viernes, 5 de noviembre de 2010

Paseando a Miss Daisy.

- No, mire usted, es que le echamos por querer hacerse famoso.

- Ya, pero yo pensé que esta historia iba de eso. Yo ya apuntaba maneras, por eso me cogieron ustedes.

- No, no va de eso, esto es para vivir la experiencia.

- ¿Y luego qué hago? ¿No voy a ningun programa?

- Sí, claro, a los que nosotros le digamos, que vamos a porcentaje.

- ¿Entonces?

- Es que dijo usted que quería ir a "La Noria".

- Ya, pero ¿no es de su misma cadena?

- Sí, pero es que usted dijo que quería ir.

- Ya ¿y?

- Y para ganar dinero.

- Ah... ¿que es que se va gratis?

- No, no es eso.

- ¿Entonces?

- Que hay que entrar para convivir y vivir la experiencia.

- Hombre ustedes me han metido para dar juego, y estoy conviviendo, no he montado ningún follón y esto estaba siendo una gran experiencia para mí.

- Es que usted y la señorita han fornicado.

- ¿For... qué? Ah ya... ah, ¿que no se podía?

- Hombre sí, es más se debe hacer, que eso la audiencia lo valora.

- ¿Entonces? ¿Lo hemos hecho peor que Arturo e Indhira? ¿Se nos ha escuchado menos? ¿Es que me da que esta Flor no es de tanto teatro, pero apunta maneras? Bueno, es cierto que no saludó a cámara mientras le comía el coño, como hizo la otra, pero...

- Oiga, a Niña Indhira ni me la toque.

- Perdón, perdone, pero entonces ¿por qué nos han echado?

- Por el Espíritu.

- ¿Cual-o?

- El Espíritu.

- Oiga que le poníamos ganas. Espiritu siempre nos ha sobrado.

- Hablo del de Gran Hermano, borrico. El Espíritu de Gran Hermano.

- ¿Y ese quién es?

- No lo tenemos claro, lo andamos buscando, pero El, seguro que nos dice, cuando le encontremos, que no le ha gustado para nada lo que han hecho ustedes dos. En un folleto que tenemos, está. Seguro.

- Ah... ¿y ya no podemos ir a La Noria?

- Por supuesto que sí. Van este mismo Sábado. Luego el Sálvame de Luxe, a lo de AR... unos cuantos días en el Sálvame Diario y luego, dicen ustedes que son pareja en el "Qué me dices", y a los quince días vuelven a salir en la misma revista y dicen que ya no lo son y volvemos a empezar, a ver si esto nos puede dar para dos meses. Hasta que el de las coplas se declare al de Málaga, que a punto ya ha estado.

- Ya, que nos han sacado porque el público nos reclamaba fuera. Porque la gente no podía estar sin nosotros y nos pedía a gritos.

- Sí, casi mejor que en eso lo dejamos.

Y es que lo de anoche, casi mejor me lo tomo a cachondeo. Porque si me pongo a bramar (en el desierto) alguien puede salir mal parado. Y como total lo de la expulsión doble, ya nos lo llevaban radiando desde el martes para que la expectación fuese máxima, como que ya me ha dado tiempo a soltar toda la bilis contenida todos estos días y ahora vengo casi sonriente, y mucho más calmado.

Básicamente se han sacado un conejo de la chistera, han echado a estos dos por lo que los han echado (seguramente también serán los que más audiencia puedan atraer fuera) y han pretendido que comulguemos con ruedas de molino, tratando de vendernos una explicación que carece de cualquier tipo de fundamento, ya que en ningún punto del reglamento (y pueden decir misa) existe mención alguna que prohiba acuerdos de este tipo (que por cierto, hemos visto y hemos podido comprobar desde GH3 hasta el lamentable y envidentísimo caso de Gerardo y Saray, que explicitaron con claridad, como se vió en el 24 horas de Grande Fratello) y mucho menos, prohibe a ninguno de los que ahí entran (a vender su intimidad durante semanas por un precio ridículo; sí, nadie les obliga pero lo que es, es) rentabilizar fuera toda la posible fama que han conseguido ahí dentro. A eso entran TODOS. Y el que lo niegue ese sí que es el que es REALMENTE UN FALSO.

Y simplemente, una última cosa: este programa, por mucho que no lo quieran ver así, no es de los que mandan arriba (por mucho que ellos decidan y hagan y deshagan a su antojo). Es de los cientos de miles de fanáticos que cada año, esperamos esto como si fuera nuestro maná, nuestra agua de Mayo en pleno otoño. Y que llevamos años tragando con decisiones incomprensibles y arbitrarias, mientras los de arriba tensan cada año más la cuerda sin preocuparse ni un momento por los que al fin y al cabo, sostenemos a los anunciantes que financian todo esto.

No tensen mucho más la cuerda y trátennos por favor con un poquito más de cariño y respeto. Y por favor, no se inventen excusas baratas para tomar las decisiones que crean convenientes. Cuentenos simplemente un poco de la verdad y no traten de engañarnos tanto y de tratarnos como si fuésemos tontos de baba. Nosotros somos los más interesados en que nuestro juguete favorito tenga éxito y no se rompa. Intenten cuidarlo ustedes un poco siquiera con una pizca del cariño con el que nosotros lo cuidamos.

Y sí, ya sé que dentro de dos días, nadie recordará siquiera a mi Feroz ni a mi Flor. Y que nos engancharemos a otros (en mi caso a Yago y a Lydia, aunque no venga al caso) porque este programa nos agarra de las entrañas y no nos deja ni un minuto de descanso, y acabamos pidiendo más y más en vena, no importa que venga fresco o caducado.

Pero precisamente por eso no nos merecemos el trato que recibimos de ustedes, ni que nos tomen por tontos. Porque USTEDES Y NO ESOS DOS CHAVALES, SON LOS QUE NOS HAN TOMADO EL PELO Y SE HAN REIDO DE NOSOTROS AYER NOCHE.

Ah... sí, debería hablar del resto de la gala, y de la entrevista a los dos, pero me quedo con la risa franca de esos dos pobres diablos, sincera, como ellos han sido más sinceros que nadie.

Y de lo demás, incluido ese circo romano, con ese público de mierda azuzado por cuatro hijos de la gran puta en el que se pedía los leones para los condenados (porque la sangre siempre hace disfrutar y se la pone bien gorda a todos los mierdas de este mundo), prefiero hablar sólo en privado (o sea, a lo largo de la mañana... jejeje).

Ah... y de esa persona que presenta las galas (sí, esa que ayer iba vestida de Rudolph... a falta de una nariz roja), decir que a mitad de entrevista, se me apagó el odio, y la ira se me transformó en carcajada, imaginándola con la camisa de fuerza y sin la medicación, dándose cuenta de dónde estaba metida y de las gilipolleces que iba empalmando una tras otra sin control ni medida alguna.

Y confieso que me dió hasta ternura. Y me recordó a mi abuela cuando ya estaba jodidilla con el alhzeimer. Con lo cual, me dieron hasta ganas de darle un abrazo y traerle una mantita.

Así que nada malo puedo ya decir de ella.