Antes de entrar en materia, un inciso: Cometieron dos errores (sí, hablo de los de arriba). Bueno en realidad cometieron cuatro (pero no hay ninguna película que se llame así). Abrieron las puertas equivocadas y metieron a los reservas en las casas antes de tiempo y, para remediarlo, los sacaron e hicieron como si eso nunca hubiese pasado. Y ya van dos. Pero el problema es que pincharon la cámara equivocada durante la gala y pudimos ver a Arturo departiendo con los de la casa de colores (de espaldas... ahora son capaces de editar la gala...), unos diez minutos antes de que anunciaran su entrada (y la interpretasen). Y (cuarto error), no advirtieron convenientemente a Pepa de que no dijese nada y, nada más entrar en la casa, saludo a Patricia con algo así como un "Bueno ahora ya sí ¿no?".
Y digo yo: ¿tan difícil es decir "Nos hemos equivocado", tomarselo a risa y resolver una tontería de error con naturalidad y no con oscurantismo, como si los que vemos el programa fuésemos bobos de baba?
En fin... banderitas de Japón... vamos al lío.
La semana tuvo una prensunta protagonista llamada y Patricia, a la que los de arriba colocaron bajo los focos y que copó, por supuesto, esos extraños programas llamados Diarios en los que, años atras, mediante una narrativa admirable (y lamentablemente poco valorada), se explicaban perfectamente las historias que sucedían en la casa. Obviamente como (y parafraseando al de los elfos y toda la peña), este no es uno de esos años, y los resúmenes que cada noche languidecen en mi televisor, no sólo no explican para nada todo lo que realmente está sucediendo en esa casa (labor supongo y comprendo que a veces es realmente difícil), si no que encima dan una visión diametralmente distinta de la historia (y no creo que sea por intento de manipulación, si no por la comodidad de tirar por lo fácil o quizás por un cierto grado de ineptitud).
Aún así, y gracias al 24 horas (y a pesar de que la realización caótica que cercena casi siempre las historias más interesantes), los adictos (que decía el otro) y, por qué no decirlo, los insomnes, pudimos enterarnos por ejemplo de lo que realmente era la Misión del Olivo, algo que para quien no hubiese visto del DBT del domingo, resultaba un tanto lioso de entender (y que no fué explicado correctamente, al menos en el origen, en el resumen del lunes... ni en los siguientes).
Pero en realidad, lo que más me molesta de todo esto es que, a pesar de que la Vocecita que hemos visto en estos días protagonizó momentos realmente hilarantes, existe otra Patricia que me interesa mucho más, pero que resulta mucho más difícil de ver si uno se queda con el ruido y no se para a fijarse en los pequeños detalles. Una mujer que a media voz, el lunes o martes por la noche, con palabras casi ni siquiera pronunciadas (a Yago), dejaba entrever una vida llena de carencias afectivas y de sueños, que quizás trata de paliar con un personaje (real) que se ha construido en un intento de que se fijen en ella para así sentirse menos sola, buscando la rareza y a veces el esperpento, simplemente como una forma desesperada de gritar que existe, para no desaparecer entre la multitud entre la que se siente un pobre y gris patito feo. Y sin siquiera plantearse que, a lo mejor, lo que tiene dentro y trata de esconder para que nadie le haga daño, haría que muchos más se fijasen en ella y la buscasen con muchísimo más interés y le diesen mucho más afecto sincero (aún reconociendo que, el algunos momentos en los que se convierte en una histriónica poseida por el anticristo, resulta francamente insoportable, cansina y hasta antipática).
Pero esas historias, por lo visto, para los que montan los videos, apenas interesan. Y sólo estando muy atento al 24 horas, podemos enterarnos de que más allá de lo obvio, en esa casa hay personas con unos sentimientos (por mucho que a todos, a mí el primero, también me guste a menudo reirme con la caricatura y el exceso). Y realmente, reconozco que me da muchísima pena, el poco partido que le están sacando a la, probablemente edición más interesante de los cuatro últimos años (y con el casting más rico, pese a que muchos se empeñen en repetir cual letanía, ese tópcio de cada año que dice que menudo casting de mierda han hecho esta vez).
Aún así, interesaba más ver ese polvo falso y aséptico, de cara a la galería y a la audiencia. Ese montaje con mayúsculas, pendiente de los micrófonos y con absoluta falta de esponteidad y de la más elemental humedad (o incluso de sentimiento, si es no podía haber de lo otro). Me refiero a esa payasada que montaron para tomarnos el pelo, ese mueble anodino llamado Ruben (ese triste Ficus del siglo pasado) y esa novia que no era pero que ahora resulta que es (o que nunca fué o que ya no será más en cuanto el circo termine). Estos dos elementos (de los cuales no sé que tendría qué decir el famoso Espíritu), protagonizaron el domingo, la hora sin cámaras más falsa y menos creible que se ha visto en estas 12 ediciones que llevamos. Y reconozco sin pudor que me resulta casi indignante (o directamente grotesco) que no se castigue esta pantomima, esta estafa en toda regla desde el minuto cero (en el que nos intentaron vender que ya no eran novios), precisamente en la edición en la que más puristas se han vuelto los de arriba. Y no contento con semejante patochada, el intefecto, acudió al encuentro (y a los posteriores, gracias a esos 15 minutos de intercambio diario que los la Organización les han puesto taaaan a huevo) con ansias preñadoras confesas (manda carajo) y con la ilusión sincera (nada de buscar la pela, era la llamada de la paternidad la que le reclamaba a gritos) de que su novia (o lo que sea, ya no repito más por hoy la retahila) se convirtiese en la primera preñada de la historia de Gran Hermano, en quedarse palante casi en directo.
Obviamente, prefiero no comentar nada más...
Y con este panorama (que no era para matar, pero casí), llegamos a la gala (otro inciso: lo de los Cantores de Hispalis, no tiene nombre. Creo que es la primera vez que me avergüenzo de ver este programa... manda narices), que tuvo como líneas protagonistas (además de esas dos), una tercera (curiosamente también, la tercera de los resúmenes): Laura y Marcelo reinventan a Juan Valderrama y Dolores Abril. Tema que ocupó gran parte del primer tercio del sarao (el más divertido, obviamente) y que confirmó que Laura, para mí, es el personaje más imprescindible de esta edición y el que me provoca con sus espontaneos y contínuos bucles, las carcajadas más sonoras y la ternura más franca. Porque esas entradas en brotes, esas continuas ralladas (tan de mi cieguita, ay... qué recuerdos)... esa choni taaaan de Parla, que en pleno cabreo del siglo, empieza a descojonarse, es el personaje quizás más real y que más cariño consigue despertarme y al que veo más sincero y cercano en sus comportamientos (y en sus comeduras de tarro). Y realmente, aunque imagino que su trayectoria en el juego va a resultar tremendamente corta, desearía que ella se llevase el botín, aunque la mayoría votante, suele ser bastante ciega y aburrida como para soñar siquiera que eso suceda.
Y por lo demás ¿sinceramente a alguien le interesa que cuente mucho de una gala tan mortalmente aburrida como esta y que casi todos habreis visto? ¿A alguien le llama la atención o le puede aportar algo nuevo dos tipos tan (en apariencia) anodinos como Arturo y Pepa? No digo que no puedan dar juego, ojo, pero juego ya lo están dando los de dentro y con creces. Y los reservas (excepto Koldo y el Gran Prager), nunca han sido santo de mi devoción. Lo único bueno que apuntaron los de ayer, eso sí, fue juntar en la misma casa a la parejita feliz, posibilitando que, al verlos todo el tiempo juntos (aparte de que mi odio hacia ellos pueda llegar hasta el infinito y me pase vomitando todo el santo día), quiero pensar (o al menos guardo la esperanza) de que la (pequeña) masa votante, llegue a conclusiones parecidas a las mías y los mande rapidito a su puñetera casa (para que el reencuentro de Xxari con su suegri querida, podamos vivirlo en prime time, despelleje tras despelleje).
Y por cierto, ayer salió Edu (por desgracia, porque era muchísimo más interesante que muchos y me parece que los motivos de su expulsión tienen mucho que ver con una cierta intolerancia y fijarse demasiado en las apariencias) y creo sinceramente que fué vergonzoso el trato que se le dió, con una entrevista que apenas duró ni siquiera una triste media hora. No sé si es que tenían preparados pocos videos o que quizás hubiesen preferido echarle a la calle sin necesidad de dedicarle ni siquiera el tiempo que se le dedica habitualmente a los expulsados, en el día en el que se supone que son los protagonistas. Por suerte, Milá supo tratarlo con la ternura que merecía un tipo gruñón pero entrañable, que lloró como un crío cuando vió a los suyos en plató, como si todo hubiese sido el final de un sueño imposible. Lástima que, una vez más la gente se quede en la superficie y no sea capaz de ver a los tipos que realmente resultan interesantes, prefiriendo premiar a barbies y kents anodinos, más falsos que una moneda de tres euros.
Pero así es la vida y así es el juego.
Y yo, como siempre, sigo adaptándome a lo que venga.