Es curiosa la calma aparente que se vive en la casa, una vez terminada (y perdida) la prueba. Ignorantes de la noche que se avecina, pensando en nominaciones, aguardando esa habitual (y cada vez más absurda y aburrida) gala de Halloween (no tengo ni idea si será hoy o no, poco me importa, Don Miguel hace tiempo que, como Elvis, ha abandonado el edificio) y sin tener ni remota idea de la cacicada arbitraria que la organización les tiene preparada (de momento, no he tenido contra "sueño" y la expulsión inmediata de Flor y Feroz, sigue siendo mi quiniela, aunque en la casa de Pepe Gotera y Otilio, cualquier cosa puede cambiar según sople el viento).
Y yo por mi parte, enganchado a este circo bastardo que los de arriba siguen tratando de joderme, sin posibilidad alguna de lograrlo, porque mientras haya un sólo ratoncillo dentro de esa casa, mi adicción y mi puto vicio, me hará asomarme cada poco a la ventana, aunque me den mierda para comer (que es lo que vienen haciendo últimamente, y no por el casting, que sigo pensando que es de perfil medio alto), pero tan tocado por lo de Feroz y la rubia, que soy incapaz de centrarme bien en los hilos que se siguen moviendo cada día.
Sigo con pocas cosas claras, pero sigo mirando. Y veo a Catha cada vez más pegada a Yago (lo cual es recíproco) y cada día me cae un poco menos mal la venezolana (aunque me sigue pareciendo nada enlatada con un bonito envoltorio). Incluso le voy pillando el punto a Mireia (a la que veo con medio pie fuera; el otro medio es de Patricia), y ya no la veo tan fría, si no serena y tremendamente falta de alegría (cosa que me temo que es lo que más predomina en su vida de fuera). Y me fijo en Marta a la que a veces veo de puta madre y otras me aburre (aunque me sigue gustando más que muchas). Y en Joaquin, siempre cansino, pero necesario por ahora. Y siento que Terry cada vez tiene más "amigos" dispuestos a apuñalarla. Y que sólo le queda Jhota (casi por descarte). Y que la hormiguita ladina que entró con un supuesto ex novio, cada día teje un poco más su pequeña red de bien queda, amiguita de todos, pero sin mojarse nunca por nadie (porque quien sólo se mueve para buscar aliados y por el interés, vende hasta a su madre por cuatro monedas, cuando vienen mal dadas).
Y en la otra casa, Julia, ese ser casi vomitivo (de lo más dañino y lleno de odio que he visto en años en este programa), continua su particular demostración de sinceridad no pedida, escupiendo veneno cada vez que puede contra Vocecita (a la que muchos acusan, manda huevos, de no ser tan inocente, como si la chica tuviese que dejar que la otra bruja la pisoteara). Y me pregunto, viendo a esta tiparraca, como alguien puede pensar en echar a dos por fingir una relación (que existe, porque si no follan por lo menos se encaman) para sacar pasta (fin último de todos los que han entrado en esa casa, excepto del Gran Pepe, que fué el único que fue a vivir la experiencia) y permitir que esta elementa siga en la casa (más cuando por idéntica violencia verbal y gestual, hace un año el tipo aquel de la Bestia, fué echado a los leones, colocando el listón en un punto demasiado alto como para que después algo tuviese demasiado sentido y cierto nivel de cordura).
Y me pregunto también como alguien puede tener la mala hostia y la poca conciencia de meter ahí dentro a una persona con un desequilibrio emocional tan grande como el de Jhota (al que dudo mucho que cualquier informe psicológico diese por válido para este tipo de sarao), al que además se le adivina (presuntamente) una falta de algo que le tiene continuamente alterado. Pero que el tipo se está jodiendo ahí dentro, pocas dudas me quedan. Y soy incapaz de comprender hasta donde puede llegar la crueldad de quien le escogió para participar en un circo que le va a dejar aún más tocado.
Y mi Lydia, la casi casi Gran Olvidada, continua soñando con el boxeador, sin saber que jamás volverá a encontrarle en el otro lado. Con la mirada llena de ilusión, casi como una adolescente de esas que niegan haberse enamorado, hasta que el chaval ya esta lejos y no lo tienen a su lado para hacerlas sentir especiales y tratarlas como nunca nadie las ha tratado.
Y me siento triste, lo reconozco. Quizás estafado una vez más por los mismos de siempre. Porque si esta noche se confirman los presagios, aunque para mí no habrá acabado Gran Hermano y encontraré en seguida algo a lo que engancharme (siempre lo hago y quizás de momento el enganche sean Lydia y Yago), sentiré que me han robado parte de la ilusión y que ese GH que me unía a Feroz y me tenía ilusionado por pelear en cierta forma "a su lado", sí que se ha terminado. Básicamente porque para mí, casi todo en estos más de quince días ha girado en torno a él. Y era él y no otro el que me pegaba a la pantalla más que ninguno. Y porque las mentiras y la manipulación, no me harán escarmentar, pero cada día me lo ponen más complicado.
Y también brindaré por la rubia loca que foshaba sin foshar quizá (aunque ninguna importancia tuvo siempre eso en el cuento). Y no olvidaré (aunque quizás pronto llegue a recordar con dificultad su nombre) ese "posha" que decía como nadie, esos dientes a punto de comerse al lobo y esa mirada tan de cine negro, de burdel de color rojo, de derrota y de ganas de morder a quien sea para reclamar todo ese algo indefinible, que da la sensación de que la vida siempre le ha robado.