Bueno... si quisiese quedar bien, diría aquello de "todo es cambiante". O bien que la noche se mueve y en su mecer, se acompasan las sombras (pico de oro tengo, cojones... ¿se puede ser más "grimoso"?
La cosa es que, sin haber cambiado de opinión, ayer Yago me cayó un poco menos mal (es tan sumamente corto y se cree tan sumamente listo e ingenioso, que sí no lo echan pronto se acabará convirtiendo en uno de mis puntales ahí dentro) y Joaquín (después de una larga charla a solas con Mireia en el jardín), me llegó a dar hasta un poco de ternura y a sentirle un poco más real y cercano.
De lo de Yago, mejor ni desarrollarlo (supongo que son pequeños detalles o esas derrotas cada vez más habituales que empieza a sentir cuando cada vez menos palmeros le ríen las gracias). Y de Joaquin, supongo que baje un poquito las barreras, al verlo ya cansado (con solamente diez días a cuestas) y confesándole a la publicista que se estaba planteando desde hacía un par de días, si había hecho bien entrado en este juego.
Decía el andaluz que sentía que estaba vendiendo su vida. Y que además la estaba vendiendo por muy poco precio. Y que era incapaz de olvidarse de las cámaras y de la sensación (real) de sentirse observado en todo momento, cuando en su vida, era él quien observaba. No sé si en algo de todo este proceso reflexivo, podría influir Marta y el hecho de que, según me cuentan mis fuentes, hace un par de días, hubo tocamientos bajo las mantas con la gallega (no me han podido confirmar si hubo paja, mucho menos si hubo corrida, o si todo no paso de lo que aquellos cursis pijos de yanquilandia solían llamar, hace años, petting... que manda carajo y hasta huevos la palabrita para hablar de lo que toda la vida ha venido a llamarse "guarreo").
La cosa es que refocilarse, se medio refociló con la Martita, aunque yo, cada vez lo veo más próximo a la catalana. Y quien sabe si esta historia (que me suena a falsa por parte de la morena y semi calentón por parte del anciano) no dará esta noche un nuevo giro cuando uno de los nominados que se salven, cambie de casa.
Será uno sólo y, si tuviesen dos dedos de frente y pocas ganas de joder, cambiaran de domicilio a la gallega. Con lo cual podrían dejar vía libre a que Joaquín y Mireia se acercasen todavía más y no joderían al Gran Feroz, que sigue como dios en la Casa Blanca, sin Yago al que acercarse que le joda la existencia (y su futuro en el concurso se convierta en algo mucho más negro de lo que ahora mismo es casi vino y rosas).
Pero ver veremos.
Lo que sí tengo claro (con datos) es que Feroz no se va esta noche, como ya se dijo Kela ayer y como posteriormente he averiguado. Y que en ese plató que cada vez me recuerda más a "Tierra de Faraones disfrazada de esperpento cada Jueves", esta noche tendremos al tipo probablemente más anodino de los 20 que ahora mismo están jugando. Y a uno de los más cretinos con diferencia.
Y al que más se baba... por cierto (ah sí... los "por ciertos" son una vieja costumbre mía en la que suelo caer a menudo, otro tenían la costumbre de contar cada año lo de una navaja que tenía un tal Ockham, que nunca llegué a saber si la había comprado en Albacete o si se la habían regalado por comprar un juego de cuchillos Ginsu).
Y mientras tanto, el hambre se ha instalado definitivamente en Guadalix jejejeje. Y este gran clásico, unido al de la falta de tabaco, no ha hecho más que empezar a agrandar las diferencias y las distancias ya existentes entre los pequeños grupillos que se han ido formando.
Sólo falta que esta noche nominen como dios manda (y que no tengamos la putísima mierda de nominación que nos vendieron la semana pasada) y que a la palestra suban elementos importantes de cara a romper de una puñetera vez esta calma cínica que sólo produce aburrimiento y un principio de hastío. Porque yo no he venido aquí a ver besuqueos de cuarta y tocamientos de décima. Yo lo que quiero es guerra, sangre y cuchillos afilados volando cada día por las estancias de la casa.
Y ya de paso, he venido para ver a Feroz jincándose a la Sirenita (la cual cada día me inspira más ternura y me cae cada vez mejor) y arrasando con todo, reduciendo a sus rivales a meros sacos de huesos sin vida y alzándose con el premio final para el que ha nacido (sin él saberlo).
Al menos hasta que cambie de favorito, cosa que puede pasar en cualquier momento y casi sin aviso.