martes, 30 de noviembre de 2010

Mujer blanca soltera busca.

Yo quizás no sepa cómo explicarlo (y seguro que no se me entiende porque rara vez alguien me entiende algo) pero es que yo adoro a Chari.

Obviamente no como persona, que me parece una puta enferma, una psicópta digna de la Jennifer Jason Leigh de "Mujer Blanca Soltera Busca" (aunque también se da un aire a la de "Ultima salida: Brooklyn", al menos físicamente). Un bicho malo, enfermizo y pirado, incapaz de ser feliz ni un segundo de su putísima vida y con la única misión de joder (en este caso), al triste imbécil que está a su lado, que jamás le pegará una patada en el coño (y la enviará de camino a la puta Luna), básicamente porque en el fondo del discurso pirado de la loca de Cádiz, la bruja tiene más razón que un santo y el Ficus lo único que hace ahí dentro desde el minuto cero, es interpretar una papelón barato, cuyo objetivo único son los 50 millones, para lo cual debe interpretar, sin descanso ni fisura alguna, un papel que le pueda otorgar (ya de paso) la santidad.

Pero si como persona esta pirada del quince, es un elemento a tener cuanto más lejos mejor (preferiblemente con una camisa de fuerza, en una celda alcochada y drogada hasta las cejas para que joda lo menos posible), como elemento televisivo (y/o "desenmascarador"), la chica es un misil con cabeza nuclear, capaz de dinamitar el escenario en cinco gloriosos minutos, y convertir un resumen en el que las notas predominantes eran la ternura de los amantes (casi niños) y el arte inconmensurable de ese indio que nació para policía chivato y delator o simplemente para delicioso tocapelotas uniformado (y feliz de vestir su uniforme y su gorra) ejerciendo de revisor en cualquier vagón de tren.

Y es que el final del diario de ayer (ese que necesita de 7 personas nada menos para tratar de estar acabado a tiempo), fue una explosión de furia y locura suicida, con ojos de psicópata teñida de rubio y gorrito de pirada de frenopático, vomitando sangre, con voz serena (de esas que acojonan más que cualquier grito, porque no imaginas en que momento lo que hablará será un cuchillo de cocina que te rebane los huevos mientras duermes) y, en el fondo, cantando esas verdades del barquero que, visto lo visto, por mucho que estén bañadas en celos enfermizos y envidia, retrata a un tipo triste, gris, mezquino y falso que lleva interpretando el falso papel de pobre y derretido enamorado, desde el momento exacto en que llegó a esa casa.

Así que, perlas del calibre de (no son literales, son pilladas medio al vuelo), "¿Por qué no te vas a dormir con tu amiga?" (con una sonrisa pirada en los labios), "La carta ¿la has escrito tú o te ayudaron a escribirla?" (que, inciso, en caso de haberla escrito de verdad con ayuda, confirmaría que hay más gente con retraso en esa casa además de Ficus), "Pobrecito él que no sabía a quién nominar" (jejejeje... es de las mejores), "Eres muy falso. ¿De qué te ha servido todo lo que has llorado?" (Uy si que le ha servido, animalico mío... para engañar a miles de tontos, ha hecho más que de sobra) y esa gloriosa (que demuestra que como pitonisa no tendría futuro alguno, por desgracia) de "Menos mal que todos ven como actuas. Vas a durar quince minutos en esta casa"... conforman un catálogo perfecto, el manual de cabecera de cualquier torturadora psicológica que se precie, dispuesta a hacer pagar al piltrafilla de turno, todos los pecados cometidos por la humanidad desde que el mundo es mundo (que diría mi difunta abuela).

Y yo entiendo (y no pongo en duda), que si ella fuese un tío y él una frágil damisela (y no descarto que el chaval, muchas veces lo haya deseado), ahora mismo muchos estarían enarbolando la bandera del mal trato psicológico y poniendo el grito en el cielo (algunos ya lo hacen ahora mismo), pero como el circo en este mundo está montado de otra forma, a mí en este caso sólo me queda reir y disfrutar. Básicamente porque además sólo soy un hijo de puta que disfruta y sonríe, viendo como este mierda (ganador seguro de este GH hasta que Laura plantó su real coño y decidió quedarse dentro de la casa, porque ahora el nene lo tiene un poquitito más jodido para darse un paseo militar). Y porque en el fondo, si el tipo no fuese tan tremendamente hipócrita y le importase alguna otra cosa que no fuese el premio, mandaría a su supuesta acosadora a tomar por el saco, finiquitaría una relación que ya estaba muerta antes de entrar siquiera en la casa (y que sólo mantiene por aparentar y tratar de ganar puntos con su patético papel de perrillo faldero apaleado y muerto de amor por culpa de una bruja mala, que concluirá al segundo de salir de Guadalix, sin duda alguna, porque esta copia de Julioeldecasa, la manda a paseo en cuanto la función acabe) y correría presto a los brazos de su Marta (es una metáfora, léase Yago, en vez del nombre de la gallega), aun a riesgo de que esa audiencia justiciera y cegata, le castigase sin el regalito que el tontito tanto ansía.

Pero claro, eso demostraría que Charini además de loca es tonta. Y esta de tonta, tiene más ben poquito (al menos en lo que se refiere a conocer al pieza que tiene al lado).

Y antes de concluir, simplemente mencionar una de esas Grandes Cagadas, a las que ya nos tienen habituados la pandilla de ineptos que se encarga de los resúmenes diarios, probablemente los mayores responsables del masivo desenganche que muchos seguidores de GH de toda la vida, tienen con respecto a la presente edición. Yo no sé si se puede ser más torpe y más inútil, pero me da que es muy jodido. Me refiero en esta ocasión, por poner un ejemplo contundente y cercano, a esa historia que supuestamente Marta parece elucubrar de la nada, respecto a que Catha y el Malaguita están medio liados. Tal y como los inútiles (mal) cuentan la historia, parece simplemente que la galega se inventa una historia de la nada (como si fuese una pirada más, en busca del romance perdido). Y para nada es así, puesto que los comentarios de Marta, surgen de lo que ha escuchado hablar a la venezolana y a Marcelo, mientras ellos estaban sentados a escasos metros de ella, tratando de entrar a la casa vecina para poder robar uno de los cuadros de la prueba, momento en el cual (y para vacilar un poco a Martita), el Malaguita comenzó a insinuar con la complicidad de su compañera, un posible lío amoroso (o carnal) entre los dos.

Pero ya se ve que a estos zoquetes que hacen los Diarios, estos pequeños detalles, le deben importar tres cojones.

Y así nos va.

lunes, 29 de noviembre de 2010

El asombroso mundo de Borja Mari y Pocholo.

En esta vida, puedes ser tonto, medio bobo de baba, gilipollas integral y memo supino. Además de todo esto, puedes ir más allá y sentirte el ombligo del mundo, la última coca cola del desierto, el no va más, la persona más ocurrente del mundo y aquél que está en posesión de las grandes verdades de la humanidad desde el inicio de los tiempos. Y si vas aún más allá, y tratas de ser lo siguiente y subir al último escalón de la estupidez más absoluta, entonces te conviertes en Arturo y entras de reserva en Gran Hermano, para iluminar a todos con tu infinita sapiencia y mundología.

Y no me voy a poner a detallar el por qué de todo lo anterior, porque dicha verdad casi incuestionable, se demuestra por sí sola, sólo con escucharle cinco minutos, para que, al final de los mismos, todos los instintos asesinos y oscuros que llevamos dentro, se concentren en el único objetivo de reventarle la puta cabeza y conseguir que se calla de una puñetera vez.

Y si a este ejemplar, digno de estudio, le unes otro elemento de características similares (aunque el otro le ha hecho bueno y hasta medio soportable), ni siquiera los Farrelli en el mejor de sus sueños (guiones) podrían haber ni siquiera dibujado a un tandem con una estupidez tan absoluta y aplastante.

Baste decir que el vasco, concretamente, hizo buena a una Terry que, aunque odiosa en ocasiones (y a la que se pude disculpar por el mono tremendo de tabaco, el ansia que le provoca el hambre y la pandilla de hijos de la gran puta que le rodean y que llevan intentando joderla desde hace semanas), a día de hoy es uno de los personajes que más simpatía me está generando (en esto supongo que influye mucho, los antagonistas que tiene en frente) y que en la noche del domingo, casi a punto de saltar con un cuchillo para rebanarle el pescuezo al Imbécil (me refiero a Arturín, por eso lo nombro con mayúsculas, a modo de nombre propio), cuando este, tras quejarse de que el programa le estaba exprimiendo (y que quizás por eso a lo mejor no podía generar de forma continuada videos con el suficiente interés, porque él ya no daba más... manda cojones el elemento que todavía no se ha enterado de qué cojones va esto; pero claro, el imbécil de su amigo el modelo internacional, afirma que el lleva "quince días generando videos a muerte", aún defendiendo, que él es muuuy chupi, que cada uno haga lo que él quiera), sugirió una especie de pacto de concordia (nada que ver con aquel del gran Pazos; esto era mucho más hipócrita y light), ante el cual, la paciente canaria le vino a decir, más o menos que si se pensaba que aquello era la casa de la pradera, ya se podía ir bajando de la nube o dejando de montar el papelón, si es que era tan imbécil como para estar hablando en serio.

Supongo que Terry le hubiese bastado con responderle al gilipollas que, antes de empezar con el rollito de sinceridad, paz y amor, a lo mejor demostraría un mínimo de interés en facilitar la convivencia, dándole un miserable cigarro (aunque no se le hubiese pedido, el que es fumador sabe de lo que hablo y de que un cigarro, no se le niega a nadie), simplemente al ver el monazo tan grande que tiene y la ansiedad y violencia contenida que esta falta de nicotina le está produciendo (algo visible hasta por el más ciego). A no ser que lo que estén buscando estos cretinos, sea que salte y así facilitar que el jueves se vaya la canaria para casita con viento fresco. Aunque mucho me temo que no se les va a arreglar (cosa de la que me alegro).

Y por lo demás, fin de semana muy suavecito, todo muy tranquilo, a pesar de que en la casa de colores, todos odian a casi todos (no así en la casa blanca, en la que cada día parece que el buen rollo existente, es sincero). Laura y Marcelo, han empezado un algo, que en el caso del malaguita, parece un rollo para tener compañía caricias, un polvo de vez en cuando y un cuerpo caliente al que poder abrazarse para dormir. Ella en cambio, parece que está flotando y cada vez me inspira más ternura y gana enteros a paso agigantados en mi cambiante ranking particular. Me encanta verla, decidida a vivir por fin, asumiendo (y en parte justificándose y verbalizando claramente algo que hasta ahora sólo había dicho entre dientes), que lo que hasta ahora tenía, era una relación falta de cariño ("como la de mis padres" dijo en un momento dado... instantes después de que la bruja de su madre intentase sacarla del programa con un numeirto deplorable; supongo que lo próximo será decir que su padre se está muriendo para joder a la cría un poco más), cosa que la niña se nota que necesita (como cualquiera), casi como el comer. Aparte de alguien a su lado que sienta que la desea, algo que me temo que el orejas no hacía desde hace muchísimo tiempo.

Y acabo con dos cosillas (por no resultar aún más coñazo): la primera, el descojone de ver a Anup, metiéndose en una maleta para infiltrarse en la otra casa a robar un cuadro (gracias a esa prueba gracias a la cual, las dos casas están a punto de acabar a hostia limpia, la una con la otra, con ridículas acusaciones de agresión medio veladas de Marta hacia el imbécil de Jhota), con esa pinta de carterista de Calcuta, limpiando de dinero a los incautos turistas, gracias a su capacidad de meterse hasta por el ojo de una cerradura, y (la segunda) un monólogo genial de inigualable Xxarini, que decía algo así como (léase con tono de Carmencita la de las Oveiitas) "Voy a pedí má café al confe eiimmm, porque si utede' se van a quedar depierto' por la noshe aiiimmm, le hará farta ma' café pa' podé' hace'se do' o tre' cafeles pa' ca' uno".

De lo cual deduje que en Xxarinés común no es lo mismo el café, que el cafele, siendo el segundo la bebida que se obtiene del filtrado de lo primero.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Yo confieso.

Confieso que me dormí ayer viendo esa gala absurda, en la que la nada lo era todo y en la que un inexistente guión, dejaba bien a las claras la total falta de imaginación e iniciativa que muestran a cada paso los responsables de (joder, según parece) todo esto.

Confieso que no ví absolutamente nada de la entrevista con Joaquín. Que me dormí a eso de las doce y pico y no me desperté casi hasta la una y media. Pero sin embargo, dios sabe por qué extraño motivo, recuerdo haber visto al Ficus nominando y clavándole tres y dos puntos, a las dos personas que, junto con su Xxari, comparte horas y horas de charla y conspiración en la madrugada. Con lo cual, me ha quedado claro, que este no es ningún santurrón, si no un zorreras de tomo y lomo. Y sólo espero que este gesto (que a mí me hizo verle hasta con una cierta simpatía), produzca en esa platea sedienta de justicia y mano divina, el efecto contrario al que en mí produjo (aunque lo dudo bastante).

Confieso que por fin, después de semanas teorizando sobra la relación de la falsa parejita sobre la que los de arriba pretenden hacer girar todo el programa (y así les va, ellos verán lo que hacen), anoche caí del guindo y pillé de una vez el gazapor de toda esta historia. Un tipo está dispuesto a encerrarse en una casa durante más de tres meses y no sólo no atiende a las supuestas súplicas de su supuesta novia para que no lo haga, si no que ni siquiera le importa que durante este tiempo ella pueda estar fuera y tontear (o jincar) con unos y con otros. Pero sin embargo se muere de celos (y se moría teoricamente a los dos días de estar dentro) sólo de pensar que ella esté en otra casa, rodeada de nueve tíos, con el chivato constante de los ojos de docenas de cámaras. De lo cual deduzco (y sí, soy un zoquete por haber tardado tanto en llegar a esto) que a él le interesa ella tres cojones (no le preocupa que le sea infiel, si no que la gente lo vea), está vendiendo un amor que no siente (y que no sólo no se lo cree nadie con dos dedos de frente, si no que ella le recuerda cada poco que antes de entrar, él pasaba de ella como de la mierda) y está esperando a ver las famosas imágenes de ella con Oscar (en las de Julio no ha reparado siquiera), para tener la excusa perfecta como para mandarla a tomar por culo y encima quedar de bueno, digno y hombre cabal engañado.

Confieso que me jodio mucho que se fuera Joaquín (más de lo que pensaba), porque era un tipo oscuro y siniestro que estaba dando muchísimo juego (y lo que le quedaba por dar). Y que al mismo tiempo, me alegré porque Laura se quedase (aunque poco nuevo nos dará, ya que sólo puede ofrecer más de lo que ya hemos visto). Y sobre todo me alegré porque gracias a eso, pude conocer a su madre (que más parecía la madre de Azahara, porque era clavadita; debe ser que en Parla o son todos familia o hay algún gen común), que me pareció de lo poco divertido y destacable de la mierda que ayer noche nos tuvismos que tragar durante casi cuatro lasrguísimas horas.

Confieso que tengo claro que el resumen diario, es uno de los cánceres que se están cargando este programa (además de la no emisión del 24 horas por una plataforma digital y de unas galas aburridísimas sin guión alguno). Un Diario que durante once ediciones hacia una única persona y para el cual ahora hacen falta siete (y no miento, lo he "soñado"). Una putísima mierda que se limite a escupir tres o cuatro videos con los cliches a los que se han agarrado desde el principio, sin una coherencia argumental, sin una definición de los personajes (desde el minuto cero, lo cual dificulta y casi imposibilita que la gente se enganche a unas historias que existen pero que no se nos narran y para las cuales hay que estar pendientes con mil ojos del 24 horas y deducir la parte que estos nos censuran por las conversaciones y las reacciones posteriores de unos y otros) y sin él más mínimo cariño hacia los fieles que desde años seguimos esto. Durante todas las ediciones anteriores, cada Diario (hubiese o no qué contar), era como un pequeño capítulo de una teleserie, perfectamente estructurado, rico en matices, situaciones, personajes y con una historia maravillosa y perfectamente contada. Ahora mismo, lo que cada día se nos presenta, son casi videos en bruto, sin pulir, con los tres temas argumentales de siempre, escupidos sin el más mínimo pudor ni cuidado, demostrando o bien una completa inutilidad por parte de sus responsables o bien una total falta de interés por narrarnos la historia de lo que ahí dentro está pasando. Y la historia (historias porque son muchas) de este año, es infinitamente más entretenida, rica e interesante que la de del año pasado (por poner sólo un ejemplo cercano).

Y por último, confieso que me caigo de sueño aún (luego me desvelé y no pude dormirme hasta las cuatro) y que tendré que meterme varios cafes en vena para aguantar este día de mierda que se presenta tremendamente gris y absurdo.

Pero mañana, sé que será otro día y en el fondo eso es lo único que cuenta, porque el sueño lo cura casi todo. Y sé que es sólo sueño y mucho cansancio lo que me tiene de tan mala hostia esta mañana.

jueves, 25 de noviembre de 2010

La amenaza fantasma.

Es divertido ver como el día previo a la gala, todo es una sucesión de movimientos, de toma de posiciones, de alianzas repentinas y extrañas y de lamidas de culo a quien haga falta con tal de arañar un voto o, mejor dicho, de evitar que algún voto recaiga sobre tí.

El miércoles, es el día del gusano. Y cada uno de los pequeños gusanitos de Guadalix, se arrastra sin pudor buscando "mais cariño" (que diría el otro) y los fantasmas salen de su guarida, a la mayoría de ellos, sólo les falta la sábana y la bola con la cadena, para estar perfectamente tuneados para su papel favorito (o al menos para el que interpretan con mayor asiduidad y menos complejos).

El zopenco de Yago (ese que de niño debía ser el más tonto de la clase y al que seguramente todos los demás le robaban el bocadillo), ejerce de Yoda (casi tan petardo como el bicho de marras, pero infinitamente más zoquete) y sólo le falta (en lo que él presume de sesudas reflexiones) soltar alguna sandez tipo "Cuatro estos a nominarnos nos van", mientras fuma los cigarros de su joven Skywalker (Arturín, otro tonto a las tres con fundamento), que alaba fascinado a su amo, le insinúa que casi casi son amigos para siempre (es que 5 días, juntitos las 24 horas, debe dar para mucho) y promete (si no vuelven a cambiarlos de casa) dar muchísimo juego y subir la audiencia (tal cual, no miento, es gilipollas perdido) la semana que viene, porque no piensa callarse ya, nada de nada, nunca más.

Yogo asiente (de forma pausada, intentando aparentar que su mente es un generador imparable de profundas y acertadas reflexiones). Y mientras, Martita ( que por continuar el símil podría ser el inútil de Jar Jar Binks), trata de arrimarse a Pepa (versión madura y machorra de una Leia divorciada del Solo, jodida y amargada por haber tenido que terminar regentando el putetxe en el que acabó convertida la Taberna de Mos Eisley), no le dice a nadie que no (ni que sí) y aunque parece perfectamente integrada junto al cuarteto siniestro en ocasiones (Ficus, Conejito Perfecto, Terry Mostrenca y Vocecita), en otras se deja querer también por el otro bando, tratando de quedar bien con todos y sin mostrar aún sus cartas (buscando al mismo tiempo, como todos, de salvar y proteger su culo).

Por continuar la chorrada, Terry (el único personaje que me inspira un poco de ternura, porque la veo a punto de romperse, tocada sicológicamente por la falta de tabaco y el pánico a saber que está engordando, con el consiguiente miedo a que reaparezcan los fantasmas del pasado) sería Chewaka y Vocecita, un C3PO coñazo donde los haya.

Y el Ficus y su churri, serían ellos dos, sin comparación posible con nadie, porque es imposible que la literatura o el cine, hubiese creado dos esperpentos tan grandes como estos (más que nada, porque cualquier obra basada en dos personajes así, estaría condenada al fracaso, como puede estarlo este circo si se siguen empeñando en centrar los focos en una pareja en la que, hasta la orientación sexual del presunto macho, todo huele a farsa y a mentira). Y la neumática y su Rubencito, claramente desprecian a la Terremoto y a la de la voz, pero no les queda otra que arrimarse a ellas (y fingirse sus amigos para siempre), pese a las caras de asco que al maromo se le escapan, cuando no le queda otra que compartir su compañía por el puro interés de hacer grupo y pactar las nominaciones, ahora que es evidente que Yogo y Luko, se la van a endiñar sin un pestañeo.

Y en el otro lado, el niñato estúpido de Marcelo, continua haciendo méritos para ganar el Oscar de calle, con esa interpretación entregada (e imposible de tragar) en la que pretende vendernos la burra de lo mal que se lo está haciendo pasar (con caritas y pre pucheros incluidos) esa "mala mujé", que le tiene acosao' y no le deja endeviví. Y para intentar que la pobre Laurita se vaya a la puta calle esta misma noche, no cesa de pincharla a la menor ocasión, sabiendo que la otra saltará sin poder evitarlo, porque a la que nace polvorilla y se licencia luego como Choni Cum Laude, no hace falta más que una simple pijada para hacerla casi explotar.

Y mientras el Coplas ya ni canta casi, y sólo piensa en vendernos lo moderno que se está volviendo (a ver si en una de estas puede grabar un disco, que es a lo que ha entrado), y lo maricón de playa que se siente a pasos agigantados. La pareja que hay (pero que no era) es una mera ficción teatralizada, la que entró de guarra oficial (Martita) está resultando ser una novicia, la tonta ya casi nunca lo parece (sin la ayuda del conejo está mucho más jodido) y el que iba de modelo internacional, va para portera de cuarta. El indio al final resultará que era moro y sólo la Sirenita no ofrece dudas de que es todo lo que nos prometió y nada más.

Me da que al Espíritu (ese que estaba encargado de velar por la verdad y la pureza), le han mandado unas cuantas semanas de vacaciones, no sea que tuviese que acabase echándolos a todos a la puta calle, por no haber contado ninguno una puñetera verdad.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Le llamaban J.R.

En toda película con intenciones de ser mínimamente interesante, en general debe haber un villano a la altura de las circunstancias. Un tipo ruín y cruel que suscite el odio de la platea y contra el que los espectadores puedan descargar toda su ira y rabia contenida, quizás para así poder incluso sentirse mejores personas. Si a estas características le unimos un grado de inteligencia superior al del resto de los actores, un algo especial que le haga parecer brillante frente a unos héroes estúpidos y anodinos, el tipo conseguirá (contrariamente a lo que sucede con el villano torpe, gris y tosco), suscitar la simpatía y un cierto morbo hacia lo oscuro que termine en una especie de admiración.

Centrándonos en esta historia que estamos viendo (y bajando un poco el tono de las pajas mentales por el que parezco estar poseido últimamente, supongo que ansioso y caliente como un perro salido), obviamente no hay buenos. Si acaso hay personas a las que, por inutirles mayor sinceridad y trasparencia, estamos tentados a otorgarles ese rol, casi por desesperación, siempre huérfanos algunos del héroe perdido. Pero lo que sucede es que en esta ocasión, supongo que porque por fin me he enterado de que va esto, no sólo no busco ningún héroe (que todos me han salido ranas y los piratas donde mejor están en su puta casa), si no que espero que no aparezca nunca. Y si aparece, espero que le arranquen la cabeza de cuajo bastante antes del desenlace del cuento.

Y en cuanto a villanos (aún considerando que esto, tal vez por suerte, no es ninguna obra magna escrita por el primo Willy, que ese sí que sabía parirlos fascinantes hasta las putas entrañas), en esta telenovela, hay muchos y de muy diverso pelaje (con un objetivo idéntico, eso sí).

Tenemos a la villana sórdida y gris, salida directamente de la España más negra (que no viene a ser más que la versión patria de lo que siempre se ha dado en llamar la America profunda, aunque con unas notas de costumbrismo muy nuestro, que en mi caso lo hacen hasta más atractiva que cualquier paleta de un pueblo perdido de Texas), encarnada por esa Charito imprescindible, Lady Macbeth casposa, sobrina bastarda de las inolvidables Luciana y Angela Izquierdo, maquinadora y falsa, celosa compulsiva y enfermiza, amargada y envidiosa dama, incapaz de asumir que en el reino, hay alguna que es más bella que ella (en este caso muchas, practicamente todas).

Y también está el villano casi estúpido (unineuronal, para que engañarnos), cuya mayor gracia es el creerse más listo que nadie y ese sentido del humor que, muy de vez en cuando, consigue dar en el clavo. Hablo de Yago, obviamente. Un tipo que, como amigo (o simplemente conocido), me resultaría practicamente repulsivo (a pesar de su rotunda e innegable belleza) y despreciable pero que, en esta función, me parece tremendamente necesario (y hasta atractivo), aunque sólo sea para reirme de esa infinita estupidez (que el sueña estrategia ajedrecística) y de esos aires de Mefistófeles de cuarta que exhibe, perfectamente maqueado, pertrechado tras sus oscuras gafas de sol, en medio de la oscuridad de la noche, siempre atento a la pose que le haga parecer el malvado definitivo.

Pero sobre todo (y por encima de estos dos y de todo los demás), yo me quedo con ese pícaro tan español (y tan tan del sur y que nadie se ofenda, que en el norte también los hay de esta clase, pero el clima los produce con otras taras diferentes), más falso que Judas vendiendo a su divino Maestro. Don Juan trasnochado en busca de sangre fresca y novicias de carnes prietas, que interpreta y vende ese papel de hombre afable, abierto, franco y sincero, siempre leal (hasta que ya no interesa) y que, mucho me temo, si en algo no nos engaña, es que es exactamente igual en su vida diaría que ahí dentro. Ese Joaquín, nieto de aquel Juncal del "porvete" y del Gran Humberto Janeiro, siempre con su sonrisa aceitosa y su voz pretendidamente melosa y llena de babas rancias, capaz de acariciarte ahora y clavarte un puñal por la espalda al instante siguiente, sin que le tiemble la voz y sin que dejen de brillar sus dientes de Pedro Navaja (sin el de oro), pertrechado en el zaguán. Un tipo imprescindible capaz de regalarnos muchos momentos de gloria, mucho más necesario en este teatro que esa Laura que poco más dará de así y cuya única virtud (mostrarse siempre a corazón abierto), me parece demasiado obvia, aburrida y falta de interes a estas alturas como para que me apetezca que se salve a costa del otro (lástima que la decisión de la audiencia esté entre estos dos, y que imbéciles anodinos como el Malaguita o Rubén jamás salgan a la palestra).

Un Joaquín que en mi pequeña mente enferma, emparenta directamente (con bastante menos clase, eso sí) con aquel Michael Caine de "Un par de seductores", pura apariencia y teatro, vividor de cuarta siempre al acecho del timo perfecto, un hombre capaz de vendernos ahora (intentarlo, porque el timo no cuela) que lo de los pactos y las murmuraciones, no era si no un invento de otros, al que poco menos que él se vió arrastrado sin querer ,y que ahora parece encantado de vivir en ese mundo de Oz, cual Papa Pitufo pelín salidorro y cachondo, rodeado de niños buenos (y niñas puras), a los que, por mucho que lo disimule, se nota que mira con profundo asco (porque los ve como a grotescos monstruos de feria) y desprecio. Coño, pero si hasta se presta y parece encantado de participar (y hacer el imbécil) con ellos en sus "divertidísimos" juegos.

Ese Joaquin que vende por casi nada a la que hasta hace poco era su compañera de juegos, que no deja de soltar una puñalada tras otra contra Charito (muchas de ellas empapadas de un inevitable tufillo machista), y que ejerce de hombre franco, campechano y enemigo del conflicto (pese a que reconozca, para que se le vea aún más sincero, que él está compitiendo, como todos los demás, pero sin pisar a nadie, eso que quede bien claro). Un tipejo en el fondo entrañable (para verle en esta comedia, obviamente, no para compartir confidencias ni nada que se le parezca), que estoy seguro de que si le dejan ahí dentro (y los votante no se cubren de mierda con otro de sus temibles ejercicios prácticos de ceguera), puede ser incluso el que dé más juego. Y el que quizás, con esa estrategia disimulada de trampas y esa capacidad de engañar a los estúpidos de sus compañeros, más me pueda divertir.

Y falta va a hacer gente que nos divierta, puesto que el final, ya cantado, a mí por lo menos no me va a divertir en absoluto, y con resúmenes como el de ayer y con un imbécil absoluto, como es ese gilipollas de Yago, probablemente de los cerebros más atrofiados que han pasado por esa casa, proclamando a diestro y siniestro lo buenísima persona y lo encantador que es el retrasado del Ficus (sólo por joder y hundir a Xxarito, que a este... y a unos cuantos más, como el mamarracho de Jhota, que se dedicaron también a tratar de joderla a ella, la cabeza no les da para pensar más allá de la nominación siguiente), creo que el primer puesto está ya más que decidido.

Así que... por lo menos que me dejen disfrutar mientras tanto.

martes, 23 de noviembre de 2010

Nido de cuervos.

Hoy me temo que toca día de paja mental. Básicamente porque tampoco he visto ningún movimiento nuevo destacable. Y también porque me apetecía pararme un poco y sentarme a pensar.

Y cada vez que miro esa casa y las docenas de historias que se desarrollan dentro de ella, y como esas historias se entrecruzan entre sí, la palabra que con más fuerza me viene a la cabeza es falsedad.

Mucha gente se queja de que este circo no les engancha, de que no hay ninguna historia que destaque por encima del resto, buscando quizás el estruendo, los héroes y los villanos. Y yo para nada comparto ese interés, porque el estruendo pasa pronto y luego suele llegar las más vacía y absoluta calma, mientras que en este teatro que a diario veo en la pantalla, lo que observo es una película coral en la que todos los personajes tienen su cuota de protagonismo. Y aunque cada uno es de su padre y de su madre y todos ellos son muy distintos, hay algo que los iguala (y que precisamente evita que estalle la tempestad salvo en momentos muy puntuales): la calma basada fundamentalmente en la más completa y absoluta falsedad.

Pocas veces he visto un grupo que resulte tan sosegado, tan en apariencia tranquilo y correcto y que esconda tanta mentira, tantas alianzas entrecruzadas y de rápida caducidada, tantos chacales y zorros espectantes para arañar centímentros en busca de arrebatarle al otro su presa. Y al mismo tiempo, tanta torpeza en sus acciones, después de tantos años de formato, incapaces de aprender el ABC de este programa, cayendo en los mismos errores que tantos antes cometieron, victimizando a unos, tratando de formar el grupo mayoritario, tirando siempre por el camino más fácil, más inmediato y también más equivocado.

Hace años, hubo en esa casa un Maestro que con tres reglas básicas del juego (esto no es tampoco una tesis doctoral y en el fondo, se resumen en las emociones básicas que siempre han tocado las diferentes teclas del alma humana), enseñó el camino a seguir para llegar primero a la meta. Obviamente (y con todo merecimiento), desgranó los simples movimientos necesarios para avanzar en el tablero y fué tan sumamente didáctico en su labor, que la dejó explicada para todos aquellos que quisiesen aprender de ella. Pero por suerte o por desgracia, ninguno de estos unineuronales que año tras año aspiran a algo entre esas paredes, ha mostrado la más mínima capacidad de seguirlas.

Y así, en la presente función, probablemente más que en ninguna otra (y ese es el atractivo irresistible que me tiene completamente enganchado), los sirleros de baja estofa, los matones baratos, los aprendices de la nada, los aspirantes bastardos, las muñequitas de mirada falsa, las princesitas de voz pausada y monocorde, los esperpentos deformes, las barbies superstar de saldo, las niñas buenas con trencitas falsas, las chonis de siempre, los estrategas de cuarta, los babosos de tercera y los pirados de segunda, dan forma a ese extraño baile de cuervos, que en una danza constante, reparten tímidos picotazos sin orden ni concierto, tratando de asestar golpes mortales sin conseguir más que llevarse en cada bocado pequeños pedacitos de piel y carne. Y todos siguen peleando, repartiendo estocadas que rara vez pasan de arañar el aire, condenados a luchar entre ellos, pactando ahora con uno, apuñalándole a los dos minutos por la espalda y volviendo luego a recorrer el mismo camino, con nuevos aliados y a la espera de dar otro giro en el camino que les lleve a reencontrarse y a volver a pactar con quien hace nada habían desechado.

Y esta es la comedia y el guión no escrito. Y la partida no hace más que finalizar a cada paso para volver a empezar casi de cero, con viejos rencores que no importan demasiado, porque al final, todo el mundo es consciente de que, a la meta, sólo uno podrá llegar el primero y todos y cada uno de ellos están dispuestos a pisar a su madre o a pactar con el diablo para ocupar ese puesto reservado al que sea capaz de aplastar a todos los demás sin que parezca siquiera que lo ha intentado. Con una sonrisa en los labios, luciendo dientes y tratando de parecer el más noble, el más bueno, el más humano.

Así pués, las cartas ya están echadas y cada día se reparten nuevas manos.

Y el que no quiera ver el partido, que no lo compré. Pero yo pienso seguirlo sin pestañear y sin dejar de disfrutarlo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Nadie conoce a nadie.

"¿Cómo se dice falsa en japonés?
Charito."

(Yago Hermida, aspirante a Gran Esperanza Blanca).


Con este chiste (bastante bueno), remató el gallego la gran tarde noche del sábado. Una de las mejores que recuerdo, no ya sólo en este Gran Hermano, si no desde hace muchos años. Una tarde en la que cientos de detalles me hacen imposible contar más que pequeñas pinceladas de casi nada. Por lo que espero que nadie tenga ni la intención siquiera de tener una crónica completa de lo que pasa ahí dentro. Hace mucho que tuve que escoger entre rallarme y largar ladrillos infumables (pormenorizando todos los instantes que veo), o tirar por la calle de en medio (lo menos problemático) e ir soltando lo que más presente tengo en la memoria, sin pretender algo para lo que no sirvo.

Obviamente, cogí la segunda opción.

Y lo sucedido el sábado me acabó dando la razón, porque los frentes abiertos son varios (y muy jugosos) y pasaré de tratar de cubrirlos todos, yendo a saco sin más tardanza.¡, centrándome en lo que más recuerdo.

Todo empezó la noche del viernes (creo) cuando en la pantalla (supongo que de la xbox) aparecieron dos mensajes que rezaban "Chari falsa" y "No os fieis de Chari" y que consiguieron que la partida de la tarde del sábado en la consola, se convirtiera en una especie de ralle colectivo en las dos casas. Pero obviamente, la más rallada era Xxari (esa niñata insoportable que es como una epidemia de almorranas en el culo) que, tras tener la sospecha de que los mensajes podían provenir de la otra casa y sugerir alguno de sus compañeros el pagarles al día siguiente con la misma moneda, llegó a su ralle definitivo cuando el super (para evitar líos o para, tratando de arreglar la chapuza que habían cometido, cagarla aún más) le confirma que los mensajes que han podido ver provienen del exterior. Ahí ya la gaditana entra en brote y llega el llanto, y su novio (la planta que ella casi ha convertido en ganador, sencillamente mostrándose una bruja celosa posesiva y falsa, y colocándole a él como un pobrecito imbécil, posición ideal para despertar las simpatías de los que simplemente buscan mártires, aunque los mártires aburran a dios y la función básica de este programa sea divertir y no servir de somnífero), la consuela y le viene a decir que, encima (iluso o falso también él) no debe rallarse con algo tan absurdo, porque toooodo el mundo ve lo sincera que es siempre su niña.

Y a todo esto, y en paralelo, en la casa blanca, Jhota y Joaquín, aprovechándose de los mensajes de marras, aprovechan para confeccionar un traje a medida (un señor traje) a la Xxarito. Que si Jhota dice que es muy amiga, pero que ya le llevaba viendo cosas muy raras. Que si menos mal que se habían distanciado y que ahora estaban en casas distintas, porque en una semana más, el hubiese saltado. Y el señor Joaquin (aleccionando a todos y en especial a su pupilo Marcelo, que no deja de ser una réplica exacta con veinte años menos de él mismo y que venera a su "padre espiritual", mirándole en silencio como si la del otro fuese la palabra de dios), crecido ante la atención de la platea, remata encima diciendo que la niña es una "floja". Y que todo lo que afirma que limpia es mentira, porque al final, lo tiene todo lleno de mierda.

A todo esto y en medio de la conversación, aparece el tema Marta, respecto al cual los de la casa blanca tienen interés en saber si anda detrás de Ruben (que tan mal gusto yo no le presupongo a la chica) y la charla deriva entre dimes, diretes y confusiones varias, pero ya que sale el tema, el gran Joaquín, aprovecha para decir que aunque Marta es "buena chica", no sería del tipo de mujer con el que él estuviese fuera y que tiene comportamientos bastante raros (como acercarse a él cuando está nominada y alejarse cuando el que está en la palestra es él). Y para rematar el tema, uno de los dos (Jhota o Joaquín, no recuerdo), conluye dicendo simple y llanamente, que la gallega es "un poco zorrilla".

Y aquí, yo ya me siento aún más impotente, porque todo me parece intersante y siento que no estoy contando casi nada y que me estoy quedando sin llegar siquiera a tratar el diez por ciento de lo que veo (en este GH aburrido y con un casting de mierda, según algunos).

Pero no me gustaría seguir, sin hacer un inciso y darle las gracias a la Gran Pepa (la nueva, no la chapuzas que ejerce de super) por haber puesto patas arriba todo esto (con la colaboración inestimable del inútil que dejó que los sms salieran a la luz ahí dentro) simplemente con esa organización pensada y medida, en la que incluso creo que, propició la unión de la sacrosanta parejita (los que eran pero luego no, y al final ni ellos mismos saben lo que son), para dinamitarla por completo, ya que, cualquiera con un mínimo de capacidad de observación, vería (desde fuera) que esos dos son como agua y aceite y que lo único que les unía mínimamente era precisamente la distancia (y los 15 minutos de bis a bis) que, al haber desaparecido, ha hecho aflorar todas las carencias e inmensas grietas que existen en una relación cogida con alfileres y que, más tarde o más temprano, concluirá en estruendoso fracaso (y venta de retales en los programas satélites, una vez que todo esto haya concluido). Aunque esta estrategia, podría tener (y tiene) el peligro enorme y real que antes comentaba: que ya tengamos ganador y que, el de este año, convierta (por comparación) a Javito y a Angel en los reyes del club de la comedia.

Y es que esta unión propiciada por la doña (cruce bastardo entre Laly Bazán, Mila Ximénez y hasta Rosa Venenito), así como la separación que ha hecho de Marta y Joaquín (de la cual la gallega sale tremendamente favorecida, acercándola más a Yago, por mucho que amenace con ir al confesionario a quejarse de que Pepa está contando demasiadas cosas del exterior y los está rallando a todos), tuvo su climax en la misma noche del sábado de marras (y creo que ha sido sólo el comienzo, visto que el domingo, casi a la misma hora, se repetía una conversación similar entre los mismos protagonistas), en una conversación nocturna, cara a cara, entre la parejita, amparados por la soledad y el saber que todos los demás se habían acostado.

Una conversación larga, interesantísima de ver, para conocer bien a los personajes y hacernos una idea de por donde nos movemos, imposible de detallar en su totalidad y que comenzó de forma extraña, que hizo parecer que el objetivo y el fin de la misma, era el intento de Xxari de organizar las cosas, y tratar de que su novio y ella durmiesen en habitaciones distintas, para así tener controlados todos los frentes (sí, el amor y la pasión irrefrenable, parece que pesan mucho menos que 50 kilos). Pero claro, todo esta supueste trama de nuestra Lady Macbeth (de baratillo y todo a cien, no nos vayamos a pensar otra cosa), tratándole de hacer entender su postura al encefalograma plano que tenía enfrente (al que sólo le faltaba la baba cayéndosele por la comisura de los labios, porque el resto de la cara era una franca oda a los efectos de una buena lobotomía), derivó en el transcurso de la misma al origen real del problema: la envidía total y el complejo de inferioridad inconsciente y mal disimulado que la "buena" de Xxarini tiene hacia Marta. Una envidia que ella disfraza de celos y que le sirvió a la nena, para lanzarle una batería de reproches al zoquete, reprochándole (manda cojones, como si ella hubiese tonteado lo suyo con Feroz y con Oscar) que él estuviese muy pendiente de la gallega en todo momento (según ella, aunque no lo dijo, el maromo debería casi escupirle a la cara para que la otra se quedase tranquila) y que, encima, se dejase dar un abrazo tan cariñoso cuando se reencontraron los dos el jueves por la noche, estando su novia delante. Y la conversación, que culminó con el otro diciéndole que sí a todo, agachando la cabeza y haciendo firme propósito de enmienda (que de nada sirvió, puesto que a la noche siguiente, pudimos asistir al mismo capítulo con la misma invitada ausente de protagonista), tuvo su momento álgido, en un comentario del imbécil del Ficus que, tímidamente, osó hacerle un leve reproche a su diosa y pedir a dios (más bien a ella) que al día siguiente, su novia se levantase con un poco más de deseo hacia él.

Dato significativo, por cierto, y conluyente respecto a la relación absurda y falsa que desde el programa nos siguen intentando vender (ayudados por ellos), en la que parece que a la niña sólo se le moja el chocho y tiene ganas de polla cuando su action man heroe, anda lejos y puede vender la pena por la ausencia. Porque por lo que parece, desde el reencuentro, poco polvo ha habido entre estos dos que incluso en un principio, hasta dormían (parece) en camas separadas.

Y para concluir este ladrillo (que al final, he sido incapaz de hacer reusmido y mínimamente coherente y claro), simplemente una palabra que sobrevuela sobre todo y todos en esa casa: Falsedad, casi más visible y palpable que nunca, en un micromundo en el que nadie conoce a nadie, todos se mienten a la cara, todos esconden, cada uno conspira y cambia con frecuencia de aliados y en el que la miseria y la mentira, por fortuna, campan a sus anchas, disfrazadas en todo momento, de correción, educación y afabilidad.

Que dure mucho, por favor.

Y que no pare la fiesta.

Y, un último detalle. En la casa la están cagando, poniendo a parir a todas horas a Xxari y victimizando a su novio, pintándolo siempre de buena persona y de pobrecito. Donde ya la actitud de su novia le está encumbrando, si estos imbéciles siguen empeñándose en pintarlo de mártir y santo, no hay dios bendito que nos libre de un desastre que cada vez está tomando más forma y dándome más miedo.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Cometieron dos errores.

Antes de entrar en materia, un inciso: Cometieron dos errores (sí, hablo de los de arriba). Bueno en realidad cometieron cuatro (pero no hay ninguna película que se llame así). Abrieron las puertas equivocadas y metieron a los reservas en las casas antes de tiempo y, para remediarlo, los sacaron e hicieron como si eso nunca hubiese pasado. Y ya van dos. Pero el problema es que pincharon la cámara equivocada durante la gala y pudimos ver a Arturo departiendo con los de la casa de colores (de espaldas... ahora son capaces de editar la gala...), unos diez minutos antes de que anunciaran su entrada (y la interpretasen). Y (cuarto error), no advirtieron convenientemente a Pepa de que no dijese nada y, nada más entrar en la casa, saludo a Patricia con algo así como un "Bueno ahora ya sí ¿no?".

Y digo yo: ¿tan difícil es decir "Nos hemos equivocado", tomarselo a risa y resolver una tontería de error con naturalidad y no con oscurantismo, como si los que vemos el programa fuésemos bobos de baba?

En fin... banderitas de Japón... vamos al lío.

La semana tuvo una prensunta protagonista llamada y Patricia, a la que los de arriba colocaron bajo los focos y que copó, por supuesto, esos extraños programas llamados Diarios en los que, años atras, mediante una narrativa admirable (y lamentablemente poco valorada), se explicaban perfectamente las historias que sucedían en la casa. Obviamente como (y parafraseando al de los elfos y toda la peña), este no es uno de esos años, y los resúmenes que cada noche languidecen en mi televisor, no sólo no explican para nada todo lo que realmente está sucediendo en esa casa (labor supongo y comprendo que a veces es realmente difícil), si no que encima dan una visión diametralmente distinta de la historia (y no creo que sea por intento de manipulación, si no por la comodidad de tirar por lo fácil o quizás por un cierto grado de ineptitud).

Aún así, y gracias al 24 horas (y a pesar de que la realización caótica que cercena casi siempre las historias más interesantes), los adictos (que decía el otro) y, por qué no decirlo, los insomnes, pudimos enterarnos por ejemplo de lo que realmente era la Misión del Olivo, algo que para quien no hubiese visto del DBT del domingo, resultaba un tanto lioso de entender (y que no fué explicado correctamente, al menos en el origen, en el resumen del lunes... ni en los siguientes).

Pero en realidad, lo que más me molesta de todo esto es que, a pesar de que la Vocecita que hemos visto en estos días protagonizó momentos realmente hilarantes, existe otra Patricia que me interesa mucho más, pero que resulta mucho más difícil de ver si uno se queda con el ruido y no se para a fijarse en los pequeños detalles. Una mujer que a media voz, el lunes o martes por la noche, con palabras casi ni siquiera pronunciadas (a Yago), dejaba entrever una vida llena de carencias afectivas y de sueños, que quizás trata de paliar con un personaje (real) que se ha construido en un intento de que se fijen en ella para así sentirse menos sola, buscando la rareza y a veces el esperpento, simplemente como una forma desesperada de gritar que existe, para no desaparecer entre la multitud entre la que se siente un pobre y gris patito feo. Y sin siquiera plantearse que, a lo mejor, lo que tiene dentro y trata de esconder para que nadie le haga daño, haría que muchos más se fijasen en ella y la buscasen con muchísimo más interés y le diesen mucho más afecto sincero (aún reconociendo que, el algunos momentos en los que se convierte en una histriónica poseida por el anticristo, resulta francamente insoportable, cansina y hasta antipática).

Pero esas historias, por lo visto, para los que montan los videos, apenas interesan. Y sólo estando muy atento al 24 horas, podemos enterarnos de que más allá de lo obvio, en esa casa hay personas con unos sentimientos (por mucho que a todos, a mí el primero, también me guste a menudo reirme con la caricatura y el exceso). Y realmente, reconozco que me da muchísima pena, el poco partido que le están sacando a la, probablemente edición más interesante de los cuatro últimos años (y con el casting más rico, pese a que muchos se empeñen en repetir cual letanía, ese tópcio de cada año que dice que menudo casting de mierda han hecho esta vez).

Aún así, interesaba más ver ese polvo falso y aséptico, de cara a la galería y a la audiencia. Ese montaje con mayúsculas, pendiente de los micrófonos y con absoluta falta de esponteidad y de la más elemental humedad (o incluso de sentimiento, si es no podía haber de lo otro). Me refiero a esa payasada que montaron para tomarnos el pelo, ese mueble anodino llamado Ruben (ese triste Ficus del siglo pasado) y esa novia que no era pero que ahora resulta que es (o que nunca fué o que ya no será más en cuanto el circo termine). Estos dos elementos (de los cuales no sé que tendría qué decir el famoso Espíritu), protagonizaron el domingo, la hora sin cámaras más falsa y menos creible que se ha visto en estas 12 ediciones que llevamos. Y reconozco sin pudor que me resulta casi indignante (o directamente grotesco) que no se castigue esta pantomima, esta estafa en toda regla desde el minuto cero (en el que nos intentaron vender que ya no eran novios), precisamente en la edición en la que más puristas se han vuelto los de arriba. Y no contento con semejante patochada, el intefecto, acudió al encuentro (y a los posteriores, gracias a esos 15 minutos de intercambio diario que los la Organización les han puesto taaaan a huevo) con ansias preñadoras confesas (manda carajo) y con la ilusión sincera (nada de buscar la pela, era la llamada de la paternidad la que le reclamaba a gritos) de que su novia (o lo que sea, ya no repito más por hoy la retahila) se convirtiese en la primera preñada de la historia de Gran Hermano, en quedarse palante casi en directo.

Obviamente, prefiero no comentar nada más...

Y con este panorama (que no era para matar, pero casí), llegamos a la gala (otro inciso: lo de los Cantores de Hispalis, no tiene nombre. Creo que es la primera vez que me avergüenzo de ver este programa... manda narices), que tuvo como líneas protagonistas (además de esas dos), una tercera (curiosamente también, la tercera de los resúmenes): Laura y Marcelo reinventan a Juan Valderrama y Dolores Abril. Tema que ocupó gran parte del primer tercio del sarao (el más divertido, obviamente) y que confirmó que Laura, para mí, es el personaje más imprescindible de esta edición y el que me provoca con sus espontaneos y contínuos bucles, las carcajadas más sonoras y la ternura más franca. Porque esas entradas en brotes, esas continuas ralladas (tan de mi cieguita, ay... qué recuerdos)... esa choni taaaan de Parla, que en pleno cabreo del siglo, empieza a descojonarse, es el personaje quizás más real y que más cariño consigue despertarme y al que veo más sincero y cercano en sus comportamientos (y en sus comeduras de tarro). Y realmente, aunque imagino que su trayectoria en el juego va a resultar tremendamente corta, desearía que ella se llevase el botín, aunque la mayoría votante, suele ser bastante ciega y aburrida como para soñar siquiera que eso suceda.

Y por lo demás ¿sinceramente a alguien le interesa que cuente mucho de una gala tan mortalmente aburrida como esta y que casi todos habreis visto? ¿A alguien le llama la atención o le puede aportar algo nuevo dos tipos tan (en apariencia) anodinos como Arturo y Pepa? No digo que no puedan dar juego, ojo, pero juego ya lo están dando los de dentro y con creces. Y los reservas (excepto Koldo y el Gran Prager), nunca han sido santo de mi devoción. Lo único bueno que apuntaron los de ayer, eso sí, fue juntar en la misma casa a la parejita feliz, posibilitando que, al verlos todo el tiempo juntos (aparte de que mi odio hacia ellos pueda llegar hasta el infinito y me pase vomitando todo el santo día), quiero pensar (o al menos guardo la esperanza) de que la (pequeña) masa votante, llegue a conclusiones parecidas a las mías y los mande rapidito a su puñetera casa (para que el reencuentro de Xxari con su suegri querida, podamos vivirlo en prime time, despelleje tras despelleje).

Y por cierto, ayer salió Edu (por desgracia, porque era muchísimo más interesante que muchos y me parece que los motivos de su expulsión tienen mucho que ver con una cierta intolerancia y fijarse demasiado en las apariencias) y creo sinceramente que fué vergonzoso el trato que se le dió, con una entrevista que apenas duró ni siquiera una triste media hora. No sé si es que tenían preparados pocos videos o que quizás hubiesen preferido echarle a la calle sin necesidad de dedicarle ni siquiera el tiempo que se le dedica habitualmente a los expulsados, en el día en el que se supone que son los protagonistas. Por suerte, Milá supo tratarlo con la ternura que merecía un tipo gruñón pero entrañable, que lloró como un crío cuando vió a los suyos en plató, como si todo hubiese sido el final de un sueño imposible. Lástima que, una vez más la gente se quede en la superficie y no sea capaz de ver a los tipos que realmente resultan interesantes, prefiriendo premiar a barbies y kents anodinos, más falsos que una moneda de tres euros.

Pero así es la vida y así es el juego.

Y yo, como siempre, sigo adaptándome a lo que venga.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Buscando un amor.

Antes de nada, para los curiosos y para los tahures, decir que, de momento, esta noche hay foto finish entre Catha y Edu. Cosa que no deja de joderme un poco, porque ninguno de los dos me sobra (el sordo no es que sea cojonudo, es que es lo siguiente; y la venezolana, por mucho que parezca un muermo, es una pícara viborilla de las que va sembrando de minas el campo, sin dejar de poner su carita de niña buena). Pero es que la cosa comienza a estar realmente jodida. Y entre los cuatro de esta semana, confieso que no me sobraba ninguno y, de tener que elegir, lo siento mucho pero pondría en la puta calle a Mi Sirenita (que es la que, presumiblemente, puede dar menos juego, aunque el día que se suelte a hablar, esta es de las de hacer trajes sin que parezca que ha roto un plato en la vida.

Y mientras los resúmenes nadan entre lo previsible y la simple bazofia (bloque Patricia haciendo el payaso, bloque Malaguita vs Laura, bloque Xxari vs Ficus), en las casas todo se sigue moviendo, aunque parezca que nada pasa. Y sí, seguramente cada día es más de lo mismo, pero a mí, por lo menos, me divierte observar los pequeños movimientos, avances y retrocesos de esa colmena en la que pocos se mojan y casi todos los demás miran, callan y maquinan.

El puto Indio, ya ralla lo insoportable (y sin embargo me encanta, en ese papel de controlador Torquemada, siempre fiscalizando y controlando el más mínimo gesto de todos los demás) y aún no logro entender como el Sordo no le ha reventado la cabeza. Mientras el Coplas (de quien el el indio se descojona, porque por mucho que el otro se lo haya propuesto, ninguno le llama Dámaso), va al confe y llama Pepa al que pille, aunque sea un maromo de pelo en pecho con voz de aguardiente y bar barato ("Es que a mí me gusta llamaros a todos Pepa") y se mete de vez en cuando en aguas pantanosas (el temita Laura-Marcelo), a riesgo de llevarse una hostia por alguno de los dos lados, porque no sólo no se calla, si no que también tercia. Lydia, esa encantadora sirena con pretensiones de estatua de Botero, anda por allí, feliz de ser tan hermosa, y aunque casi siempre parece estar en ese mundo tan suyo en el que ella posa y los flashes disparan, cuando abre la boca, a veces es para dejar alguna perlita (aunque siempre parezca que lo dice sin ninguuuuuuna malicia).

Y Laura y el Marcelo, siguen en su bucle, que ayer llegó al capítulo 346.207, en el que ella escucha como el otro la llama "hija de puta", y desde la habitación en la que estaba encerrada (una distinta a la que estaba el otro con algunos más, se supone que por orden de los de arriba, para los habituales arreglos), echó sapos y culebras (se le supone, yo no lo estaba viendo, pero eso dijo al menos ella después), con el consabido "a mi madre ni la toca" (manda carajo, coño cómo se toma la gente el "puta" al pie de la letra, cuando tiene ganas de pillársela con papel de fumar). Luego, cuando ya pudieron salir y la niña iba lanzada como un toro de lidia (sin "y", no confundir con algún morlaco de una supuesta ganadería de la simpar sirena), tras negarlo el otro, ella reacciono como lo suelen hacer las hijas de Juana (la de Felipe el Hermoso) y arrepentida de lo mucho que "este pobre chico me tiene que aguantar", dijo que no le daría los tres puntos, sólo por las burradas que acababa de decir de él sin motivo.

Y por la noche, sesión porno del bueno (cinco estrellas, lo más caliente que se ha visto en el mundo mundial, los AVN ya están esperándolos), narrada por el Ficus ("Pasó de tó, kiyouu") en plena operación "Preñá' en dire'to, too fale por la pa'ta, Xxariarterepetá'") en la que ese ser carente de cualquier rasgo de vida inteligente y del más mínimo interes (salvo que te guste observar las piedras del campo), continua intentando dejar su semillita en su neumática novia (es curioso que nadie siquiera mencione jamás desde el programa la mentira gracias a la cual han entrado estos dos, que cuando llegaron no eran, pero a los cinco minutos si). Y esta vez el jacuzzi, fué el mudo testigo de su ardiente y fogosa pasión (y mira que es un puto coñazo follar en el agua), en la que supongo que hasta los focos de la casa, hubieron de tocarse de lo calientes que se pondrían ante ese sexo sin tapujos, caliente hasta el límite, en el que la pura pasión desontrolada, borra cualquier tipo de pudor o de falta de naturalidad...

Ja!

Y es que lo de estos dos, sinceramente, me resulta una de las cosas más tristes, falsas y caducas que he visto jamás en esa casa. Y en realidad, ya ni siquiera me produce indignación, sólo tristeza. Tristeza enorme de que exista gente como estos dos protozoos en el mundo, con esa capacidad de tratar de engañar y de pensarse que los espectadores somos idiotas (aunque me temo que aciertan bastante, visto el éxito de el tipejo este entre muchas féminas). Por no entrar en esa exhibición de principios caducos que, cada vez que se dejan ver por parte de cualquiera de ellos (lo cual es casi siempre o por lo menos bastante a menudo), me remite dolorosamente a esa España profunda que huele a moho, a sordidez y a pasodoble con misa de doce y mantilla, a hijos nacidos para perpetuar el pasado, a ausencia de risa y de vida y por supuesto de cualquier asomo de naturalidad.

Pero esto es lo que hay, y mucho me temo que eso es lo que gusta. Esa hipocresia y mentira vestida de pureza, familia y verdad.

Sólo espero que esto, lo gane quien gane, no lo gane este imbécil tipo planta. Porque entonces sí que casi prefiero que el año que viene esta casa ya no vuelva a abrir más.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Amanece, que no es poco.

El circo ha llegado a la ciudad (sí, me repito, pero siempre es un placer citar a los clásicos, coño). Y lo siento por los que reniegan de la función de este año. O por los que no son capaces de engancharse a esa casa en esta edición. Guadalix, bulle de historias que quizás nunca lleguen a copar las "primeras páginas" de los tabloides (vengo fino, me lo noto, joder... será el adviento), pero que se suceden, se entrelazan, nacen y se desarrollan sin llegar a morir sin haber engendrado otras que a su vez se bifurcan por distintos caminos.

Nada de esto, existía el año pasado, siento decirlo. En GH11, a estas alturas, sólo quedaba ya un monólogo casi absoluto (interpretado por dos, cada uno a su manera) y unas cuantas historias (quizás interesantes, no lo niego), pero totalmente ahogadas por la cansina historia principal.

Pero GH12 es una película, absolutamente coral, en el que nadie de momento destaca por encima del resto ni copa la atención de los focos (puede que Patricia, pero ni eso). Y esa es la película que estoy disfrutando cada vez que me siento frente al televisor. La que me dejan ver, lo reconozco. La que sigue castrada por los de siempre (pero mucho más que nunca). Pero ni aún así, la chapuza y la falta de respeto hacia nosotros, ha conseguido matar esas dos casas llenas de vida.

Y además, qué cojones, este puto invento, esta vez es tremendamente divertido. Por poner un ejemplo cercano, ayer por la tarde noche, Laura y un Malaguita casi mudo, protagonizaban (ella sobre todo, aunque él acompañaba con sus silencios) una de las escenas más descojonantes que yo había visto en mucho tiempo. Una vuelta más de ese bucle en el que la de Parla se ha metido, y en el que él, a la chita callando, participa normalmente como mecha de un fuego que no necesita casi ni una leve chispa para entrar en combustión absoluta.

La de Madrid (a la que muchos pronostican un comportamiento similar al de la india de infausto recuerdo), confieso que me cae de puta madre. Excesiva en sus modos, incansable en sus trifulcas, chillona hasta provocar el espanto, acompaña todas estas "virtudes" (que de cara al espectáculo, lo son realmente) con una rara capacidad de llegar a un punto álgido en el que comienza a reirse (quizás comprendiendo lo ridículas de sus movidas), aún sin detener el ataque, pero que quizás por eso, me hace pensar que en cierta forma, llega incluso a reirse de sí misma. A eso, une una capacidad de acercamiento después de la batalla, de la que seguramente muchos podrían aprender y que me hace mirarla casi siempre con ternura y una sonrisa, a pesar de que entiendo perfectamente, que aguantarla durante 24 horas, debe de ser un auténtico suplicio. Pero como por suerte, yo no convivo con ella, ahora mismo me resulta imprescindible, aunque sólo sea para que cumpla esa especie de juramento a lo Taraparliano, que rezaba algo así como "Ojala no me echen y me quede aquí para darte por culo a tí” dirigido a un Marcelo que trataba de pasar y de seguir a lo suyo (sus aparatos de gimnasia...), mientras ella le escupia como una metralleta (no me resisto a trascribirlas, aunque no sean exacatas ya que están sacadas del directo y pierden la gracia si no se presencia la escena), cosas como "Digo las cosas que me salen del santísimo potorro", "Ahora va a ser verdad la maldad de Laura" (y mira que me divierte cuando uno de estos habla de si mismo en tercera persona), "Ahora vamos a estar discutiendo todos los días y si puedo a todas horas a todas horas, para que digas que tengo maldad” (con dos cojones, desata tu furia Mitch...), “A mi no me vacila este niño más y punto, a ver si se cree que soy su mono de feria” (teniendo en cuenta que el origen de la discusión fue, presuntamente, que él le dijo que era una demagoga y ella le replicó con un "No me insultes"), "“Ojala que el jueves no me echen porque me jodería que te salieras con la tuya” (momento en el que se le escapó la primera sonrisa) y, sobre todo, ese alegato final (o así lo pretendía, porque con ella todo es neverending... ya avise de que iba fino de cojones), dirigido a la casa en pleno y que rezaba de esta guisa (más o menos):

"Y ahora me nominais todos por gritona, que me la pela. Que aquí teneis una de cal y una de arena. Es que no sé qué gente han metido aquí este año que ni grita.¿Sabeis lo que va a pasar aquí? Que yo me voy a morir de un infarto de los gritos que pego y que vosotros vais a estar aquí hasta los 95 años. A mí no me va a dar nada ¿qué me va a dar algo? A ese (Marcelo) sí que le va a dar algo de la mala hostia que tiene por dentro, que no la saca."

¿Se puede ser más genial?

Pues de aparte de eso, hay mucho, mucho más de lo que podría hablar. Como de sordos rallados que ya no se sabe ni cuando oyen o cuando se van a empezar a cagar en todo. De un indio que parece cada día más el jefe de la gestapo en versión asiática (o un delator capaz de vender a su madre chivándose a sus amos), de una sirenita que ensancha cada día (y que empieza a ser todo lo que nos prometía su absoluta nada y mucho más), de una especie de pequeño flecha que ya no sabe como hacer para que le graben un puto disco y para demostrar que antes que él, la palabra "maricón" casi que carecía de sentido... y de montones y montones de cosas más. Por no hablar de la pirada de la otra casa, de lo otra pirada de la casa (bueno el juego de palabras ¿ehiiim?... si es que donde hay arte), del retrasado de la gorra, del que va de gran jugador y casi no sabe ni hablar, del viejo baboso de la voz susurrante, de la del flequillo que va de profunda, la coñazo venezolana y la que parece un publireportaje de la casa de campo cada vez que se viste para una gala.

¿Quien cojones puede pedir más?

martes, 16 de noviembre de 2010

Invernadero.

"Qué buenijima' ejtág, tío"

"Erej' la mejó haziendo el amó'"

"¿Te imagina que te quedashe embarazá?

(Silencio sepulcral por la otra parte)

Er primé embaraso en gran hermano.

Tu mare etaría encantà ¿no?"


Buenas noticias... ya tengo a alguien a quien odiar.

Ese puto engendro que atiende al nombre de Ruben, ese maniquí de feria, que canta a maricón de playa que aún no sabe siquiera que está dentro del armario, este pedazo de gilipollas integral que entró en Gran Hermano gracias a una mentira y a una novia celosa con pinta de putón verbernero a la que jamás podrá darle toda la polla que la otra siempre alardea que necesita, es uno de las más plantas más impresentables, anodinas, rancias (pero en el sentido peyorativo, no en el que nuestro insigne D. Lino lleva por bandera), agilipolladas, machistas, antiguas e impresentables que jamás han pasado por la casa de Guadalix en doce ediciones (más una).

Este cagarro insensible, julandrón interesado que sólo piensa en la pela (al precio que sea), que sería capaz de vender a su madre por el premio final (a su novia ya la ha vendido), protagonizó el domingo por la noche (según vimos en el diario de ayer) el polvo más impresentable, frío, anodino, artificial y exento de cualquier tipo de credibilidad (por su parte, la pobre Xxari, por lo menos jadeaba de forma creible) que he visto en mi puta vida (y mira que he visto porno cutre de todo tipo en el que algunos coños parecían el puto desierto del Sahara y los diálogos estaban recitados como quien recita la lista de los reyes godos).

Empezó el pájaro aquel ya lejano día, con aquello del "Harte repetá', Xxari". Comentario que, siendo benévolo, se podría calificar de retrógado, asqueroso y machista. Y desde aquel entonces (previa mentira de somos novios, no lo somos, lo hemos dejado, habíamos vuelto, lo del respiro y pollas en vinagre varias), hasta llegar a esta aciaga noche (en la que preparó la hora sin cámaras pensando en dejar preñada a la chica, para así poder llegar lejos y medrar en esta feria, azuzado en su estúpida idea por las descerebradas de Lydia y Laura, que ya imaginaban a la Xxari saliendo el día de la final de la casa con un bombo bien visible), aparte de vender lo enamorado que está de su novia/exnovia/rollo/amiga/prometida a todo bicho viviente que le quisiera escuchar (y creer, porque aunque este memo no engañará más que a cuatro carpeteras con sueños de príncipes color lila, todos hacen como que le creen, que a falsos no los gana ni dios), ante lo cual, cuando se lo contaban a ella, la pobre moza siempre respondía que ya podía haberla echado tanto de menos cuando estaban fuera, que siempre tenía que ir ella buscándole porque si no, él pasaba, este pedazo de nada, no ha hecho más que ejercer de ficus anodino, mueble de saldo de Ikea y principe casposo de cuento de hadas para niñas y viejas, con ese susurro de voz que denota que sus putas venas están llenas de horchata medio helada.

Y he de reconocer, que la presencia de este tío me acojona, porque teniendo en cuenta que no vota ni dios y que la pirada de la innombrable, le apoyó (al menos en un principio) y hasta le dedicó una mierda de entrada ensalzando su irrepetible frase (la del respeto), y considerando que aquí cada vez vota menos gente y que en este país, las mujeres son putas para muchas (y muchos) si pasan minimamente del novio formal, serio y honrado (por mucho que el tipo de grima y parezca un témpano incapaz de abrazarla con un mínimo de sentimiento cuando la tiene cerca, siendo ella la que tiene que romper la distancia y buscar el contacto íntimo y cercano de la piel del otro)... este tipejo, como algunos no se caigan del guindo o lo juntemos pronto con Marcelo y se caiga del caballo, fascinado por el embrujo de su tierno culo, se nos planta en la final (como poco), nos hace un roto de tres pares de cojones a la que nos despistemos y se convierte en la primera planta en ganar este reallity en nuestro país (sin menospreciar a Javito y al bueno de Angel, por supuesto, que inaguraron, uno o perpetuaron, el otro, esa figura del "ganador" por deserción general de todo la vida animada y con sangre de esa casa).

Así que, recemos, hermanos, porque como este año, gane este elemento (después de que el año pasado haya ganado el otro), quejaros del casting de esta edición, que para la que viene, se va a cagar la perra y entonces sí que tendremos cuatro o cinco meses de auténtico publireportaje de Ikea.

A día de hoy, si soy sincero, espero que gane cualquiera este concurso (hasta el loro que no existe, hasta el de mantenimiento, incluso hasta la Milá), con tal de que un pedazo de nada como este mierda, siente sus posaderas en el trono de MI programa, cagándose en todo lo que tanto esfuerzo nos ha costado mantener y cuidar (eso es del libro, del Espiritu, y si no que lo diga mi Mercedes en la próxima gala).

Ah... y si mañana no pasa nada importante, hablaremos del Eduardo.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Una rubia muy legal.

De este fin de semana me quedo con el Sordo, ese tipo extraño, con pinta de friki, un poco Anton Chigurh (sin la sicopatía... quiero suponer), rijoso y grasiento, con aspecto de guarro y sobre todo con esa voz que me hace retroceder a mi infancia y a esos chistes cutres de Arévalo en casetes pata negra de expositor de gasolinera. Pues bien, este adorable pirado (que haría que el inefable Torbe pudiese pasar por un gentleman), me ganó en las imágenes del resumen del viernes, y me siguió ganando por sus continuas broncas con Laura o Anup y con todo dios que se le ponga a un metro a la redonda.

Tipos como este (con esa mala leche imparable y sin asomo de descanso, combinada con ese aire de frikismo natural como la vida misma, hacen que las horas pasadas frente al telvisor contemplándole (y sobre todo escuchándole...) me pasen volando y me provoquen carcajadas espontáneas de sincera ternura.

Eso por no hablar de Laura (ya más detenidamente), esa chica dotada de una voz tan adorable como el ruido de una taladradora eléctrica, que sólo busca desesperadamente (entre bronca y bronca) que el Malaguita le diga que la ama, que siente (amor en concreto, otra cosa no creo que le valiese) y que algo en él palpita (aparte de su polla recalentada hasta el límite), cuando ella está cerca y le sobetea (continuamente), poniéndole las tetas a la vista sin dejarle catarlas. Aunque mucho me temo que el niño, sólo la quiere para lo que la quiere, lo cual no es poco. Y es que es tan grande la tensión sexual que se nota entre estos dos (aderezada con broncas intermitentes en las que ambos se tiran los trastos a la cabeza sin reparo alguno), con las hormonas en ebullición y los toqueos como protagonistas continuos, que me resulta tremendamente difícil de entender que hayan podido controlarse (hasta el momento) y no pegar unos cuantos polvos en condiciones (aunque a ella la veo considerablemente estrecha o al menos, engaña mucho), mandar a tomar por culo de una vez al tal Samu y arriesgarse a lo que salga (que sería nada, eso sí) disfrutando sin complejos del momento.

Pero sin duda, muy por encima de estos (e incluso de la presente ausencia en este mundo de esa Milydia, que cada vez se va pareciendo más a la Fiona del cuento), la estrella de este fin de semana ha sido esa adorable pirada llamada Patricia (Vocecita, creo que la define mejor, de manera más contundente), que ha protagonizado una rallada colectiva que ha superado los lindes de esa casa, llegando a afectar (gracias a la chapuza de la productora) a todos los que ayer sábado, contemplábamos el 24 horas, sin llegar a saber a ciencia cierta si estaba en La Misión del Olivo (que suena a spaguetti western con Lee Van Cleff ejerciendo de malvado protagonista) o si símplemente había entrado en brote de forma definitiva y llevaba dentro una puta chiflada, mucho más de encerrar de lo que en apariencia ya se le presuponía.

Y es que antes, en Gran Hermano, a los espectadores se nos hacía cómplices de todas las trampas de las que los ratoncillos eran víctimas, pero parece que este año (y eso debe ser la famosa Cuarta Dimensión), no se sabe bien por qué motivo (es un eufemismo, las cosas van como van porque la chapuza campa a sus anchas, reinando sin pudor desde los confines de los Diarios hasta el último minuto de las Galas, sin olvidar la habitual censura del 24, que el viernes, simplemente ni existió durante un buen número de horas del día), seguir la trama de las historias (y mucho más tratar de contarlas y darles una coherencia) se convierte casi en misión imposible (como bien decía el Gato Encerrado, en su magnífica primera parte de su entrada del jueves, aquella que hablaba de la imposibilidad de ser cronista de GH este año).

Pués bien, esta vez (y hablo antes de ver el DBT, sabiendo que puedo estar metiendo la pata hasta el fondo), la chapuza y el oscurantismo chapucero, ha llegado tan lejos que, se nos ha publicado el presunto texto de la prueba de esta semana (en la web de Portalmix), sin mencionarnos el pequeño detalle de que, ese texto, es imposible que sea el que se les ha facilitado a los ratoncillos, por algo tan evidente como que en él se menciona que la organización les impide dormir la siesta (siestafobia lo llaman, se han roto la cabeza, son unos putos magos del ingenio) y ellos desde el sábado a la tarde ya la estaban durmiendo (aunque puede que fuese a unas horas distintas, vaya dios a saber, el sábado ni cristo lo sabía), o más bien intentándolo, puesto que una Patricia descontrolada, no dejaba de darles voces para evitar que se durmiesen (provocando una bronca del carajo con Terry de máxima contrincante, que trajo consigo conversaciones posteriores de todos a escondidas poniéndola a parir y tratándola de subnormal y loca para arriba).

Y a pesar de las explicaciones posteriores de Vocecita (farragosas como no podián ser de otra forma, si todo formaba parte de una misión secreta), el desconcierto era la nota predominante en todos los blogs del ramo (pese a que algunos sacaban conclusiones de un "ya lo entendereis", que si se seguía la frase con "cuando vosotros esteis nominados, seguro que haceis lo mismo", que no sólo no aclaraba si no que aún lo liaba todo mucho más).

Menos mal que, por fortuna, el realizador de la madrugada se apiadó de los pirados como yo (que llevaba en brote todo el día, preguntándole a todo bicho viviente y buscando hasta debajo de las piedras por si alguien había visto algo en las horas que yo me había perdido), y a eso de las 3 y media de la mañana (antes del amanecer del Domingo), nos dejó ver una conversación de nuestra Voz Dorada, sola a cámara en la que poco menos lo explicaba todo (y comentaba que, para evitar broncas en los días posteriores, fingiría que estaba de los nervios y que desde el confesionario, la estaban medicando).

Y bueno, como ya está empezando el DBT (en el que veremos si lo aclaran todo, que es lo que prometen), cierro ya este chiringo, no sin antes reflexionar en voz alta que, aunque pueda parecer que la organización le ha puesto a Patricia un puente de plata para ganar este sarao de calle, puede también ser todo esto un arma de doble filo, porque el papel glorioso que está haciendo la rubia, puede servir de excusa a algunos para empecinarse en que la moza no deja de estar continuamente interpretando un personaje. Cuando (yo sigo en mis trece) cualquiera que se moleste en mirar con un poco de detenimiento algunas escenas (como la descacharrante del árbol), le daría, cuando menos, el beneficio de la duda.

Porque para mí, por suerte o por desgracia (y no hace falta más que ver como habla su madre, que parece una versión adulta de la chica), la señorita, es así de natural y de nacimiento.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Hasta que el cura nos separe.

Un sordo que parece sacado de un chiste de Arévalo, un viejo ligando con una tía con cara de mala hostia que podría ser su hija, una pirada hablando con un Macautoarbol y no callándose nada más que para cantar, un indio que parece de los Simpson, una coja que no cojea, una gitana que dice que no tiene agua en casa pero es mentira y sí la tiene, dos que dicen que no son novios para entrar pero que luego son novios y que el tiene pinta de trucha, una tía que parece que tiene la boca cosida que vende que es ingeniera de líneas eróticas, un retrasado mental que no para de rapear, un gordo cabrón que se inventa que es maricón para hacer galas por los pueblos, pero que no hace más que mirarles el culo a las tías, una choni que lleva 7 años con un tío, que cuenta que es virgen pero vive con él y se enamora de un chavalete que tiene cara de ir a la guardería, dos expulsados por intentar ganar dinero gracias a un programa en el que se gana dinero...

¿¿¿¿Y todavía alguien me viene a decir que lo del triquini de Lydia con los tacones no tiene sentido??????

jueves, 11 de noviembre de 2010

Casi famosos.

(Nada de lo que escriba aquí hoy le hará justicia a Penny Lane. Siempre soñé con encontrarla y que se enamorase de mí sólo por lo que escribía. Y que me viese divertido, tierno y que se volviese loca por mí.Yo siempre he estado loco por ella. Desde antes incluso de conocerla. Ella siempre ha sido mi puto sueño desde que era un adolescente feucho que soñaba con una pelirroja llena de curvas que me comiese la boca y me hiciera olvidar todo el mundo de fuera, todo el dolor, todas las habitaciones llenas de soledad.

Es para tí.

Sabes que siempre es para tí, cada letra).


Algo que me dice que la gala de hoy debería ser algo distinto, algo diferente. Y no hablo de la noche de Halloween, que espero y rezo porque hayan olvidado este año y se hayan conformado con aquel par de chorraditas de la noche del domingo 31. Después de la tremendamente divertida gala del jueves pasado (confieso que la única que he disfrutado de verdad este año, y que me hizo viajar de la completa indignación al cachondeo más absoluto), deberían de buscar algo nuevo que le diese color a una edición tremendamente interesante, pero también tremendamente uniforme y sin apenas aristas. No sé el qué (no me pagan por pensar), pero de alguna forma, creo que la clave de todo, la podría tener Yago y la posibilidad de que alguien más del otro grupo (hablo de los rivales con los que comparte casa), pudiese ser consciente de su juego. Algo que le dejase con el culo al aire y le obligase a variar su juego, a enseñar sus cartas (y quedarse con el culo al aire) o a buscar un as escondido en la manga. Y que nadie pretenda que buscar alguna lógica en lo que digo, pero tengo ganas de ver a este tipo de una vez bordeando el abismo, y ver si realmente sabe jugar a algo o si simplemente se va a limitar todo el tiempo a esperar, a verlas venir y a proteger su culo. Si el gallego quiere presentar una candidatura real que tenga mínimas opciones en el juego, debe empezar a sacar la patita. Y no lo va a hacer en ningún momento si nadie le obliga.

Cambiando totalmente el tercio, poco nuevo hay que contar. Esos resúmenes infectos plagados de presuntas historias de amor, no sólo no ayudan a construir el puzzle, si no que encima ofrecen pistas falsas, producto de la incompetencia de sus responsables (que por cierto, deben de ser Toto Pata Negra, porque aparte de palomitas llevando en sus alas las flechas de un presunto Cupido, de la historia real y de los movimientos que día a día tienen lugar, buscando posiciones en la guerra, nada de nada podemos ver en esos cada día más patéticos Diarios). La palabra "pacto" en esa media hora nocturna debe de estar prohibida (supongo que en el Libro, el Espiritu dice que que es cacota). Y realmente, una vez que han terminado, lo que me queda es una sensación de tristeza por no saber vender una edición, que sigue teniendo unos mimbres cojonudos y que, en otras manos, podría ser una de las más jugosas de los últimos años. Y sobre todo me queda la pena por aquellos que no pueden ver el 24 horas y que, poco a poco terminarán desenganchándose de esto, bien porque perciban las aberrantes incongruencias que a cada paso les indiquen que se están perdiendo más de la mitad del cuento (porque nos lo ocultan, tanto en los diarios como en las galas), o bien porque les parezca que esta historia de flores, en la que sólo se ven romances imposibles de coger ni siquiera con pinzas, resulta demasiado tediosa y artificial como para que apetezca seguir viéndola.

Pero bueno, las mentes pensantes sabrán lo que hacen (ya, ya sé que no tienen ni puta idea y que tiran a bulto) y porque parece que este año, todo está en manos de gente a la que esto se la pela de una forma bastante considerable. Lástima del desprecio y la tremendamente incompetencia que demuestran día a día, en cada ocasión que tienen para joderla más y más.

Y para acabar ya este tercer cagarro de esta trilogía que llevo encadenada (y que casi merecería una reflexión acerca de si no sería mejor que me dedicase a plantar boniatos), un apunte de algo que me ronda ya desde hace días y que ayer noche no hice si no confirmar. El rechazo y el poco interés que me produce a menudo la Casa Blanca, no se debe a los personajes que en ella actúan (que en ocasiones, me parecen mucho más interesantes y menos planos que los de la otra). Creo que todo lo que me hace perder muchas veces el interés por sus historias, es algo tan simple (y tan inconsciente) como esa puñetero decorado blanco tanatorio, mitad psiqiátrico, mitad hospital, que a veces me recuerda a la antesala del cielo que tantas veces Hollywood suele pintar. Ayer mismo, de noche, mientras los de la casa de colores ya dormían, la vida estaba en esa casa donde un día los de arriba decidieron que vivirían los rechazados de los dos grupos, con una interesante conversación (casi en susurros) entre Julia (la expulsada de hoy) y el Malaguita, otra de Edu con mi Lydia (en el que pudimos comprobar que la sirenita tiene hasta la capacidad de hablar) y otra casi descojonante en las formas, entre el Agente A y el sordo (que al final, gracias a dios cortaron, porque me estaba sintiendo un auténtico hijo de puta por reirme de según qué cosas). Y todo esto, sólo me hace desear cada vez más, poder ver a todos estos actores "coloreados", y que uno a uno vayan pasando al "otro lado" de una puñetera vez. Y así poder verlos en un ambiente que no me resulte tan hostil y sin que la necesidad de nominar cara a cara, les haga mostrarse más hipócritas y comedidos de lo que en realidad me imagino que son.

Pero bueno, en el fondo, sólo es cuestión de esperar. Porque esto sólamente está empezando y si no lo joden mucho, seguro que todo llegará.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El séptimo día.

Yo entiendo a aquellos que sólo ven Gran Hermano a la espera de que se lie una buena matanza. En ocasiones no sólo los comprendo, si no que incluso comparto sus ansías. Pero confieso que en general, aunque una pelea puntual puede saciar mis impulsos más primarios, con lo que realmente disfruto de esa Casa, es cuando una guerra de guerrillas por debajo, siembra de minas el terreno, a la espera de que uno y otro bando empiecen a hacer el recuento de víctimas.

Y es en la casa de colores donde la guerra ha estallado. Sin cuartel, pero silenciosa y moviéndose en las sombras. Los dos grupos están perfectamente definidos (excepto algún pequeño detalle en el caso de Patricia que, aunque casi totalmente alineada en el grupo de Terry, Chari y Jhota, aún sigue dejándose querer por los del otro lado) y las hostilidades casi defintivas, hace ya días que han comenzado cada vez con menos disimulo (a pesar de que para el/la cateto/a que hace el Resumen Diario, sólo cuenten las historias de azúcar que huelen a chorrada y a una mierda tan inmensa, como el pedazo de cagarro que cagó ayer noche).

Y la cosa, más o menos por encima, está así: Catha, Marta, Yago y Joaquín odian a Terry (cosa lógica para cualquier persona de bien). Así mismo están hasta el culo de Chari (odiosa donde las haya), aunque le pongan buena cara y hagan la pantomima (como Marta ayer noche, de amor y compaña durante la fiesta). Y han decidido nominarlas a las dos a la espera de que, aunque alguna de ellas (Chari, creen) fuese salvada por los de la otra casa, con lo que se debe de estar viendo fuera (piensan), la otra se vaya a la puta calle. Y en el otro bando, tanto la canaria, como la choni del novio/nonovio (que es más falsa que Judas tratando de ponerle cara de buena chica a todo el mundo), como el borderline de la gorra, pretenden que salgan nominados Joaquín, Catha y Marta (a los que todos ellos odian y Terry más... aunque luego cuando se mama, vende ansias de reconciliación con su gallega del alma).

Y en esto Vocecita (cada día más insoportable y, me temo, más favorita) se les une y dice que ella, si lo decide el grupo, nominará así también. Y por encima de todos elllos, perteneciendo a un bando y moviendo los hilos en las sombras, pero habiendo conseguido que los del grupo contrario le vean como un tipo majísimo contra el que no tienen nada, aparece el Gran Yago (todos en pie, cojones), el que desde su catre (casi todo el día y en pelotas bajo las sábnas) domina la situación y trata de demostrar que, aquello de su video de presentación de que le encantaba jugar al ajedrez, no era una sandez de cara a la galería (aunque tampoco voy a poner al chaval de "Pepe" o similar, ni mucho menos. Pero con la masa neuronal que suele ser habitual en este programa de ceporros, pintas lleva de ser el rey absoluto de esta edición).

Y es que Yago (sin ocultarnos a nosotros nunca su juego, dejando claro que él le daría un abrazo y sería falso con quien tuviese que serlo para evitar salir nominado), ha conseguido caerle bien a todo el mundo y (salvo que las cosas cambien) seguramente no tendrá ni un sólo punto en las nominaciones del jueves. Es más, no sólo los contrarios lo van a salvar de esta, si no que encima, hablando entre ellos, comentan ingenuos cosas como que, el gallego les cae muy bien, o que es imposible que Charini salga nominada, porque "¿Quién la iba a votar y menos Yago?".

Y estando como están las cosas (y rezando para que la organización de los cojones no se saque una de las suyas de la manga y cambie la forma de nominar, entrometiéndose en el resultado final, como suele hacer de forma chapucera cuando le sale de los huevos), lo que se adivina el viernes a las primeras horas de la madrugada, es una noche de cuchillos largos (al quedar algunas cartas boca arriba) que conduzca, si dios quiere, a una semana con un ambiente aún más tenso e hipocrita, en el que, en cuanto te das la vuelta, te la clavan por detrás y te hacen un traje a medida.

Y mientras Vocecita, apoyada por unos resúmenes (narrados de forma zafia, que tergiversan las historias por un simple y puto problema de incompetencia y de no tener ni puta idea de contar ni un simple hilo sin dejar montones de lagunas por el medio, como hizo ayer en la broma de las parejas), en los que ella es la protagonista absoluta y en la que alguien parece interesado/a en crear a una Fresita de la nada, para no tener que currar mucho (gracias a dios que la audiencia diaria no llega ni a los cien mil espectadores), da la razón a Yago en aquello de que un poquito bien, pero que en seguida resulta un puto coñazo. No tanto porque cante (ni me molesta, ni me entero muchas veces y en otras me resulta hasta agradable), si no por lo cansino de su discurso y por esa estupidez que le viene de fábrica y que la convierte a los dos minutos (una vez pasado el impacto inicial, y tras descartar por lógica que lo suyo sea un papel) en un elemento ciertamente aburrido dentro del panorama. Pero aún así, en estos primeros instantes puede hasta ser necesaria como elemento desestabilizador (y para ver como se comporta con ella cada cual, porque intuyo que ninguno la aguanta y todos están haciendo con ella el papel de sus vidas por puro interés) y espero que se quede esta semana, aunque sólo sea para que la gitana pueda volver pronto a vender bragas (o altramuces o lo que cojones sea que venda).


Y mientras, la casa Blanca, por alguna extraña razón, sigue sin interesarme. A pesar de las también evidentes subtramas que se mueven continuamente, y aunque bajo ese clima de calma aparente , rascando un poco, la mayoría de ellos se van teniendo ganas. Pero algo en esos tipos o en esas paredes, me produce aburrimiento. Y creo que soy tan superficial, que tiene que ver con ese decorado tan tremendamente frío que sólo consigue producirme rechazo. Y no es que el juego de los dos mundos no pueda tener su punto en ocasiones (a pesar de que los de arriba no tienen ni puta idea de como gestionarlo para sacarle mucho más provecho). Pero si quiero ver todo el potencial de los ratones "blancos", necesito que cambien y adquieran todos sus colores lo antes posible. No vaya a ser que por culpa de ese mismo blanco reluciente y plano, nos perdamos algo interesante por el camino y le condenemos a no llegar jamás a ver el otro lado.

martes, 9 de noviembre de 2010

Los bandoleros.

Seamos sinceros: no me apetece un pijo escribir hoy. De nada. Es algo puntual, seguramente y viene dado por la hora que es, lo poco o nada que he sacado ayer en claro y un cierto sentimiento de agobio por no poder contar algo que no sea más de lo mismo. Pero como por sabe dios que pacto estúpido que he firmado conmigo mismo (debe ser que por eso está sellado con sangre), me siento delante del puto folio en blanco, a tratar de contar alguna chorrada que me lleve a llenarlo con unas mil páginas (quizás porque aún en el fondo de mí, pienso que a alguien le importa un carajo el mismo cuentito manido que llevo repitiendo desde hace cuatro putos años).

Vamos a ello...

Vaya por delante que me declaro desde ya, fan de Anup. Y sí, puede ser que en mucho influya su acento (ahí le has dado, cerdito), pero también es cierto que me encanta su forma de hacer las cosas, de tratar de manejar los temas y sobre todo ese aire de negociador de la policia de cualquier país asiático, ejerciendo siempre el papel de poli bueno, aunque no deje por ello de hacer su trabajo al coste que sea. Y me encanta Anup por conversaciones como la de ayer tarde, contando que tenía muchas ganas de irse de crucero cuando todo esto acabase y diciéndole (ante una sugerencia de mi Lydia, muslos calientes, que proponía irse los 20 juntitos a pasar unos días sobre el barco rumbo al Caribe quizás) a todos (al aire, a la platea, más bien), con un tono irónico que me pareció descojonante, que él con Julia, no podría irse de crucero y que previamente preguntaría en la agencia de viajes a donde iba ella, para coger él un destino totalmente diferente. Y el caso es que la gitana reaccionó bien (y en eso me gustó) y le siguió la coña. Y el otro supo también frenar y cambiar el tercio antes de que la cosa se fuera a mayores.

Y en esa casa Blanca, sólo me queda además de él y de la Sirenita (dulce, siempre luciendo sus abundantes carnes, casi una muñequita de los años 50, toda curvas, mirada casi vacía pero tremendamente tierna e interesante de observar), esa historia que es, pero que no es y que quizás pudiese llegar a serlo, entre el Malaguita y la Laura del mismo Parla, en la que, por mucho que lo quieran disimular, el calentón es notorio, Samu debe estar subiéndose por las paredes y el chaval que lleva semanas ya con los huevos bien cargados, no sé como coño no empieza a hacer agujeros por las paredes cada vez que la otra se le acerca reclamando contacto, cariño y amistad. Aunque sobre todo, la morena reclama (sobre todo) una cierta adulación por parte del casi crío. Porque me da que, o siempre ha estado muy falta de ello (más que de adulación, de una mezcla de esta con ternura) o simplemente lo necesita casi como el comer.

Y en la casa de colores, los dos grupos cada vez cierran más las filas. Terry resulta odiosa, solo con mirarla y Jhota aún me sigue haciendo dudar de si no se llevó algún golpe muy fuerte en la cabeza de pequeño, porque me parece que este tipo es imposible que tenga algo bajo la gorra que se pueda considerar normal y que no tenga realmente (y en serio me hace pensarlo en muchas ocasiones), un cierto grado de retraso. Patricia, sigue a lo suyo, desgranando palmo a palmo su biografía, aderazada con su amplio e inagotable repertorio (puede con todo la hija de puta, canción española, pop de siempre e incluso hasta algún hit internacional) y la posibilidad de que el resto tuviese que soportarla durante cinco largos meses, me resulta una deliciosa tortura que no me gustaría perderme de ninguna forma.

Y Chari, trae y lleva, y mientras va y viene se mira en todos los putos espejos, amándose y viéndose la muñequita preciosa de la fiesta, tan sincera ella, tan zorra y tan falsa que las mata todas por detrás. Y no es que Yago (nuestro Yago), no sea tambíén un zorro tremendamente astuto. Por supuesto que lo es (sería estúpido negarlo porque esa es su gran virtud). Lo que sucede es que este zorro no va de bueno por la vida como la otra (más bien todo lo contrario) y que además me cuenta su juego y no lo esconde rebozándolo en virtud y en franca sinceridad.

Y es que el gallego, que empezó siendo un puto imbécil (cuanto daño le hacía la compañía de Oscar), va día a día, convirtiéndose en el elemento más fascinante de la casa. Un tipo al que me encanta observar, más aún de lo que a él le encanta observar en silencio cada detalle que sucede a su alrededor. Con esa facilidad que tiene (encima) de enterarse de todo, pasándose como se pasa casi todo el puto día metido en la cama, en pelotas y cubierto por una sábana. Y esa imagen, de Don sereno en su aposento, al que unos y otros vienen casi a rendir pleitesía (y sobre todo a informar y casi a buscar en él ayuda o consejo), me parece sencillamente genial. Mientras el capo, digiere la información, la procesa y remata con alguna frase (parca casi siempre), algún tirito irónico (unas veces con buena intención, otras, las mejores, con puta mala leche), siempre tratando de sacar provecho de cada situación.

Se que es muy jodido que este tipo gane. Fundamentalmente por recelos absurdos y por integrismo de los que aún no se han dado cuenta de que esto no es un juguetito para pajitas literarias o el puñetero Santo Grial, si no un programa para cotillas, de pura diversión y entretenimiento (en el que el Espíritu nos enseña que todo vale con tal de mantener la audiencia para que el circo pueda seguir abierto, porque payasos para divertirnos, en la calle nos sobrán y todos están dispuestos a entrar). Pero si algo bueno tiene el que no haya un puto euro en la calle, para gastar en sandeces de mensajes para contentar al judío que lleva la caja de T5 (el miserable que nos ha capado el 24 horas en el Digital y que se debe de correr con la mierda que, presuntamente, debe recaudar con lo que saca por los tontos que aún pagamos a menudo por verlo en la web, a pesar de que te timan dos llamadas de cada tres), es que este año, más que nunca, cualquiera puede ganar.

Y a mí (ya me mojo sin tapujos) me encantaría que ganase el gallego.

Y juro que jamás pensé que llegaría a decir algo similar.

lunes, 8 de noviembre de 2010

El visitante.

Esto es como lo de aquel blanquito (puritito white trash, para entendernos), tan fascinado por el hip hop, que cada mañana, cuando se miraba al espejo, se imaginaba negro, nacido en el mismo Bronx y cargado de oro y con los pantalones muy por debajo (casi) de la raja del culo. Y un día, el negrata de turno, hasta los huevos del pavo, le espetó sin demasiado tacto aquello de "Culito blanco, por mucho que tú lo intentes, nunca llegarás a ser más que un puto blanquito de mierda".

Pués bien, Jhota, sueña cada noche que es un payoponi y, cuando se emociona mucho, llega a imaginarse que ni siquiera tiene papeles, mientras llena de grafittis las calles más sucias y despobladas de Vallekas.

Porque, el tipo, me hace reir mucho, la verdad. Bueno, no el tipo en sí, que me parece un puro coñazo. Lo que me hace reir a carcajadas es esa obsesión de muchos contra Patricia (Vocecita, para entendernos) porque canta (cuando lo de ella suele ser una especie de concierto diario, de un par de horillas de duración y seguido) y a nadie le jode cuando canta la Julita de los cojones (debe ser que el flamenquito está mejor visto, manda huevos, joder), y mucho menos cuando este protozoo agarra el micro y se pone a berrear.

Aunque en este caso, creo que tengo la solución. Sí esa puta canción que repite a todas horas (esa de "y si tú me dejaaaaa...") es la que afirma tener registrada en autores, creo que la SGAE debería tomar medidas contra Zeppelin y exigirle el pago por derechos de autor. Teniendo en cuenta lo que mira esta gente (Zepelin), la pela, a este fulano tardan dos segundos en amordazarle, meterle hasta una manzana por el culo o mandarle a la puta calle de una patada en el mismo.

Y es que la llegada de Vocecita (que no tiene la culpa de que el otro exista, vive dios, pero es que no hayaba forma de enlazar los dos párrafos sin el "Y es que"), ha venido a demostrar una vez más, la ceguera de los de siempre, empecinados en poner en la puta calle a personas a las que no consiguen entender y a las que acusasan (simplificando al máximo) de estar interpretando un papel (los otros, no... para nada), sin darse cuenta (y mira que es fácil, observándola cinco minutos), que esta chica, aparte de ser así, consigue allá donde vaya (y sin proponérselo), ser un elemento desestabilizador de cualquier comunidad.

Y es que nuestra Patri, es un puto coñazo donde los haya. Pero no por lo que canta, si no por lo mucho que habla, lo cansino de su discurso y sobre todo esa puta sensación de que, tan encantada está de vivir esta experiencia (esta sí que está poseída por el Espíritu de Gran Hermano), que no se callará ni un segundo de toda la parte de su puta vida que pase en esa casa.

Y claro, como en esa casa, ya hay dos grupos perfectamente formados (Yago, Marta, Joaquín y Catha por uno, y los otros, en el otro, valga la redundancia), la llegada de la nueva hace que unos y otros intenten captarla sin pudor ni reparos. Y aunque ella es afín desde el minuto uno a Terry (con lo cual ya está integrada con Jhota y con esa Chari sibilina que sempre está barriendo todo el puto día, sólo por tener la antena puesta), elementos como Yago (el Grande entre los Grandes), intentan escucharla mientras canta (no sin soltarle tiritos que la otra ni pilla, como "Qué bonita es esa. Dedícame una, anda"). Aunque lo de Marta es peor (porque le aguanta la charleta, que tiene mucho más mérito). Y lo de Catha ya es la rehostia (porque está sí que parece sinceramente interesada en lo que la otra está contando).

Pero gracias a esos momentos en los que Vocecita, saca a pasear todo sus amagos de libritos de todos los planfletos de autoayuda que debe de llevar dentro, los demás podemos ver como todo el resto se vende (ya no a cámara, si no ante los otros, cosa muy normal cuando empiezas a conocer a alguien), resaltándose siempre como divinos de la muerte (es mejor ocultar los defectos propios, deben pensar), como los más guais y, sobre todo y más importante, los más arrebatadoramente sinceros. Menos mal que, entre tanto discurso de autobombo y total ausencia de sinceridad, surge tremendamente real (y totalmente creible entre toda la maraña habitual de tópicos) una Marta que cada día me gusta más (y que se está convirtiendo en mi favorita casi número uno, en dura pugna con Yago) y a la que veo más afin a mí en sus comportamientos en grupo. Sigo sin creerme mucho su historia con Joaquín (y mucho más su ya medio amistad con Yago), pero en lo demás, me aporta muchísimo más interés verla y escucharla, que lo que me da el resto de elementos de la casa.

Y en Villa Blanca, poco nuevo que contar. Simplemente, quizás, un aviso a los de arriba, con cariño. Vigilen de cerca esa incipiente relación que parece estar surgiendo entre Laura y el Malaguita, porque a mí me huele a cuento e igual en el manual ese, tienen que también va contra el Espíritu de Gran Hermano. Y a la puta calle con ellos, que sin un buen Circo, los jueves no serían lo mismo. Y si no fuese Antiespiritual, tomen nota de si ella folla sólo por vicio, para que luego Nuestra Mercedes la pueda llamar "puta", sin tener que dudar.

Y no quisiera despedirme por hoy, sin dejar aquí un pequeño recordatorio a nuestro casi olvidado manchego de oro, nuestro gran Niño Dámaso, que tras unos días en los que casi me paso inadvertido, ha vuelto a retomar con ganas, poderío y alegría, todo su repertorio (escaso, sí, pero contundente) homenaje a las grandes canciones de Nuestra Tierra. Qué bueno sería que su arte, no pasase inadvertido para España (por cierto, miren si en el libro ese, en lo del Espíritu, viene lo de entrar para promocionarse) y que, dentro de poco pudiésemos verlo ya en una casa con unos colores mucho más acordes con el amplio arcoiris de su voz dorada.

Vamos, que a ver si sale de una puta vez nominado, se salva y lo vemos dando el puto coñazo en color, en la otra casa.