Al final, acabará teniendo razón Yago.
Y mira que me jode tener que dársela a uno de los tipos más antipáticos y desagradables que he visto en mi puta vida (un tipo que me da un profundo mal rollo, del que me da asco hasta su voz; no digamos esa costumbre que tiene de estar tocándose la polla y los huevos, literalmente y al igual que su "gran amigo" Oscar, todo el puto día). Pero el tema es que algo me huele muy mal, y cuando las cosas empiezan a apestar, suele ser por que alguien se ha cagado y lo ha dejado supuestamente escondido en el macetero.
Todo este párrafo anterior (cuya razón fundamental es llenar líneas y que la peña vea lo bueno que soy escribiendo), viene a cuenta de esa relación surgida entre la gallega Marta y ese galán trasnochado que atiende al nombre de Joaquín (y que, da la impresión, tiene toda la filmografía completa de Arturo Fernández como "libro" de cabecera).
Uno siempre ha creido incluso en los flechazos. En los enamoramientos express y hasta en las calenturas obsesivas que te hacen engancharte a otra persona como un perro en celo a los cinco minutos de conocerla. Pero en estos dos, hay algo que me chirría un montón y que no acierto a ver con claridad. A lo mejor es una intuición, algún detalle que mi subconsciente ha pillado (y no ha terminado de procesar) o simplemente, una preocupante (y creciente) antipatía (puede que temporal, mis opiniones pueden ser tremendamente cambiantes, sobre todo a estas alturas del circo) hacia el grijoso Don Juan de Desguace y la marisabidilla con ojos de sapo. La cuestión y el resultado, es que no me creo su historia y pienso que todo esto no responde más que al interés de una por salvar su culo y del otro por eliminar a uno de los que él intuye (equivocadamente) gallos del corral. Por no hablar del hecho de seguir alimentando un ego que me da que se sustenta fundamentalmente de ligoteos de viernes y sábado por la noche, en la taberna de algún amigo, sacando de su chistera esa voz de whisky de garrafa que tanto le debe haber solucionado el polvete de la semana.
Y en el caso de la gallega, su voz dice una cosa pero sus gestos la niegan a voces (a ver si voy a seguir con el síndrome Judith). Y no digo que no sea caliente, que no se ponga perra y que no se moje casi que sólo con el contacto del aire. Pero es que no me creo que todas esas sensaciones, su tierno coño las experimente a causa de un tipo como Joaquín (y menos en tan poco tiempo).
A ver si va ser aquello tan manido de que ahí dentro "todo se manifiesta"...
En cambio, sí que me creo (sí, es curiosa la diferencia), que MI, sirenita Lydia (la de los muslos más rotundos que jamás han pisado Guadalix... es que mi churri aún no ha ido), anda cachonda perdida por el Gran Feroz (el puto amo, el Killer, la Bomba F, primo hermano de Ares, crack mediático o/y... simplemente la figura sobre la que gira todo esto circo, que sin él sería un coñazo de cojones... practicamente). Y eso que (aunque sus vestimentas digan lo contrario), casi que pretende pasar por Gran Señora (guardando las distancias... es sólo un amigo...), por mucho que ayer noche (por ejemplo), luciese unas bragas vaqueras de cuello vuelto (teóricamente eran unos pantalones cortos), unas botas que le llegaban por encima de las rodillas (con unos tacones de vértigo) y tuviese sus muslos rotundos (sí, es que los miro mucho porque me recuerdan a los de otra...) siempre cerca de las piernas de Putoamo, así como todo su cuerpo lleno de curvas permanentemente pegado (y medio encima) de él.
Y Feroz (Julio Granado, el Mesías), la mira con gesto de ternura. Y siempre tiene gestos de ternura y cariño hacia ella (constantes y a lo largo del día; me da, hablando en serio, que a esta chica nadie la ha tratado tan bien como él, en toda su vida). Y le promete respeto (yo pocas veces he visto a un tipo tan respetuoso, natural, cariñoso y comprensivo con las mujeres), aunque, con una media sonrisa, le asegura que si los dos libran la nominación, él le hará cosas que nunca nadie le ha hecho y que ni siquiera jamás ha imaginado.
Vamos... Feroz en estado completo.
Simplemente, el Puto Amo.
De momento, yo me relamo (aunque no llevamos nada, y en cinco minutos todo puede ponerse patas arriba) de pensar en que este tipo pudiese llegar a ganar GH12. Y me alegraría un montó que, después de tantos y tantos papanatas, un año ganase un (casi) Personaje de Comic. Básicamente porque, además de las risas y de los buenos momentos, también me da que ganaría un tipo tremendamente majo y humano.
Ah... y se me olvidaba... no dejo de imaginarme la cara que debe de poner "Papi", cada vez que ve a su sirenita pegada al boxeador.
Eso sí que merecería la pena verlo...