lunes, 13 de diciembre de 2010

Yakuza.

El problema aquí es que la presencia de Mongolio en la casa esta semana, ha hecho desaparecer las noches de Guadalix (al menos la del sábado, que para la del viernes el sueño acumulado hizo imposible aguantar ni siquiera con media docena de cafés en el cuerpo) y por tanto lo único que traigo, son pequeños detalles de las horas diurnas que de poco o nada sirven.

Y como era de esperar visto lo visto hasta la fecha, Mon se queda también con Yago y le busca cuando no está presente. Y el gallego, sentado a su derecha en la mesa, con su hablar pausado y desprovisto de las estridencias habituales en esa casa, le ayuda después a afeitarse la cabeza, conformando una escena que, en su conjunto, más que del clásico de Mitchum, me trae recuerdos de una viñeta con Kingpin (en modo más bondadoso) y Bullseye (sin disfraz pero con similar grado de sicopatía, al menos en apariencia). Sólo que en esta comparación chusca (basada más en la imagen que en la trama en sí), Matt Murdock ni está ni se le espera, Karen Page no aparece ni al final de los títulos de crédito (porque Chari vendería a su madre por una “dosis”, pero su problema es que ni tiene qué, ni sabe cómo vender) y aquí no hay Frank Miller para parir un fascinante drama épico de redención y descenso a los infiernos. Es decir, que no tengo película (ni la necesito), sólo varios cortos encadenados que se entremezclan, regalándome detalles que me siguen enganchando tratando de jugar con ellos y averiguar hasta donde me llevará todo este guión aún a medias de escribir.

Y Ficus y señora, rumian su derrota en la oscuridad de su cuarto, con Marta ejerciendo de paño de lágrimas de la de Cádiz, que trata (casi en vano) de reconfortar a su guerrero, recordándole a cada paso que él es el mejor, el puto elegido de los dioses y que su destino lleva una corona de laureles sobre su cabeza y un jugoso maletín (para compartir), bajo el brazo, sin ser ni remotamente consciente (al menos en apariencia, porque su mirada a veces parece presentir la derrota absoluta) que la hostia del jueves puede ser brutal y que la cara de la Planta en plató, puede ser la perfecta radiografía del paquete simplón que se levanta en una cama del hospital, sin saber ni el cómo ni por qué motivo le han tumbado antes de finalizar siquiera el primer asalto. Y mientras ella (fascinante Lady Macbeth de pacotilla), trata de verbalizar (algo que hace siempre con constancia infinita, con destino a esa platea sin nombre que sabe que la escudriña al otro lado del ojo de la cámara), ante su nueva muy mejor amiga (la gallega de imposible cruce entre Betty Page decente y poco promiscua y la heroína de Avatar), lo malo que ha sido Yago con todos ellos, básicamente porque el Hermida trata de salvar su culo y relacionarse con los demás (algo en lo que él nunca ha engañado a los “suyos” y que lleva haciendo desde que “el mundo es mundo”). Pero claro, tampoco es cuestión de forzar mucho la máquina y confeccionarle un traje a medida. Más que nada porque el camino puede no acabar este jueves y uno no sabe a quién puede necesitar. Y porque además (y sobre todo) Marta si algo tiene de bueno es su lealtad, y no está dispuesta a vender al tipo que tanto admira, ni a las primeras de cambio (si no lo hizo antes, cuando tenía más motivos, menos lo hará ahora por un elemento que forma parte de la esencia del propio juego), ni por un miserable “plato de lentejas”.

Así que, Xxarito, disfraza y tunea su rencor, vendiéndolo como la decepción porque Yago habla menos con su Rey y no le cuida, mima y consuela. Y no se cansa de repetirle al tonto que él es el mejor, el más bello, el tipo con más carisma sobre la faz de la tierra y que su destino inevitable es la gloria final. E incluso le pinta la realidad próxima, decorada con mentiras piadosas (que por momentos llego a pensar que incluso ella misma puede llegar a creerse, de tanto repetirlas), como esa en la que le cuenta que el mundo fuera le adora y que para ejemplo, no tiene más que fijarse en que Mon, nada más entrar, ya se pegó al culo del Ficus al verlo tan maravilloso y especial (algo que, sólo existe en la imaginación de la rubia teñida y siliconada).

Y es tan divertido y fascinante contemplar a este personaje (hablo de Chari) que no puedo más que lamentar profundamente esa probable y estúpida decisión de esa audiencia mongólica y anodina que prefiere mantener en la casa a un payaso sicótico, violento, absurdo y esperpéntico como Jhota, cuyo único y probable “mérito”, sea el de ser un borderline anodino que ha entrado a promocionar su puta y única canción, y que no deja de añorar las comiditas, los porritos y los cariñitos de mamá. Realmente, no puedo ni llegar a entender que tipo de enfermos mentales y de mierdas ven mayoritariamente este programa (y de qué evidentes ansias de justicia divina se sienten imbuidos) para preferir seguir viendo en la casa a un tipo que no sabe ni hablar, que ejemplifica a la perfección la más que probable involución de las especies (comparar a este gilipollas con un mandril que mata el tedio en su encierro despiojándose y rascándose los huevos, sería ser tremendamente crueles y ofensivos con la capacidad intelectual del macaco) y que encima y para más cojones se envalentona y pierde los nervios, faltándose con todo dios y llorando al día siguiente como una nenaza.

Yo por el contario (aunque sea clamando en el desierto, que así parece que me encuentro, rodeado de unos pocos), preferiría seguir viendo (entre otras cosas) a esta pareja en apariencia tan atípica y hasta dañina (con ellos mismos sobre todo) y en el fondo (pienso) tan común y tan habitual. Asistir en directo a sus baños de ego, a sus frecuentes paseos por los infiernos de los celos, a sus miserias, incongruencias y a esa relación tan difícil y especial que, a medida que pasa el tiempo, más me creo y más interés tengo en observar y desmenuzar hasta el final.

Lo que sucede es que quiero observarla dentro de la casa y con esas premisas y bajo ese decorado, en estado casi puro y sin apenas edulcorar (por mucho que traten de hacerlo, basta rascar la superficie). Y no entiendo ni comparto, el interés morboso que puede tener una mayoría en ver la cara de él cuando vea ciertos videos. Porque para mí, en cuanto llegan a plató, apenas me interesan lo más mínimo.

Y porque, en el fondo, después de dos meses, ya les he cogido cariño y no me apetece lo más mínimo que su relación se vaya al carajo e imaginar la cara de satisfacción de esa versión palurda de la ya bastante palurda Tita Cervera, que cada jueves se dedica a supurar odio desde el plató, alentada, como no, por la “adorable” Mercedes Milá.

jueves, 9 de diciembre de 2010

La esperanza.

El puñetero problema de todo esto, es que la historia cada vez huela más a un remake light de GH6.

Y ya sabemos lo que pasó aquel año en el que, los de la suite fueron desfilando uno por uno, rumbo a la puta calle.

Lo que sucede es que aquí tenemos un problema (añadido a lo que para mí, en su momento, fue la mayor decepción vivida hasta la fecha en un GH, porque se me fueron “todos” y me quedé haciendo cábalas el resto del programa de a cual de ellos odiaba menos… y la respuesta antes se llamaba Belén, pero ahora no tiene nombre): fuera de la suite no hay Beas ni NIckys. Sólo hay un puto jardín de infancia, un desierto en el que cualquier asomo de vida inteligente (o simplemente con un mínimo de interés), sería eliminada al instante, ahogada en canciones de las putas películas del puto Walt y de la más grande. Y a partir del preciso momento en el que los de la suite pierdan a la parejita de Omaitos (cosa que previsiblemente sucederá el jueves que viene, porque ella seguramente se irá con él y porque aunque al final decidiese quedarse, cada uno trataría de salvar su culo a imagen y semejanza de lo que Yago viene haciendo desde que el mundo es mundo), el programa habrá terminado y, si no lo aceleran y se lo cargan en un abrir y cerrar de ojos, será simple y llanamente, porque T5 no tiene absolutamente nada más que ofrecernos (y porque el golpe sería mortal y prácticamente definitivo para el formato).

Así que mucho me temo que ayer, los que de verdad amamos este programa, sufrimos un golpe casi irreparable (al menos en lo que a esta edición se refiere) desde el punto de vista del mero divertimento (que debería ser el motor que guiase a todos los que siguen este circo, pero por lo visto, la gente tiene formas muy extrañas de divertirse, cosa que no es novedad). Una hostia de proporciones bíblicas, acompañada de una derrota en toda regla del que, hasta el momento, ha sido prácticamente el único banderín de enganche que hemos tenido todos aquellos que vemos esto como una lúdica y divertida guerra de guerrillas, y no una película para divertir a los paisanos de ese pobre Bombi que ayer noche metieron en la casa por el artículo 33, para que todos nos podamos reír un poco más de lo “raros” que son estos del arroz tres delicias (jojojo… dirá algún iluminado… este tonto se cree que todos los de ojos “adormilados” son chinos) y para que la animadora del geriátrico, pueda seguir haciendo chistes para nota acerca de taparrabos, paquetes y feromonas (si llega a estar de presentador el gran Pepe y en vez de un maromo, hubiesen metido a una tía, el Sr. Navarro estaría a esta hora en la puta calle, acusado de machista, salido y retrógado).

Y la cosa es que, desde GH7 (y vaya si han pasado años), la ceguera de los de arriba, no ha mejorado un ápice y a punto están de montarles un kiosko de la ONCE para ellos solitos. Porque si en aquella lejana y adorada edición, un pirado llamado Ontiveros pretendía cargarse a toda costa al activo más grande que jamás ha tenido este programa, las zafias tácticas vistas en la gala de ayer, no tenían otro fin que vendernos la bondad de un bando (en el que los romances se inventan a calzador y por cojones, que eso es lo que gusta a las carpeteras y a las maris) y en el que, empezando por la presentadora y terminando por el último mono responsable del engendro (presuntamente, aunque sigo confiando en que hay vida inteligente, al menos en los que no tienen nada que ver con el guión), la consigna era satanizar a Yago, por encima de todas las cosas y tratar de cargarse cuanto antes, al único foco de interés real que tiene esta edición plagada de mongos, lunis, bobos de baba y monigotes chuscos que producen vergüenza ajena y sonrojo a la hora de explicarle a alguien de fuera, como es posible que alguno de nosotros siga un programa en el que aún se empeñan los responsables en tratarnos como a putos retrasados, intentando por todos los medios demostrarnos lo divertido que es ver cual de los gilipollas cantores (Patricia, Coplas o el mierda de Jhota), tiene menos neuronas y más falta de cualquier elemental sentido del ridículo.

Y para rematar la jugada, la pírrica victoria del gallego anoche (el haber salvado su culo sin el más mínimo rasguño en forma de puntos), ha traído como consecuencia inmediata (y hasta lógica) los primeros síntomas de ruptura en el pequeño grupo. Porque obviamente, Ficus y Señora (que por cierto, cada vez me caen mejor), han visto como se han quedado con el culo al aire y a un palmo de la calle, mientras el gallego terminaba la noche sin haber sufrido ni un mínimo rasguño (en forma de puntos en unas nominaciones que se plantearon para dejarle con el culo al aire frente al otro bando, y cargarse así ese divertido juego en el que él nos hacia sus únicos cómplices).

Veremos como se mueven las fichas en este fin de semana, y si el señor Hermida, consigue calmar a las tropas y hacerlas volver al redil. Porque lo que está claro y es evidente es que, más allá de las apariencias y de la superficie, el ver como uno tras otro van desfilando sus apoyos a las primeras de cambio, por mucho que trate de disimularlo y no dejar entrever ni un mínimo apunte de emoción, miedo o derrota, el hombre de hielo cada día se siente seguramente más sólo y más temeroso de que llegue el fatídico día en el que las cuentas dejen de cuadrarle y salga a la palestra. Aunque (y a lo mejor estoy siendo demasiado optimista, pero tengo que buscar algo a lo que agarrarme), algunos aplausos ayer a un comentario de la Gitana desde plató, unidos a la ausencia de abucheos por parte de ese rebaño de borregos que suele asistir a las galas, me hace concebir la esperanza de que fuera, hay más gente a parte de unos pocos de aquí, que valora el espectáculo y el juego que está dando el gallego en esta historia.

De no ser así, dentro de nada, a mí sólo me quedará Marta, fiel por cierto hasta el final (de momento) a ese tipo extraño y frío como el hielo que la tiene completamente fascinada.

Y de todas formas y por si sirve de algo, a todos aquellos que odiéis a esa mierda que atiende al seudónimo de Jhota, deciros que, por mucho que la diferencia en porcentajes parezca muy grande y casi insalvable (y ojo, hay que tener en cuenta que hablamos de encuestas y ni siquiera de datos reales), la distancia en número de votos, no llega a estas horas a más de mil o mil y poco (y sé de lo que hablo).

Así que el que quiera, que se rasque un poco el bolsillo (aún sabiendo que el tongo nos lo pueden armar en cualquier momento, aunque bien es cierto que, dado lo cortas que son las entrevistas este año y la poca preparación que requieren en cuanto a videos o guión por su escasa duración, el posible tongo es cada vez menos necesario de cara a inversión de tiempo en la preparación de dos guiones alternativos y cada vez menos útil de cara a buscar la posible audiencia de la una y pico de la madrugada).

Yo, por mi parte, unos cuantos votos sí que le voy a meter al mierda de la gorra. Coño, que estamos en Navidad y es tiempo de ilusión y de esperanza.

Brácula: Condemor II.

Anup: ”Ven Patgri… el Amo quiegue hablag cóontigo…”

Le faltó al indio tunear mínimamente su frase (dijo “Yago”, no “Amo”), para que esa escena a lo Bram Stoker de cuarta (con Patricia ejerciendo de damisela asustada, Anup de Renfield escuchimizado y ladino y Yago de vampiro cadavérico, que despacha desde su ataud, con los distintos siervos que vienen a rendirle pleitesía y a presentarle sus respetos), fuese el perfecto ejemplo explicativo del por qué de la mezcla de fascinación reverencial y temor que todos los habitantes de la casa sienten hacia el señor Hermida (fascinación que en el exterior se mezcla con odio casi a partes iguales, pese a que el chaval es lo que se ve y tampoco da para grandes guiones, mucho menos para una novela de Ellroy o similares, ni aún escrita en una noche de tormenta después de una mala digestión producida por una copiosa cena). Pero ya se sabe que en el país de los ciegos, el tuerto es el rey y personalmente, confieso, que el tipo me resulta cada día más atractivo (a medida que, curiosamente, su aspecto físico cada vez me resulta más enfermizo y desagradable) y albergo la esperanza de que, aún saliendo nominado hoy (pese al cómico y esperpéntico espectáculo de "pelillos a la mar", bañado en falsos abrazos y promesas de no agresión, que por parte de todos los bandos se ha escenificado ayer y hoy, Marcelo le odia y la mayoría del otro bando, seguro que le “regala” algún punto), el público “soberano” (supongo que actualmente se le llama así porque la mayoría de sus decisiones las debe de tomar con media botella del conocido coñac encima) no ejerza su aburrida ceguera habitual no le ponga en la puta calle, por bien del espectáculo y del entretenimiento.

Porque, sí, es cierto, Lydia, puede ser una niñita muy buena y muy dulce, pero sólo de imaginarme tres como ella en esa casa, me despierta las ganas de pegarme un tiro. Y tipos como Ruben (por muy lúcida y coherente que sea su postura actual, de las pocas, por cierto cuando todos se están retratando mucho más falsos aún de lo que se les había visto hasta ahora), me merecen muy poca confianza (me es imposible fiarme de un tío que, por muy jodido que esté, renuncie a darse una ducha con su novia, salvo que sea todo lo maricón que aparenta y más… dudo que se hubiese negado si la ducha se la hubiese propuesto “su” Yago) y me aseguran aún menos diversión. Y Laura cada vez me da más asco (con esa imagen de niña estúpida en la que parece haberse instalado mientras le dure la tontería de su amor en las nubes). Y mierdas como Jhota o Terry, sólo me dan ganas de “invadir Polonia” o de buscar en Internet un buen tratado sobre la Inquisición. Y vale, aún me quedaría Marta, pero me temo que es demasiado real, normal y sincera (y coherente, junto con el Ficus, por no regalar abrazos falsos de cara a salvar su culo), como para que guste a la patulea habitual que decide en este tipo de ferias.

Y poco más que contar. Ayer como cada día previo al semanal Día D, la función que tocaba era el habitual Frank Capra, plagado de buenos sentimientos, mejores intenciones y hasta sentidos y llorosos actos de contrición, como el del Retrasadodelagorra (ese que habla raro, no se sabe si porque se esfuerza o porque la madre naturaleza y el sabio dios, decidieron con muy buen criterio que, para rebuznar, tampoco hacia falta que el asno vocalice mucho), que se puso a llorar (y trabajo le debió costar montar el número y tratar de resultar medio creíble para los incautos tipo Milá; el esfuerzo hay que reconocérselo), pensando en la imagen que su pobre madre y el Pueblo Español en general (y en masa, como un todo que cada jueves se congrega como un solo alma frente a la pantalla batiendo cada semana todos los records de audiencia), pueden estar haciéndose de él, cuando en realidad, el niño es un cacho de pan (total porque amenaza un poquito con enviar a algún amigo suyo a que te pinche las tripillas).

Y claro, Charini (por no quedarse atrás y que nadie le arrebate su trono de falsa oficial), ahora resulta que vuelve a querer a Laco (La Coja chunga, por aquello de acortar) y esta le dice que aquella, para ella siempre fue lo más. Y luego se abraza a Jhota (y el pobre Ficus, no vomita porque ni para eso tiene arte el jodio y siempre se lo guarda todo para dentro). Y Yago Condemor (de profesión, político engaña bobos), empieza con un simple abrazo para enfriar las hostilidades y acaba partiéndole jamón a su reencontrada amiga Laco, que se moja las bragas hasta chorrear, sólo de sentirle cerca y verle medio sonreír, mientras la mira a ella y sólo a ella (e imagina seguramente, para ayudarse en el papel a interpretar y resultar cercano, cómodo y alegre, que la está descuartizando viva o que se está follando a la Sirenita por todos sus orificios corporales… o al revés, vaya usted a saber).

Y como en el fondo, el pariente tonto de Lestat (Condemor), ha sido lo suficientemente listo como para mover todos los hilos desde las sombras (o sea, desde su cama) y enviar siempre a sus peones a primera línea de fuego, para que los destripe el enemigo, pero sin dejar constancia evidente de quién es la mano que mece la cuna (de la guardería), se ha asegurado que, aunque él pueda estar en la palestra en esta ocasión, Chari fijo que le acompañará. Y en este país de pandereta que sigue oliendo a ajo y a queso rancio, siempre ha sido primordial el quemar a las “putas” mucho antes de encender la hoguera contra sus hijos.

Así que, una vez que esta noche salga el zoquete de la “borregoborroka”, Condemor podrá seguir jugando a la estrategia del pobre, quince días más.

Eso sí, por mí, ojala pueda seguir jugando aunque sea con esta falta de huevos y de ambiciones más altas, hasta que se termine la película.

(Y sí, los de abajo, son Yago y su Arturín del alma).

miércoles, 8 de diciembre de 2010

El señor de la guerra.

El problema no es que Terry sea coja o lo deje de ser. Su puto problema es que es una niñata absurda, consentida y con menos educación que un mono despiojándose en una jaula. Que sus constantes chillidos y graznidos, espantan y sacan lo peor de mí cada vez que la escucho entrando en brote. Y que cada vez que la veo haciendo de las suyas y lanzando mierda contra todo bicho viviente que no le baile el agua, me entran ganas de pegarle una patada en el coño y enviarla para su puta casa sin billete de vuelta.

Tampoco es un problema el que Jhota no sepa hablar y al hacerlo, más que un estúpido e improbable híbrido entre Vallecas y Puerto Rico, lo que parezca sea un pobre imbécil con un evidente grado de retraso. Tampoco lo es el que sea un bocas bravucón y amenace (bien protegido por los de arriba que nos niegan esas imágenes) con que su colega el Moja, le reventará la tripa a Rubén cuando salga a la calle. Básicamente porque el tal Moha (que me supongo que es con “h”), o será otro piltrafilla como él (al que toda la fuerza se le va por la boca) o no será tan rematadamente imbécil como su amigo. El puñetero problema de este tipo, es más bien que es un niñato, pegadito aún a las faldas de mamá (que le hace las comiditas para que al nene no le dé asco), con un complejo de Edipo galopante y mal disimulado, y con un tono de voz y una capacidad para escupir por minuto paridas de la peor especie, mientras una panda de cretinos a los que tiene medido acojonados (dios sabe por qué), se callan como putas para que el imbécil no se cebe en ellos y no los escoja como su siguiente objetivo.

Aunque el problema real de todo esto, es que viendo lo que hay en cada barrio, no me queda más opción posible que, contradecirme una vez más (y las que me quedan) y quedarme a muerte con Yago (y con Chari, Anup y Marta, por descontado).

Y bien sabe dios que el gallego, siempre me ha parecido un tonto a las tres tremendamente sobrevalorado por los que siempre quieren ver oro donde sólo hay serrín. Pero es que visto lo visto en el otro bando, no me quedan más cojones que tomar partido por él, aunque sólo sea por el simple hecho de que es el único que realmente me está proporcionando diversión, aunque quizás su único mérito sea tener un par de neuronas en un puto erial en el que la única que tienen la mayoría de los otros (y me temo que debe ser incluso comunitaria), les sirve escasamente para no rebuznar directamente y para no ir cagándose encima según van caminando.

Y reconozco que me gusta ver a este aprendiz de estratega, bajando al barro, fajándose (a su modo) con esa chusma a la que desprecia (sentimiento que empiezo a compartir y a entender), escupiendo odio y vomitando bilis, lanzando cuchilladas casi sin inmutarse, pero sin poder disimular tampoco, esa mirada de puto pirado medio demente, que parece capaz de descuartizar a su madre y tomarse después tranquilamente un café, con las manos aún cubiertas de sangre fresca. Me encanta ver como provoca (conscientemente) el llanto falso de una Patricia que llora sin una sola lágrima y como después la remata en público, ante la pasividad general de todos aquellos a los que se les llena la boca diciendo lo mucho que quieren y defienden a Vocecita (en privado, eso sí, cuando el gallego no los mira).

Y me encanta verle dormir en el suelo, con ese rostro cada vez más cadavérico de loco enfermo, como si fuese un zombie a punto de salir de su ataúd de madera, dispuesto a devorar los higadillos del imbécil de turno, flanqueado por esos dos zoquetes (Arturín y Ficus) que le siguen como dos putos monos sonados, siempre atentos a cualquier deseo u orden que al jefe se le pueda ocurrir sobre la marcha. Y me encanta ver a Chari, calentándose como un perra, imaginando lo hijo de puta que puede llegar a ser el tipo cuando se enfade de verdad, pero también atenta por si interesa rebanarle el cuello a la menor oportunidad, cuando ya no le interese seguir a su lado o no favorezca a sus fines. Y sobre todo me encanta (sí, otra vez), verle a él junto al indio, planeando estrategias (sin mucho sentido) en la serenidad y la tranquilidad de la suite real, ocupada por Gran Rey y Su Corte de lacayos.

Nada me complacería más que verle derrotar sin apenas esfuerzo a la estupidez aburrida e infantil que representan esos elementos cansinos, insulsos y anodinos que viven temerosos y envidiosos al otro lado (los citados Terry y Jhota y esos dos pipiolillos que apijotan a cada segundo a pasos agigantados, o sea, Marcelito y esa Laura que pierde puntos cada día que pasa). Aunque luego al final no se llevase el premio (cosa que tampoco me importa, porque a día de hoy, prefiero que lo gane Marta o en su defecto esa Sirenita que supondría, si llegase a coronarse Reina, probablemente la ganadora más atípica de la historia de Gran Hermano). Pero creo que el gallego se merece una victoria contundente sobre el otro bando, porque nada me jode más que ver como meten en mi casa a pedazos de mierda del perfil de la canaria y el vallekano. Putos retrasados que esólo saben chillar como cerdos camino del matadero, mientras entonan canciones tan estúpidas como sus aires de monos reconvertidos en payasos de colorines, más propios de guarderías y de jardines de infancia para tarados que de un programa que (aunque muchos lo consideren una puta mierda) debería tratar de no parecer un reunión de gilipollas ataviados con estúpidas gorras de colorines cantando canciones de campamento y tratando de parecer los más malos.

martes, 7 de diciembre de 2010

Kim de la India.

Supongo que es la guerra absoluta (de baja intensidad, eso sí, sin carnicerías frontales y demasiado visibles) y que por fin ha estallado todo aquello que la reunificación prometía. Y que de ser listo y saber mover sus fichas, Yago podría salir bien parado y sin apenas rasguños si consiguiese quemar un par de sus peones, sin pestañear como está haciendo ahora mismo con el zoquete del Doshostias (Arturín, que en menos de 24 ha pasado de amenazar con meter tres, a rebajar el tono, al menos en el número, ya que comentaba que la peña que le conoce fuera debe de estar flipando, porque por menos les había dado dos hostias a ellos). Y no es que Yago envíe al otro hacía el patíbulo (que sus estrategias de andar por casa no dan para ello), sino que el zorolo se basta y se sobra para enterrarse solito.

Y bien sabe dios que a estas alturas del partido, me encantaría poder tener el santo moro de montar una película de gangsters de segunda fila, tipo Soprano o Scorsese, con historias sórdidas, llenas de navajas afiladas que se cruzan a medianoche en callejones oscuros. Una historia de putas víboras, de puñaladas traperas que dejan sangre goteando en charcos llenos de orines. Un cuentito de traiciones y mentiras, lleno de escaramuzas truculentas y pasiones incontroladas. Pero esto no da para más que para lo que da. Y estos mafiosillos de pacotilla, sólo dan para la chusca (e interesantísima) historia que estamos viviendo. Pero sin alardes ni intentos ridículos de literatura barata.

Eso sí, aquí tenemos de todo, no podemos quejarnos en ese sentido. Y en contínuo movimiento. De esos en los que si parpadeas, a lo mejor te pierdes un buen rato por el camino (contando también lo que nos cortan), aunque al final, como todos cuentan a todos todas las historias, acabas encontrando el sendero que habías perdido.

Y cada uno de los personajes, tiene una parcela de interés digna de mención, de tal forma que si su parte quedase eliminada del tablero, puede que el juego no perdiese ningún atractivo, pero desde luego no apetece que ahora mismo se vaya ninguno antes de tiempo (a escepción quizás del niño cantor y de la venezolana, los únicos que realmente aportan muy muy poquito).

Y puestos a destacar (por jugar un poco y llenar unas cuantas líneas) algo por encima del resto, me quedaría con esa especie de adoración casi mística que muchos sienten hacia Yago, un tipo que por mucho brillo que lleve en el caparazón (que lo lleva y que si no abriese la boca nunca, pasaría por un estratega a la altura de las circunstancias o cuando menos, por un tipo enigmático y tremendamente atractivo, con sus poses casi de Príncipe de los Ladrones), no deja de ser un fantasma de quinta, bastante ruín y deleznable en sus actitudes de desprecio continuo hacia todos los demás, a los que demuestra ver como mierda que no le llega ni a la suela de esas botas con alas con las que parece sentirse, casi como Cristo caminando sobre las aguas (vale, ya sé de sobra que el Nazareno, no llevaba otra cosa que no fuesen unas simples sandalias).

Pero si Yago es la nada, envuelta en un bonito disfraz que le hace parecer algo especial, el protagonista real de la función (y el que si sabe moverse puede obtener un botín suculento, aunque corra el riesgo de parecer simplemente un trae y lleva de cuarta), para mí y a día de hoy, es ese genial indio, que parece salido de alguna antigua peli de Raoul Walsh, un pícaro de primera ejerciendo de secundario de lujo en alguna de Billy Wilder, con su carita de ratilla, sus aires de vende relojes (falsos) eterno y su peculiar forma de entender la justicia y el juego limpio (dícese de aquél en el que él nunca salga nominado). Ese Anup que, herido de muerte en la noche del jueves por la "traición" de Catha (ese mueble que le nominó para no quedar ella nominada... si será pérfida la chama), cayó esa misma noche rendido en los brazos de ese Yago que le prometió todo lo que sus ojos alcanzasen a ver (o sea protección en las nominaciones), si postrándose ante él, le adoraba (vamos, si no le nominaba a él y entraba en su grupo, que por mucho que uno quiera, las tentaciones bíblicas, aquí están muy traidas por los pelos). Ese "tig-ggre africano" (que dice que el gallego es como una pantegga neggraa que reparte sus secos y mortales zaggpazos en la oscuggidagg, sin pggrevio aviso) que lleva opositando desde la noche aciaga en la que se sintió abandonado y traicionado por su grupo (por haberle nominado en un concurso en que la casi única obligación que tienen los ratoncillos es la de nominar), a Master del Universo de los Conejitos Duracell, repitiéndole cada minuto de cada día a cada uno de los habitantes de la casa, cada una de las milongas explicativas del por qué de su actitud y cada uno de los reproches que tiene para cada uno de ellos (lo que él llama ig diciendo las cosas a cada uno, uno pog uno).

Y así lleva desde el jueves, declarándose abiertamente del grupo de Yago (porque no se oyen gritos, no hay ggisas infantiles y la gente le acogió cuando los suyos le dejagggon sólo), pero dándoles la brasa (pidiendo y dando las mismas explicaciones cada noche y día) a los del otro bando, y llevándoles luego a los suyos (de momento), cada uno de los detalles que los otros le han contado en sus conversaciones.

Vamos, lo que comunmente se conoce como traer y llevar mierda, por mucho que él lo disfrace de sinceridad y claridad diáfana y cristalina.

Y verle en acción, es una gozada tan grande y un descojone tan inmenso que, lo único que deseo para este jueves, es que nadie cometa la torpeza de intentar echarle a la puta calle. Porque los otros tres nominados, pueden ser contingentes (más Dámaso que ninguno, que ya ha dado todo de sí), pero Anup, en este momento, es el único elemento necesario.

PD.: Sólo un apunte de lo poco que se necesitan los idiomas para viajar de gorra por Europa a cuenta de la famosa beca Erasmus. El ficus, llama a la consola (y ahí le sale todo lo racial que lleva dentro) "la pleiteichon tré". Sobran cualquier otro tipo de comentario.

lunes, 6 de diciembre de 2010

La gran familia.

Ya sé que ya no son horas, debe ser que son alardes. Pero el fin de semana ha estado lleno de todas esas tramas múltiples que se entrecruzan y que no hace más que confirmar que, el que no se enganche este año será por motivos subjetivos y personales, pero no por casting (uno de los más ricos, complejos y variados de todas las ediciones), ni por historias variadas e interesantes (el fin de semana, desde la unificación del jueves, está plagado de ellas). Y como siempre suele suceder, lo mejor en mi caso es tirar por la calle de en medio y evitar enfrentarme al ejercicio inútil de tratar de narrar algo claro y coherente.

Lo que sí que lamento de verás es que el público, una vez más decida ejercer de juez y empuñando la espada del castigo y la vengaza, y vuelva nuevamente a cargarse a uno de los que más espectáculo están dando dentro.

Hablo de Arturín Treshostias (método por el cual arregla el vasco en la calle todas sus disputas, según le comentaba hace un momento a Lydia y a Catha, sufridoreas y pacientes asistentes obligadas a una de las matrakas que Meadoro impartió esta mañana), esa especie de borderline norteño que, de no haber sido porque, seguramente, en ETA piden un test teórico para ser miembro de la banda, ahora mismo estaría quemando autobuses o enviando comandos a Lepe o (casi más acorde con su capacidad), arrimando el hombro en plena borregoborroka (que lo de Kale me parece que es menos apropiado para él).

Y es que en esta fascinante historia de mafiosos chuscos en la que Yago, sería más bien Toni Leblanc en "Los que tocan el piano", Arturito el Pazos de turno (cagándola continuamente),Anup y Jhota los pringados coprotagonistas de cualquiera de los tres Torrentes (de Cámara a Gabino Diego, cada cual que escoja el suyo) y Terry una especie de Mari Sampere en "Patrimonio Nacional", zafia y vengativa, es a día de hoy el vasquito el que nos está regalando los mejores momentos en ese papel de naziecologistapazyamor, siempre sobrado, siempre en posión de la verdad absoluta, capaz de dejarnos frases para la historia que, de tan incontables y contínuas, me veo ahora mismo en la imposibilidad de recordar ninguna (al menos de forma literal).

Y el Indio, otro personaje fundamental donde los haya, hipoteca parte de su escaso crédito exterior (porque la peña está ciega y además es imbécil), llorando las penas de sentirse traicionado, acercándose continuamente a unos y a otros (para sonsacar y tratar de quedar de sincero con todo el mundo) y jurando hermanamiento eterno con Yago El Divino, mientras Ruben cada día disimula peor el enamoramiento profundo y las pasiones ocultas y jamás confesadas que el gilipollas supino del gallego despierta en él (y que le hacen reir y empler un tono cercano, amigable y cómplice cuando están los dos sólos, que jamás ha rozado siquiera estando con su presunta novia).

Novia pirada que vaga de barra en barra, trayendo, llevando, liando, inventando, contando verdades casi a pie juntillas, excepto en la parte que adorno y edulcora convenientemente, para no quedar ella mal en ningún momento, situación o lugar.

Y mientras, unos y otros (casi todos), toman partida abiertamente, sacando la mierda del armario y aireándola sin pudor. Y sólo unos pocos, más cautos como Lydia, permanecen en segundo plano, sin armar demasiado ruido, pero mojándose sin estridencias cuando toca, ganando puntos día a día (y tomando muuuucha ventaja en una carrera que, es cierto, es de fondo) y demostrando que, la en apariencia más tonta y cortita, es casi la única con dos dedos de frente en esta función.

Y las moscas se mueven, en torno a las dos moscas reinas (Yago y Caderatxunga, como dice el tonto del otro), dispuestas en su mayoría a apoyar a sus líderes temporales, siempre y cuando interese y convenga a sus fines. Pero cambiando la trayectoria del puñal, en cualquier momento y sin dudar, cuando ven que apuñalar al supuesto compinche es lo más productivo para su estrategia personal. Supongo que es la actitud más lógica y coherente en un juego en el que sólo cuenta ganar y en el que todo el amor y la presunta amistad es cartón piedra que se lleva una simple ráfaga de aire. Un juego plagado de lobos de cuarta, tremendamente torpes, pero enormemente divertidos y hasta tiernos en ocasiones (precisamente por lo zafios y burdos que pueden llegar a ser). Un juego fascinante de medias tintas, escasas pelotas, muy muy pocos gritos y mucha mucha tela que cortar.

Se que el vasco está ya en la calle, pero sólo espero que el siguiente en irse sea uno de los muebles (Dámaso o Catha) por ejemplo y no nos vuelvan a privar una vez más de la juerga sana, en pos de una supuesta justicia divina, aplicada de forma torpe, aburrida y tremendamente humana por todos aquellos que no han entendido aún que esto es una simple mentira con el único fin de divertir y hacer olvidar.

viernes, 3 de diciembre de 2010

El iluminado de Dios.

No me voy a enredar mucho hoy. Es viernes, estoy muerto de toda la semana, y la gala de ayer, aún siendo menos insoportable que la pasada (ese hito era difícil de superar), también me invitó a la cabezada (breve) al menos en un par de ocasiones.

Así que... el tonto está en la picota y el jueves, tendremos lapidación del sobrao en la plaza pública. Lástima que las entrevistas duren cinco minutos de mierda y poco más, porque lo cierto es que disfrutaría viendo al cretino de Arturín, cagarse en los pantalones durante al menos un cuartillo de hora, mientras mamá Milá (lo de su puta obsesión con el tábaco debe tener alguna connotación fálica, si no no se entiende bien) lo masacra y le saca los ojos para el deleite de unos cuantos.

Eso sí, no creo que el zopenco consiga batir el record de Nagore (aunque esta había hecho muchísimos menos méritos que este ejemplar), pero espero que haga una buena marca. Marca de la que, por supuesto, no aprenderá nada (y se seguirá viendo a sí mismo como el puto ombligo del mundo). Y lo que también espero (y lo voy a disfrutar con ganas) es la lenta semana de agonía posterior que le espera al borrego "modas en milán" líder del minirebaño (estoy hablando de Anduriño, como diría nuestro Ministro... cuando hay motes cojonudos, pa' que buscar motes nuevos). Aunque mucho me temo que el Gran Estratega, es tan rematadamente imbécil, que quizás pueda pensar que su lacayo se ha ido a la puta calle, simplemente por haber entrado de reserva.

Pero aún así, la agonía puede ser deliciosa. Y verle pelotear y arrastrarse como un gusano con los nuevos compis (que lo va a hacer y que ya lo empezó a hacer anoche, reclamando cada poco la atención de Anup, que ni lo miraba la mitad de las veces, porque tiene calado al elemento de sobra), va a ser sin duda, lo más divertido de la quincena en la que entramos (o de incluso el mes completo, porque este es capaz de medrar y de lamer los culos necesarios, para volver a librarse de la nominación dentro de siete días y así poder mendigar unos 300 o 400 eurillos más...).

Joder, hotia puta, qué mal pagan en las pasarelas de Milán últimamente que hasta los más grandes se ven obligados a esto...

Aunque claro, si de mí dependiese, ni este cretino, ni el cretino Alfa se irían antes de la semifinal. Básicamente porque es una delicia para el espectador tener a dos tontos como estos las 24 horas en la pantalla, para poder reirte de ellos y desearles toda clase de males. Un poco como la versión actual de clásico circo de Roma, sólo que estos dos ni para dar de comer a los leones servirían.

Y por lo demás, lamentar una vez más la (cantada) ceguera de los escasos votantes, que pusieron en la calle a uno de los elementos más interesantes de esta edición, mientras una auténtica planta de plástico (la Mogollón) tiene pinta de seguir ahí dentro por los siglos de los siglos.

Y poco más nuevo, que es viernes, estoy cansado de escribir y lo de ayer no dió para más (ni siquiera ese supuesto montaje de la nueva casa, que resultó al final, tremendamente deslucido).

Eso sí, la semana promete con lo de la reunificación y yo, para que negarlo, estoy relamiéndome de gusto al imaginar el momento en el que Terry y el mierda de Jhota acaben sacándose los ojos.

Que llegará.

Actualización: Por cierto, que ya no lo recordaba. HE SOÑADO que este año en Diciembre (sí, no flipeis, que es cierto que lo he soñado), hay gala de Halloween.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Cielo sobre Berlín.

En realidad, afuera nieva, con lo cual, es tan maravilloso ver como todo se pinta de blanco que, lo demás, importa bastante poco.

Aún así, y aunque haya poco o nada nuevo que contar, hay que tratar de rellenar un poco el espacio que hay justo encima de la primera foto del día. Así que vamos a ello.

Es divertido ver como los ratoncillos siempre están mucho más activos los miércoles. Todos se mueven y muestran sus mejores sonrisas, buscan amiguitos nuevos y apuñalan a los que hasta hace pocas horas eran sus "amigos para siempre". Es tiempo de campaña electoral y sobre todo de medrar y reptar para salvar el culo. Nada de esto es nuevo, año tras año, aunque los actores cambien, la función del día previo a la gala, es idéntica. Y aprovecho aquí para recordar (con cariño del bueno), a aquella Gisela de GH10, que convirtió esta práctica en un arte, con sus gloriosas y casi míticas tournes de simpatía, en el día anterior a que sus compañeros de encierro (y ella misma, claro), tuvieran que nominar.

Lo cierto es que ayer, Terry era pura simpatía (y no, nada tenía que ver algún cigarrillo que otro, loco, es que la niña es así, tooooooda sincerota pero con un corazón cinco estrellas...) y Yago odiaba a Marta (porque decía que la otra ya no le hablaba por haber votado el filósofo por no comprar tabaco). Así que la gallega, vagaba ojerosa por las estancias de la mansión, casi como un espíritu victoriano (o más bien como una integrante de la Santa Compaña, que es una comparación mucho más patria y racial). Y Pepa, que parecía que había rejuvenecido un poco (pero no lo suficiente como para recuperar los 20 años que parecen haberle caído desde que el jueves pasado), aprovechaba para hacer piña y sumarse a la confección del traje que este nuevo Ilustrado Gallego, le dedicaba a su paisana. Arturín, seguía haciendo méritos para el premio al tonto del Siglo y proclamaba aquello de que para él "respeto es uuuuhhhhgrrrrrr" (casi literal) y Terry (creo) le había faltado al mismo (en repetidas ocasiones, mire usted). Y en la tarde noche, la pareja (Anduriño y Meadoro, coyright de nuestro amadísimo Ministro) de amantes (no carnales si no "plutónicos", que se dice de aquellos mongolitos que demuestran su amor sólo con las miradas, aunque no hayan llegado, todavía, a jincar), se esforzaban solitos en su cuarto en generar videos de esos a los que se entregan "ensinparar", demostrando que Nagore y Juanito habían dejado un listón difícil de superar, pero que los nuevos, siempre pueden acabar sorprendiéndonos.

Y mientras en la otra casa (y ya me perdonará el respetable que mezcle hechos de días diferentes al tuntun, pero bueno, como el resumen diario ha abierto la veda para saltarnos por el forro de los cojones cualquier cronología, no voy a ser yo menos). Lydia, con su habitual picardias negro, se pintaba las uñas de los pies en el sofá. Y Marcelito (Elena Morado, de nombre artístico), no quitaba los ojos de los pies y los muslos de la niña de Papi, mientras se abrazaba a esa Laurita que no se entera de nada o no se quiere enterar. Y Dámaso monta el número porque el Malaguita (que a cada paso denota una creciente homofobia o quizás simplemente antipatía por el Coplas), le menta a su Manolo (que debe ser la versión folclórico-manchega, del tradicional mentarle a uno a la madre) y por lo que puede llegar a pensar el representante del artista (que según él, debe estar enganchado al 24 horas como un adicto) si lo llega a ver.

Y los confesionarios de la Sirenita, delatan que de tonta tiene más bien poquito, y que la nena, sin alterarse por nada y aún viviendo perpetuamente en su mundo de paz y amor, sabe analizar perfectamente de que va la película, sin dejar de ponerle ojitos a la cámara, y mostrarse en todo su esplendor, para deleite de los habituales pajilleros de la realización.

Y hoy llega por fin la reunificación de las dos casas. Y creo que todo puede dar un vuelco necesario. Por fin los odios y las las alianzas, dejarán de tener esa temporalidad que propiciaba el continuo trasvase de ratoncillos de una casa a otra. Algo tremendamente interesante de ver y disfrutar, pero que ya comenzaba a dar síntomas de agotamiento. Hace falta que todos estén juntos, de manera estable y que puedan echar raices fuertes las antipatías y los acercamientos. Necesitamos como el comer ya, el formato clásico de una casa y un grupo de gente viviendo la misma historia, sin viaje alguno al mundo exterior que haga que todo resulte demasiado temporal.

Y esa película, por fin, empieza esta noche.

Y yo, me muero de ganas de ver cuanto tardan Terry y Jhota en sacarse los ojos.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Man on the moon.

El Coplas sueña con ser Miguel de Molina y cada día se esfuerza en parecer más maricón y afectado. Y le sale un acento de manchegona con el que no parecía haber salido de casa, hace ya casi mil años, cuando todavía era un tierno exseminarista que bebía los vientos por su Manolo Escobar. Ahora ya no sabe exactamente a qué carta quedarse y fuerza cada día una nueva situación (algún invento nuevo), para reclamar que los focos se fijen en él, ante el temor de pasar desapercibido en medio de la manada. Y parece que sólo esa Sirenita que aparentemente no se entera de nada, es capaz de decir en voz alta lo que cualquiera con dos dedos de frente percibe a la legua.

Mientras, Laurita y Marcelo no follan, no vaya a ser que el padre de la niña, vea a su florecilla gimiendo como una perra y le de por asaltar los "muros" de Guadalix para vengar la afrenta de su pequeña mancillada, descuartizar al malandrín y meterle un par de hostias a la niña pa' que sepa lo que vale un peine. Y de tanta tensión sexual no resuelta, tanta calentura no saciada y tanto dolor de huevos, nacen las primeras nubes negras que aparecen en los hasta ahora inmaculados cielos del paraiso. Y el número de la bestia es Celos666 (sobre el cual Xxarini podría hacer una tesis doctoral sin apenas esfuerzo), tiene acento neutro y cansino (de esos taaaan de Venezuela, chama) y es taaaaan serena, taaaan bella y taaaaan bien educadita, que al calentón de una polla tiesa, aún sigue llamándolo "deseo" (y hasta lo susurra para que resulte aún más fino y tierno).

Y el Indio pide que follen (para que dejen de dar por culo) y sigue limpiando y dejándolo todo como una patena. Y cada día resulta más descojonante, recordándome cada vez más a aquella esperanza (poco blanca) que llegó hace más de un mes a las puertas de la Mansión. Jhota sigue siendo Jhota (con o cual ya está todo dicho) y en esa casa, excepto él (a veces) y algún breve conato de riña, todo parece una balsa de aceite que desaparecerá el jueves con la reunificación.

Y en la casa de colores Xxarito, empieza a soñar con su suegra, mucho más clásica que ella (lo cual no deja de ser una forma fina de decir que cuando la nena llega a casa de su Rubencito, la señora le demuestra claramente que piensa que se viste como una puta). Y la de Cái se ralla y se ralla y se ralla, mientras su maromo trata de que no se le vaya la cosa de las manos y la imbécil de su novia no le joda el guión. Pero el papel comienza a resquebrajarse y Ficus ya se atasca con alguna de las líneas de los diálogos. Y Marta, bien zorra y ladina, intenta venderle la pena del contacto y los mimos que le faltan, mientras él mira de reojo, no sea que en el umbral de la puerta, aparezca de pronto su pirada novia, tomando apuntes para el habitual show de la medianoche.

Y nadie se fía de Terry (el que menos el Ficus, que le miente a la cara en otro ejercicio más de bienquedonismo y casi le jura por su santa madre que la de la canaria para él, es palabra de Dios). Y la "trabada", no tiene mono, tiene un gorila "loco" del tamaño King Kong. Y sólo Patri la soporta, porque Vocecita desde que dejó de cantar, parece la más lista, observadora y cuerda de la función.

Y Arturín ama a Yago (loca y desesperadamente) pero aún no está preparado para decírselo (ni para presentárselo a su madre). Pero Yago no ama a nadie, porque nadie merece siquiera ser amado por "El Mejor". Y Pepa ya no es Pepa, ni se la espera (para lo que le queda en el convento) y ya sólo parece una pobre y derrotada señora mayor (mucho mayor de lo que realmente es, por cierto).

Y ya sólo queda esperar el hermanamiento (vamos, la reunificación) para ver si de una vez por toda, la horchata que muchos de estos elementos (terriblemente autocontrolados), termina por dar paso a alguna guerra abierta, en la que el trasvase continuo de ratoncillos de uno a otro lado, no impida forjar odios y estrategias más estables y asentadas. Porque a pesar de que la diversión siga siendo una constante, creo que ha llegado la hora del cambio, de dejar ya a un lado los esperimentos y de que el tradicional juego de todos contra todos, tenga por campo de batalla una sóla casa común.

Básicamente porque si no, empezaré a repetirme mucho más de lo que ya lo vengo haciendo últimamente. Porque no es que no haya cosas que contar cada día. El problema es que me resulta complicado seguir hablando casi de lo mismo. Otra cosa es que me siga divirtiendo (y mucho) verlo cada día, aunque no haya nada nuevo bajo el sol.

martes, 30 de noviembre de 2010

Mujer blanca soltera busca.

Yo quizás no sepa cómo explicarlo (y seguro que no se me entiende porque rara vez alguien me entiende algo) pero es que yo adoro a Chari.

Obviamente no como persona, que me parece una puta enferma, una psicópta digna de la Jennifer Jason Leigh de "Mujer Blanca Soltera Busca" (aunque también se da un aire a la de "Ultima salida: Brooklyn", al menos físicamente). Un bicho malo, enfermizo y pirado, incapaz de ser feliz ni un segundo de su putísima vida y con la única misión de joder (en este caso), al triste imbécil que está a su lado, que jamás le pegará una patada en el coño (y la enviará de camino a la puta Luna), básicamente porque en el fondo del discurso pirado de la loca de Cádiz, la bruja tiene más razón que un santo y el Ficus lo único que hace ahí dentro desde el minuto cero, es interpretar una papelón barato, cuyo objetivo único son los 50 millones, para lo cual debe interpretar, sin descanso ni fisura alguna, un papel que le pueda otorgar (ya de paso) la santidad.

Pero si como persona esta pirada del quince, es un elemento a tener cuanto más lejos mejor (preferiblemente con una camisa de fuerza, en una celda alcochada y drogada hasta las cejas para que joda lo menos posible), como elemento televisivo (y/o "desenmascarador"), la chica es un misil con cabeza nuclear, capaz de dinamitar el escenario en cinco gloriosos minutos, y convertir un resumen en el que las notas predominantes eran la ternura de los amantes (casi niños) y el arte inconmensurable de ese indio que nació para policía chivato y delator o simplemente para delicioso tocapelotas uniformado (y feliz de vestir su uniforme y su gorra) ejerciendo de revisor en cualquier vagón de tren.

Y es que el final del diario de ayer (ese que necesita de 7 personas nada menos para tratar de estar acabado a tiempo), fue una explosión de furia y locura suicida, con ojos de psicópata teñida de rubio y gorrito de pirada de frenopático, vomitando sangre, con voz serena (de esas que acojonan más que cualquier grito, porque no imaginas en que momento lo que hablará será un cuchillo de cocina que te rebane los huevos mientras duermes) y, en el fondo, cantando esas verdades del barquero que, visto lo visto, por mucho que estén bañadas en celos enfermizos y envidia, retrata a un tipo triste, gris, mezquino y falso que lleva interpretando el falso papel de pobre y derretido enamorado, desde el momento exacto en que llegó a esa casa.

Así que, perlas del calibre de (no son literales, son pilladas medio al vuelo), "¿Por qué no te vas a dormir con tu amiga?" (con una sonrisa pirada en los labios), "La carta ¿la has escrito tú o te ayudaron a escribirla?" (que, inciso, en caso de haberla escrito de verdad con ayuda, confirmaría que hay más gente con retraso en esa casa además de Ficus), "Pobrecito él que no sabía a quién nominar" (jejejeje... es de las mejores), "Eres muy falso. ¿De qué te ha servido todo lo que has llorado?" (Uy si que le ha servido, animalico mío... para engañar a miles de tontos, ha hecho más que de sobra) y esa gloriosa (que demuestra que como pitonisa no tendría futuro alguno, por desgracia) de "Menos mal que todos ven como actuas. Vas a durar quince minutos en esta casa"... conforman un catálogo perfecto, el manual de cabecera de cualquier torturadora psicológica que se precie, dispuesta a hacer pagar al piltrafilla de turno, todos los pecados cometidos por la humanidad desde que el mundo es mundo (que diría mi difunta abuela).

Y yo entiendo (y no pongo en duda), que si ella fuese un tío y él una frágil damisela (y no descarto que el chaval, muchas veces lo haya deseado), ahora mismo muchos estarían enarbolando la bandera del mal trato psicológico y poniendo el grito en el cielo (algunos ya lo hacen ahora mismo), pero como el circo en este mundo está montado de otra forma, a mí en este caso sólo me queda reir y disfrutar. Básicamente porque además sólo soy un hijo de puta que disfruta y sonríe, viendo como este mierda (ganador seguro de este GH hasta que Laura plantó su real coño y decidió quedarse dentro de la casa, porque ahora el nene lo tiene un poquitito más jodido para darse un paseo militar). Y porque en el fondo, si el tipo no fuese tan tremendamente hipócrita y le importase alguna otra cosa que no fuese el premio, mandaría a su supuesta acosadora a tomar por el saco, finiquitaría una relación que ya estaba muerta antes de entrar siquiera en la casa (y que sólo mantiene por aparentar y tratar de ganar puntos con su patético papel de perrillo faldero apaleado y muerto de amor por culpa de una bruja mala, que concluirá al segundo de salir de Guadalix, sin duda alguna, porque esta copia de Julioeldecasa, la manda a paseo en cuanto la función acabe) y correría presto a los brazos de su Marta (es una metáfora, léase Yago, en vez del nombre de la gallega), aun a riesgo de que esa audiencia justiciera y cegata, le castigase sin el regalito que el tontito tanto ansía.

Pero claro, eso demostraría que Charini además de loca es tonta. Y esta de tonta, tiene más ben poquito (al menos en lo que se refiere a conocer al pieza que tiene al lado).

Y antes de concluir, simplemente mencionar una de esas Grandes Cagadas, a las que ya nos tienen habituados la pandilla de ineptos que se encarga de los resúmenes diarios, probablemente los mayores responsables del masivo desenganche que muchos seguidores de GH de toda la vida, tienen con respecto a la presente edición. Yo no sé si se puede ser más torpe y más inútil, pero me da que es muy jodido. Me refiero en esta ocasión, por poner un ejemplo contundente y cercano, a esa historia que supuestamente Marta parece elucubrar de la nada, respecto a que Catha y el Malaguita están medio liados. Tal y como los inútiles (mal) cuentan la historia, parece simplemente que la galega se inventa una historia de la nada (como si fuese una pirada más, en busca del romance perdido). Y para nada es así, puesto que los comentarios de Marta, surgen de lo que ha escuchado hablar a la venezolana y a Marcelo, mientras ellos estaban sentados a escasos metros de ella, tratando de entrar a la casa vecina para poder robar uno de los cuadros de la prueba, momento en el cual (y para vacilar un poco a Martita), el Malaguita comenzó a insinuar con la complicidad de su compañera, un posible lío amoroso (o carnal) entre los dos.

Pero ya se ve que a estos zoquetes que hacen los Diarios, estos pequeños detalles, le deben importar tres cojones.

Y así nos va.

lunes, 29 de noviembre de 2010

El asombroso mundo de Borja Mari y Pocholo.

En esta vida, puedes ser tonto, medio bobo de baba, gilipollas integral y memo supino. Además de todo esto, puedes ir más allá y sentirte el ombligo del mundo, la última coca cola del desierto, el no va más, la persona más ocurrente del mundo y aquél que está en posesión de las grandes verdades de la humanidad desde el inicio de los tiempos. Y si vas aún más allá, y tratas de ser lo siguiente y subir al último escalón de la estupidez más absoluta, entonces te conviertes en Arturo y entras de reserva en Gran Hermano, para iluminar a todos con tu infinita sapiencia y mundología.

Y no me voy a poner a detallar el por qué de todo lo anterior, porque dicha verdad casi incuestionable, se demuestra por sí sola, sólo con escucharle cinco minutos, para que, al final de los mismos, todos los instintos asesinos y oscuros que llevamos dentro, se concentren en el único objetivo de reventarle la puta cabeza y conseguir que se calla de una puñetera vez.

Y si a este ejemplar, digno de estudio, le unes otro elemento de características similares (aunque el otro le ha hecho bueno y hasta medio soportable), ni siquiera los Farrelli en el mejor de sus sueños (guiones) podrían haber ni siquiera dibujado a un tandem con una estupidez tan absoluta y aplastante.

Baste decir que el vasco, concretamente, hizo buena a una Terry que, aunque odiosa en ocasiones (y a la que se pude disculpar por el mono tremendo de tabaco, el ansia que le provoca el hambre y la pandilla de hijos de la gran puta que le rodean y que llevan intentando joderla desde hace semanas), a día de hoy es uno de los personajes que más simpatía me está generando (en esto supongo que influye mucho, los antagonistas que tiene en frente) y que en la noche del domingo, casi a punto de saltar con un cuchillo para rebanarle el pescuezo al Imbécil (me refiero a Arturín, por eso lo nombro con mayúsculas, a modo de nombre propio), cuando este, tras quejarse de que el programa le estaba exprimiendo (y que quizás por eso a lo mejor no podía generar de forma continuada videos con el suficiente interés, porque él ya no daba más... manda cojones el elemento que todavía no se ha enterado de qué cojones va esto; pero claro, el imbécil de su amigo el modelo internacional, afirma que el lleva "quince días generando videos a muerte", aún defendiendo, que él es muuuy chupi, que cada uno haga lo que él quiera), sugirió una especie de pacto de concordia (nada que ver con aquel del gran Pazos; esto era mucho más hipócrita y light), ante el cual, la paciente canaria le vino a decir, más o menos que si se pensaba que aquello era la casa de la pradera, ya se podía ir bajando de la nube o dejando de montar el papelón, si es que era tan imbécil como para estar hablando en serio.

Supongo que Terry le hubiese bastado con responderle al gilipollas que, antes de empezar con el rollito de sinceridad, paz y amor, a lo mejor demostraría un mínimo de interés en facilitar la convivencia, dándole un miserable cigarro (aunque no se le hubiese pedido, el que es fumador sabe de lo que hablo y de que un cigarro, no se le niega a nadie), simplemente al ver el monazo tan grande que tiene y la ansiedad y violencia contenida que esta falta de nicotina le está produciendo (algo visible hasta por el más ciego). A no ser que lo que estén buscando estos cretinos, sea que salte y así facilitar que el jueves se vaya la canaria para casita con viento fresco. Aunque mucho me temo que no se les va a arreglar (cosa de la que me alegro).

Y por lo demás, fin de semana muy suavecito, todo muy tranquilo, a pesar de que en la casa de colores, todos odian a casi todos (no así en la casa blanca, en la que cada día parece que el buen rollo existente, es sincero). Laura y Marcelo, han empezado un algo, que en el caso del malaguita, parece un rollo para tener compañía caricias, un polvo de vez en cuando y un cuerpo caliente al que poder abrazarse para dormir. Ella en cambio, parece que está flotando y cada vez me inspira más ternura y gana enteros a paso agigantados en mi cambiante ranking particular. Me encanta verla, decidida a vivir por fin, asumiendo (y en parte justificándose y verbalizando claramente algo que hasta ahora sólo había dicho entre dientes), que lo que hasta ahora tenía, era una relación falta de cariño ("como la de mis padres" dijo en un momento dado... instantes después de que la bruja de su madre intentase sacarla del programa con un numeirto deplorable; supongo que lo próximo será decir que su padre se está muriendo para joder a la cría un poco más), cosa que la niña se nota que necesita (como cualquiera), casi como el comer. Aparte de alguien a su lado que sienta que la desea, algo que me temo que el orejas no hacía desde hace muchísimo tiempo.

Y acabo con dos cosillas (por no resultar aún más coñazo): la primera, el descojone de ver a Anup, metiéndose en una maleta para infiltrarse en la otra casa a robar un cuadro (gracias a esa prueba gracias a la cual, las dos casas están a punto de acabar a hostia limpia, la una con la otra, con ridículas acusaciones de agresión medio veladas de Marta hacia el imbécil de Jhota), con esa pinta de carterista de Calcuta, limpiando de dinero a los incautos turistas, gracias a su capacidad de meterse hasta por el ojo de una cerradura, y (la segunda) un monólogo genial de inigualable Xxarini, que decía algo así como (léase con tono de Carmencita la de las Oveiitas) "Voy a pedí má café al confe eiimmm, porque si utede' se van a quedar depierto' por la noshe aiiimmm, le hará farta ma' café pa' podé' hace'se do' o tre' cafeles pa' ca' uno".

De lo cual deduje que en Xxarinés común no es lo mismo el café, que el cafele, siendo el segundo la bebida que se obtiene del filtrado de lo primero.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Yo confieso.

Confieso que me dormí ayer viendo esa gala absurda, en la que la nada lo era todo y en la que un inexistente guión, dejaba bien a las claras la total falta de imaginación e iniciativa que muestran a cada paso los responsables de (joder, según parece) todo esto.

Confieso que no ví absolutamente nada de la entrevista con Joaquín. Que me dormí a eso de las doce y pico y no me desperté casi hasta la una y media. Pero sin embargo, dios sabe por qué extraño motivo, recuerdo haber visto al Ficus nominando y clavándole tres y dos puntos, a las dos personas que, junto con su Xxari, comparte horas y horas de charla y conspiración en la madrugada. Con lo cual, me ha quedado claro, que este no es ningún santurrón, si no un zorreras de tomo y lomo. Y sólo espero que este gesto (que a mí me hizo verle hasta con una cierta simpatía), produzca en esa platea sedienta de justicia y mano divina, el efecto contrario al que en mí produjo (aunque lo dudo bastante).

Confieso que por fin, después de semanas teorizando sobra la relación de la falsa parejita sobre la que los de arriba pretenden hacer girar todo el programa (y así les va, ellos verán lo que hacen), anoche caí del guindo y pillé de una vez el gazapor de toda esta historia. Un tipo está dispuesto a encerrarse en una casa durante más de tres meses y no sólo no atiende a las supuestas súplicas de su supuesta novia para que no lo haga, si no que ni siquiera le importa que durante este tiempo ella pueda estar fuera y tontear (o jincar) con unos y con otros. Pero sin embargo se muere de celos (y se moría teoricamente a los dos días de estar dentro) sólo de pensar que ella esté en otra casa, rodeada de nueve tíos, con el chivato constante de los ojos de docenas de cámaras. De lo cual deduzco (y sí, soy un zoquete por haber tardado tanto en llegar a esto) que a él le interesa ella tres cojones (no le preocupa que le sea infiel, si no que la gente lo vea), está vendiendo un amor que no siente (y que no sólo no se lo cree nadie con dos dedos de frente, si no que ella le recuerda cada poco que antes de entrar, él pasaba de ella como de la mierda) y está esperando a ver las famosas imágenes de ella con Oscar (en las de Julio no ha reparado siquiera), para tener la excusa perfecta como para mandarla a tomar por culo y encima quedar de bueno, digno y hombre cabal engañado.

Confieso que me jodio mucho que se fuera Joaquín (más de lo que pensaba), porque era un tipo oscuro y siniestro que estaba dando muchísimo juego (y lo que le quedaba por dar). Y que al mismo tiempo, me alegré porque Laura se quedase (aunque poco nuevo nos dará, ya que sólo puede ofrecer más de lo que ya hemos visto). Y sobre todo me alegré porque gracias a eso, pude conocer a su madre (que más parecía la madre de Azahara, porque era clavadita; debe ser que en Parla o son todos familia o hay algún gen común), que me pareció de lo poco divertido y destacable de la mierda que ayer noche nos tuvismos que tragar durante casi cuatro lasrguísimas horas.

Confieso que tengo claro que el resumen diario, es uno de los cánceres que se están cargando este programa (además de la no emisión del 24 horas por una plataforma digital y de unas galas aburridísimas sin guión alguno). Un Diario que durante once ediciones hacia una única persona y para el cual ahora hacen falta siete (y no miento, lo he "soñado"). Una putísima mierda que se limite a escupir tres o cuatro videos con los cliches a los que se han agarrado desde el principio, sin una coherencia argumental, sin una definición de los personajes (desde el minuto cero, lo cual dificulta y casi imposibilita que la gente se enganche a unas historias que existen pero que no se nos narran y para las cuales hay que estar pendientes con mil ojos del 24 horas y deducir la parte que estos nos censuran por las conversaciones y las reacciones posteriores de unos y otros) y sin él más mínimo cariño hacia los fieles que desde años seguimos esto. Durante todas las ediciones anteriores, cada Diario (hubiese o no qué contar), era como un pequeño capítulo de una teleserie, perfectamente estructurado, rico en matices, situaciones, personajes y con una historia maravillosa y perfectamente contada. Ahora mismo, lo que cada día se nos presenta, son casi videos en bruto, sin pulir, con los tres temas argumentales de siempre, escupidos sin el más mínimo pudor ni cuidado, demostrando o bien una completa inutilidad por parte de sus responsables o bien una total falta de interés por narrarnos la historia de lo que ahí dentro está pasando. Y la historia (historias porque son muchas) de este año, es infinitamente más entretenida, rica e interesante que la de del año pasado (por poner sólo un ejemplo cercano).

Y por último, confieso que me caigo de sueño aún (luego me desvelé y no pude dormirme hasta las cuatro) y que tendré que meterme varios cafes en vena para aguantar este día de mierda que se presenta tremendamente gris y absurdo.

Pero mañana, sé que será otro día y en el fondo eso es lo único que cuenta, porque el sueño lo cura casi todo. Y sé que es sólo sueño y mucho cansancio lo que me tiene de tan mala hostia esta mañana.

jueves, 25 de noviembre de 2010

La amenaza fantasma.

Es divertido ver como el día previo a la gala, todo es una sucesión de movimientos, de toma de posiciones, de alianzas repentinas y extrañas y de lamidas de culo a quien haga falta con tal de arañar un voto o, mejor dicho, de evitar que algún voto recaiga sobre tí.

El miércoles, es el día del gusano. Y cada uno de los pequeños gusanitos de Guadalix, se arrastra sin pudor buscando "mais cariño" (que diría el otro) y los fantasmas salen de su guarida, a la mayoría de ellos, sólo les falta la sábana y la bola con la cadena, para estar perfectamente tuneados para su papel favorito (o al menos para el que interpretan con mayor asiduidad y menos complejos).

El zopenco de Yago (ese que de niño debía ser el más tonto de la clase y al que seguramente todos los demás le robaban el bocadillo), ejerce de Yoda (casi tan petardo como el bicho de marras, pero infinitamente más zoquete) y sólo le falta (en lo que él presume de sesudas reflexiones) soltar alguna sandez tipo "Cuatro estos a nominarnos nos van", mientras fuma los cigarros de su joven Skywalker (Arturín, otro tonto a las tres con fundamento), que alaba fascinado a su amo, le insinúa que casi casi son amigos para siempre (es que 5 días, juntitos las 24 horas, debe dar para mucho) y promete (si no vuelven a cambiarlos de casa) dar muchísimo juego y subir la audiencia (tal cual, no miento, es gilipollas perdido) la semana que viene, porque no piensa callarse ya, nada de nada, nunca más.

Yogo asiente (de forma pausada, intentando aparentar que su mente es un generador imparable de profundas y acertadas reflexiones). Y mientras, Martita ( que por continuar el símil podría ser el inútil de Jar Jar Binks), trata de arrimarse a Pepa (versión madura y machorra de una Leia divorciada del Solo, jodida y amargada por haber tenido que terminar regentando el putetxe en el que acabó convertida la Taberna de Mos Eisley), no le dice a nadie que no (ni que sí) y aunque parece perfectamente integrada junto al cuarteto siniestro en ocasiones (Ficus, Conejito Perfecto, Terry Mostrenca y Vocecita), en otras se deja querer también por el otro bando, tratando de quedar bien con todos y sin mostrar aún sus cartas (buscando al mismo tiempo, como todos, de salvar y proteger su culo).

Por continuar la chorrada, Terry (el único personaje que me inspira un poco de ternura, porque la veo a punto de romperse, tocada sicológicamente por la falta de tabaco y el pánico a saber que está engordando, con el consiguiente miedo a que reaparezcan los fantasmas del pasado) sería Chewaka y Vocecita, un C3PO coñazo donde los haya.

Y el Ficus y su churri, serían ellos dos, sin comparación posible con nadie, porque es imposible que la literatura o el cine, hubiese creado dos esperpentos tan grandes como estos (más que nada, porque cualquier obra basada en dos personajes así, estaría condenada al fracaso, como puede estarlo este circo si se siguen empeñando en centrar los focos en una pareja en la que, hasta la orientación sexual del presunto macho, todo huele a farsa y a mentira). Y la neumática y su Rubencito, claramente desprecian a la Terremoto y a la de la voz, pero no les queda otra que arrimarse a ellas (y fingirse sus amigos para siempre), pese a las caras de asco que al maromo se le escapan, cuando no le queda otra que compartir su compañía por el puro interés de hacer grupo y pactar las nominaciones, ahora que es evidente que Yogo y Luko, se la van a endiñar sin un pestañeo.

Y en el otro lado, el niñato estúpido de Marcelo, continua haciendo méritos para ganar el Oscar de calle, con esa interpretación entregada (e imposible de tragar) en la que pretende vendernos la burra de lo mal que se lo está haciendo pasar (con caritas y pre pucheros incluidos) esa "mala mujé", que le tiene acosao' y no le deja endeviví. Y para intentar que la pobre Laurita se vaya a la puta calle esta misma noche, no cesa de pincharla a la menor ocasión, sabiendo que la otra saltará sin poder evitarlo, porque a la que nace polvorilla y se licencia luego como Choni Cum Laude, no hace falta más que una simple pijada para hacerla casi explotar.

Y mientras el Coplas ya ni canta casi, y sólo piensa en vendernos lo moderno que se está volviendo (a ver si en una de estas puede grabar un disco, que es a lo que ha entrado), y lo maricón de playa que se siente a pasos agigantados. La pareja que hay (pero que no era) es una mera ficción teatralizada, la que entró de guarra oficial (Martita) está resultando ser una novicia, la tonta ya casi nunca lo parece (sin la ayuda del conejo está mucho más jodido) y el que iba de modelo internacional, va para portera de cuarta. El indio al final resultará que era moro y sólo la Sirenita no ofrece dudas de que es todo lo que nos prometió y nada más.

Me da que al Espíritu (ese que estaba encargado de velar por la verdad y la pureza), le han mandado unas cuantas semanas de vacaciones, no sea que tuviese que acabase echándolos a todos a la puta calle, por no haber contado ninguno una puñetera verdad.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Le llamaban J.R.

En toda película con intenciones de ser mínimamente interesante, en general debe haber un villano a la altura de las circunstancias. Un tipo ruín y cruel que suscite el odio de la platea y contra el que los espectadores puedan descargar toda su ira y rabia contenida, quizás para así poder incluso sentirse mejores personas. Si a estas características le unimos un grado de inteligencia superior al del resto de los actores, un algo especial que le haga parecer brillante frente a unos héroes estúpidos y anodinos, el tipo conseguirá (contrariamente a lo que sucede con el villano torpe, gris y tosco), suscitar la simpatía y un cierto morbo hacia lo oscuro que termine en una especie de admiración.

Centrándonos en esta historia que estamos viendo (y bajando un poco el tono de las pajas mentales por el que parezco estar poseido últimamente, supongo que ansioso y caliente como un perro salido), obviamente no hay buenos. Si acaso hay personas a las que, por inutirles mayor sinceridad y trasparencia, estamos tentados a otorgarles ese rol, casi por desesperación, siempre huérfanos algunos del héroe perdido. Pero lo que sucede es que en esta ocasión, supongo que porque por fin me he enterado de que va esto, no sólo no busco ningún héroe (que todos me han salido ranas y los piratas donde mejor están en su puta casa), si no que espero que no aparezca nunca. Y si aparece, espero que le arranquen la cabeza de cuajo bastante antes del desenlace del cuento.

Y en cuanto a villanos (aún considerando que esto, tal vez por suerte, no es ninguna obra magna escrita por el primo Willy, que ese sí que sabía parirlos fascinantes hasta las putas entrañas), en esta telenovela, hay muchos y de muy diverso pelaje (con un objetivo idéntico, eso sí).

Tenemos a la villana sórdida y gris, salida directamente de la España más negra (que no viene a ser más que la versión patria de lo que siempre se ha dado en llamar la America profunda, aunque con unas notas de costumbrismo muy nuestro, que en mi caso lo hacen hasta más atractiva que cualquier paleta de un pueblo perdido de Texas), encarnada por esa Charito imprescindible, Lady Macbeth casposa, sobrina bastarda de las inolvidables Luciana y Angela Izquierdo, maquinadora y falsa, celosa compulsiva y enfermiza, amargada y envidiosa dama, incapaz de asumir que en el reino, hay alguna que es más bella que ella (en este caso muchas, practicamente todas).

Y también está el villano casi estúpido (unineuronal, para que engañarnos), cuya mayor gracia es el creerse más listo que nadie y ese sentido del humor que, muy de vez en cuando, consigue dar en el clavo. Hablo de Yago, obviamente. Un tipo que, como amigo (o simplemente conocido), me resultaría practicamente repulsivo (a pesar de su rotunda e innegable belleza) y despreciable pero que, en esta función, me parece tremendamente necesario (y hasta atractivo), aunque sólo sea para reirme de esa infinita estupidez (que el sueña estrategia ajedrecística) y de esos aires de Mefistófeles de cuarta que exhibe, perfectamente maqueado, pertrechado tras sus oscuras gafas de sol, en medio de la oscuridad de la noche, siempre atento a la pose que le haga parecer el malvado definitivo.

Pero sobre todo (y por encima de estos dos y de todo los demás), yo me quedo con ese pícaro tan español (y tan tan del sur y que nadie se ofenda, que en el norte también los hay de esta clase, pero el clima los produce con otras taras diferentes), más falso que Judas vendiendo a su divino Maestro. Don Juan trasnochado en busca de sangre fresca y novicias de carnes prietas, que interpreta y vende ese papel de hombre afable, abierto, franco y sincero, siempre leal (hasta que ya no interesa) y que, mucho me temo, si en algo no nos engaña, es que es exactamente igual en su vida diaría que ahí dentro. Ese Joaquín, nieto de aquel Juncal del "porvete" y del Gran Humberto Janeiro, siempre con su sonrisa aceitosa y su voz pretendidamente melosa y llena de babas rancias, capaz de acariciarte ahora y clavarte un puñal por la espalda al instante siguiente, sin que le tiemble la voz y sin que dejen de brillar sus dientes de Pedro Navaja (sin el de oro), pertrechado en el zaguán. Un tipo imprescindible capaz de regalarnos muchos momentos de gloria, mucho más necesario en este teatro que esa Laura que poco más dará de así y cuya única virtud (mostrarse siempre a corazón abierto), me parece demasiado obvia, aburrida y falta de interes a estas alturas como para que me apetezca que se salve a costa del otro (lástima que la decisión de la audiencia esté entre estos dos, y que imbéciles anodinos como el Malaguita o Rubén jamás salgan a la palestra).

Un Joaquín que en mi pequeña mente enferma, emparenta directamente (con bastante menos clase, eso sí) con aquel Michael Caine de "Un par de seductores", pura apariencia y teatro, vividor de cuarta siempre al acecho del timo perfecto, un hombre capaz de vendernos ahora (intentarlo, porque el timo no cuela) que lo de los pactos y las murmuraciones, no era si no un invento de otros, al que poco menos que él se vió arrastrado sin querer ,y que ahora parece encantado de vivir en ese mundo de Oz, cual Papa Pitufo pelín salidorro y cachondo, rodeado de niños buenos (y niñas puras), a los que, por mucho que lo disimule, se nota que mira con profundo asco (porque los ve como a grotescos monstruos de feria) y desprecio. Coño, pero si hasta se presta y parece encantado de participar (y hacer el imbécil) con ellos en sus "divertidísimos" juegos.

Ese Joaquin que vende por casi nada a la que hasta hace poco era su compañera de juegos, que no deja de soltar una puñalada tras otra contra Charito (muchas de ellas empapadas de un inevitable tufillo machista), y que ejerce de hombre franco, campechano y enemigo del conflicto (pese a que reconozca, para que se le vea aún más sincero, que él está compitiendo, como todos los demás, pero sin pisar a nadie, eso que quede bien claro). Un tipejo en el fondo entrañable (para verle en esta comedia, obviamente, no para compartir confidencias ni nada que se le parezca), que estoy seguro de que si le dejan ahí dentro (y los votante no se cubren de mierda con otro de sus temibles ejercicios prácticos de ceguera), puede ser incluso el que dé más juego. Y el que quizás, con esa estrategia disimulada de trampas y esa capacidad de engañar a los estúpidos de sus compañeros, más me pueda divertir.

Y falta va a hacer gente que nos divierta, puesto que el final, ya cantado, a mí por lo menos no me va a divertir en absoluto, y con resúmenes como el de ayer y con un imbécil absoluto, como es ese gilipollas de Yago, probablemente de los cerebros más atrofiados que han pasado por esa casa, proclamando a diestro y siniestro lo buenísima persona y lo encantador que es el retrasado del Ficus (sólo por joder y hundir a Xxarito, que a este... y a unos cuantos más, como el mamarracho de Jhota, que se dedicaron también a tratar de joderla a ella, la cabeza no les da para pensar más allá de la nominación siguiente), creo que el primer puesto está ya más que decidido.

Así que... por lo menos que me dejen disfrutar mientras tanto.

martes, 23 de noviembre de 2010

Nido de cuervos.

Hoy me temo que toca día de paja mental. Básicamente porque tampoco he visto ningún movimiento nuevo destacable. Y también porque me apetecía pararme un poco y sentarme a pensar.

Y cada vez que miro esa casa y las docenas de historias que se desarrollan dentro de ella, y como esas historias se entrecruzan entre sí, la palabra que con más fuerza me viene a la cabeza es falsedad.

Mucha gente se queja de que este circo no les engancha, de que no hay ninguna historia que destaque por encima del resto, buscando quizás el estruendo, los héroes y los villanos. Y yo para nada comparto ese interés, porque el estruendo pasa pronto y luego suele llegar las más vacía y absoluta calma, mientras que en este teatro que a diario veo en la pantalla, lo que observo es una película coral en la que todos los personajes tienen su cuota de protagonismo. Y aunque cada uno es de su padre y de su madre y todos ellos son muy distintos, hay algo que los iguala (y que precisamente evita que estalle la tempestad salvo en momentos muy puntuales): la calma basada fundamentalmente en la más completa y absoluta falsedad.

Pocas veces he visto un grupo que resulte tan sosegado, tan en apariencia tranquilo y correcto y que esconda tanta mentira, tantas alianzas entrecruzadas y de rápida caducidada, tantos chacales y zorros espectantes para arañar centímentros en busca de arrebatarle al otro su presa. Y al mismo tiempo, tanta torpeza en sus acciones, después de tantos años de formato, incapaces de aprender el ABC de este programa, cayendo en los mismos errores que tantos antes cometieron, victimizando a unos, tratando de formar el grupo mayoritario, tirando siempre por el camino más fácil, más inmediato y también más equivocado.

Hace años, hubo en esa casa un Maestro que con tres reglas básicas del juego (esto no es tampoco una tesis doctoral y en el fondo, se resumen en las emociones básicas que siempre han tocado las diferentes teclas del alma humana), enseñó el camino a seguir para llegar primero a la meta. Obviamente (y con todo merecimiento), desgranó los simples movimientos necesarios para avanzar en el tablero y fué tan sumamente didáctico en su labor, que la dejó explicada para todos aquellos que quisiesen aprender de ella. Pero por suerte o por desgracia, ninguno de estos unineuronales que año tras año aspiran a algo entre esas paredes, ha mostrado la más mínima capacidad de seguirlas.

Y así, en la presente función, probablemente más que en ninguna otra (y ese es el atractivo irresistible que me tiene completamente enganchado), los sirleros de baja estofa, los matones baratos, los aprendices de la nada, los aspirantes bastardos, las muñequitas de mirada falsa, las princesitas de voz pausada y monocorde, los esperpentos deformes, las barbies superstar de saldo, las niñas buenas con trencitas falsas, las chonis de siempre, los estrategas de cuarta, los babosos de tercera y los pirados de segunda, dan forma a ese extraño baile de cuervos, que en una danza constante, reparten tímidos picotazos sin orden ni concierto, tratando de asestar golpes mortales sin conseguir más que llevarse en cada bocado pequeños pedacitos de piel y carne. Y todos siguen peleando, repartiendo estocadas que rara vez pasan de arañar el aire, condenados a luchar entre ellos, pactando ahora con uno, apuñalándole a los dos minutos por la espalda y volviendo luego a recorrer el mismo camino, con nuevos aliados y a la espera de dar otro giro en el camino que les lleve a reencontrarse y a volver a pactar con quien hace nada habían desechado.

Y esta es la comedia y el guión no escrito. Y la partida no hace más que finalizar a cada paso para volver a empezar casi de cero, con viejos rencores que no importan demasiado, porque al final, todo el mundo es consciente de que, a la meta, sólo uno podrá llegar el primero y todos y cada uno de ellos están dispuestos a pisar a su madre o a pactar con el diablo para ocupar ese puesto reservado al que sea capaz de aplastar a todos los demás sin que parezca siquiera que lo ha intentado. Con una sonrisa en los labios, luciendo dientes y tratando de parecer el más noble, el más bueno, el más humano.

Así pués, las cartas ya están echadas y cada día se reparten nuevas manos.

Y el que no quiera ver el partido, que no lo compré. Pero yo pienso seguirlo sin pestañear y sin dejar de disfrutarlo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Nadie conoce a nadie.

"¿Cómo se dice falsa en japonés?
Charito."

(Yago Hermida, aspirante a Gran Esperanza Blanca).


Con este chiste (bastante bueno), remató el gallego la gran tarde noche del sábado. Una de las mejores que recuerdo, no ya sólo en este Gran Hermano, si no desde hace muchos años. Una tarde en la que cientos de detalles me hacen imposible contar más que pequeñas pinceladas de casi nada. Por lo que espero que nadie tenga ni la intención siquiera de tener una crónica completa de lo que pasa ahí dentro. Hace mucho que tuve que escoger entre rallarme y largar ladrillos infumables (pormenorizando todos los instantes que veo), o tirar por la calle de en medio (lo menos problemático) e ir soltando lo que más presente tengo en la memoria, sin pretender algo para lo que no sirvo.

Obviamente, cogí la segunda opción.

Y lo sucedido el sábado me acabó dando la razón, porque los frentes abiertos son varios (y muy jugosos) y pasaré de tratar de cubrirlos todos, yendo a saco sin más tardanza.¡, centrándome en lo que más recuerdo.

Todo empezó la noche del viernes (creo) cuando en la pantalla (supongo que de la xbox) aparecieron dos mensajes que rezaban "Chari falsa" y "No os fieis de Chari" y que consiguieron que la partida de la tarde del sábado en la consola, se convirtiera en una especie de ralle colectivo en las dos casas. Pero obviamente, la más rallada era Xxari (esa niñata insoportable que es como una epidemia de almorranas en el culo) que, tras tener la sospecha de que los mensajes podían provenir de la otra casa y sugerir alguno de sus compañeros el pagarles al día siguiente con la misma moneda, llegó a su ralle definitivo cuando el super (para evitar líos o para, tratando de arreglar la chapuza que habían cometido, cagarla aún más) le confirma que los mensajes que han podido ver provienen del exterior. Ahí ya la gaditana entra en brote y llega el llanto, y su novio (la planta que ella casi ha convertido en ganador, sencillamente mostrándose una bruja celosa posesiva y falsa, y colocándole a él como un pobrecito imbécil, posición ideal para despertar las simpatías de los que simplemente buscan mártires, aunque los mártires aburran a dios y la función básica de este programa sea divertir y no servir de somnífero), la consuela y le viene a decir que, encima (iluso o falso también él) no debe rallarse con algo tan absurdo, porque toooodo el mundo ve lo sincera que es siempre su niña.

Y a todo esto, y en paralelo, en la casa blanca, Jhota y Joaquín, aprovechándose de los mensajes de marras, aprovechan para confeccionar un traje a medida (un señor traje) a la Xxarito. Que si Jhota dice que es muy amiga, pero que ya le llevaba viendo cosas muy raras. Que si menos mal que se habían distanciado y que ahora estaban en casas distintas, porque en una semana más, el hubiese saltado. Y el señor Joaquin (aleccionando a todos y en especial a su pupilo Marcelo, que no deja de ser una réplica exacta con veinte años menos de él mismo y que venera a su "padre espiritual", mirándole en silencio como si la del otro fuese la palabra de dios), crecido ante la atención de la platea, remata encima diciendo que la niña es una "floja". Y que todo lo que afirma que limpia es mentira, porque al final, lo tiene todo lleno de mierda.

A todo esto y en medio de la conversación, aparece el tema Marta, respecto al cual los de la casa blanca tienen interés en saber si anda detrás de Ruben (que tan mal gusto yo no le presupongo a la chica) y la charla deriva entre dimes, diretes y confusiones varias, pero ya que sale el tema, el gran Joaquín, aprovecha para decir que aunque Marta es "buena chica", no sería del tipo de mujer con el que él estuviese fuera y que tiene comportamientos bastante raros (como acercarse a él cuando está nominada y alejarse cuando el que está en la palestra es él). Y para rematar el tema, uno de los dos (Jhota o Joaquín, no recuerdo), conluye dicendo simple y llanamente, que la gallega es "un poco zorrilla".

Y aquí, yo ya me siento aún más impotente, porque todo me parece intersante y siento que no estoy contando casi nada y que me estoy quedando sin llegar siquiera a tratar el diez por ciento de lo que veo (en este GH aburrido y con un casting de mierda, según algunos).

Pero no me gustaría seguir, sin hacer un inciso y darle las gracias a la Gran Pepa (la nueva, no la chapuzas que ejerce de super) por haber puesto patas arriba todo esto (con la colaboración inestimable del inútil que dejó que los sms salieran a la luz ahí dentro) simplemente con esa organización pensada y medida, en la que incluso creo que, propició la unión de la sacrosanta parejita (los que eran pero luego no, y al final ni ellos mismos saben lo que son), para dinamitarla por completo, ya que, cualquiera con un mínimo de capacidad de observación, vería (desde fuera) que esos dos son como agua y aceite y que lo único que les unía mínimamente era precisamente la distancia (y los 15 minutos de bis a bis) que, al haber desaparecido, ha hecho aflorar todas las carencias e inmensas grietas que existen en una relación cogida con alfileres y que, más tarde o más temprano, concluirá en estruendoso fracaso (y venta de retales en los programas satélites, una vez que todo esto haya concluido). Aunque esta estrategia, podría tener (y tiene) el peligro enorme y real que antes comentaba: que ya tengamos ganador y que, el de este año, convierta (por comparación) a Javito y a Angel en los reyes del club de la comedia.

Y es que esta unión propiciada por la doña (cruce bastardo entre Laly Bazán, Mila Ximénez y hasta Rosa Venenito), así como la separación que ha hecho de Marta y Joaquín (de la cual la gallega sale tremendamente favorecida, acercándola más a Yago, por mucho que amenace con ir al confesionario a quejarse de que Pepa está contando demasiadas cosas del exterior y los está rallando a todos), tuvo su climax en la misma noche del sábado de marras (y creo que ha sido sólo el comienzo, visto que el domingo, casi a la misma hora, se repetía una conversación similar entre los mismos protagonistas), en una conversación nocturna, cara a cara, entre la parejita, amparados por la soledad y el saber que todos los demás se habían acostado.

Una conversación larga, interesantísima de ver, para conocer bien a los personajes y hacernos una idea de por donde nos movemos, imposible de detallar en su totalidad y que comenzó de forma extraña, que hizo parecer que el objetivo y el fin de la misma, era el intento de Xxari de organizar las cosas, y tratar de que su novio y ella durmiesen en habitaciones distintas, para así tener controlados todos los frentes (sí, el amor y la pasión irrefrenable, parece que pesan mucho menos que 50 kilos). Pero claro, todo esta supueste trama de nuestra Lady Macbeth (de baratillo y todo a cien, no nos vayamos a pensar otra cosa), tratándole de hacer entender su postura al encefalograma plano que tenía enfrente (al que sólo le faltaba la baba cayéndosele por la comisura de los labios, porque el resto de la cara era una franca oda a los efectos de una buena lobotomía), derivó en el transcurso de la misma al origen real del problema: la envidía total y el complejo de inferioridad inconsciente y mal disimulado que la "buena" de Xxarini tiene hacia Marta. Una envidia que ella disfraza de celos y que le sirvió a la nena, para lanzarle una batería de reproches al zoquete, reprochándole (manda cojones, como si ella hubiese tonteado lo suyo con Feroz y con Oscar) que él estuviese muy pendiente de la gallega en todo momento (según ella, aunque no lo dijo, el maromo debería casi escupirle a la cara para que la otra se quedase tranquila) y que, encima, se dejase dar un abrazo tan cariñoso cuando se reencontraron los dos el jueves por la noche, estando su novia delante. Y la conversación, que culminó con el otro diciéndole que sí a todo, agachando la cabeza y haciendo firme propósito de enmienda (que de nada sirvió, puesto que a la noche siguiente, pudimos asistir al mismo capítulo con la misma invitada ausente de protagonista), tuvo su momento álgido, en un comentario del imbécil del Ficus que, tímidamente, osó hacerle un leve reproche a su diosa y pedir a dios (más bien a ella) que al día siguiente, su novia se levantase con un poco más de deseo hacia él.

Dato significativo, por cierto, y conluyente respecto a la relación absurda y falsa que desde el programa nos siguen intentando vender (ayudados por ellos), en la que parece que a la niña sólo se le moja el chocho y tiene ganas de polla cuando su action man heroe, anda lejos y puede vender la pena por la ausencia. Porque por lo que parece, desde el reencuentro, poco polvo ha habido entre estos dos que incluso en un principio, hasta dormían (parece) en camas separadas.

Y para concluir este ladrillo (que al final, he sido incapaz de hacer reusmido y mínimamente coherente y claro), simplemente una palabra que sobrevuela sobre todo y todos en esa casa: Falsedad, casi más visible y palpable que nunca, en un micromundo en el que nadie conoce a nadie, todos se mienten a la cara, todos esconden, cada uno conspira y cambia con frecuencia de aliados y en el que la miseria y la mentira, por fortuna, campan a sus anchas, disfrazadas en todo momento, de correción, educación y afabilidad.

Que dure mucho, por favor.

Y que no pare la fiesta.

Y, un último detalle. En la casa la están cagando, poniendo a parir a todas horas a Xxari y victimizando a su novio, pintándolo siempre de buena persona y de pobrecito. Donde ya la actitud de su novia le está encumbrando, si estos imbéciles siguen empeñándose en pintarlo de mártir y santo, no hay dios bendito que nos libre de un desastre que cada vez está tomando más forma y dándome más miedo.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Cometieron dos errores.

Antes de entrar en materia, un inciso: Cometieron dos errores (sí, hablo de los de arriba). Bueno en realidad cometieron cuatro (pero no hay ninguna película que se llame así). Abrieron las puertas equivocadas y metieron a los reservas en las casas antes de tiempo y, para remediarlo, los sacaron e hicieron como si eso nunca hubiese pasado. Y ya van dos. Pero el problema es que pincharon la cámara equivocada durante la gala y pudimos ver a Arturo departiendo con los de la casa de colores (de espaldas... ahora son capaces de editar la gala...), unos diez minutos antes de que anunciaran su entrada (y la interpretasen). Y (cuarto error), no advirtieron convenientemente a Pepa de que no dijese nada y, nada más entrar en la casa, saludo a Patricia con algo así como un "Bueno ahora ya sí ¿no?".

Y digo yo: ¿tan difícil es decir "Nos hemos equivocado", tomarselo a risa y resolver una tontería de error con naturalidad y no con oscurantismo, como si los que vemos el programa fuésemos bobos de baba?

En fin... banderitas de Japón... vamos al lío.

La semana tuvo una prensunta protagonista llamada y Patricia, a la que los de arriba colocaron bajo los focos y que copó, por supuesto, esos extraños programas llamados Diarios en los que, años atras, mediante una narrativa admirable (y lamentablemente poco valorada), se explicaban perfectamente las historias que sucedían en la casa. Obviamente como (y parafraseando al de los elfos y toda la peña), este no es uno de esos años, y los resúmenes que cada noche languidecen en mi televisor, no sólo no explican para nada todo lo que realmente está sucediendo en esa casa (labor supongo y comprendo que a veces es realmente difícil), si no que encima dan una visión diametralmente distinta de la historia (y no creo que sea por intento de manipulación, si no por la comodidad de tirar por lo fácil o quizás por un cierto grado de ineptitud).

Aún así, y gracias al 24 horas (y a pesar de que la realización caótica que cercena casi siempre las historias más interesantes), los adictos (que decía el otro) y, por qué no decirlo, los insomnes, pudimos enterarnos por ejemplo de lo que realmente era la Misión del Olivo, algo que para quien no hubiese visto del DBT del domingo, resultaba un tanto lioso de entender (y que no fué explicado correctamente, al menos en el origen, en el resumen del lunes... ni en los siguientes).

Pero en realidad, lo que más me molesta de todo esto es que, a pesar de que la Vocecita que hemos visto en estos días protagonizó momentos realmente hilarantes, existe otra Patricia que me interesa mucho más, pero que resulta mucho más difícil de ver si uno se queda con el ruido y no se para a fijarse en los pequeños detalles. Una mujer que a media voz, el lunes o martes por la noche, con palabras casi ni siquiera pronunciadas (a Yago), dejaba entrever una vida llena de carencias afectivas y de sueños, que quizás trata de paliar con un personaje (real) que se ha construido en un intento de que se fijen en ella para así sentirse menos sola, buscando la rareza y a veces el esperpento, simplemente como una forma desesperada de gritar que existe, para no desaparecer entre la multitud entre la que se siente un pobre y gris patito feo. Y sin siquiera plantearse que, a lo mejor, lo que tiene dentro y trata de esconder para que nadie le haga daño, haría que muchos más se fijasen en ella y la buscasen con muchísimo más interés y le diesen mucho más afecto sincero (aún reconociendo que, el algunos momentos en los que se convierte en una histriónica poseida por el anticristo, resulta francamente insoportable, cansina y hasta antipática).

Pero esas historias, por lo visto, para los que montan los videos, apenas interesan. Y sólo estando muy atento al 24 horas, podemos enterarnos de que más allá de lo obvio, en esa casa hay personas con unos sentimientos (por mucho que a todos, a mí el primero, también me guste a menudo reirme con la caricatura y el exceso). Y realmente, reconozco que me da muchísima pena, el poco partido que le están sacando a la, probablemente edición más interesante de los cuatro últimos años (y con el casting más rico, pese a que muchos se empeñen en repetir cual letanía, ese tópcio de cada año que dice que menudo casting de mierda han hecho esta vez).

Aún así, interesaba más ver ese polvo falso y aséptico, de cara a la galería y a la audiencia. Ese montaje con mayúsculas, pendiente de los micrófonos y con absoluta falta de esponteidad y de la más elemental humedad (o incluso de sentimiento, si es no podía haber de lo otro). Me refiero a esa payasada que montaron para tomarnos el pelo, ese mueble anodino llamado Ruben (ese triste Ficus del siglo pasado) y esa novia que no era pero que ahora resulta que es (o que nunca fué o que ya no será más en cuanto el circo termine). Estos dos elementos (de los cuales no sé que tendría qué decir el famoso Espíritu), protagonizaron el domingo, la hora sin cámaras más falsa y menos creible que se ha visto en estas 12 ediciones que llevamos. Y reconozco sin pudor que me resulta casi indignante (o directamente grotesco) que no se castigue esta pantomima, esta estafa en toda regla desde el minuto cero (en el que nos intentaron vender que ya no eran novios), precisamente en la edición en la que más puristas se han vuelto los de arriba. Y no contento con semejante patochada, el intefecto, acudió al encuentro (y a los posteriores, gracias a esos 15 minutos de intercambio diario que los la Organización les han puesto taaaan a huevo) con ansias preñadoras confesas (manda carajo) y con la ilusión sincera (nada de buscar la pela, era la llamada de la paternidad la que le reclamaba a gritos) de que su novia (o lo que sea, ya no repito más por hoy la retahila) se convirtiese en la primera preñada de la historia de Gran Hermano, en quedarse palante casi en directo.

Obviamente, prefiero no comentar nada más...

Y con este panorama (que no era para matar, pero casí), llegamos a la gala (otro inciso: lo de los Cantores de Hispalis, no tiene nombre. Creo que es la primera vez que me avergüenzo de ver este programa... manda narices), que tuvo como líneas protagonistas (además de esas dos), una tercera (curiosamente también, la tercera de los resúmenes): Laura y Marcelo reinventan a Juan Valderrama y Dolores Abril. Tema que ocupó gran parte del primer tercio del sarao (el más divertido, obviamente) y que confirmó que Laura, para mí, es el personaje más imprescindible de esta edición y el que me provoca con sus espontaneos y contínuos bucles, las carcajadas más sonoras y la ternura más franca. Porque esas entradas en brotes, esas continuas ralladas (tan de mi cieguita, ay... qué recuerdos)... esa choni taaaan de Parla, que en pleno cabreo del siglo, empieza a descojonarse, es el personaje quizás más real y que más cariño consigue despertarme y al que veo más sincero y cercano en sus comportamientos (y en sus comeduras de tarro). Y realmente, aunque imagino que su trayectoria en el juego va a resultar tremendamente corta, desearía que ella se llevase el botín, aunque la mayoría votante, suele ser bastante ciega y aburrida como para soñar siquiera que eso suceda.

Y por lo demás ¿sinceramente a alguien le interesa que cuente mucho de una gala tan mortalmente aburrida como esta y que casi todos habreis visto? ¿A alguien le llama la atención o le puede aportar algo nuevo dos tipos tan (en apariencia) anodinos como Arturo y Pepa? No digo que no puedan dar juego, ojo, pero juego ya lo están dando los de dentro y con creces. Y los reservas (excepto Koldo y el Gran Prager), nunca han sido santo de mi devoción. Lo único bueno que apuntaron los de ayer, eso sí, fue juntar en la misma casa a la parejita feliz, posibilitando que, al verlos todo el tiempo juntos (aparte de que mi odio hacia ellos pueda llegar hasta el infinito y me pase vomitando todo el santo día), quiero pensar (o al menos guardo la esperanza) de que la (pequeña) masa votante, llegue a conclusiones parecidas a las mías y los mande rapidito a su puñetera casa (para que el reencuentro de Xxari con su suegri querida, podamos vivirlo en prime time, despelleje tras despelleje).

Y por cierto, ayer salió Edu (por desgracia, porque era muchísimo más interesante que muchos y me parece que los motivos de su expulsión tienen mucho que ver con una cierta intolerancia y fijarse demasiado en las apariencias) y creo sinceramente que fué vergonzoso el trato que se le dió, con una entrevista que apenas duró ni siquiera una triste media hora. No sé si es que tenían preparados pocos videos o que quizás hubiesen preferido echarle a la calle sin necesidad de dedicarle ni siquiera el tiempo que se le dedica habitualmente a los expulsados, en el día en el que se supone que son los protagonistas. Por suerte, Milá supo tratarlo con la ternura que merecía un tipo gruñón pero entrañable, que lloró como un crío cuando vió a los suyos en plató, como si todo hubiese sido el final de un sueño imposible. Lástima que, una vez más la gente se quede en la superficie y no sea capaz de ver a los tipos que realmente resultan interesantes, prefiriendo premiar a barbies y kents anodinos, más falsos que una moneda de tres euros.

Pero así es la vida y así es el juego.

Y yo, como siempre, sigo adaptándome a lo que venga.