Yo quizás no sepa cómo explicarlo (y seguro que no se me entiende porque rara vez alguien me entiende algo) pero es que yo adoro a Chari.
Obviamente no como persona, que me parece una puta enferma, una psicópta digna de la Jennifer Jason Leigh de "Mujer Blanca Soltera Busca" (aunque también se da un aire a la de "Ultima salida: Brooklyn", al menos físicamente). Un bicho malo, enfermizo y pirado, incapaz de ser feliz ni un segundo de su putísima vida y con la única misión de joder (en este caso), al triste imbécil que está a su lado, que jamás le pegará una patada en el coño (y la enviará de camino a la puta Luna), básicamente porque en el fondo del discurso pirado de la loca de Cádiz, la bruja tiene más razón que un santo y el Ficus lo único que hace ahí dentro desde el minuto cero, es interpretar una papelón barato, cuyo objetivo único son los 50 millones, para lo cual debe interpretar, sin descanso ni fisura alguna, un papel que le pueda otorgar (ya de paso) la santidad.
Pero si como persona esta pirada del quince, es un elemento a tener cuanto más lejos mejor (preferiblemente con una camisa de fuerza, en una celda alcochada y drogada hasta las cejas para que joda lo menos posible), como elemento televisivo (y/o "desenmascarador"), la chica es un misil con cabeza nuclear, capaz de dinamitar el escenario en cinco gloriosos minutos, y convertir un resumen en el que las notas predominantes eran la ternura de los amantes (casi niños) y el arte inconmensurable de ese indio que nació para policía chivato y delator o simplemente para delicioso tocapelotas uniformado (y feliz de vestir su uniforme y su gorra) ejerciendo de revisor en cualquier vagón de tren.
Y es que el final del diario de ayer (ese que necesita de 7 personas nada menos para tratar de estar acabado a tiempo), fue una explosión de furia y locura suicida, con ojos de psicópata teñida de rubio y gorrito de pirada de frenopático, vomitando sangre, con voz serena (de esas que acojonan más que cualquier grito, porque no imaginas en que momento lo que hablará será un cuchillo de cocina que te rebane los huevos mientras duermes) y, en el fondo, cantando esas verdades del barquero que, visto lo visto, por mucho que estén bañadas en celos enfermizos y envidia, retrata a un tipo triste, gris, mezquino y falso que lleva interpretando el falso papel de pobre y derretido enamorado, desde el momento exacto en que llegó a esa casa.
Así que, perlas del calibre de (no son literales, son pilladas medio al vuelo), "¿Por qué no te vas a dormir con tu amiga?" (con una sonrisa pirada en los labios), "La carta ¿la has escrito tú o te ayudaron a escribirla?" (que, inciso, en caso de haberla escrito de verdad con ayuda, confirmaría que hay más gente con retraso en esa casa además de Ficus), "Pobrecito él que no sabía a quién nominar" (jejejeje... es de las mejores), "Eres muy falso. ¿De qué te ha servido todo lo que has llorado?" (Uy si que le ha servido, animalico mío... para engañar a miles de tontos, ha hecho más que de sobra) y esa gloriosa (que demuestra que como pitonisa no tendría futuro alguno, por desgracia) de "Menos mal que todos ven como actuas. Vas a durar quince minutos en esta casa"... conforman un catálogo perfecto, el manual de cabecera de cualquier torturadora psicológica que se precie, dispuesta a hacer pagar al piltrafilla de turno, todos los pecados cometidos por la humanidad desde que el mundo es mundo (que diría mi difunta abuela).
Y yo entiendo (y no pongo en duda), que si ella fuese un tío y él una frágil damisela (y no descarto que el chaval, muchas veces lo haya deseado), ahora mismo muchos estarían enarbolando la bandera del mal trato psicológico y poniendo el grito en el cielo (algunos ya lo hacen ahora mismo), pero como el circo en este mundo está montado de otra forma, a mí en este caso sólo me queda reir y disfrutar. Básicamente porque además sólo soy un hijo de puta que disfruta y sonríe, viendo como este mierda (ganador seguro de este GH hasta que Laura plantó su real coño y decidió quedarse dentro de la casa, porque ahora el nene lo tiene un poquitito más jodido para darse un paseo militar). Y porque en el fondo, si el tipo no fuese tan tremendamente hipócrita y le importase alguna otra cosa que no fuese el premio, mandaría a su supuesta acosadora a tomar por el saco, finiquitaría una relación que ya estaba muerta antes de entrar siquiera en la casa (y que sólo mantiene por aparentar y tratar de ganar puntos con su patético papel de perrillo faldero apaleado y muerto de amor por culpa de una bruja mala, que concluirá al segundo de salir de Guadalix, sin duda alguna, porque esta copia de Julioeldecasa, la manda a paseo en cuanto la función acabe) y correría presto a los brazos de su Marta (es una metáfora, léase Yago, en vez del nombre de la gallega), aun a riesgo de que esa audiencia justiciera y cegata, le castigase sin el regalito que el tontito tanto ansía.
Pero claro, eso demostraría que Charini además de loca es tonta. Y esta de tonta, tiene más ben poquito (al menos en lo que se refiere a conocer al pieza que tiene al lado).
Y antes de concluir, simplemente mencionar una de esas Grandes Cagadas, a las que ya nos tienen habituados la pandilla de ineptos que se encarga de los resúmenes diarios, probablemente los mayores responsables del masivo desenganche que muchos seguidores de GH de toda la vida, tienen con respecto a la presente edición. Yo no sé si se puede ser más torpe y más inútil, pero me da que es muy jodido. Me refiero en esta ocasión, por poner un ejemplo contundente y cercano, a esa historia que supuestamente Marta parece elucubrar de la nada, respecto a que Catha y el Malaguita están medio liados. Tal y como los inútiles (mal) cuentan la historia, parece simplemente que la galega se inventa una historia de la nada (como si fuese una pirada más, en busca del romance perdido). Y para nada es así, puesto que los comentarios de Marta, surgen de lo que ha escuchado hablar a la venezolana y a Marcelo, mientras ellos estaban sentados a escasos metros de ella, tratando de entrar a la casa vecina para poder robar uno de los cuadros de la prueba, momento en el cual (y para vacilar un poco a Martita), el Malaguita comenzó a insinuar con la complicidad de su compañera, un posible lío amoroso (o carnal) entre los dos.
Pero ya se ve que a estos zoquetes que hacen los Diarios, estos pequeños detalles, le deben importar tres cojones.
Y así nos va.