jueves, 21 de octubre de 2010

Lo que la verdad esconde.

Llevo desde el martes con una sensación extraña rondándome la neurona. Y no conseguía quitármela de encima. Por una parte, las escasas horas que he podido dedicarle al 24 horas (no más de media docena al día), me daban una contínua sensación de "nada" y, por otra, los resúmenes llevaban reduciéndose en todos estos días, a centrarse exclusivamente en la historia de Feroz y Chari (con Ruben metido de convidado de piedra), como si no hubiese nada más y todos los demás estuviesen muertos (no digamos, por descontado, la total falta de información que tenemos de Villa Chocho que, a día de hoy, parece un desierto lleno de extensiones, en el que la vida no existiría).

Y me sentía perdido, a punto de arrojar la toalla, con nada de lo que hablar y con el runrun metido en el cuerpo de que no me estaba enterando absolutamente de nada.

Pero por suerte, ayer noche, una voz en forma de Garganta Profunda (aún no tenemos claro si en modo Damiano o Pakula... eso queda a gusto del lector, al que le presuponemos, tal vez erróneamente, un poquito de cultura cinematográfica y un mínimo criterio), despejo todas mis dudas (y de paso abrió un mundo desconocido ante mis ojos).

Hay otro mundo en esas dos casas, más allá del que se nos muestra a diario. Y los motivos de que dicho mundo se nos oculte, realmente los desconozco, pero lo que sí que tengo claro ahora es que yo, no estaba perdido, simplemente, me habían dejado "ciego".

Simplemente voy a relatar un pequeño detalle que creo que no se ha visto por ningún lado (y que, de haberse visto en el 24 horas y habérmelo perdido yo, no lo he visto comentado en ningún sitio; lo cual, dada la importancia cobrada por el protagonista y el hecho en sí, me resulta cuando menos extraño. Lo que sí que puedo afirmar es que, al menos en los resúmenes, no lo he visto. Y en el minutado tampoco (ni en lo que he visto del 24). Luego deduzco que sólo lo han podido ver los que están "dentro" de la casa. Y a los demás, a saber por qué, se nos ha ocultado.

El tema que nos ocupa en esta ocasión es que, estando dentro de la casa, Dámaso, ha salido del armario.

Sería quizás más exacto decir que ha "medio salido". Y más políticamente correcto sería dejar caer (como solía hacerse hace unos años) que ha declarado "estar explorando su sexualidad" (que eso sí que suena fino de cojones). Pero el hecho es que, delante de algunos de sus compañeros, ha comentado que las mujeres le gustan, pero que los hombres le parecen mucho más guapos. Lo cual, dicho sea de paso, me ha desconcertado, porque, por sus miradas de reojo a Chari, siempre pensé que a esto tipo le gustaba más un coño que a Diana de Gales un buen hospital lleno de lisiados.

Y para rematar, no contento con eso, ha venido a decir que a él, Gran Hermano le importa tres cojones y que lo único que pretende entrando en este circo, es lanzar su carrera teniendo como objetivo en la cabeza el poder llegar a particpar algún día en (redoble de tambores, pónganse las gafas de leer sandeces)... el puto Festival de Eurovisión (quizás ahora puedan entenderse mejor algunas coñas de los Feroces dirigidas al chaval).

Y, obviamente, no puedo probar nada de esto. Pero algunos supongo que sabrán que no miento y que, sobre todo, mis fuentes son las mismas que hace quince días me permitieron contar la estructura de las casas de este año.

Y el que no me quiera creer, me la pela. Pero lo que yo sí tengo claro, es que el apagón informativo es tremendamente decisivo de momento. Y las razones por las que esto es así, las ignoro por completo, pero todo esto, me huele raro.

Ver veremos si en algún momento podemos ver estas imágenes. Yo de momento doy un voto de confianza a los del Prime Time de esta noche. Aunque si sigo sin verlas, empezaré a pensar en algo realmente raro.

Ah... y una cosilla (ambiando de tema y par acabar este coñazo de ladrillo). Me declaro desde este momento Yaguista y Damasino. Creo que estos dos titanes, representan la lucha final a la que debería abocarnos este Gran Hermano (por desgracia, me temo que ninguno de los dos llegará muy lejos; la ceguera de la masa votante, casi siempre me ha mostrado lo estúpida que puede llegar a ser la gente). De el Gran Damaso tiempo habrá para hondar en él y, de momento, ya hemos hablado largo y tendido. Pero Yago... Yago es el chacal en la sombra, la puta amenaza fantasma, un tipo totalmente desestabilizante, chulo hasta la médula, un hijo de puta a la altura del personaje homónimo (sí... uno que salía en la novela de aquel negro con nombre de colonia que se cepillaba a su mujer porque se pensaba, gracias al gran "Yago", que le ponía los cuernos), capaz (si le dan tiempo y cancha) de ponerlo todo patas arriba. Y no creo que me equivoque nada de un elemento que tiene la misma voz que parece surgida de cualquier sicario venido a más y cuya fuente de inspiración sería (si es que en algún momento de su vida llegase a intesarse por el cine), una especie de Tony Montana con menos mala leche, pero idéntica mirada de psicópata.