sensación de "nada" y, por otra, los resúmenes llevaban reduciéndose en todos estos días, a centrarse exclusivamente en la historia de Feroz y Chari (con Ruben metido de convidado de piedra), como si no hubiese nada más y todos los demás estuviesen muertos (no digamos, por descontado, la total falta de información que tenemos de Villa Chocho que, a día de hoy, parece un desierto lleno de extensiones, en el que la vida no existiría).
Y me sentía perdido, a punto de arrojar la toalla, con nada de lo que hablar y con el runrun metido en el cuerpo de que no me estaba enterando absolutamente de nada.
Pero por suerte, ayer noche, una voz en forma de Garganta Profunda (aún no tenemos claro si en modo Damiano o Pakula... eso queda a gusto del lector, al que le presuponemos, tal vez erróneamente, un poquito de cultura cinematográfica y un mínimo criterio), despejo todas mis dudas (y de paso abrió un mundo desconocido ante mis ojos).
Hay otro mundo en esas dos casas, más allá del que se nos muestra a diario. Y los motivos de que dicho mundo se nos oculte, realmente los desconozco, pero lo que sí que tengo claro ahora es que yo, no estaba perdido, simplemente, me habían dejado "ciego".
Simplemente voy a relatar un pequeño detalle que creo que no se ha visto por ningún lado (y que, de haberse visto en el 24 horas y habérmelo perdido yo, no lo he visto comentado en ningún sitio; lo cual, dada la importancia cobrada por el protagonista y el hecho en sí, me resulta cuando menos extraño. Lo que sí que puedo afirmar es que, al menos en los resúmenes, no lo he visto. Y en el minutado tampoco (ni en lo que he visto del 24). Luego deduzco que sólo lo han podido ver los que están "dentro" de la casa. Y a los demás, a saber por qué, se nos ha ocultado.
El tema que nos ocupa en esta ocasión es que, estando dentro de la casa, Dámaso, ha salido del armario.
Sería quizás más exacto decir que ha "medio salido". Y más políticamente correcto sería dejar caer (como solía hacerse hace unos años) que ha declarado "estar explorando su sexualidad" (que eso sí que suena fino de cojones). Pero el hecho es que, delante de algunos de sus compañeros, ha comentado que las mujeres le gustan, pero que los hombres le parecen mucho más guapos. Lo cual, dicho sea de paso, me ha desconcertado, porque, por sus miradas de reojo a Chari, siempre pensé que a esto tipo le gustaba más un coño que a Diana de Gales un buen hospital lleno de lisiados.
Y para rematar, no contento con eso, ha venido a decir que a él, Gran Hermano le importa tres cojones y que lo único que pretende entrando en este circo, es lanzar su carrera teniendo como objetivo en la cabeza el poder llegar a particpar algún día en (redoble de tambores, pónganse las gafas de leer sandeces)... el puto Festival de Eurovisión (quizás ahora puedan entenderse mejor algunas coñas de los Feroces dirigidas al chaval).
Y, obviamente, no puedo probar nada de esto. Pero algunos supongo que sabrán que no miento y que, sobre todo, mis fuentes son las mismas que hace quince días me permitieron contar la estructura de las casas de este año.
Y el que no me quiera creer, me la pela. Pero lo que yo sí tengo claro, es que el apagón informativo es tremendamente decisivo de momento. Y las razones por las que esto es así, las ignoro por completo, pero todo esto, me huele raro.
Ver veremos si en algún momento podemos ver estas imágenes. Yo de momento doy un voto de confianza a los del Prime Time de esta noche. Aunque si sigo sin verlas, empezaré a pensar en algo realmente raro.
Ah... y una cosilla (ambiando de tema y par acabar este coñazo de ladrillo). Me declaro desde este momento Yaguista y Damasino. Creo que estos dos titanes, representan la lucha final a la que debería abocarnos este Gran Hermano (por desgracia, me temo que ninguno de los dos llegará muy lejos; la ceguera de la masa votante, casi siempre me ha mostrado lo estúpida que puede llegar a ser la gente). De el Gran Damaso tiempo habrá para hondar en él y, de momento, ya hemos hablado largo y tendido. Pero Yago... Yago es el chacal en la sombra, la puta amenaza fantasma, un tipo totalmente desestabilizante, chulo hasta la médula, un hijo de puta a la altura del personaje homónimo (sí... uno que salía en la novela de aquel negro con nombre de colonia que se cepillaba a su mujer porque se pensaba, gracias al gran "Yago", que le ponía los cuernos), capaz (si le dan tiempo y cancha) de ponerlo todo patas arriba. Y no creo que me equivoque nada de un elemento que tiene la misma voz que parece surgida de cualquier sicario venido a más y cuya fuente de inspiración sería (si es que en algún momento de su vida llegase a intesarse por el cine), una especie de Tony Montana con menos mala leche, pero idéntica mirada de psicópata.
Y me sentía perdido, a punto de arrojar la toalla, con nada de lo que hablar y con el runrun metido en el cuerpo de que no me estaba enterando absolutamente de nada.
Pero por suerte, ayer noche, una voz en forma de Garganta Profunda (aún no tenemos claro si en modo Damiano o Pakula... eso queda a gusto del lector, al que le presuponemos, tal vez erróneamente, un poquito de cultura cinematográfica y un mínimo criterio), despejo todas mis dudas (y de paso abrió un mundo desconocido ante mis ojos).
Hay otro mundo en esas dos casas, más allá del que se nos muestra a diario. Y los motivos de que dicho mundo se nos oculte, realmente los desconozco, pero lo que sí que tengo claro ahora es que yo, no estaba perdido, simplemente, me habían dejado "ciego".
Simplemente voy a relatar un pequeño detalle que creo que no se ha visto por ningún lado (y que, de haberse visto en el 24 horas y habérmelo perdido yo, no lo he visto comentado en ningún sitio; lo cual, dada la importancia cobrada por el protagonista y el hecho en sí, me resulta cuando menos extraño. Lo que sí que puedo afirmar es que, al menos en los resúmenes, no lo he visto. Y en el minutado tampoco (ni en lo que he visto del 24). Luego deduzco que sólo lo han podido ver los que están "dentro" de la casa. Y a los demás, a saber por qué, se nos ha ocultado.
El tema que nos ocupa en esta ocasión es que, estando dentro de la casa, Dámaso, ha salido del armario.
Sería quizás más exacto decir que ha "medio salido". Y más políticamente correcto sería dejar caer (como solía hacerse hace unos años) que ha declarado "estar explorando su sexualidad" (que eso sí que suena fino de cojones). Pero el hecho es que, delante de algunos de sus compañeros, ha comentado que las mujeres le gustan, pero que los hombres le parecen mucho más guapos. Lo cual, dicho sea de paso, me ha desconcertado, porque, por sus miradas de reojo a Chari, siempre pensé que a esto tipo le gustaba más un coño que a Diana de Gales un buen hospital lleno de lisiados.
Y para rematar, no contento con eso, ha venido a decir que a él, Gran Hermano le importa tres cojones y que lo único que pretende entrando en este circo, es lanzar su carrera teniendo como objetivo en la cabeza el poder llegar a particpar algún día en (redoble de tambores, pónganse las gafas de leer sandeces)... el puto Festival de Eurovisión (quizás ahora puedan entenderse mejor algunas coñas de los Feroces dirigidas al chaval).
Y, obviamente, no puedo probar nada de esto. Pero algunos supongo que sabrán que no miento y que, sobre todo, mis fuentes son las mismas que hace quince días me permitieron contar la estructura de las casas de este año.
Y el que no me quiera creer, me la pela. Pero lo que yo sí tengo claro, es que el apagón informativo es tremendamente decisivo de momento. Y las razones por las que esto es así, las ignoro por completo, pero todo esto, me huele raro.
Ver veremos si en algún momento podemos ver estas imágenes. Yo de momento doy un voto de confianza a los del Prime Time de esta noche. Aunque si sigo sin verlas, empezaré a pensar en algo realmente raro.
Ah... y una cosilla (ambiando de tema y par acabar este coñazo de ladrillo). Me declaro desde este momento Yaguista y Damasino. Creo que estos dos titanes, representan la lucha final a la que debería abocarnos este Gran Hermano (por desgracia, me temo que ninguno de los dos llegará muy lejos; la ceguera de la masa votante, casi siempre me ha mostrado lo estúpida que puede llegar a ser la gente). De el Gran Damaso tiempo habrá para hondar en él y, de momento, ya hemos hablado largo y tendido. Pero Yago... Yago es el chacal en la sombra, la puta amenaza fantasma, un tipo totalmente desestabilizante, chulo hasta la médula, un hijo de puta a la altura del personaje homónimo (sí... uno que salía en la novela de aquel negro con nombre de colonia que se cepillaba a su mujer porque se pensaba, gracias al gran "Yago", que le ponía los cuernos), capaz (si le dan tiempo y cancha) de ponerlo todo patas arriba. Y no creo que me equivoque nada de un elemento que tiene la misma voz que parece surgida de cualquier sicario venido a más y cuya fuente de inspiración sería (si es que en algún momento de su vida llegase a intesarse por el cine), una especie de Tony Montana con menos mala leche, pero idéntica mirada de psicópata.
miércoles, 20 de octubre de 2010
La vida secreta de las plantas.
Por mucho que queramos buscar oro o petróleo y sacarlo de donde no hay, ayer lo que se pudo ver en el 24 horas (al menos durante el tiempo que pude estar pendiente), fué nada y aparte, un poco más de nada. Sï, podemos agarrarnos como posesos a ciertos detalles e intentar analizar el vacío, pero lo que está claro y evidente (y en los resúmenes, de menos de media hora por cierto, tampoco encontramos mucha novedad) es que, aparte de los tópicos de siempre, el encefalógrama plano y la ausencia de tensión preside casi la practica totalidad de los momentos que se viven en esa casa.
Anoche pudimos ver al clan de los Feroces hablar de nominar a los del otro lado, en el torpe intento habitual no se sabe si de cagarla o de salir el primero y tratar de rentabilizar algo de esto. Y en la otra casa, tópicos y más tópicos al cuadrado, incluido el habitual (e inefable) protagonizado esta vez por Laura, contándole a una de las rubias (creo que Patricia, pero de momento para mí, las tres del pelo claro son casi fotocopias, aunque ya las vaya mínimamente diferenciando) que ella la veía como ganadora segura (desde el minuto cero), porque era la caña más grande que jamás había entrado en la casa (vamos, que no sé para qué nos vamos a tirar cinco meses esperando, si la adivina ya ha hecho su apuesta segura).
Con decir que lo más interesante del día fué ver a Dámaso enseñando a Jhota y a Chari como se jugaba a la petanca, creo que ya está todo dicho. Y supongo que ese modo rancio de entender la vida del manchego, es a lo único que de momento puedo agarrarme. A ese porte, a esa gracia, a ese estar fuera de todo y no pintar nada en ese circo en el que muchos quieren convertirle desde ya en el payaso mayor. Reconozco que me produjo hasta ternura verlos a los tres, como si en una versión medio distorsionada de "El Mago de Oz" se tratase (sólo faltaba Anup, pero luego apareció al poco rato, para ejercer de confidente de una Chari a la que los celos consumen).
Pero poco más.
Villa Chocho, aparte de los mismos tópicos (o de otros diferentes pero que vienen a ser más de lo mismo), sigue siendo tambien parte de esta nada. Y quizás el poco interés de la función (o la protagonista hasta el momento) sea esa Chari que no deja de preguntar a unos y otros, y tratar de sacar toda la información posible de las citas a ciegas de sus compañeros. Y claro, el objeto de sus dudas no es otro que ese mueble de aspecto tontuno que atiende al nombre de Ruben (y que uno empieza a sospechar que sólo entró como excusa para que ella pudiese estar dentro, a pesar de la parafernalia que nos han vendido, porque el tipo tiene menos vida que una piedra del camino). Porque los celos y el imaginarle a él rodeado de otras nueve mujeres, la está poniendo de los nervios (sin motivo alguno, dicho sea de paso, porque he visto plantas con más morbo y salero que el tío). Y por mucho que se cree ella que disimula, es contínua su obsesión por saber lo que hace y sobre todo con quién (y si puede que alguna le haga tilín y él pueda dejarla, aunque se suponía que ya no estaban, pero seguían estando o no estuvieron o siempre han estado o... sabe dios que cojones de historia tratan de contar cuando las pruebas palpables no admiten lugar a dudas).
Pero claro, a día de hoy (cierto es que no llevamos nada, quizás sea demasiado exigir lo que estoy haciendo), sólo brilla ella. Pero da para poco la historia, sobre todo teniendo en cuenta que ahí hay 19 personas más (algo que no deja de ser un acto de fé, porque yo más que ficus, no veo).
Y supongo que la única forma de que esta oda a la nada empiece a romperse, es que comience a brotar la sangre. Cosa que, gracias a dios y si nada falla, llegará mañana en forma de nominaciones, pérdida de prueba (una de las dos casas ganará) y problemas con la comida y el tabaco.
Más tópicos, es cierto, pero esos son los tópicos de los que sí me gusta alimentarme. Los que realmente consiguen hacer que la rueda gire y que el espectáculo por fin empiece a interesar de verdad.
De momento, aquí sigo.
Esperando.
Anoche pudimos ver al clan de los Feroces hablar de nominar a los del otro lado, en el torpe intento habitual no se sabe si de cagarla o de salir el primero y tratar de rentabilizar algo de esto. Y en la otra casa, tópicos y más tópicos al cuadrado, incluido el habitual (e inefable) protagonizado esta vez por Laura, contándole a una de las rubias (creo que Patricia, pero de momento para mí, las tres del pelo claro son casi fotocopias, aunque ya las vaya mínimamente diferenciando) que ella la veía como ganadora segura (desde el minuto cero), porque era la caña más grande que jamás había entrado en la casa (vamos, que no sé para qué nos vamos a tirar cinco meses esperando, si la adivina ya ha hecho su apuesta segura).
Con decir que lo más interesante del día fué ver a Dámaso enseñando a Jhota y a Chari como se jugaba a la petanca, creo que ya está todo dicho. Y supongo que ese modo rancio de entender la vida del manchego, es a lo único que de momento puedo agarrarme. A ese porte, a esa gracia, a ese estar fuera de todo y no pintar nada en ese circo en el que muchos quieren convertirle desde ya en el payaso mayor. Reconozco que me produjo hasta ternura verlos a los tres, como si en una versión medio distorsionada de "El Mago de Oz" se tratase (sólo faltaba Anup, pero luego apareció al poco rato, para ejercer de confidente de una Chari a la que los celos consumen).
Pero poco más.
Villa Chocho, aparte de los mismos tópicos (o de otros diferentes pero que vienen a ser más de lo mismo), sigue siendo tambien parte de esta nada. Y quizás el poco interés de la función (o la protagonista hasta el momento) sea esa Chari que no deja de preguntar a unos y otros, y tratar de sacar toda la información posible de las citas a ciegas de sus compañeros. Y claro, el objeto de sus dudas no es otro que ese mueble de aspecto tontuno que atiende al nombre de Ruben (y que uno empieza a sospechar que sólo entró como excusa para que ella pudiese estar dentro, a pesar de la parafernalia que nos han vendido, porque el tipo tiene menos vida que una piedra del camino). Porque los celos y el imaginarle a él rodeado de otras nueve mujeres, la está poniendo de los nervios (sin motivo alguno, dicho sea de paso, porque he visto plantas con más morbo y salero que el tío). Y por mucho que se cree ella que disimula, es contínua su obsesión por saber lo que hace y sobre todo con quién (y si puede que alguna le haga tilín y él pueda dejarla, aunque se suponía que ya no estaban, pero seguían estando o no estuvieron o siempre han estado o... sabe dios que cojones de historia tratan de contar cuando las pruebas palpables no admiten lugar a dudas).
Pero claro, a día de hoy (cierto es que no llevamos nada, quizás sea demasiado exigir lo que estoy haciendo), sólo brilla ella. Pero da para poco la historia, sobre todo teniendo en cuenta que ahí hay 19 personas más (algo que no deja de ser un acto de fé, porque yo más que ficus, no veo).
Y supongo que la única forma de que esta oda a la nada empiece a romperse, es que comience a brotar la sangre. Cosa que, gracias a dios y si nada falla, llegará mañana en forma de nominaciones, pérdida de prueba (una de las dos casas ganará) y problemas con la comida y el tabaco.
Más tópicos, es cierto, pero esos son los tópicos de los que sí me gusta alimentarme. Los que realmente consiguen hacer que la rueda gire y que el espectáculo por fin empiece a interesar de verdad.
De momento, aquí sigo.
Esperando.
martes, 19 de octubre de 2010
Toro salvaje.
No he conseguido nunca entender a esos puristas de Gran Hermano (putos talibanes para mí, dicho sea con todo el cariño...) que se rasgan año tras año las vestiduras cada vez que algún semi famosillo entra en la casa. No me lo explico, porque a veces parece como si esto no fuese un puto programa de television (con el objetivo fundamental de entretener y divertir) y de lo que se estuviese tratando fuese de un asunto ya no de estado, si no incluso a nivel interplanetario (que diría mi siempre admirada Leire).
El año pasado, sin ir más lejos, por más peros (y escarnios) que muchos le pusieron (e hicieron) a (con) el Gran Gerardo Prager, podemos entrar en consideraciones de su era un jeta, un perfecto imbécil o básicmente un tonto del culo, pero lo que es innegable es que gran parte del programa giró en gran medida en torno a él.
Y me viene esto a la cabeza, cuando veo que, a escasas 24 horas del comienzo del circo, ya vuelven a elevar sus voces los Sumos Sacerdotes del templo, poniendo el grito en el cielo porque Julio "el Feroz" (y también Yago), han entrado en la casa (cuando, por ejemplo en el caso del valenciano, sólo un par de personas de la casa sabían algo de su vida y milagros). Y tiene más cojones el asunto (cáspitas, caramba, cócholis), si tenemos en cuenta que, en las pocas horas trascurridas y vividas, ha sido Julio el Grande, el protagonista absoluta de todas ellas y el único, hasta el momento, que me ha hecho fijar la vista en la pantalla cada vez que ha aparecido, tanto en el resumen diario, como en el tiempo que he podido dedicarle hasta ahora a ese 24 horas que la cadena y/o la productora están machacando sin piedad.
Villa Chocho (gracias Kay, es de lo mejor y más sencillo que he oído) es un muerto en el que lo que hay, es más de lo de siempre. Las conversaciones sobre tintes, extensiones o comportamientos femeninos hipócritas y de cara a la galería (y por quedar bien ante las nuevas "amigas"), en cuanto a las relaciones con el sexo opuesto se refiere, son el único plato de este menú que parece diseñado para famélicos. Y no es que en Villa Pito los temas tratados sean de mucho más nivel, pero sí que es cierto que se observa un calor y una sinceridad (aparente y relativa entre quienes se conocen desde hace menos de un día), entre los hombres y la chiquilla, mucho más cordial y atrayente (a años luz) de lo que se ve en el otro lado del pasillo.
Y por encima de todos, está Julio, el Rey absoluto de la función hasta el momento. El guardaespaldas salido y caliente que no deja de lanzar miradas de macho en celo, sin el más mínimo disimulo, hacia la rubia neumática. La cual se deje querer y participa de ese juego de calentamiento previo que, seguramente no acabará en polvo, pero al menos nos divertirá un buen rato hasta que otros tomen el lugar en el centro de la pista y comience a girar la rueda. Y es que la nena, también le mira y se calienta. Y zorra (en el buen sentido, tómese como piropo), se pone su piajmita corto y se tumba en la cama boca abajo, con el culo leventemente en pompa y una sonrisita en los labios que, con toda seguridad, provoca en el otro calores y pensamientos de todo tipo excepto limpios y puros.
Y eso fue ayer noche (como pudimos ver en el diario). Pero es que en día de hoy, no ha parado el cortejo y donde estaba la una, el otro estaba detrás. Y ha habido algún leve masajito pero, sobre todo, una continua proximidad física que me hace imaginar (con inmenso e insano placer) la cara del novio ex (o novio fue o novio lo que fuerese), si pudiera contemplar la escena por un agujerito.
Por no hablar de que ha sido el propio Feroz (Feroz The Killer, Vinnie Atila de Todos los Imperios), el que ha descubierto el secreto que la rubia debía guardar con celo (no muy bien ayudada ni ella ni su "pareja" por los de arriba, que se lo explicaron cuando ya era demasiado tarde, tras haber entrado en la casa y haber tenido contacto el novio con las nueve féminas y haber comentado él que tenía una novia fuera que se llamaba Chari), ayudado, eso sí, por algún alma "bienintencionada" del otro lado que, en una de las citas a ciegas, le comentó lo de la novia del chico que estaba con ellas, y al no recordar el Feroz el nombre de la chica, le preguntó la otra con toda la mala leche, que si no llevaría por nombre "Chari".
Ante lo cual, al salir de su cita, Julio lo comentó con la "sospechosa", con todos los demás presentes y, aunque la rubia lo negó y salió por donde pudo (sin mucha contundencia en sus negaciones, dicho sea de paso, que esta niña tiene pinta de ser más buena que el pan... he dicho "ser", no "estar"), quedó claro para todos que el pastel se había descubierto.
Aunque, dada la sandez del misterio, poco le importaba a nadie que siguiera oculto por mucho más tiempo. Y la proximidad física del novio de la rubia, poco la va a importar al Gran Feroz, cuando lo único que parece ser que puede necesitar para cobrarse la pieza (o al menos para dejar huella en el terreno), es simplemente un poquito de tiempo (aunque quizás sea lo único que no tenga ya que el jueves está, por desgracia, demasiado próximo).
El año pasado, sin ir más lejos, por más peros (y escarnios) que muchos le pusieron (e hicieron) a (con) el Gran Gerardo Prager, podemos entrar en consideraciones de su era un jeta, un perfecto imbécil o básicmente un tonto del culo, pero lo que es innegable es que gran parte del programa giró en gran medida en torno a él.
Y me viene esto a la cabeza, cuando veo que, a escasas 24 horas del comienzo del circo, ya vuelven a elevar sus voces los Sumos Sacerdotes del templo, poniendo el grito en el cielo porque Julio "el Feroz" (y también Yago), han entrado en la casa (cuando, por ejemplo en el caso del valenciano, sólo un par de personas de la casa sabían algo de su vida y milagros). Y tiene más cojones el asunto (cáspitas, caramba, cócholis), si tenemos en cuenta que, en las pocas horas trascurridas y vividas, ha sido Julio el Grande, el protagonista absoluta de todas ellas y el único, hasta el momento, que me ha hecho fijar la vista en la pantalla cada vez que ha aparecido, tanto en el resumen diario, como en el tiempo que he podido dedicarle hasta ahora a ese 24 horas que la cadena y/o la productora están machacando sin piedad.
Villa Chocho (gracias Kay, es de lo mejor y más sencillo que he oído) es un muerto en el que lo que hay, es más de lo de siempre. Las conversaciones sobre tintes, extensiones o comportamientos femeninos hipócritas y de cara a la galería (y por quedar bien ante las nuevas "amigas"), en cuanto a las relaciones con el sexo opuesto se refiere, son el único plato de este menú que parece diseñado para famélicos. Y no es que en Villa Pito los temas tratados sean de mucho más nivel, pero sí que es cierto que se observa un calor y una sinceridad (aparente y relativa entre quienes se conocen desde hace menos de un día), entre los hombres y la chiquilla, mucho más cordial y atrayente (a años luz) de lo que se ve en el otro lado del pasillo.
Y por encima de todos, está Julio, el Rey absoluto de la función hasta el momento. El guardaespaldas salido y caliente que no deja de lanzar miradas de macho en celo, sin el más mínimo disimulo, hacia la rubia neumática. La cual se deje querer y participa de ese juego de calentamiento previo que, seguramente no acabará en polvo, pero al menos nos divertirá un buen rato hasta que otros tomen el lugar en el centro de la pista y comience a girar la rueda. Y es que la nena, también le mira y se calienta. Y zorra (en el buen sentido, tómese como piropo), se pone su piajmita corto y se tumba en la cama boca abajo, con el culo leventemente en pompa y una sonrisita en los labios que, con toda seguridad, provoca en el otro calores y pensamientos de todo tipo excepto limpios y puros.
Y eso fue ayer noche (como pudimos ver en el diario). Pero es que en día de hoy, no ha parado el cortejo y donde estaba la una, el otro estaba detrás. Y ha habido algún leve masajito pero, sobre todo, una continua proximidad física que me hace imaginar (con inmenso e insano placer) la cara del novio ex (o novio fue o novio lo que fuerese), si pudiera contemplar la escena por un agujerito.
Por no hablar de que ha sido el propio Feroz (Feroz The Killer, Vinnie Atila de Todos los Imperios), el que ha descubierto el secreto que la rubia debía guardar con celo (no muy bien ayudada ni ella ni su "pareja" por los de arriba, que se lo explicaron cuando ya era demasiado tarde, tras haber entrado en la casa y haber tenido contacto el novio con las nueve féminas y haber comentado él que tenía una novia fuera que se llamaba Chari), ayudado, eso sí, por algún alma "bienintencionada" del otro lado que, en una de las citas a ciegas, le comentó lo de la novia del chico que estaba con ellas, y al no recordar el Feroz el nombre de la chica, le preguntó la otra con toda la mala leche, que si no llevaría por nombre "Chari".
Ante lo cual, al salir de su cita, Julio lo comentó con la "sospechosa", con todos los demás presentes y, aunque la rubia lo negó y salió por donde pudo (sin mucha contundencia en sus negaciones, dicho sea de paso, que esta niña tiene pinta de ser más buena que el pan... he dicho "ser", no "estar"), quedó claro para todos que el pastel se había descubierto.
Aunque, dada la sandez del misterio, poco le importaba a nadie que siguiera oculto por mucho más tiempo. Y la proximidad física del novio de la rubia, poco la va a importar al Gran Feroz, cuando lo único que parece ser que puede necesitar para cobrarse la pieza (o al menos para dejar huella en el terreno), es simplemente un poquito de tiempo (aunque quizás sea lo único que no tenga ya que el jueves está, por desgracia, demasiado próximo).
lunes, 18 de octubre de 2010
Ellos y ellas.
Diga lo que digan los cenizos de siempre, la cosa (al menos para mí), pinta de puta madre.
A pesar de que el grupo femenino, no es que deje bastante que desear (salvo un par de excepciones: Mireia y Flor), si no lo siguiente, el grupo de hombres (excepto el que está solito y acojonao de la vida... y le entiendo), apunta maneras y, desde luego, tiene mucho mejor olor y color, que el del grupo de borregos que nos metieron más o menos por estas fechas (un mes y medio antes... vaaaaaaaaaaaale) el año pasado.
Quiero aquí abrir un enoooooooorme paréntesis... pero lo de la pareja que ahora es expareja, cuela poquito. Apuesto a que han intentado colar la moto a los de arriba (sin mayor maldad, no creo que supieran que la Chari iba a entrar), pero desde el minuto cero, la cosa se vió clara con la comida de boca de la despedida (a lo mejor, era la costumbre, quién sabe). Más tarde se confirmó en esa "falsa" cita a ciegas y en las continuas preguntas de los dos, para asegurarse de que ninguno del sexo contrario había hecho mella en el otro.
Cierro el paréntesis.
Como "Exclusivas la Heskoria" (sí, lo leerá usted aquí antes que en ninguna otra parte y luego podrá copiarlo y tunearlo hasta el infinito) ya anunció el miércoles pasado, teníamos dos casas (por mucho que estén unidas), y 9+1 en cada una. Una es tipo frenopático, con sus nichos y su aire de Nostromo y la otra es, curiosamente elegante, cálida y acogedora.
Nada cambia, es obvio, porque toda esa parafernalia, se diluirá en una semana, en la que volveremos a tener el mismo Gran Hermano de siempre, aunque temporalmente, podamos considerar que lo tenemos por partida doble (hasta que llegue en un par de meses o así, la reunificación final; hay tiempo, tenemos por delantes aproximadamente y si la cosa va bien, unos 150 días de feria).
Y en cuanto a los de dentro, decía antes que la diferencia es evidente, entre el mismo aburrido grupo de chonis (pasadas de tinte y extensiones) de siempre (vaaale... hay unas cuantas más, y alguna promete buenos momentos, pero de momento, hay demasiado tinte rubio rulando por ahí para que me haya dado tiempo a ver algo más), un un puñado de grandes promesas, entre las que Julio El feroz (crack absoluto surgido de MYH, apadrinado por Oliver), Damaso el enterrador (todo en este tipo es atrayente, desde su afición al fulano del carro, hasta su filiación política), Jhon de Vallekas (clon del Jonan de Baraka a punto de entonar el "Branquias bajo el agua"... gracias Hell, dios te mando con todos los extras) o Joaquín (por el que supongo que se habrán mojado miles de bragas a eso de la medianoche). Pero, por encima de todos (y de momento), me resultó difícil resistir la tentación de enamorarme, y me dejé llevar, rendido y derrotado desde el primer minuto (sí, lo reconozco). Y el obejto de mi amor, obviamente no podía ser otro que Anup, ese Tigre Africano (venido de Asia, por cierto, salvo que haya algún país llamado India, justo debajo de Gibraltar) que parece salido del Badulake de los Simpsons, como si de un híbrido genial entre Apu y Balki (el de Primos Lejanos) se tratase. El tipo, fundamentalmente me encantó. Y cada nueva aparición suya delante de la cámara, no hacía más que provocar en mí una sonrisa (no exenta de cierta ternura), cuando no una sonora carcajada, porque es de ese tipo de gente (al menos en apariencia), que no sólo genera simpatía y buen rollo, si no que además, hace que te partas directamente el culo sólo con verle delante.
Y de lo demás, casi nada. Bastante es que me haya resultado hasta interesante una primera gala que, en la mayoría de los casos, siempre me ha producido bostezos y un solemne aburrimiento.
Eso sí, aunque estoy seguro de que en nada tendremos el 24 horas en Digital + (básicamente porque si no, esto pronto puede acabar petando y yéndose al carajo), de momento (aunque de 10 a 15 la casa se gratuita en la web... veremos lo que tarda en petar el jodido Proxy), el que tenga piratas que sea tan amable de dejarlos aquí para uso y disfrute de toa la peña... básicamente porque si no, va a ser imposible seguir esto, a la espera de lo que podamos ver en los diarios.
(Y el resto, o lo mismo contado de otra forma, el que tenga moral, paciencia, ganas y afición al sado, que lo vaya a leer a Kiko en cuanto lo cuelguen).
A pesar de que el grupo femenino, no es que deje bastante que desear (salvo un par de excepciones: Mireia y Flor), si no lo siguiente, el grupo de hombres (excepto el que está solito y acojonao de la vida... y le entiendo), apunta maneras y, desde luego, tiene mucho mejor olor y color, que el del grupo de borregos que nos metieron más o menos por estas fechas (un mes y medio antes... vaaaaaaaaaaaale) el año pasado.
Quiero aquí abrir un enoooooooorme paréntesis... pero lo de la pareja que ahora es expareja, cuela poquito. Apuesto a que han intentado colar la moto a los de arriba (sin mayor maldad, no creo que supieran que la Chari iba a entrar), pero desde el minuto cero, la cosa se vió clara con la comida de boca de la despedida (a lo mejor, era la costumbre, quién sabe). Más tarde se confirmó en esa "falsa" cita a ciegas y en las continuas preguntas de los dos, para asegurarse de que ninguno del sexo contrario había hecho mella en el otro.
Cierro el paréntesis.
Como "Exclusivas la Heskoria" (sí, lo leerá usted aquí antes que en ninguna otra parte y luego podrá copiarlo y tunearlo hasta el infinito) ya anunció el miércoles pasado, teníamos dos casas (por mucho que estén unidas), y 9+1 en cada una. Una es tipo frenopático, con sus nichos y su aire de Nostromo y la otra es, curiosamente elegante, cálida y acogedora.
Nada cambia, es obvio, porque toda esa parafernalia, se diluirá en una semana, en la que volveremos a tener el mismo Gran Hermano de siempre, aunque temporalmente, podamos considerar que lo tenemos por partida doble (hasta que llegue en un par de meses o así, la reunificación final; hay tiempo, tenemos por delantes aproximadamente y si la cosa va bien, unos 150 días de feria).
Y en cuanto a los de dentro, decía antes que la diferencia es evidente, entre el mismo aburrido grupo de chonis (pasadas de tinte y extensiones) de siempre (vaaale... hay unas cuantas más, y alguna promete buenos momentos, pero de momento, hay demasiado tinte rubio rulando por ahí para que me haya dado tiempo a ver algo más), un un puñado de grandes promesas, entre las que Julio El feroz (crack absoluto surgido de MYH, apadrinado por Oliver), Damaso el enterrador (todo en este tipo es atrayente, desde su afición al fulano del carro, hasta su filiación política), Jhon de Vallekas (clon del Jonan de Baraka a punto de entonar el "Branquias bajo el agua"... gracias Hell, dios te mando con todos los extras) o Joaquín (por el que supongo que se habrán mojado miles de bragas a eso de la medianoche). Pero, por encima de todos (y de momento), me resultó difícil resistir la tentación de enamorarme, y me dejé llevar, rendido y derrotado desde el primer minuto (sí, lo reconozco). Y el obejto de mi amor, obviamente no podía ser otro que Anup, ese Tigre Africano (venido de Asia, por cierto, salvo que haya algún país llamado India, justo debajo de Gibraltar) que parece salido del Badulake de los Simpsons, como si de un híbrido genial entre Apu y Balki (el de Primos Lejanos) se tratase. El tipo, fundamentalmente me encantó. Y cada nueva aparición suya delante de la cámara, no hacía más que provocar en mí una sonrisa (no exenta de cierta ternura), cuando no una sonora carcajada, porque es de ese tipo de gente (al menos en apariencia), que no sólo genera simpatía y buen rollo, si no que además, hace que te partas directamente el culo sólo con verle delante.
Y de lo demás, casi nada. Bastante es que me haya resultado hasta interesante una primera gala que, en la mayoría de los casos, siempre me ha producido bostezos y un solemne aburrimiento.
Eso sí, aunque estoy seguro de que en nada tendremos el 24 horas en Digital + (básicamente porque si no, esto pronto puede acabar petando y yéndose al carajo), de momento (aunque de 10 a 15 la casa se gratuita en la web... veremos lo que tarda en petar el jodido Proxy), el que tenga piratas que sea tan amable de dejarlos aquí para uso y disfrute de toa la peña... básicamente porque si no, va a ser imposible seguir esto, a la espera de lo que podamos ver en los diarios.
(Y el resto, o lo mismo contado de otra forma, el que tenga moral, paciencia, ganas y afición al sado, que lo vaya a leer a Kiko en cuanto lo cuelguen).
domingo, 17 de octubre de 2010
Barba Azul.
Ahora mismo sólo me vienen a la cabeza imágenes, entrecortadas, casi sin formas. No acierto a saber, aún medio dormido (despierto en medio del Kaos... en cualquier momento aparece Polaris), si son recuerdos. Porque sigo pensando que a lo mejor sólo son sueños.
Roy Orbison y sus gafas de pasta y el payaso de colores. Mel Gibson y Sigourney, en un coche, bajo una tormenta de lluvia, la misma que cubría a otro Roy, minutos antes de morir y que todos sus recuerdos se perdiesen en medio de la nada. Y a lo mejor, este es el año del que te hable. Pero creo que no. Porque ese año ya fue el de hace unos meses, y esto no es si no otro nuevo comienzo, partiendo de la nada (en busca siempre de alcanzar las más altas cotas de miseria, que diría el hermano de Carlos), porque siempre que se empieza a recorrer el mismo camino, suena a nuevo y cada vieja piedra parece tan desconocida como cuando éramos niños.
Pero no somos niños. Somos putos viejos cabrones con ganas de pegarnos una buena juerga, bebernos toda la cosecha del abuelo y fundirnos la escasa fortuna familiar en una farra que cada año, nos agarra de los cojones y no nos suelta a lo largo de un buen puñado de meses.
Porque en el fondo, sólo somos James Stewart mirando por esa ventana, con los prismáticos en ristre, fantaseando con lo que no vemos y desando poder mirar más y más y más.
Ya no queda nada, apenas lo que va desde la salida del sol hasta el ocaso.
Caras nuevas, luces viejas tuneadas para la ocasión. Demasiada purpurina que quitar para poder ver la piel y oler el sudor y la sangre. Pero en eso consiste el juego y esta es la partida que hemos decidido que nos gusta jugar y, por qué no, también vivir.
Suenan los Stones (y esta vez me recuerdan al puto Gates, presentando uno de sus Windows), pero también ha venido el diablo, y Lestat va en un coche mientras El se presenta para la ocasión. Y a la fiesta se suma Debbie, que sigue soñando (siempre lo hace, desde hace casi un millón de años) y Dylan me cuenta que por fin, como cada año, Cenicienta y el Circo, ya están a punto de levantar el telón.
Roy Orbison y sus gafas de pasta y el payaso de colores. Mel Gibson y Sigourney, en un coche, bajo una tormenta de lluvia, la misma que cubría a otro Roy, minutos antes de morir y que todos sus recuerdos se perdiesen en medio de la nada. Y a lo mejor, este es el año del que te hable. Pero creo que no. Porque ese año ya fue el de hace unos meses, y esto no es si no otro nuevo comienzo, partiendo de la nada (en busca siempre de alcanzar las más altas cotas de miseria, que diría el hermano de Carlos), porque siempre que se empieza a recorrer el mismo camino, suena a nuevo y cada vieja piedra parece tan desconocida como cuando éramos niños.
Pero no somos niños. Somos putos viejos cabrones con ganas de pegarnos una buena juerga, bebernos toda la cosecha del abuelo y fundirnos la escasa fortuna familiar en una farra que cada año, nos agarra de los cojones y no nos suelta a lo largo de un buen puñado de meses.
Porque en el fondo, sólo somos James Stewart mirando por esa ventana, con los prismáticos en ristre, fantaseando con lo que no vemos y desando poder mirar más y más y más.
Ya no queda nada, apenas lo que va desde la salida del sol hasta el ocaso.
Caras nuevas, luces viejas tuneadas para la ocasión. Demasiada purpurina que quitar para poder ver la piel y oler el sudor y la sangre. Pero en eso consiste el juego y esta es la partida que hemos decidido que nos gusta jugar y, por qué no, también vivir.
Suenan los Stones (y esta vez me recuerdan al puto Gates, presentando uno de sus Windows), pero también ha venido el diablo, y Lestat va en un coche mientras El se presenta para la ocasión. Y a la fiesta se suma Debbie, que sigue soñando (siempre lo hace, desde hace casi un millón de años) y Dylan me cuenta que por fin, como cada año, Cenicienta y el Circo, ya están a punto de levantar el telón.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)