No he conseguido nunca entender a esos puristas de Gran Hermano (putos talibanes para mí, dicho sea con todo el cariño...) que se rasgan año tras año las vestiduras cada vez que algún semi famosillo entra en la casa. No me lo explico, porque a veces parece como si esto no fuese un puto programa de television (con el objetivo fundamental de entretener y divertir) y de lo que se estuviese tratando fuese de un asunto ya no de estado, si no incluso a nivel interplanetario (que diría mi siempre admirada Leire).
El año pasado, sin ir más lejos, por más peros (y escarnios) que muchos le pusieron (e hicieron) a (con) el Gran Gerardo Prager, podemos entrar en consideraciones de su era un jeta, un perfecto imbécil o básicmente un tonto del culo, pero lo que es innegable es que gran parte del programa giró en gran medida en torno a él.
Y me viene esto a la cabeza, cuando veo que, a escasas 24 horas del comienzo del circo, ya vuelven a elevar sus voces los Sumos Sacerdotes del templo, poniendo el grito en el cielo porque Julio "el Feroz" (y también Yago), han entrado en la casa (cuando, por ejemplo en el caso del valenciano, sólo un par de personas de la casa sabían algo de su vida y milagros). Y tiene más cojones el asunto (cáspitas, caramba, cócholis), si tenemos en cuenta que, en las pocas horas trascurridas y vividas, ha sido Julio el Grande, el protagonista absoluta de todas ellas y el único, hasta el momento, que me ha hecho fijar la vista en la pantalla cada vez que ha aparecido, tanto en el resumen diario, como en el tiempo que he podido dedicarle hasta ahora a ese 24 horas que la cadena y/o la productora están machacando sin piedad.
Villa Chocho (gracias Kay, es de lo mejor y más sencillo que he oído) es un muerto en el que lo que hay, es más de lo de siempre. Las conversaciones sobre tintes, extensiones o comportamientos femeninos hipócritas y de cara a la galería (y por quedar bien ante las nuevas "amigas"), en cuanto a las relaciones con el sexo opuesto se refiere, son el único plato de este menú que parece diseñado para famélicos. Y no es que en Villa Pito los temas tratados sean de mucho más nivel, pero sí que es cierto que se observa un calor y una sinceridad (aparente y relativa entre quienes se conocen desde hace menos de un día), entre los hombres y la chiquilla, mucho más cordial y atrayente (a años luz) de lo que se ve en el otro lado del pasillo.
Y por encima de todos, está Julio, el Rey absoluto de la función hasta el momento. El guardaespaldas salido y caliente que no deja de lanzar miradas de macho en celo, sin el más mínimo disimulo, hacia la rubia neumática. La cual se deje querer y participa de ese juego de calentamiento previo que, seguramente no acabará en polvo, pero al menos nos divertirá un buen rato hasta que otros tomen el lugar en el centro de la pista y comience a girar la rueda. Y es que la nena, también le mira y se calienta. Y zorra (en el buen sentido, tómese como piropo), se pone su piajmita corto y se tumba en la cama boca abajo, con el culo leventemente en pompa y una sonrisita en los labios que, con toda seguridad, provoca en el otro calores y pensamientos de todo tipo excepto limpios y puros.
Y eso fue ayer noche (como pudimos ver en el diario). Pero es que en día de hoy, no ha parado el cortejo y donde estaba la una, el otro estaba detrás. Y ha habido algún leve masajito pero, sobre todo, una continua proximidad física que me hace imaginar (con inmenso e insano placer) la cara del novio ex (o novio fue o novio lo que fuerese), si pudiera contemplar la escena por un agujerito.
Por no hablar de que ha sido el propio Feroz (Feroz The Killer, Vinnie Atila de Todos los Imperios), el que ha descubierto el secreto que la rubia debía guardar con celo (no muy bien ayudada ni ella ni su "pareja" por los de arriba, que se lo explicaron cuando ya era demasiado tarde, tras haber entrado en la casa y haber tenido contacto el novio con las nueve féminas y haber comentado él que tenía una novia fuera que se llamaba Chari), ayudado, eso sí, por algún alma "bienintencionada" del otro lado que, en una de las citas a ciegas, le comentó lo de la novia del chico que estaba con ellas, y al no recordar el Feroz el nombre de la chica, le preguntó la otra con toda la mala leche, que si no llevaría por nombre "Chari".
Ante lo cual, al salir de su cita, Julio lo comentó con la "sospechosa", con todos los demás presentes y, aunque la rubia lo negó y salió por donde pudo (sin mucha contundencia en sus negaciones, dicho sea de paso, que esta niña tiene pinta de ser más buena que el pan... he dicho "ser", no "estar"), quedó claro para todos que el pastel se había descubierto.
Aunque, dada la sandez del misterio, poco le importaba a nadie que siguiera oculto por mucho más tiempo. Y la proximidad física del novio de la rubia, poco la va a importar al Gran Feroz, cuando lo único que parece ser que puede necesitar para cobrarse la pieza (o al menos para dejar huella en el terreno), es simplemente un poquito de tiempo (aunque quizás sea lo único que no tenga ya que el jueves está, por desgracia, demasiado próximo).