miércoles, 20 de octubre de 2010

La vida secreta de las plantas.

Por mucho que queramos buscar oro o petróleo y sacarlo de donde no hay, ayer lo que se pudo ver en el 24 horas (al menos durante el tiempo que pude estar pendiente), fué nada y aparte, un poco más de nada. Sï, podemos agarrarnos como posesos a ciertos detalles e intentar analizar el vacío, pero lo que está claro y evidente (y en los resúmenes, de menos de media hora por cierto, tampoco encontramos mucha novedad) es que, aparte de los tópicos de siempre, el encefalógrama plano y la ausencia de tensión preside casi la practica totalidad de los momentos que se viven en esa casa.

Anoche pudimos ver al clan de los Feroces hablar de nominar a los del otro lado, en el torpe intento habitual no se sabe si de cagarla o de salir el primero y tratar de rentabilizar algo de esto. Y en la otra casa, tópicos y más tópicos al cuadrado, incluido el habitual (e inefable) protagonizado esta vez por Laura, contándole a una de las rubias (creo que Patricia, pero de momento para mí, las tres del pelo claro son casi fotocopias, aunque ya las vaya mínimamente diferenciando) que ella la veía como ganadora segura (desde el minuto cero), porque era la caña más grande que jamás había entrado en la casa (vamos, que no sé para qué nos vamos a tirar cinco meses esperando, si la adivina ya ha hecho su apuesta segura).

Con decir que lo más interesante del día fué ver a Dámaso enseñando a Jhota y a Chari como se jugaba a la petanca, creo que ya está todo dicho. Y supongo que ese modo rancio de entender la vida del manchego, es a lo único que de momento puedo agarrarme. A ese porte, a esa gracia, a ese estar fuera de todo y no pintar nada en ese circo en el que muchos quieren convertirle desde ya en el payaso mayor. Reconozco que me produjo hasta ternura verlos a los tres, como si en una versión medio distorsionada de "El Mago de Oz" se tratase (sólo faltaba Anup, pero luego apareció al poco rato, para ejercer de confidente de una Chari a la que los celos consumen).

Pero poco más.

Villa Chocho, aparte de los mismos tópicos (o de otros diferentes pero que vienen a ser más de lo mismo), sigue siendo tambien parte de esta nada. Y quizás el poco interés de la función (o la protagonista hasta el momento) sea esa Chari que no deja de preguntar a unos y otros, y tratar de sacar toda la información posible de las citas a ciegas de sus compañeros. Y claro, el objeto de sus dudas no es otro que ese mueble de aspecto tontuno que atiende al nombre de Ruben (y que uno empieza a sospechar que sólo entró como excusa para que ella pudiese estar dentro, a pesar de la parafernalia que nos han vendido, porque el tipo tiene menos vida que una piedra del camino). Porque los celos y el imaginarle a él rodeado de otras nueve mujeres, la está poniendo de los nervios (sin motivo alguno, dicho sea de paso, porque he visto plantas con más morbo y salero que el tío). Y por mucho que se cree ella que disimula, es contínua su obsesión por saber lo que hace y sobre todo con quién (y si puede que alguna le haga tilín y él pueda dejarla, aunque se suponía que ya no estaban, pero seguían estando o no estuvieron o siempre han estado o... sabe dios que cojones de historia tratan de contar cuando las pruebas palpables no admiten lugar a dudas).

Pero claro, a día de hoy (cierto es que no llevamos nada, quizás sea demasiado exigir lo que estoy haciendo), sólo brilla ella. Pero da para poco la historia, sobre todo teniendo en cuenta que ahí hay 19 personas más (algo que no deja de ser un acto de fé, porque yo más que ficus, no veo).

Y supongo que la única forma de que esta oda a la nada empiece a romperse, es que comience a brotar la sangre. Cosa que, gracias a dios y si nada falla, llegará mañana en forma de nominaciones, pérdida de prueba (una de las dos casas ganará) y problemas con la comida y el tabaco.

Más tópicos, es cierto, pero esos son los tópicos de los que sí me gusta alimentarme. Los que realmente consiguen hacer que la rueda gire y que el espectáculo por fin empiece a interesar de verdad.

De momento, aquí sigo.

Esperando.