jueves, 11 de noviembre de 2010

Casi famosos.

(Nada de lo que escriba aquí hoy le hará justicia a Penny Lane. Siempre soñé con encontrarla y que se enamorase de mí sólo por lo que escribía. Y que me viese divertido, tierno y que se volviese loca por mí.Yo siempre he estado loco por ella. Desde antes incluso de conocerla. Ella siempre ha sido mi puto sueño desde que era un adolescente feucho que soñaba con una pelirroja llena de curvas que me comiese la boca y me hiciera olvidar todo el mundo de fuera, todo el dolor, todas las habitaciones llenas de soledad.

Es para tí.

Sabes que siempre es para tí, cada letra).


Algo que me dice que la gala de hoy debería ser algo distinto, algo diferente. Y no hablo de la noche de Halloween, que espero y rezo porque hayan olvidado este año y se hayan conformado con aquel par de chorraditas de la noche del domingo 31. Después de la tremendamente divertida gala del jueves pasado (confieso que la única que he disfrutado de verdad este año, y que me hizo viajar de la completa indignación al cachondeo más absoluto), deberían de buscar algo nuevo que le diese color a una edición tremendamente interesante, pero también tremendamente uniforme y sin apenas aristas. No sé el qué (no me pagan por pensar), pero de alguna forma, creo que la clave de todo, la podría tener Yago y la posibilidad de que alguien más del otro grupo (hablo de los rivales con los que comparte casa), pudiese ser consciente de su juego. Algo que le dejase con el culo al aire y le obligase a variar su juego, a enseñar sus cartas (y quedarse con el culo al aire) o a buscar un as escondido en la manga. Y que nadie pretenda que buscar alguna lógica en lo que digo, pero tengo ganas de ver a este tipo de una vez bordeando el abismo, y ver si realmente sabe jugar a algo o si simplemente se va a limitar todo el tiempo a esperar, a verlas venir y a proteger su culo. Si el gallego quiere presentar una candidatura real que tenga mínimas opciones en el juego, debe empezar a sacar la patita. Y no lo va a hacer en ningún momento si nadie le obliga.

Cambiando totalmente el tercio, poco nuevo hay que contar. Esos resúmenes infectos plagados de presuntas historias de amor, no sólo no ayudan a construir el puzzle, si no que encima ofrecen pistas falsas, producto de la incompetencia de sus responsables (que por cierto, deben de ser Toto Pata Negra, porque aparte de palomitas llevando en sus alas las flechas de un presunto Cupido, de la historia real y de los movimientos que día a día tienen lugar, buscando posiciones en la guerra, nada de nada podemos ver en esos cada día más patéticos Diarios). La palabra "pacto" en esa media hora nocturna debe de estar prohibida (supongo que en el Libro, el Espiritu dice que que es cacota). Y realmente, una vez que han terminado, lo que me queda es una sensación de tristeza por no saber vender una edición, que sigue teniendo unos mimbres cojonudos y que, en otras manos, podría ser una de las más jugosas de los últimos años. Y sobre todo me queda la pena por aquellos que no pueden ver el 24 horas y que, poco a poco terminarán desenganchándose de esto, bien porque perciban las aberrantes incongruencias que a cada paso les indiquen que se están perdiendo más de la mitad del cuento (porque nos lo ocultan, tanto en los diarios como en las galas), o bien porque les parezca que esta historia de flores, en la que sólo se ven romances imposibles de coger ni siquiera con pinzas, resulta demasiado tediosa y artificial como para que apetezca seguir viéndola.

Pero bueno, las mentes pensantes sabrán lo que hacen (ya, ya sé que no tienen ni puta idea y que tiran a bulto) y porque parece que este año, todo está en manos de gente a la que esto se la pela de una forma bastante considerable. Lástima del desprecio y la tremendamente incompetencia que demuestran día a día, en cada ocasión que tienen para joderla más y más.

Y para acabar ya este tercer cagarro de esta trilogía que llevo encadenada (y que casi merecería una reflexión acerca de si no sería mejor que me dedicase a plantar boniatos), un apunte de algo que me ronda ya desde hace días y que ayer noche no hice si no confirmar. El rechazo y el poco interés que me produce a menudo la Casa Blanca, no se debe a los personajes que en ella actúan (que en ocasiones, me parecen mucho más interesantes y menos planos que los de la otra). Creo que todo lo que me hace perder muchas veces el interés por sus historias, es algo tan simple (y tan inconsciente) como esa puñetero decorado blanco tanatorio, mitad psiqiátrico, mitad hospital, que a veces me recuerda a la antesala del cielo que tantas veces Hollywood suele pintar. Ayer mismo, de noche, mientras los de la casa de colores ya dormían, la vida estaba en esa casa donde un día los de arriba decidieron que vivirían los rechazados de los dos grupos, con una interesante conversación (casi en susurros) entre Julia (la expulsada de hoy) y el Malaguita, otra de Edu con mi Lydia (en el que pudimos comprobar que la sirenita tiene hasta la capacidad de hablar) y otra casi descojonante en las formas, entre el Agente A y el sordo (que al final, gracias a dios cortaron, porque me estaba sintiendo un auténtico hijo de puta por reirme de según qué cosas). Y todo esto, sólo me hace desear cada vez más, poder ver a todos estos actores "coloreados", y que uno a uno vayan pasando al "otro lado" de una puñetera vez. Y así poder verlos en un ambiente que no me resulte tan hostil y sin que la necesidad de nominar cara a cara, les haga mostrarse más hipócritas y comedidos de lo que en realidad me imagino que son.

Pero bueno, en el fondo, sólo es cuestión de esperar. Porque esto sólamente está empezando y si no lo joden mucho, seguro que todo llegará.